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Sobre obras dramáticas.

Ficha de The Tempest

The Tempest, de William Shakespeare

Por mi trabajo como profesora de Literatura, en más de una ocasión en la que en un estudio crítico se habla de Próspero, de Calibán o de Ariel. Como no recordaba haber leído The Tempest, de William Shakespeare, lo elegí para la lectura del mes de noviembre del reto mensual de lectura.

En primer lugar, no había leído The Tempest. En segundo lugar, Próspero es el protagonista de esta obra que gira en torno al restablecimiento del orden. Para ello, el personaje se vale de la ayuda de un grupo de espíritus, sobre todo, Ariel.

Como esto es Shakespeare, hay varias subtramas como la de Miranda y Fernando, la de Alonso, la de Calibán y alguna que otra más. De todos modos, todas desembocan en la principal.

Tradicionalmente, se he interpretado a Próspero como representante del europeo sabio y civilizador y a Calibán como representante de los aborígenes americanos o el americano en general.

No me extraña esta interpretación. Próspero, como demostraron muchos europeos durante la conquista y colonización de América e incluso en tiempos contemporáneos, es un desgraciado. Aunque le asiste la razón, se vale de cualquier maña para lograr sus objetivos. Lo de esclavizar espíritus para que hagan lo que se le antoja es nada en comparación con su tendencia a manipular. Y en eso, no descarta a nadie, ni siquiera a su hija Miranda.

No me extraña tampoco que Calibán se presente como un ser física y moralmente deformado. Muchos europeos todavía nos tratan así. Nada más hay que leer la etiqueta #RAEconsultas en Twitter para ver cómo los peninsulares tratan los americanismos y a sus hablantes.

Pero me desvío del tema. The Tempest, de Shakespeare, muy lograda que es producto de una ideología que debería haberse superado, pero que sigue vigente a ambos lados del Atlántico.

Logo del reto de lectura de 2017

El 2016 en libros

Siempre me quejo de que leo poco. Me parece que para alguien que enseña literatura debería leer más. Por eso me llaman la atención los retos de lectura. Me han permitido contabilizar cuántos libros leo y de qué tipo. A partir de los resultados de los cuatro años anteriores, me propuse que para el 2016 leería 60 libros. No me fue tan mal. El 2016 en libros se resume en sesenta y cinco.

Collage de los libros leídos en 2016

Los libros del 2016

Los datos, la parte aburrida, son los siguientes:

  • 38 libros electrónicos, 26 en papel y 1 blog.
  • 17 libros de autores puertorriqueños.
  • 35 libros en español, 25 en inglés y cinco traducciones.
  • El género literario más leído fue la novela, seguido del teatro, luego el cuento y, por último, el ensayo.
  • 8,846 páginas leídas, que no incluyen la mayoría, que correspondería a los libros electrónicos.
  • El libro más extenso fue el Decamerón, versión impresa, y el más corto, The Girl Who Sang Rose Madder (uno de mis favoritos), versión electrónica.
  • El libro puertorriqueño más extenso fue Sandino: La última “Guerra Bananera”: La Guerra Constitucionalista 1926-1927 (Vol. I), que si juntamos el segundo volumen sumarían 772 páginas, y el más corto, El español de Puerto Rico: Historia y presente, cuya autora era española, pero el tema no es más boricua porque no es posible.

Este año, dediqué mucho tiempo a leer ciencia ficción y los clásicos, sobre todo, de la literatura española. También descubrí literatura de excelencia junto a unos textos terribles, que me han hecho reconsiderar la pertinencia de publicar mi libro. No leí durante buena parte de septiembre, nada en el mes de octubre y casi un mes, repartido entre noviembre y diciembre. No obstante, la mayoría de las lecturas se llevaron a cabo durante la segunda mitad del año.

Collage de los libros del tarro leídos en 2016

Los libros que corresponden al reto del tarro

La totalidad de los libros que salieron del tarro nos es patética porque el primer año solo leí uno. Esta vez número fue cinco, porque el sexto apenas lo he comenzado. De hecho, al concluir el año me restaban dos libros por terminar: Feminisms, del que me falta leer 1057 páginas de 1207, y Amadís de Gaula, de que ya comencé el tercer libro, así que superé la marca del 50 %.

Reto de lectura mensual (espero personalizarlo)

Reto de lectura mensual

¿Qué espero para el próximo año? Reincidiré en la meta de los 60 libros, continuaré con el reto del tarro y añadiré un reto de lectura mensual personalizado. Queda claro que no me gusta complicarme la vida.

Logo del reto de lectura de 2016

Las lecturas del 2015

En el 2016 me dediqué a leer. Las lecturas fueron de todo tipo y, sin embargo, estoy muy molesta. Lo explico a continuación:

Las lecturas del 2015.

Las lecturas del 2015

Las lecturas del 2015

El recuento de lo leído el año pasado refleja un total 61 libros, es decir, 7750 páginas. Leí un libro más que el año anterior lo cual tiene mucha lógica si nos dejamos llevar por los sucesos pasados durante esos doce meses. No obstante, aparece como si cada año leyera un número de páginas menor. Creo que tiene que ver con la cantidad cada vez más elevada de libros electrónicos que incluyo entre las lecturas.

El género más leído fue el del cuento, seguido de la novela, al que corresponde el libro con mayor número de páginas, Moby Dick de Herman Melville (una maravilla, por cierto). No es de extrañar dado que la narrativa es mi género literario favorito. En cuanto a poesía solo leí un libro. Eso no significa que no haya leído muchos poemas. Sueltos, demasiados y dos manuscritos, pero esos no cuentan.

Libros que provinieron del tarro

Libros que provinieron del tarro

Nueve de los libros leídos corresponden al reto del tarro de libros. El tarro contiene 192 libros. Es imposible leerlos en un solo año y más con todas los demás lecturas que hago para mi trabajo. Espero aumentar la cantidad final este 2016.

Acostumbro a leer por placer en inglés por lo que la mayoría de los libros, 33, fueron escritos originalmente en ese idioma. Esta es la razón por la que Rusty Fischer es el autor más leído. Ni siquiera es mi favorito, es que sus textos son lecturas fáciles, además es muy prolífico y tengo de dónde escoger. Sin embargo, el que sí está a punto de convertirse en mi favorito es Roberto Calas. Su saga The Scourge es fantástica. Jamás imaginé que pagaría por leer historias de zombis.

De otra parte, leí tres traducciones lo que implica que 25 libros estaban escritos en español. De ellos, diez correspondieron a ocho autores puertorriqueños. De dos de ellos leí dos libros. También leí dos libros en donde publicaron cuentos de mi autoría.

Molesta, muy molesta

Las lecturas de enero de 2015.

Diez libros en un mes. Nada mal…

Si todo parece estar bien, ¿cuál es la razón de mi molestia?

Comencé el año bien. Al terminar enero, ya había leído diez libros. En un mundo ideal, ese simple hecho hubiera establecido la norma para cada mes y el número final hubiera sido de 120. Pero me hubiera visto en la necesidad de dejar de vivir para llegar a esa meta.

De todos modos, iba por buen camino. Para el 30 de junio, justo a mitad de año, llevaba 32 libros. A ese ritmo iría a cumplir con la menta para el año y hasta la superaría, lo cual ocurrió.

Las lecturas de seis meses.

Treinta y dos libros en seis menes. Muy bien…

Durante las vacaciones de verano leí bastante por una de esas cosas de la vida. El 15 de mayo me operaron el pie izquierdo y debí guardar reposo absoluto. Salvo el hecho de que me fui de viaje en dos ocasiones durante la convalecencia y de que buena parte del tiempo estaba bajo fuertes medicamentos, aproveché para leer y leer y leer.

Pero ni siquiera eso logró que concluyera el año con un número múltiplo de cinco. 61 libros. ¡Maldito uno!

Lucharé con todas mis fuerzas para que no vuelva a ocurrir en años venideros.

Logo del reto de lectura d 2015

Los libros del 2014

Me había resignado a que en el 2014, leería la misma cantidad de libros que en el 2013, sin embargo, en el último momento me propuse emular el 2012. Para lograrlo, debo admitir con un chin de vergüenza que hice trampa. Me dije que había leído demasiados libros serios y que me merecía alguno que otro frívolo e inconsecuente, pero, sobre todo, corto. Fue así como terminé leyendo sesenta libros.

Los libros leídos durante el 2014Los datos de este año son los siguientes:

  • 25 libros electrónicos, 32 en papel y 3 blogs (un formato nuevo este año).
  • 17 libros de autores puertorriqueños.
  • 37 libros en español, 22 en inglés y una traducción del inglés al español.
  • El género literario más leído fue el cuento, seguido de la novela, luego el teatro y, por último, la poesía.
  • 7708 páginas leídas, menos que el 2013 cuando leí una cantidad mayor de libros impresos.
  • El libro impreso más extenso fue La ortografía de la lengua española (que comencé en el año de las guácaras y es un suero de brea) y el más corto, Tanatorio urbano.
  • El libro puertorriqueño más extenso fue Cien de treinta y tantos y el más corto, otra vez, Tanatorio urbano.
  • El libro electrónico más extenso fue The Works of Edgar Allan Poe (que comencé a leer en 2013 y me tomó trece meses terminarlo) y el más corto es más difícil de determinar, pero me sospecho que se trata de Ya no puedo oír tu voz.

No incluyo en la cuenta los trece audiolibros ni, por razones obvias, los dos manuscritos. Para el 2015 voy a aumentar el reto a 55 libros. Sé que los puedo leer sin hacer trampa… aunque esto último no lo prometo.

2014 Reading Challenge Logo

Membrete: Tarro de libros

Tarro de libros

Se me hace difícil decidir qué libro leeré después de terminar uno. Quizás por eso leo varios a la vez.

Durante las pasadas vacaciones de primavera, intenté terminar El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell. En las de verano tenía la intención de salir de uno de los otros dos mamotretos que leía al momento, la Nueva Ortografía, que me tomará bastante tiempo, y The Works of Edgar Allan Poe. No logré ninguna de las metas: el de Campbell lo terminé en julio y al de Poe todavía le falta algo. La Ortografía lo di por perdido; creo que me queda un año más. Entre un libro y otro he leído alguno que otro más, pero siempre con la incertidumbre de cuál leeré después.

Hace un tiempo descubrí un método bastante popular en el ciberespacio para escoger las próximas lecturas: el tarro de libro. La idea es escribir el título de los libros que se deseen leer en papeles de colores, doblarlos y meterlos en un tarro o pote de Mason para irlos sacando al azar.

Me pareció una propuesta ingeniosa y decidí ponerla en práctica, pero como soy disidente le hice varios cambios. He aquí mi versión:

Papeles en blanco y tarro vacío.

1. Primero, escogí el tarro de una vela, reciclado por eso de conservar el ambiente, y busqué varias hojas de papel del mismo color.

Guillotina y títulos de libros.

2. Después escribí los títulos de 192 libros y piqué las tiras del mismo tamaño para no hacer trampa.

Títulos de libros.

3. Luego mezclé las tiras con los títulos para que la selección fuera aún más aleatoria.

Títulos listos para el tarro.

4. Antes de introducir las tiras al tarro, las doblé cada una de la misma manera.

Tarro de libros.

5. Por último, coloqué el tarro en un lugar prominente de la casa.

Estos libros son solo una parte de los que tengo pendiente para leer e incluyen novelas, colecciones de cuentos, libros de historia, de filosofía, de teoría literaria y alguno que otro tema misceláneo. El formato es tanto impreso como electrónico. También están las dos partes que me faltan de la serie de Álvaro Mendiola, de Goytisolo, y las tres de La lucha por la vida, de Baroja. Si sale alguno fuera de orden, regresará al tarro hasta que salga el que corresponda.

Todo esto no impedirá que lea algún libro que no está entre los del tarro, principalmente por motivos de trabajo. Por lo pronto, ya veremos cómo me va con este nuevo proyecto. Sí puedo anunciar que salió el primero que comencé a leer ayer mismo. Se trata de Avatars of the Word, de James J. O’Donnell, y que resultó una casualidad de las buenas porque me viene bien para un trabajo profesional en el que estoy inmersa.

Avatars of the Word: primer libro del tarro.