Archivo de la categoría: Elucubración

Porque es lo que mejor se hace aquí.

Parada de guaguas

A la hora de escribir

¿Qué puedo decir? He olvidado una encuesta que hice en mi página de Facebook que tenía que ver con qué hacer a la hora de escribir

Nombre a la hora de escribir

Se trata de una simple curiosidad ¿Cómo prefieren escribir quienes lo hacen tanto en forma creativa o por trabajo, estudio o simple gusto? ¿Prefieren el silencio o la música? No me sorprendió el resultado:

En mi caso, la música es importante, pero a veces buscó el silencio, es decir, pocas veces.

En la encuesta no especifiqué si la música incluye voz o no. Otra vez me pongo como ejemplo al confesar que prefiero la música instrumental.

Página de título a la hora de escribir

Esto me llevó a pensar en el mejor lugar de la casa a la hora de escribir.

Escucho o leo con frecuencia la recomendación de seleccionar un lugar específico donde escribir siempre. El mío, en estos momentos, es el escritorio de mi oficina, una habitación convertida en oficina, biblioteca y cuarto de manualidades. De vez en cuando salgo al balcón o a la terraza, pero no es la norma desde que me tratan con quimioterapia.

Mujer lee _Ojos llenos de arena_

Si junto encuesta y lista puedo concluir que a la hora de escribir es bueno hacerlo en un mismo lugar, donde suene la música.

Esta entrada contiene enlaces a la página donde se vende mi libro Ojos llenos de arena. No son enlaces de afiliado.

Teorías conspiratorias: 7 razones para no creer en ellas

Mensaje extraterreste propio de teorías conspiratorias

Me criaron para creer todas las teorías conspiratorias posibles. Sin embargo, hace unos años dejé de creer en todas. No creo eso de que el gobierno nos quiera matar o de que haya una organización o religión dispuesta a dominar el mundo o tan siquiera que haya extraterrestres, contrario a lo que afirmé en alguna ocasión.

Cómo formular una teoría conspiratoria

Lo ideal en este punto es indicar cómo identificar una teoría conspiratoria. Pero yo conozco a mi gente y nada de lo que diga convencerá al conspiracionista de su error.

¡Y miren que es fácil identificar una teoría conspiratoria! Pongamos, por ejemplo, el caso del arroz plástico. Era tan obvio que me sorprendió toda la gente que cayó en la histeria. ¿Por qué se trataba de una teoría conspiratoria? El arroz culpable venía de la China, es decir, del Otro, sí, en mayúscula, ese que es exótico; ese que proviene de un lugar amenazante y peligroso.

Al arroz se le añadiría pedazos de plástico del tamaño de un grano de arroz (olvidemos por un momento que en Puerto Rico se vende en tres tamaños). La pregunta obligada que parece que nadie se hizo fue: ¿Para qué? ¿Qué ganaría la China, concepto comercial abstracto, adulterando el arroz?

¿La respuesta? Nada. Su producción es de por sí tan económica que el gasto de crear granos de plástico no compensa. Sería más de lo que ganarían.

Así que es más fácil explicar cómo formular una teoría conspiratoria. Lo que se necesita es juntar dos elementos aparentemente contradictorios y mucha imaginación y quienes crecimos en el mundo conspiracionista o los que han caído en sus garras desarrollamos una imaginación saludable.

Por ejemplo, aumentan los nacimientos de mellizos donde no hace tanto se fumigó. Eso es que el gobierno junto a Monsanto (porque siempre es Monsanto, aunque la compañía no exista) o Big Pharma echaron un líquido para controlar la población. Nada de insecticida, sino contraceptivo. Que no parezca haber funcionado es solo un detalle.

Para ser responsable, debo aclarar que hay casos en los que los gobiernos permiten situaciones que ponen en riesgo la salud de la población, pero ni siquiera se toman la molestia de disimularlo. La venta de influencia y el intercambio de dinero corrupto ocurre a la vista del pueblo.

Razones por las que no creo

  1. Ninguna organización de tres gatos puede controlar el mundo. Podría intentarlo, pero no lo va a lograr. Ponerse de acuerdo solamente es un problema.
  2. A los gobiernos no les conviene matar a la gente, convertirlos en zombis o controlar la población. Los intentos de penalizar el aborto deberían servir de prueba. Además, para zombificar a la población no hace falta ningún líquido mágico. Solo es necesario un líder que sepa lo que decir.
  3. A las compañías farmacéuticas no les conviene la gente enferma, así que, con excepciones como la crisis de los opioides en EE. UU., que no es ninguna teoría conspiratoria, sino un acto llevado a cabo abiertamente, nada se gana con “enfermar” a la población. A las personas no les gusta admitir que se enfermaron.
  4. Muchos promotores de teorías conspiratorias ganan mucho dinero con sus teorías. Sí, naturópatas y gurús de la alimentación, ustedes están primero en mi lista.
  5. No existe una cura para el cáncer porque no existe un solo tipo de cáncer. Además, hay cánceres que se curan. Los médicos no mantienen a la gente enferma para ganar mucho dinero, no les hace falta. Si hubiera una cura, los ricos y famosos no sufrirían de cáncer y ya ven que lo padecen como el resto de nosotros y mueren en la misma proporción.
  6. No hay gobierno secreto. El que un imbécil como Trump haya llegado a la presidencia de EE. UU., o el que los peores candidatos ganen elecciones y destruyan sus países debería ser prueba suficiente de que hay gobierno paralelo.
  7. Por último, los extraterrestres no existen. Sorry por romper tantas ilusiones, pero no. Puede que haya vida en otros planetas, pero hasta acá no han llegado, por lo que nadie los oculta ni nos tratan de controlar.

Tengo una ñapa: El ser humano sí llegó a la luna varias veces y la prueba está allí mismo.

Segunda ñapa: El planeta Tierra es redondo.

Tercera ñapa: Las vacunas salvan vidas.

Nada, que no creo en teorías conspiratorias porque son inventos de gente con mucha imaginación que logra seguidores, aún no me explico cómo, y eso que me criaron para creerlas todas.

Somos más y no tenemos miedo by @happinessbyk

Un Puerto Rico que me sorprende

Antes de continuar la programación tradicional de este blog, debo hacer una pausa para tratar un tema importancia: Vivo en un Puerto Rico que me sorprende.

Primero quiero recordar que ya he dicho que la realidad me abruma y esa es la razón por la que evito hablar de la situación puertorriqueña en la que vivo. Esto no significa que en la vida real desconozca lo que ocurre en el país.

De vez en cuando, me toca hablar de esa realidad que evito. Pongo, por ejemplo, las múltiples entradas dedicadas al huracán María, lo que me lleva a los acontecimientos de las pasadas semanas.

La bandera de un Puerto Rico que me sorprende

El 8 de julio de 2019 me encuentro en la sala de emergencias de un hospital local, mientras en el exterior explota un escándalo en el que están involucrados, el entonces gobernador y otros 11 hombres que los dejaba muy mal parados.

El 9 de julio me ingresan en el hospital donde permanezco hasta el 16 de julio. En ese periodo el escándalo aumentó con más evidencia de cuán ruines pueden ser los seres humanos, en especial, aquellos que nunca han respondido por sus actos.

De todo lo escrito por esta manada, hubo dos que a mí me dolieron y enfogonaron en lo más profundo del ser. Primero, cómo detuvieron las ayudas durante la crisis pos-María, como había mencionado entonces. Segundo, cómo se burlaron de los muertos de María. Sabían que no eran los 16 en los que insistían, al contrario, eran conscientes de que el número era mayo y no les importaba. También comenté sobre el asunto.

¿Cuál fue la reacción del pueblo?

Por experiencias previas, esperaba la apatía general.

¿La sorpresa?

Doce días de manifestaciones para exigir la renuncia del gobernador. ¡Doce días de manifestaciones! Aun habiendo sido testigo, no me lo creo del todo. Este es un Puerto Rico que me sorprende.

Las manifestaciones lograron su cometido: El gobernador anunció su renuncia cerca de la medianoche del 24 de julio. El primero en renunciar en la historia de Puerto Rico.

Del 17 al 25 de julio solo he podido ser testigo de los acontecimientos. Por motivos de salud no puedo participar en magnificación alguna. Y hubo de todo tipo, porque la rabia era general y la creatividad también. Mi participación fue cibernética: hice lo posible por distribuir la información.

En la próxima entrada espero regresar a mi acostumbrada perorata escapista. En esta quiero hablar de un Puerto Rico que me sorprende y del que me siento muy orgullosa.

Lleva la maldita cámara contigo, o cómo hacer un favor

No es extraño ver en alguna red social a alguien que le hace un favor a otra persona y documenta cada parte del proceso. Siempre hay algún amargado que comenta que los favores se hacen sin alardearlos, a lo cual contesto: “Lleva la maldita cámara contigo y grábalo todo”.

Se me ocurre ilustrarlo con una historia:

Dorcas tenía dos compañeros de trabajo. A uno lo llamaremos Andy y apenas lo conocía. La otra, a la que llamaremos Melinda, trabajaba más próxima a Dorcas y tenía la costumbre de hablar mal de todo el mundo, en particular, de Andy.

Lleva la maldita cámara siempre contigo
Presentaciones de los libros Ojos llenos de lágrimas y Vidas de mujeres el 9 de marzo de 2019

Un día, a Dorcas le piden que organice un adiestramiento. El mejor recurso era Andy. Dorcas lo sabía, pero también sabía que Melinda se opondría, lo que ocurrió.

Por si las moscas, Dorcas invitó a otros recursos, pero presentó la propuesta de tal forma de que se negaran a participar en el adiestramiento. Su plan funcionó. Ahora, si Melinda se quejaba, ella podría decir que lo intentó, pero nadie más estaba disponible. Pensaba que así le hacía un favor a Andy.

Podemos argumentar que Dorcas cometió muchos errores en este proceso y es cierto, no muchos, muchísimos. El primero fue no confiar en sus decisiones.

¿Las consecuencias?

Melinda habló mal como quiera, incluyendo de Dorcas y cuando a Andy lo ascendieron y se convirtió en supervisor de Dorcas le hizo la vida imposible hasta que la despidió. De seguro se enteró de su contacto con otros recursos, pero no la razón detrás.

No importa cómo sea la cámara
Durante la presentación de Ojos llenos de arena el 6 de septiembre de 2018

Quizás Andy no hubiera sido tan vengativo si hubiera sabido el favor que le hicieron, que si imperfecto, tenía buena intensión. ¿De qué mejor forma se hubiera enterado, en tiempo real, si no es a través de las redes sociales? No haber aprovechado dicho recurso fue el peor error de Dorcas.

El despido iría a ocurrir como quiera porque Andy era así, pero al menos se hubiera enterado del favor que Dorcas trató de hacer antes de darse cuenta de que el individuo no lo valía.

Por eso digo que, si quieres hacer un favor, lleva la maldita cámara contigo. Documenta y publica todo. Un favor que no se conoce es una idiotez, como descubrió Dorcas.

Otra cara de Ivelisse

Otra cara de Ivelisse y sus hijas

Estas pueden ser Ivelisse y sus hijas | Fotografía de Robert Wiedell

¿Recuerdan a Ivelisse? Hay varias historias que le competen. Esta presenta otra cara de su personalidad y tiene como centro a una de sus hijas.

Vivían en un edificio por apartamentos y todas las tardes el conserje limpiaba el pasillo. Pasaba frente al apartamento de Ivelisse, donde estaban sus hijas y cuya puerta permanecía abierta por el calor de la tarde, las niñas adentro con piezas de ropa pequeñas. Recordemos que hacía calor.

El hombre llamó a una de las chicas y a través del portón le entabló una conversación que desvió para decirle que era muy bonita, que tenía un cuerpo muy lindo y que pasaría a hablar con ella al día siguiente.

¿Qué hizo la niña? Le dijo a Ivelisse, por supuesto. Ella no tenía costumbre de ocultarle a su madre algo así.

¿Qué hizo Ivelisse? Contrató a unos sicarios y le mandó a dar una pela al conserje. ¿Qué esperaban? ¿Una historia de tolerancia y comprensión?

En realidad, no se sabe qué hizo Ivelisse, pero lo que fue funcionó de manera instantánea porque al hombre jamás se le volvió a ver por el edificio. Las chicas continuaron usando ropas mínimas las tardes de calor y la puerta permaneció abierta.

A ver quién se atrevía a decirles algo después de que Ivelisse mostró su otra cara.