Blocking Madness

Bloquear, o dar forma: Una técnica nueva para mí

El hecho de que lleve tejiendo en punto de crochet más de veinte años no significa que lo sé todo. ¡Oh no! En lo que va del año he aprendido tanto que soy una tejedora diferente a la del 1º de enero. Entre las novedades aprendidas se encuentra el bloquear.

Esta técnica, que consiste en darle forma a la labor tejida, es totalmente nueva para mí. La descubrí en blogs en inglés como “blocking”, pero también en español, usando el anglicismo o la versión castellana “bloquear”.

Hay muchas ideas de cómo bloquear un tejido tanto en ganchillo como en dos agujas. Pruen Estamos recomienda usar el vapor de la plancha en “Cómo bloquear cualquier tejido” para Modista.cl; así mismo hace Marta en “La técnica del bloqueo en ganchillo” para Bluü. Por otro lado, Belén sugiere el método de secado en “Cómo bloquear – guía rápida” para Tejer en inglés, al igual que hace Cecilia en “Cómo bloquear una prenda tejida a mano!” para Mamma DIY.

De los dos métodos, utilizo el de secado porque no tengo plancha.

Materiales con los que preparé mi tabla para bloquear

Materiales para la tabla de bloquear
  • Una loseta grande de un piso de foami.
  • Toalla larga como una de playa.
  • Una funda para almohadas de algodón.

Pasos que seguí

  1. Corté la loseta al tamaño de la funda de la almohada.
  2. Lavé la loseta a profundidad y la dejé secar completamente.
  3. Envolví la loseta con la talla y, en vez de coser para cerrar, usé imperdibles.
  4. Coloqué todo dentro de la funda de la almohada. También cerré con imperdibles.

Proceso de bloqueo

Girándula en la tabla de bloquear
  • Remojar la labor por 15 minutos con líquido para lavar telas finas.
  • Envolver en una toalla para exprimir la labor.
  • Colocar la labor en la tabla para bloquear.
  • Con la ayuda de alfileres de acero inoxidable, darle forma a la labor.
  • Dejar secar al menos 24 horas.
  • Retirar los alfileres (no olvidar guardarlos).
  • Exponer la labor.

Gracias a la técnica para bloquear la labor, una técnica nueva para mí, por fin, al tapete Girándula se le ven los picos que lo bordean y Orient Star está listo para regalar. A Sunny Morning le hubiera venido bien un poco de bloqueo.

Sunny Morning terminado y sin bloquear
Tapete Sunny Morning sin bloquear

Té helado, dos formas de hacerlo

Una bebida favorita para el verano es el té helado. Tanto así, que hace algunos años publiqué varias entradas dedicadas a variedades de esta bebida: Sangría con té y frutas y Mojité.

Resulta que desde entonces utilizo una de las siguientes dos opciones para prepararlo. En primer lugar, está la tradicional que implica la infusión en caliente y la otra opción es la novedosa infusión en frío.

Los ingredientes básicos para ambas opciones son:

  • 8 cucharaditas o bolsas de té negro, verde o el de su preferencia
  • 4 a 8 tazas de agua
  • De ¾ a 1 taza de azúcar o prepara jarabe o sirop según la receta de limonada (opcional)
  • 1 taza de zumo de limón, lima, china o una mezcla de cítricos

Para tomar las fotografías que acompañan esta entrada, preparé solo un servicio en cada forma con una sola bolsa de té en dos tazas de agua.

En caliente

Existe varias recetas en la red como la “Basic Iced Tea” de Chowhound.com o la de “Sweet Lemon Iced Tea” de Erren Hart para Erren’s Kitchen.

Infusión en caliente de té blanco
Infusión en caliente de una bolsa de té blanco y agua de azahar

Instrucciones

  1. Hervir 4 tazas de agua.
  2. En una jarra mezclar el agua y azúcar y mezclar hasta que se disuelva. Otra opción es añadir el jarabe al agua.
  3. Añadir las bolsas de té o las hojas de té en un infusor y dejar en infusión de cinco a diez minutos.
  4. Retirar las bolsas o el infusor de té.
  5. Añadir el zumo de limón.
  6. Completar la jarra con hasta cuatro tazas de agua fría.
  7. Refrigerar al menos una hora.
  8. Servir con hielo y adornar como se prefiera.
Té helado de infusión en caliente
Té helado preparado en caliente con una mezcla de té blanco y agua de azahar

En frío

También hay recetas en la red de té helado preparado con infusión en frío. Por ejemplo, “The Tea Lover’s Way to Make the Best Cold-Brew Iced Tea” de Max Falkowitz para Serious Eats o “How to Make the Best Iced Tea (Cold Brew It!)” de Oh How Civilized.

Infusión en frío de té de hierbas
Infusión en frío de hojas sueltas de un té de hierbas

Instrucciones

  1. Colocar el té en el agua en un envase con tapa. Si está en bolsa, no olvidar retirar cualquier elemento metálico. Si es en hojas, no usar un infusor.
  2. Si se usará azúcar, añadirla antes de enfriar o verter el jarabe después de la infusión.
  3. Refrigerar el envase en la nevera unas ocho horas o de un día para otro.
  4. Colar las hojas de té.
  5. Verter el líquido en una jarra y añadir el zumo de limón.
  6. Servir con hielo y adornar como se prefiera.
Té helado de infusión en frío
Té helado preparado en frío con una infusión que incluye rosa mosqueta, manzana, cereza, flor de Jamaica y frambuesa

De las dos opciones, prefiero la de la infusión en frío. En primer lugar, porque conlleva menos pasos y, en segundo lugar, porque el té tiene menos posibilidades de quedar aguado.

No es necesario añadir azúcar. Tampoco añadir el zumo si se usa la infusión en frío. Ni siquiera usar una mezcla exótica de ingredientes como los ejemplos que presento.

Como quiera que se prepare, el té helado es una buena opción para refrescarse durante el verano.

Somos más y no tenemos miedo by @happinessbyk

Un Puerto Rico que me sorprende

Antes de continuar la programación tradicional de este blog, debo hacer una pausa para tratar un tema importancia: Vivo en un Puerto Rico que me sorprende.

Primero quiero recordar que ya he dicho que la realidad me abruma y esa es la razón por la que evito hablar de la situación puertorriqueña en la que vivo. Esto no significa que en la vida real desconozca lo que ocurre en el país.

De vez en cuando, me toca hablar de esa realidad que evito. Pongo, por ejemplo, las múltiples entradas dedicadas al huracán María, lo que me lleva a los acontecimientos de las pasadas semanas.

La bandera de un Puerto Rico que me sorprende

El 8 de julio de 2019 me encuentro en la sala de emergencias de un hospital local, mientras en el exterior explota un escándalo en el que están involucrados, el entonces gobernador y otros 11 hombres que los dejaba muy mal parados.

El 9 de julio me ingresan en el hospital donde permanezco hasta el 16 de julio. En ese periodo el escándalo aumentó con más evidencia de cuán ruines pueden ser los seres humanos, en especial, aquellos que nunca han respondido por sus actos.

De todo lo escrito por esta manada, hubo dos que a mí me dolieron y enfogonaron en lo más profundo del ser. Primero, cómo detuvieron las ayudas durante la crisis pos-María, como había mencionado entonces. Segundo, cómo se burlaron de los muertos de María. Sabían que no eran los 16 en los que insistían, al contrario, eran conscientes de que el número era mayo y no les importaba. También comenté sobre el asunto.

¿Cuál fue la reacción del pueblo?

Por experiencias previas, esperaba la apatía general.

¿La sorpresa?

Doce días de manifestaciones para exigir la renuncia del gobernador. ¡Doce días de manifestaciones! Aun habiendo sido testigo, no me lo creo del todo. Este es un Puerto Rico que me sorprende.

Las manifestaciones lograron su cometido: El gobernador anunció su renuncia cerca de la medianoche del 24 de julio. El primero en renunciar en la historia de Puerto Rico.

Del 17 al 25 de julio solo he podido ser testigo de los acontecimientos. Por motivos de salud no puedo participar en magnificación alguna. Y hubo de todo tipo, porque la rabia era general y la creatividad también. Mi participación fue cibernética: hice lo posible por distribuir la información.

En la próxima entrada espero regresar a mi acostumbrada perorata escapista. En esta quiero hablar de un Puerto Rico que me sorprende y del que me siento muy orgullosa.

Collage de docena de tejidos

Chal viral

La primera labor que tejí con el hilo comprado en Wish es un chal viral. Es un patrón muy popular. Se le conoce en inglés como “virus shawl” porque el motivo de los abanicos se va esparciendo como un virus.

Inicio del chal viral
Así comenzó el chal viral

Como dije antes, leí las instrucciones, calculé la cantidad de hilo necesaria y compré tres veces lo necesario. Aún no estoy segura de cómo pasó eso. El asunto es que encontré en Wish un hilo identificado como “milk cotton” que no contiene ni leche ni algodón, sino que es 100 % acrílico. Es suave y más delgado del recomendado en el patrón del chal, así que supuse que se irían los seis ovillos que debí haber calculado en un principio.

Motivo del chal viral
Detalle del chal viral

La mezcla de colores del hilo me pareció primaveral, aunque una vez en el tejido puede verse infantil, lo que me preocupaba porque el chal es para una adolescente.

El proceso de tejer es muy sencillo, aun así, me vi en la necesidad de destejer filas al principio de la labor varias veces. Después se me hizo más fácil y destejí mucho menos.

Chal viral terminado
Chal viral terminado

La mayoría de los modelos del chal que consulté repetían el motivo central diez veces. Debido a lo delgado del hilo, supuse que debía añadí algunos motivos adicionales. Terminé añadiendo cuatro más. En total, tejí 59 filas.

Borlas para el chal viral
Las borlas del chal viral

Como quería hacerlo distinto, decidí añadir borlas en cada una de las puntas del chal. Quedaron más gordas de lo que planeaba, pero creo que funcionan porque el chal quedó grande.

Al final, le entregué el chal a su dueña con motivo de su graduación y a ella le gustó mucho. Eso es lo importante.

Chal viral con borlas
Gracias a las modelos de manos por su trabajo

Estoy muy contenta con cómo quedó el chal viral. Reconozco que el hilo no es el mejor, sin embargo, con buen cuidado, el chal deberá durar en buenas condiciones por mucho tiempo.

Estercolero o el deber del escritor con la obra publicada

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 Ficha de Estercolero de José Elías Levis Bernard (1901)

A principios de año leí las novelas de José Elías Levis Bernard, El estercolero y Estercolero. No nos confundamos, son dos novelas distintas y su lectura me ha llevado a cuestionar el deber de quien escribe una obra, una vez se publica.

Resulta que Levis Bernard publica El estercolero en el 1899, par de años más tarde, en 1901, publica Estercolero, una reescritura de la novela anterior. En realidad, se trata de dos novelas diferentes que comparten algunos personajes y pocos episodios.

Pregunta seria

Una vez publicada una obra, ¿tiene derecho quien la escribió a hacerle cambios? Sí. ¿Debe hacerlos? En mi opinión, no.

Quienes estudiamos la literatura sabemos las dificultades que traen consigo las distintas versiones de un mismo texto. Si se trabaja en una edición crítica es todavía peor, porque se aspira a una versión definitiva y si el autor no sabe cuál es, menos lo sabrá el crítico.

Pero no pienso en los especialistas, pienso en el lector de a pie. ¿Para qué leer diferentes versiones de un mismo texto? ¿Qué culpa tiene de que el autor se haya apresurado a publicar cuando la obra no estaba lista?

Para mí, es una cuestión de cortesía con quien lee. ¿Para qué complicarle la vida? Una vez se publicó algo, dejémoslo así. Eso no significa que no se haga correcciones ortográficas o gramaticales. Me refiero a cambios que alteran la interpretación del texto como nombres de personajes, episodios, situaciones o peripecias.

En serio, ¿para qué cambiar un texto ya publicado cuando se puede trabajar en uno nuevo? Así ganamos todos: quien escribe tiene más obras a su nombre, quien lee solo lee una vez, y quien estudia se evita varios dolores de cabeza.

De este modo, se puede evitar el lío que creó José Elías Levis Bernard con El estercolero y Estercolero que pareciera ser la misma novela, pero se trata de dos textos distintos.