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Para endulzarse la vida.

Yogur, primer intento

Yogur hecho en casa.

Tenía que tomar con calma el asunto del yogur. No podía seguir gastando de 7 a 10 dólares semanales porque me iba a arruinar. Así que decidí prepararlo en casa. Me lancé de pecho y busqué una receta.

Tenía que ser fácil de hacer. Me encontraba en el proceso de regresar al trabajo y no debía perder mucho tiempo. Además se trataba de un experimento. Encontré una receta para preparar yogur en la olla de cocción lenta y la seguí casi al pie de la letra. Los únicos ingredientes que usé fueron medio galón de leche fresca entera y 6 onzas de yogur sin sabor.

¡Sorpresa! Funcionó. En teoría, tengo yogur para dos semanas a un costo de unos $5. Tengo catorce días para saber si es cierto.

El sabor es mucho más suave y la consistencia más acuosa, pero es un éxito. ¿Cuál es el próximo paso? Lograr que el yogur resulte más espeso.

Cupcake de terciopelo argentino

Terciopelo argentino

El pasado 13 de julio vi la final del Mundial de Fútbol. Para qué lo voy a negar si es público mi gusto por la frivolidad. Sé sobre los acontecimientos que afectan al mundo, pero no voy a hacer alarde de un estado de hiperconsciencia. Tengo mi opinión al respecto, pero no voy a desplegarla públicamente, así que ese día no horneé cupcakes verdes, rojos, negros y blancos, sino azul celeste. Creo que no tengo que decir que apoyaba al equipo perdedor.

Ingredientes para el cupcake de terciopelo argentino.Los cupcakes de terciopelo argentino son iguales que los famosos “red velvet”, pero en azul… celeste (o, por lo menos, lo más cercano posible). La receta base fue la misma para la variante que se conoce como “blue velvet”, pero con menos colorante azul y nada del púrpura.

Ingredientes para el frosting del cupcake de terciopelo argentino.Para el frosting preparé la mitad de la receta de uno de queso crema y miel.

Luego pasé toda la mañana hornea que te hornea.

Cupcakes de terciopelo argentino.Puede que el equipo albiceleste haya perdido, pero hasta los ganadores comieron cupcakes de terciopelo argentino.

Portada para la aventura del pan de guineo y quinua

Pan de guineo y quinua

Poco a poco, me estoy instalando en la nueva casa. El estar de vacaciones me facilita el proceso bastante. No obstante, sigo sin estufa y nevera lo que dificulta el asunto de cocinar. Aun así me las estoy apañando.

Tenemos una nevera pequeña que resuelve un poco, pero que no nos permite tener una compra completa. Para cocinar, cuento con dos hornillas de gas que uso en la marquesina, una estufa eléctrica de dos hornillas que apenas calientan, un horno tostador, un sartén eléctrico, una parrilla eléctrica, dos ollas de cocción lenta de 3 y 7 cuartos (dos tamaños terribles) y una olla arrocera.

Dadas las dificultades, hasta que aparezcan la estufa y la nevera a finales del mes, he tenido que improvisar y ver cómo poco a poco me deshago de los víveres en excedente, traídos de la otra casa, porque ahora contamos con mucho menos espacio para almacenar.

Buscando y buscando, encontré una receta en A Modern Girl para un pan de guineo que se prepara en la olla arrocera. Me pareció ingeniosa la idea, así que decidí intentarla. Tenía todos los ingredientes, excepto la leche, que sustituí por leche de almendra y coco, y la azúcar blanca, que sustituí por azúcar negra clara. Además añadí media cucharadita de vainilla, porque con vainilla todo sabe mejor, y decidí darle un toque especial con quinua.

Aparentemente, la quinua es una maravilla de la naturaleza. No sé si es cierto, pero la añado a la ensalada y a la avena y de vez en cuando trato de encontrarle algún otro uso. El problema es que una taza de quinua rinde para alimentar a un ejército y nosotros somos solo dos. Como la preparo en la olla arrocera, no hago menos de media taza, pero aun así termino congelando la mitad. Por suerte, congela fácil.

Masa para pan de guineo y quinua.

Masa para el pan de guineo y quinua lista para “hornear”.

Me aseguré de leer todas las críticas y los comentarios de las dificultades antes de preparar la receta. De nada me valió. El comentario más común era el de que la arrocera se apagaba muy seguido y aparentemente se trata de un problema de las más modernas. Creía que la mía caía dentro de la categoría de las viejitas porque se compró unos quince años atrás. Nada que ver.

Olla arrocera apagada.

Se la pasó la mayor parte del tiempo así… apagada.

Se la pasó más tiempo apagada que prendida. Eso no significara que no estuviera cociéndose el pan allá adentro. Es solo que había que esperar a que la temperatura interna bajara antes de volverla a encender para permanecer encendida de veinte a cuarenta segundos únicamente. Opté por sentarme al lado de la arrocera y leer para no tener que levantarme cada vez que se apagara.

Pan de guineo y quinua recién salido del horno.

El pan acabadito de salir del…, perdón, de la olla

Se supone que a la hora y media, el pan estuviera listo. No me lo pareció, así que le di media hora más, por eso de ir a la segura. Realmente, no le hacía falta. La parte de arriba no tiene el color doradito que se supone que tenga, la parte de abajo me quedó demasiado tostada. Sin embargo, el resultado final sabe muy bueno.

¿Volvería a utilizar la olla arrocera para hornear pan? No estoy muy segura, pero tampoco lo voy a descartar porque en el mismo blog de donde saqué la receta aparece un pan de romero bastante interesante. Mientras tanto, puede que intente preparar el de guineo con la olla de cocción lenta.

Pan de guineo y quinua servido.

Feliz día de Melchor

Otro día de Melchor: Cuarto aniversario

Hoy cumplo cuatro años como bloguera, lo que significa que llevo cuatro años elucubrando. Lo que comenzó como un proyecto de un año hoy inicia el quinto.

Después de completar mi tesis y obtener el grado que me permite ganar unos $200 más, necesitaba escribir y se me ocurrió este asunto. Empecé con las Elucubraciones de Amaranta y hoy ya tengo mi propio portal: elucubrando.com.

Este es el momento para elucubrar sobre esta experiencia. No es mucho lo que tenga que decir. Al revisar las entradas más antiguas, me alegro de que no hubiera una policía cibernética que me multara por escribir tan mal. Lo mismo va para las fotografías. Puedo decir con algo de satisfacción que he evolucionado. La primerísima foto que se publicó se tomó con la cámara de un teléfono celular. Ya hoy puedo anunciar que pronto aparecerán fotografías tomadas con una EOS Rebel T5i de Canon. Sí, por fin tengo una réflex.

Estrenando juguete nuevo en Bahía Urbana otro día de Reyes.

Y ya la estrené. Me fui de paseo con motivo del día de Reyes y practiqué un poco. Todavía la tengo que dejar en la función automática, pero eso es en lo que la domino.

Juguete nuevo usado otro día.

Pero hoy es día de Melchor y estoy de celebración. Como es costumbre, preparé el bizcocho de ron. Y como soy atrevida, esta vez reduje la receta a un cuarto y la horneé en versión mini. Vamos, que es la tercera vez que la preparo en esta temporada navideña.

Minibundts de ron este día

Comí, bebí y celebré mis cuatro años en este trajín junto a Melchor, el verdadero rey negro, aunque solo sea para nosotros los boricuas. Y también me preparo para otro años de muchas elucubraciones y muchísimas fotografías.

P.D.: Las foto del bizcocho de ron no se tomaron con la cámara nueva. Aún no estoy lista para eso.

Postre: Minibundts de coco

Para concluir con la cena de Acción de Gracias, le tocó el turno al postre.

Menú de Acción de Gracias

La receta es una variación de una que aparece en recipe.com, Mini Coconut Bundt Cakes, y que según la información proviene de la revista Ladie’s Home Journal.

Pero antes un poco de historia.

Hace un tiempo me compré la plancha Bakery Bites Express para hornear minicupcakes, bizcochos y galletas en cantidades limitadas dado que horno no siempre es confiables o porque no siempre quiero la receta completa y calculo para preparar solo la mitad o una cuarta parte. El tamaño es perfecto, pero hasta el momento, solo había hecho brownies o minicupcakes, como el siguiente de terciopelo rojo.

Mini cupcake de terciopelo rojo.

Sin embargo, la plancha incluye moldes para minibundts y aunque nunca antes había preparado unos, me parecieron apropiados para la ocasión. No obstante, preferí que fueran de coco, no sé por qué razón en realidad. De todas las recetas que encontré en la Internet, escogí una y preparé una tercera parte.

Los ingredientes para esta versión son (las cantidades son aproximadas):

  • 1/3 taza de cachispas de coco
  • Menos de ¼ taza de mantequilla sin sal ablandada
  • 1/3 taza de azúcar granulada
  • 1/3 taza más dos cucharadas de harina multiusos
  • 1/8 cucharadita de sal
  • Una pizca de bicarbonato de sodio
  • 1 huevo grande
  • Menos de ¼ taza de leche de coco

Ingredientes para los minibundts de coco.

Las instrucciones son las siguientes:

  • Calentar el horno a 375º F. Esparcir la mitad de la cachispa de coco en una bandeja para hornear galletas y colocar en el horno unos 9 minutos, revolviendo una vez, hasta que las hojuelas adquiera un color dorado. Reservar.
  • Untar mantequilla en los moldes y echar pequeñas porciones de la cachispa en cada uno.
  • Mezclar en un procesador de alimentos la harina con la otra mitad de la cachispa, la sal y el bicarbonato de sodio hasta que el coco obtenga el tamaño deseado (a mí me gusta en pedazos gruesos).
  • En un bol, batir la mantequilla y la azúcar a velocidad media hasta obtener una consistencia ligera. Añadir el huevo y batir hasta combinar.
  • Juntar la mezcla de los huevos, batiendo alternadamente la mezcla de la harina con la leche de coco en tres tandas, comenzando y terminando con la harina.

Minibundts de coco listos para hornear.

  • Dividir la mezcla entre los moldes y cocinar en la plancha unos siete minutos (en el horno unos 25 a 35 minutos). Verificar con un palillo de dientes si el centro está listo (el palillo debe salir limpio).
  • Colocar los moldes sobre una rejilla y enfriar por 5 minutos. Luego retirar de los moldes y dejar enfriar completamente.

Minibundts de coco recién horneados.

  • Si se prepara en la plancha, hay que repetir el procedimiento hasta acabar con la mezcla, aproximadamente dos veces más.
  • Olvidarse del glaseado.

Minibundt de coco.

El resultado es suficientemente dulce por lo que no necesita ni la azúcar en los moldes como establece la receta original, ni el glaseado.

Quedaron muy ricos, pero eso me lo tendrán que creer por fe porque no quedó ni uno como evidencia.