La fiesta

Coloured illustrations of meat and poultry piled onto elaborate silver serving stands, 1901
Cortesía de la
Biblioteca Estatal de Queensland,
Australia

[CUENTO]

Marisol se levantó temprano para preparar todo lo necesario para la fiesta. La habían convencido de que la llevara a cabo a pesar de lo renuente que era a organizar este tipo de actividad.

Para las nueve de la mañana ya había terminado de limpiar la casa. A las once estaba de vuelta del supermercado donde había gastado lo que le quedaba de dinero en los ingredientes que faltaban para los entremeses. A mediodía comenzó a cocinar. Luego de cinco horas de cortar, freír, hornear, saltear y cocer estimó que ya estaba todo listo para la llegada de los invitados. A las 6:30 p. m. revisó que las bebidas estuvieran frías y fue por más hielo. A las siete se duchó y a la media hora ya estaba vestida y lista para arreglarse. A las ocho tanto ella como la casa estaban en su punto.

A medianoche se dio cuenta que nadie vendría, así que comenzó a guardar toda la comida, a apagar las luces y a esconder los adornos. A pesar de que tendría comida suficiente para varios días, cuando se fue a acostar a eso de la dos de la madrugada, se juró a sí misma que jamás se volvería dejar convencer de preparar una fiesta.

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“La fiesta” by Maite Ramos Oritz is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

2 comentarios en “La fiesta

  1. Maitechu

    ¡Jooo… pobrecita Marisol! Menuda faena prepararlo todo para la fiesta y que no acudieran los invitados. Habrá que sacar algo positivo de esta experiencia: 1) Ahora ya sabe qué clase de personas son las que la convencieron para preparar la fiesta y ya no la vuelven a liar. 2) No tiene que cocinar en toda la semana. ¡Qué bien!¡De todo se aprende!
    Me alegra verte escribiendo, Amaranta. Feliz día.

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