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Reto de lectura del 2013

Ficha bibliográfica del libro The Weekend Novelist, de Robert J. Ray

The Weekend Novelist, de Robert J. Ray

Para concluir con las reseñas que publicaré de los libros leídos durante el 2013, ¿qué mejor opción que The Weekend Novelist, de Robert J. Ray? Este libro me acompañó durante gran parte del año porque fue el que usé como guía para escribir el primer borrador de mi primera novela, “Destino errante”, su tercer título provisorio.

Ray promete que con disciplina, se puede escribir una novela en 52 semanas y no se refiere al primer borrador, dado que en la agenda incluye un borrador que se revisa en dos ocasiones. El resultado debe estar listo para enviar a una casa editorial para la consideración de publicación.

A lo largo del proyecto, he comentado acerca de mi experiencia con el libro, pero no está demás resumirla de algún modo. En primer lugar, resulta útil para establecer una disciplina de trabajo. En un principio, se dedica un largo espacio de tiempo para trabajar en los preliminares: creación de personajes, ambientes, trasfondos, vestuario, resúmenes, bosquejos, story boards y alguna que otra cosa extraña. Por ejemplo, la pendiente de Aristóteles que me pareció una pérdida de tiempo, ya que ni la consulté una sola vez. No obstante, debo reconocer que todo ese trabajo inicial fue muy útil, aunque me hubiera gustado comenzar a escribir propiamente un poco antes.

También recomienda dividir la novela en tres actos con las siguientes escenas ya preparadas: la inicial, la final, el punto medio y dos puntos de inflexión que irían al final de los actos primero y segundo. No es mal consejo, pero tiene el potencial de tornarse en una camisa de fuerza, aun cuando Ray insiste en que los cambios son posibles.

Además, a lo largo del libro, Ray presenta ejemplos de escritores, citas de maestros de redacción creativa y consejos para ayudar a quién lo utilice a escribir su novela. El libro también incluye un apéndice que sirve para la búsqueda de una casa editora, un glosario y una bibliografía.

No sé cómo son las ediciones subsiguientes, dado que manejo la primera. Según tengo entendido, han caído en una locura de diagramas y pendientes y demás que no ayudan mucho a un escritor. Esta podría ser útil para una persona que de por sí es disciplinada y que aspire a escribir literatura comercial sin mayores pretensiones. Lo de la disciplina es importante porque entre semana se realiza mucho del trabajo. Si tomamos esto en cuenta, el título del libro es un anuncio engañoso porque para completar una novela en un año, se deben utilizar los días de los fines de semana y los de las semanas también.

No soy precisamente disciplinada y, encima, pasé por un periodo de crisis que duró varios meses debido a que me di cuenta de que en un año no terminaría el primer borrador de la novela que quería escribir y porque también me di cuenta de que lo que escribía era excremento, lo cual no es culpa de Ray. Así que no puedo afirmar categóricamente que no se puede cumplir lo que promete el libro, es decir, escribir una novela publicable en un año.

Yo no lo logré.

Me parece útil toda la parte preliminar, a pesar de que alguno que otro ejercicio no era necesario, pero no tanto la parte dedicada a la redacción de la novela como tal, así que The Weekend Novelist no es más que uno de tantos otros libros de consulta a la hora de escribir.

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Ficha bibliográfica de la novela Northanger Abbey, de Jane Austen

Northanger Abbey, de Jane Austen

¿Qué ocurre cuando se juntan una de las protagonistas más tontas de la literatura con una escritora que se burla de su propio quehacer? Northanger Abbey, por supuesto.

Según cuenta la leyenda, esta es la primera novela seria que escribió Jane Austen –de las seis canónicas–, sin embargo, se publicó póstumamente junto con Persuasion, la última en la lista. No hay duda de que Northanger Abbey es una novela transicional: es mucho más compleja que las historias que componen lo que se ha venido a conocer como las Juvenilia, es decir, las obras de juventud de Austen; pero, a su vez, aún conserva la ironía a flor de piel típica de textos como Love and Freindship o Lady Susan.

Catherine Morland es una digna antecesora de Emma Bovary, con la diferencia de que no aspira a convertirse en una heroína gótica necesariamente, sino que cree estar en una situación muy parecida. Y es que la pobre es tan inocente que hasta da pena. Hay que reconocer, sin embargo, que resulta ser un personaje redondo que aprende de sus errores, aunque lentamente. De esta forma, se puede considerar a Northanger Abbey como una bildungsroman.

La novela cuenta con varios aciertos. En primer lugar, la voz narrativa –el típico narrador en tercera persona omnisciente que emite juicios de valor– no deja de recordarnos la parodia y la burla a la que somete a la protagonista que está muy bien caracterizada –otro acierto–. No obstante, el lenguaje utilizado y la forma de presentarnos la información no es la acostumbrada en nuestra era cuando se prefiere el texto sin ripios.

Lo que me intriga de la novela es el personaje de Henry Tilney. Como galán, está a la altura de un Darcy o un Wentworth y muy por encima de un Edmund Bertram, por lo que no entiendo qué le vio a la Catherine Morland. La diferenica entre ambos personajes es abismal. Supongo que la respuesta radica en una de las principales premisas que surge como leit motif de toda la obra de Austen: el amor. Cuando la gente se enamora, así sean personajes literarios, y ese amor es el verdadero, no importan las diferencias.

Quien desee leer Northanger Abbey debe saber que es imprescindible no tomárselo muy en serio y dejarse llevar por la hilaridad de las situaciones por las que pasa “nuestra heroína”, como la llama la voz narrativa. Se trata de una novela que se burla de sí misma y del propio género al que pertenece. Si esos aspectos se echan a un lado al momento de realizar la lectura, se habrá perdido la mitad del disfrute de la misma.

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Ficha bibliográfica del libro Puerto Rico: ¿acorralado por la historia? (Carta abierta a un amigo popular), de Rafael Bernabe

Puerto Rico: ¿acorralado por la historia?, de Rafael Bernabe

Como establece el subtítulo de este pequeño libro, se trata de una carta dirigida a un “amigo popular”, es decir, militante del Partido Popular Democrático. El propósito es revisar los postulados de Luis Muñoz Marín, fundador de dicha colectividad política, a la luz de los resultados de las elecciones de noviembre de 2008.

A partir de tres dilemas en el discurso de Muñoz Marín, Bernabe no solo explica sus posturas, sino que presenta una síntesis de la historia política y económica de Puerto Rico y Estados Unidos a partir de mediados del siglo XX, concentrándose en los problemas del colonialismo/nacionalismo y del capitalismo/socialismo.

La prosa es diáfana, más si tomamos en cuenta lo complejo del tema. La figura que emerge de Muñoz se distancia considerablemente de lo que representa hoy día el partido que fundó. Por otro lado, la visión del futuro de Puerto Rico no deja de ser inquietante si no se encausa a la Isla hacia los postulados primigenios de Muñoz.

Llama la atención, a la luz de la campaña electoral de noviembre de 2012, el que en el libro se plantee la necesidad de fundar una nueva organización política de corte socialista que responda a las necesidades de los trabajadores. El resultado fue el Partido del Pueblo Trabajador (PPT), cuyo candidato a la gobernación fue el propio Bernabe. También, lo atinado de algunos de sus comentarios relacionados con el futuro de la Isla, de Estados Unidos o a nivel internacional.

Puerto Rico: ¿acorralado por la historia? no es un libro cómodo para los populares, particularmente para aquellos que se encuentran más a la derecha del espectro político. Sin embargo, no dejaría de ser un ejercicio iluminador para que el popular vea cómo se percibe la figura de Muñoz desde otras perspectivas políticas.

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Ficha bibliográfica de la novela El niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios

El niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios

Esta novela corta es un ejemplo del tipo de literatura obligatoria en la escuela, pero de la que no se saca nada hasta más tarde en la vida. Por medio de los apuntes en un diario de un niño o preadolescente, no sabemos, somos testigos del enamoramiento de su redactor con Angélica de la que tampoco sabemos mucho, pero que suponemos que es una joven en edad casadera.

Como todo se ve a través de la escritura de un solo narrador, la novela se caracteriza por la ausencia total de descripciones de espacios y personajes y por la falta de profundidad en estos últimos. Sin embargo, el lector activo y atento podrá entresacar lo más interesante del texto que radica no en lo que dice, sino en lo que no se dice, como la propia historia de amor de la madre.

En la edición que manejo, a la novela corta le siguen unos “Elogios sentimentales…” de varios poetas que, en mi opinión, son prescindibles en su totalidad. Luego aparecen dos cuentos. El primero, “¡Pobre feo!”, cuenta una historia por medio de cartas de dos remitentes de distintas edades. Acá también debemos adoptar una actitud activa porque buena parte de la trama está sobreentendida. El segundo, “Papá y mamá”, es un desgarrador relato en el que se descubre la relación de un matrimonio a través del juego al papá y a la mamá por parte de los hijos.

Supongo que la razón por la que la novela es lectura obligada en la escuela es porque se trata de la historia de un enamoramiento bastante prosaico por parte de un adolescente, que podría servir como propaganda en contra del amor entre adolescentes (podría llevarlos a la locura), a favor del amor incondicional de padres y abuelos (la abuela no quería al narrador lo cual abona a su locura) y en contra de las madres solteras (un niño sin padre puede terminar loco). Aun si tomamos en cuenta el que la madre era viuda, se podría interpretar que su deber era volverse a casar para proveerles a sus hijos una figura paterna apropiada, no una diferida como ocurre en este caso, porque todos sabemos que un padre es más importante que una madre (yeah right!).

A pesar de las posibles interpretaciones moralistas, El niño que enloqueció de amor resiste otras lecturas, que son posibles solo con la edad, y podría ser un ejercicio interesante para quien quiera desarrollar las destrezas de la lectura activa.

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El 2013 en libros

En el 2013, leí de todo. Completé 55 libros, 5 menos que el año anterior.

El 2013 en libros.

De acuerdo con las estadísticas, leí menos páginas. Sin embargo, no se toma en cuenta el mayor número de libros electrónicos que no se dividen en páginas. Por eso tengo la impresión de que leí más o por lo menos así lo siento. Otros datos son:

  • Leí 16 libros electrónicos, contrario a los 9 del año pasado.
  • Leí 17 libros de autores puertorriqueños, contrario a los 8 del año pasado.
  • Igual que el año pasado, la mayor parte consistieron en textos narrativos. La mayoría fueron novelas, seguido de cuentos y, finalizando, con novelas cortas.
  • El libro impreso más extenso fue Breve historia de España y el más corto Con las peores intenciones.
  • El libro puertorriqueño más extenso fue Cuentos puertorriqueños en el nuevo milenio y el más corto, otra vez, Con las peores intenciones.
  • El libro electrónico más extenso fue Divergent y el más corto La dama del perrito.

¿Qué espero para el 2014? Volví a ponerme como meta leer 50 libros. Puede que sea una cantidad muy baja para una profesora de literatura que debería leer constantemente. Sin embargo, se trata de libros completos, no incluyo en el reto la enorme cantidad de artículos que consulto para preparar clases y trabajos.

De aquí a un año sabré cómo me fue.

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