Somos más y no tenemos miedo by @happinessbyk

Un Puerto Rico que me sorprende

Antes de continuar la programación tradicional de este blog, debo hacer una pausa para tratar un tema importancia: Vivo en un Puerto Rico que me sorprende.

Primero quiero recordar que ya he dicho que la realidad me abruma y esa es la razón por la que evito hablar de la situación puertorriqueña en la que vivo. Esto no significa que en la vida real desconozca lo que ocurre en el país.

De vez en cuando, me toca hablar de esa realidad que evito. Pongo, por ejemplo, las múltiples entradas dedicadas al huracán María, lo que me lleva a los acontecimientos de las pasadas semanas.

La bandera de un Puerto Rico que me sorprende

El 8 de julio de 2019 me encuentro en la sala de emergencias de un hospital local, mientras en el exterior explota un escándalo en el que están involucrados, el entonces gobernador y otros 11 hombres que los dejaba muy mal parados.

El 9 de julio me ingresan en el hospital donde permanezco hasta el 16 de julio. En ese periodo el escándalo aumentó con más evidencia de cuán ruines pueden ser los seres humanos, en especial, aquellos que nunca han respondido por sus actos.

De todo lo escrito por esta manada, hubo dos que a mí me dolieron y enfogonaron en lo más profundo del ser. Primero, cómo detuvieron las ayudas durante la crisis pos-María, como había mencionado entonces. Segundo, cómo se burlaron de los muertos de María. Sabían que no eran los 16 en los que insistían, al contrario, eran conscientes de que el número era mayo y no les importaba. También comenté sobre el asunto.

¿Cuál fue la reacción del pueblo?

Por experiencias previas, esperaba la apatía general.

¿La sorpresa?

Doce días de manifestaciones para exigir la renuncia del gobernador. ¡Doce días de manifestaciones! Aun habiendo sido testigo, no me lo creo del todo. Este es un Puerto Rico que me sorprende.

Las manifestaciones lograron su cometido: El gobernador anunció su renuncia cerca de la medianoche del 24 de julio. El primero en renunciar en la historia de Puerto Rico.

Del 17 al 25 de julio solo he podido ser testigo de los acontecimientos. Por motivos de salud no puedo participar en magnificación alguna. Y hubo de todo tipo, porque la rabia era general y la creatividad también. Mi participación fue cibernética: hice lo posible por distribuir la información.

En la próxima entrada espero regresar a mi acostumbrada perorata escapista. En esta quiero hablar de un Puerto Rico que me sorprende y del que me siento muy orgullosa.

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