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Para endulzarse la vida.

Nueve fotos: Lo mejor de Instagram en el 2015

Hay momentos en los que una desea algo con tanta fuerza que lucha contra todo con tal de alcanzar esa meta. El día que se logra es de los más felices que se haya vivido. Casi de inmediato, la realidad se hace evidente y no queda más remedio que aceptar que se podía vivir sin ese objeto, persona, lugar o lo que sea. De eso tengo que hablar antes de tan siquiera mencionar las nueve fotos.

La EOS Rebel T5i de Canon

EOS Rebel T5i de CanonHace dos años, me compré una cámara réflex, la EOS Rebel T5i de Canon. Estaba feliz. Había tomado cursos de fotografía y notaba las limitaciones de mi compacta y de las cámaras de los celulares. Veía las fotos de mis compañeros de clase y mis profesores y notaba cómo lograban captar detalles o definiciones que yo no conseguía con el equipo con el que contaba.

Sí, sufría de un caso severo de envidia fotográfica.

Así que cuando logré ahorrar lo suficiente para comprarme la réflex y por fin la tuve en mis manos, fui increíblemente feliz.

La felicidad me duró poco.

La cámara era muy pesada para llevarla a todos lados como solía hacer con la compacta. Las fotos resultaban espectaculares, pero la gran mayoría las seguía tomando con el celular. Lo pensaba dos veces antes de llevármela a un viaje. En fin, me arrepentí de haberla comprado, pero por cabecidura nunca dije nada.

PowerShot ELPH 310 HSMe di cuenta del error que cometí al comprarla casi de inmediato, pero no la devolví. La compacta que le precedió, una PowerShot ELPH 310 HS que todavía lloro, decidió averiarse una semana después de haber adquirido la réflex. Supongo que murió de tristeza al verse remplazada.

Dos días después de que se agotara la garantía extendida que le había comprado a la réflex, se cayó. No es simplemente que se me haya caído es que el gutapanazo que se dio la dejó inútil y yo sin posibilidades de arreglarla. Oquei, reconozco que no he hecho mucho por que la reparen. De todos modos, lo que quiero decir es que a final de cuentas para mis necesidades no necesitaba una cámara tan grande.

Las mejores nueve fotos del 2015

Tableta Surface 2 de WindowsNo es de extrañar, entonces, que la mayoría de mis mejores fotografías del 2015 se haya tomado con la cámara de mi teléfono celular, un Galaxy S5 de Samsumg. No es que ninguna saliera de la réflex, es que mi celular y mi tableta Surface 2 de Windows son más livianas y fáciles de manejar.

Un resumen por estación lo prueba:

Durante los primeros días del 2016, descubrí que se puso de moda en Instagram publicar un collage con la mejores nueve fotos del 2015. Existe hasta una aplicación para ello (por cierto, no la recomiendo). Seguí la corriente e identifiqué las que, en mi vanidosa opinión, son las mejores fotos que produje el año pasado. ¿Y saben qué descubrí? Todas se tomaron con el celular.

Aún sigo debatiendo en lo más superficial de mi ser si debo llegar hasta la última instancia para reparar la réflex. Quizás deba volver a una compacta. Mientras tanto, las cámaras del celular y la tableta no tomarán las mejores fotos, pero satisfacen mis necesidades.

Bizcocho de ron

El primer bizcocho de ron para el primer bloganiversario.

El bizcocho que preparé para el primer bloganiversario tenía forma de montaña

¿Qué mejor manera de despedir las Aventuras culinarias que compartir la receta del bizcocho de ron que tanto menciono y que, siguiendo la tradición, hará una última aparición mañana? A continuación, la receta que acostumbro a preparar:

Ingredientes para el bizcocho de ron con nueces.

Los ingredientes según el segundo bloganiversario (rara vez uso manteca vegetal, no me preocupo por el tipo de ron y dejé de usar mezcla para pudín hace rato)

Ingredientes:

Para el bizcocho:

  • 1 taza de pecanas, picadas
  • 1 caja de 18 onzas de mezcla para bizcocho amarillo con mezcla para pudín incluido
  • 4 huevos grandes
  • ½ taza de agua fría
  • ½ taza de aceite de maíz
  • ½ taza de ron (no me fijo en la marca ni en si en blanco o dorado, aunque el resultado con el segundo es más alcohólico)

Para el glaseado:

  • ½ taza de mantequilla, preferiblemente sin sal
  • ¼ taza de agua
  • 1 taza de azúcar, preferiblemente granulada (me gusta usar azúcar sin refinar. También se puede reducir la cantidad o eliminar completamente)
  • ½ taza de ron (véase comentario anterior)
Bizcocho de ron con pecanas en forma de pan.

En el tercer bloganiversario lo hice en forma de pan

Instrucciones:

  • Precalentar el horno a 325ºF.
  • Engrasar un molde para bizcocho bundt de 9 o 10 pulgadas con manteca vegetal o aceite en spray y luego espolvorearle harina. (Demás está decir que he utilizado todo tipo de molde. En términos generales, funciona con cualquiera).
¡Feliz día de Melchor!

Recuerdos del cuarto aniversario (ya estaba mejorando la técnica)

  • Distribuir las pecanas en el fondo del molde ya preparado.
  • En un cuenco grande, combinar la mezcla de bizcocho, los huevos, el agua fría, el aceite de maíz y el ron; batir con una batidora de mano eléctrica, ayudándose de una espátula de goma para reincorporar la masa que se acumule a los lados.
  • Verter la masa sobre las pecanas y emparejarla con la ayuda de la parte de atrás de una cuchara grande.
  • Hornear por una hora o hasta que un palillo largo se inserte al centro y salga limpio.
  • Retirar del horno y colocarlo sin desmoldar por 10 a 15 minutos en una rejilla para enfriar.
  • Desmoldar y colocar sobre la rejilla hasta que termine de enfriar.
Bizcocho de ron y pecanas.

Por fin salió como debía y no se horneó para un bloganiversario

  • Consejo: Antes de preparar el glaseado el bizcocho debe estar frío. Se puede colocar en la nevera y preparar el glaseado a la mañana siguiente.
  • Preparar el glaseado en una olla pequeña y pesada.
  • Derretir la mantequilla a fuego lento.
  • Añadir el agua y la azúcar y subir el fuego hasta que comience a hervir.
  • Dejar que la mezcla hierva por cinco minutos, revolviendo constantemente, sin permitir que se queme.
  • Retirar del fuego y añadir el ron con mucho cuidado para que no salpique.
  • Hacer cortes o introducir un palillo largo en distintos lugares del bizcocho, particularmente la parte de arriba.
  • Cuando el glaseado se haya entibiado, verterlo poco a poco con la ayuda de una cuchara. Cada vez que se absorba el glaseado volver a repetir el proceso hasta utilizarlo todo.
Bizcocho de ron preparado para la Nochebuena de 2014.

El que preparé para la Nochebuena pasada

Fácil, ¿verdad? No utilizo una fórmula secreta o un procedimiento especial. Disfruto prepararlo y, quizás por eso, a la gente le gusta cómo queda. Y, como no debo ser egoísta, les dejo la receta como regalo del Día de Reyes.

Yogur, primer intento

Yogur hecho en casa.

Tenía que tomar con calma el asunto del yogur. No podía seguir gastando de 7 a 10 dólares semanales porque me iba a arruinar. Así que decidí prepararlo en casa. Me lancé de pecho y busqué una receta.

Tenía que ser fácil de hacer. Me encontraba en el proceso de regresar al trabajo y no debía perder mucho tiempo. Además se trataba de un experimento. Encontré una receta para preparar yogur en la olla de cocción lenta y la seguí casi al pie de la letra. Los únicos ingredientes que usé fueron medio galón de leche fresca entera y 6 onzas de yogur sin sabor.

¡Sorpresa! Funcionó. En teoría, tengo yogur para dos semanas a un costo de unos $5. Tengo catorce días para saber si es cierto.

El sabor es mucho más suave y la consistencia más acuosa, pero es un éxito. ¿Cuál es el próximo paso? Lograr que el yogur resulte más espeso.

Cupcake de terciopelo argentino

Terciopelo argentino

El pasado 13 de julio vi la final del Mundial de Fútbol. Para qué lo voy a negar si es público mi gusto por la frivolidad. Sé sobre los acontecimientos que afectan al mundo, pero no voy a hacer alarde de un estado de hiperconsciencia. Tengo mi opinión al respecto, pero no voy a desplegarla públicamente, así que ese día no horneé cupcakes verdes, rojos, negros y blancos, sino azul celeste. Creo que no tengo que decir que apoyaba al equipo perdedor.

Ingredientes para el cupcake de terciopelo argentino.Los cupcakes de terciopelo argentino son iguales que los famosos “red velvet”, pero en azul… celeste (o, por lo menos, lo más cercano posible). La receta base fue la misma para la variante que se conoce como “blue velvet”, pero con menos colorante azul y nada del púrpura.

Ingredientes para el frosting del cupcake de terciopelo argentino.Para el frosting preparé la mitad de la receta de uno de queso crema y miel.

Luego pasé toda la mañana hornea que te hornea.

Cupcakes de terciopelo argentino.Puede que el equipo albiceleste haya perdido, pero hasta los ganadores comieron cupcakes de terciopelo argentino.

Portada para la aventura del pan de guineo y quinua

Pan de guineo y quinua

Poco a poco, me estoy instalando en la nueva casa. El estar de vacaciones me facilita el proceso bastante. No obstante, sigo sin estufa y nevera lo que dificulta el asunto de cocinar. Aun así me las estoy apañando.

Tenemos una nevera pequeña que resuelve un poco, pero que no nos permite tener una compra completa. Para cocinar, cuento con dos hornillas de gas que uso en la marquesina, una estufa eléctrica de dos hornillas que apenas calientan, un horno tostador, un sartén eléctrico, una parrilla eléctrica, dos ollas de cocción lenta de 3 y 7 cuartos (dos tamaños terribles) y una olla arrocera.

Dadas las dificultades, hasta que aparezcan la estufa y la nevera a finales del mes, he tenido que improvisar y ver cómo poco a poco me deshago de los víveres en excedente, traídos de la otra casa, porque ahora contamos con mucho menos espacio para almacenar.

Buscando y buscando, encontré una receta en A Modern Girl para un pan de guineo que se prepara en la olla arrocera. Me pareció ingeniosa la idea, así que decidí intentarla. Tenía todos los ingredientes, excepto la leche, que sustituí por leche de almendra y coco, y la azúcar blanca, que sustituí por azúcar negra clara. Además añadí media cucharadita de vainilla, porque con vainilla todo sabe mejor, y decidí darle un toque especial con quinua.

Aparentemente, la quinua es una maravilla de la naturaleza. No sé si es cierto, pero la añado a la ensalada y a la avena y de vez en cuando trato de encontrarle algún otro uso. El problema es que una taza de quinua rinde para alimentar a un ejército y nosotros somos solo dos. Como la preparo en la olla arrocera, no hago menos de media taza, pero aun así termino congelando la mitad. Por suerte, congela fácil.

Masa para pan de guineo y quinua.

Masa para el pan de guineo y quinua lista para “hornear”.

Me aseguré de leer todas las críticas y los comentarios de las dificultades antes de preparar la receta. De nada me valió. El comentario más común era el de que la arrocera se apagaba muy seguido y aparentemente se trata de un problema de las más modernas. Creía que la mía caía dentro de la categoría de las viejitas porque se compró unos quince años atrás. Nada que ver.

Olla arrocera apagada.

Se la pasó la mayor parte del tiempo así… apagada.

Se la pasó más tiempo apagada que prendida. Eso no significara que no estuviera cociéndose el pan allá adentro. Es solo que había que esperar a que la temperatura interna bajara antes de volverla a encender para permanecer encendida de veinte a cuarenta segundos únicamente. Opté por sentarme al lado de la arrocera y leer para no tener que levantarme cada vez que se apagara.

Pan de guineo y quinua recién salido del horno.

El pan acabadito de salir del…, perdón, de la olla

Se supone que a la hora y media, el pan estuviera listo. No me lo pareció, así que le di media hora más, por eso de ir a la segura. Realmente, no le hacía falta. La parte de arriba no tiene el color doradito que se supone que tenga, la parte de abajo me quedó demasiado tostada. Sin embargo, el resultado final sabe muy bueno.

¿Volvería a utilizar la olla arrocera para hornear pan? No estoy muy segura, pero tampoco lo voy a descartar porque en el mismo blog de donde saqué la receta aparece un pan de romero bastante interesante. Mientras tanto, puede que intente preparar el de guineo con la olla de cocción lenta.

Pan de guineo y quinua servido.