Lleva la maldita cámara contigo, o cómo hacer un favor

No es extraño ver en alguna red social a alguien que le hace un favor a otra persona y documenta cada parte del proceso. Siempre hay algún amargado que comenta que los favores se hacen sin alardearlos, a lo cual contesto: “Lleva la maldita cámara contigo y grábalo todo”.

Se me ocurre ilustrarlo con una historia:

Dorcas tenía dos compañeros de trabajo. A uno lo llamaremos Andy y apenas lo conocía. La otra, a la que llamaremos Melinda, trabajaba más próxima a Dorcas y tenía la costumbre de hablar mal de todo el mundo, en particular, de Andy.

Lleva la maldita cámara siempre contigo
Presentaciones de los libros Ojos llenos de lágrimas y Vidas de mujeres el 9 de marzo de 2019

Un día, a Dorcas le piden que organice un adiestramiento. El mejor recurso era Andy. Dorcas lo sabía, pero también sabía que Melinda se opondría, lo que ocurrió.

Por si las moscas, Dorcas invitó a otros recursos, pero presentó la propuesta de tal forma de que se negaran a participar en el adiestramiento. Su plan funcionó. Ahora, si Melinda se quejaba, ella podría decir que lo intentó, pero nadie más estaba disponible. Pensaba que así le hacía un favor a Andy.

Podemos argumentar que Dorcas cometió muchos errores en este proceso y es cierto, no muchos, muchísimos. El primero fue no confiar en sus decisiones.

¿Las consecuencias?

Melinda habló mal como quiera, incluyendo de Dorcas y cuando a Andy lo ascendieron y se convirtió en supervisor de Dorcas le hizo la vida imposible hasta que la despidió. De seguro se enteró de su contacto con otros recursos, pero no la razón detrás.

No importa cómo sea la cámara
Durante la presentación de Ojos llenos de arena el 6 de septiembre de 2018

Quizás Andy no hubiera sido tan vengativo si hubiera sabido el favor que le hicieron, que si imperfecto, tenía buena intensión. ¿De qué mejor forma se hubiera enterado, en tiempo real, si no es a través de las redes sociales? No haber aprovechado dicho recurso fue el peor error de Dorcas.

El despido iría a ocurrir como quiera porque Andy era así, pero al menos se hubiera enterado del favor que Dorcas trató de hacer antes de darse cuenta de que el individuo no lo valía.

Por eso digo que, si quieres hacer un favor, lleva la maldita cámara contigo. Documenta y publica todo. Un favor que no se conoce es una idiotez, como descubrió Dorcas.

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