Confesiones extraterrestres

Mensaje típico de extraterrestes en el único idioma que se habla en el espacio exteriorMi historia con los extraterrestres es larga. Comenzó en la niñez, cuando un familiar muy cercano se obsesionó con ellos. Decía que su deseo era tener un encuentro con un ovni que se lo llevara a saber para qué.

Por esa pequeña obsesión, tuve acceso directo a objetos, revistas y libros dedicados a la ufología. También vi películas y documentales sobre el tema hasta convertirme en una experta. El problema surgió cuando del deseo surgieron los sueños; no míos sino los del pariente. Soñaba con frecuencia con los extraterrestres. Comenzó con alguno que otro avistamiento, luego algún secuestro individual, después secuestros en mayor escalas, hasta concluir en secuestros en masa. Siempre había una constante: yo me quedaba atrás.

Solo hay que imaginarse a una niña, susceptible al miedo, a la que se le habla con frecuencia de un tema poco agradable como la experimentación con humanos por parte de extraterrestre y a la que encima dejaban atrás cuando se llevaban a todo el mundo. No era nada divertido. El temor no amenguó en la adolescencia y de adulta evité parajes solitarios o calles oscuras por si el encuentro cercano lo tenía yo.

Por suerte, el tiempo se encarga de todo. No me he encontrado con ningún extraterrestre, aunque sí con algunos terrícolas que lo parecen. Sigo creyendo que existen, pero me di cuenta de que deben tener asuntos más importantes y entretenidos que secuestrar a toda mi familia y dejarme atrás. En cuanto a mi pariente, me temo que continúa esperando la visita del ovni.

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