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Sobre recetas culinarias.

Chupe de camarones

Chupe de camarones

Luego de posponer y posponer y volver a posponer, por fin preparé el chupe de camarones, receta con la que concluyo las Aventuras culinarias: edición peruana. Pensé que el mejor día para una empresa como esa sería el Viernes Santos y parece que no me equivoqué. La confección resultó bastante sencilla, contrario a lo que tanto me temía. Quizás se debió a lo santificado del día. Si supo a lo que debía saber, no lo sé; sí puedo decir que es muy sabroso, es bastante picante y que me vi en la obligación de usar camarones congelados porque no encontré frescos. Es posible que pronto vuelva a repetir la experiencia del chupe en cualquiera de sus variedades.

Chupe de camarones

Cuando se debe cocinar peruano, se cocina otra cosa

Sigo posponiendo el plato con el que se supone que complete las Aventuras culinarias: edición peruana. Creo que a más tardar abril estará listo. Mientras tanto, me entretuve buscando recetas entre mis libros y encontré algunas de lo más interesantes.

Libros de cocina
Véanla bien, es la única foto decente que tomé para esta entrada

Tilapia en salsa de perejil

Como debemos cuidar un poco más nuestra salud, he decidido incluir mucho más pescado en la dieta. Y como a duras penas sé cocinarlo, reusé el libro Sauces and Salsas, de Christine France (Londres: Hermes House, 2004). La receta original era para merluza, pero opté por tilapia.

Sauces and Salsas
Sauces and Salsas

Por más feo que se vea el pescado en la fotografía, estaba cocido y la salsa le iba muy bien.

Tilapia en salsa de perejil
Tilapia en salsa de perejil
(traté de mejorar la foto, pero no lo logré)

He llegado a la conclusión de que no aprovecho este libro todo lo que debiera.

Papas rostizadas

Del libro The Ultimate Slow Cooker Book, de Better Homes and Gardens (Hoboken, NJ: Wiley, 2011) que adquirí recientemente, conseguí la receta para el acompañante perfecto. Se trata de unas papas pequeñas “rostizadas” en la olla de cocción lenta.

The Ultimate Slow Cooker Book
The Ultimate Slow Cooker Book

Para hacerlas compré un paquete con tres tipos de papas nuevas (amarillas, rojas y moradas) y las rosticé.

Papas rostizadas
Papas rostizadas

Sé que se hubieran cocinado más rápido de haberlas hecho de la manera tradicional, pero ahora tengo una olla de esas y debo usarla y el que uno de los platos tarde mucho en estar listo tiene la ventaja de que se evita el ajoro cuando se confeccionan los demás.

Pastel de queso al agua de azahar con salsa de frambuesa y granada

La receta para el postre, de Jeanne Thiel Kelley, la conseguí mientras navegaba en la red. Había comprado una botella de agua de azahar traída del Líbano y era consciente de que debía darle un buen uso.

(c) Brian Leatart
Foto de Brian Leatart

El resultado es un pastel de queso al estilo de Nueva York al que se le añade el sabor del agua de azahar y se mejora muchísimo con una galleta sazonada con clavos. Como es muy dulce, se acompaña con una salsa de granada y frambuesas que resulta bastante ácida.

Pastel de queso al agua de azahar con salsa de frambuesa y granada
La foto no quedó tan mal,
pero la procesé para que le hiciera compañía a las otras dos

Cada bocado me recordaba la reacción de Remy en Ratatuille cada vez que descubría una nueva combinación de sabores.

La verdad es que comimos muy bien, aunque nada fue peruano. Quizás en otra ocasión me anime y haga por fin el… chupe de camarones.

Ají de gallina

Decidí reiniciar mi proyecto de Aventuras culinarias: edición peruana y, por poco, lo echo a pérdida. No solo me he visto con tanto trabajo que apenas he podido cocinar, sino que después de la experiencia con la receta de hoy, estuve a punto de tirar la toalla.

Ají de gallina versión de Marian Blazes
Ají de gallina versión de Marian Blazes


Resolví que la segunda receta sería el ají de gallina, el primer plato peruano que probé alguna vez. Luego de una exhaustiva búsqueda, me decidí por la receta de about.com, reuní los ingredientes y, el jueves pasado, me dispuse a cocinar. Si digo que fue fácil, estoy mintiendo. Estuve una hora y cuarto cocinando constantemente, lo que incluyó preparar el arroz y las papas para completar el plato y aún así olvidé los huevos y las botijas cuando tomé la fotografía.

Ají de gallina
Mi versidón del ají de gallina


No voy a decir que seguí la receta al pie de la letra, dado que usé papa blanca en vez de amarilla, maní en vez de nueces, un poco más de queso parmesano, migajas de pan y más leche evaporada. Y luego de todo el trabajo, la recepción fue bastante tibia aun cuando, en mi opinión, quedó bastante bien y cercano al original. Pero, bueno, así es la vida. Voy a intentar otra receta para la semana que viene y ya después veremos.

Tacu tacu

La primera receta de esta nueva serie de las Aventuras culinarias es el tacu tacu el cual acompañé con un saltado de champiñones.

Decidí hacerlo porque fue la primera sugerencia que me hicieron, pero debo confesar que no lo había probado antes y cuando busqué recetas por la red, por poco desisto al ver cómo se hace. Primero, encontré tantas recetas tan diferentes unas de las otras que andaba toda confundida. Luego, me di cuenta de que la cocción implica freír para darle una forma específica… que se logra más fácil en la palabra que en la práctica.

(c) La Peruana Vegana
La versión de La Peruana Vegana


Al final de cuentas, seleccioné la receta de tacu tacu con saltado de champiñones de La Peruana Vegana. Lo hice porque sería fácil encontrar todos los ingredientes que ella indica. Solo sustituí el frejol canario por habas y el ají amarillo fresco o licuado por uno en conserva.

Habas marca Goya
Si es Goya, ¿tiene que ser bueno?


Resultó difícil hacer la freída. Lo intenté varías veces (unas seis), pero aún así no logré una capa dura uniforme ni la forma de papa de la mayoría de los que he visto y en el intento bastante arroz con habas cayó fuera de la sartén.

Tacu tacu
Mi versión de tacu tacu con saltado de champiñones


Sin embargo, no me voy a quejar porque el saltado, a pesar de ser el primero que he cocinado en mi vida, me quedó muy bueno. Espero hacer uno más tradicional en otro momento.

En términos generales, la comida quedó buena. Incluí amarillo frito para hacerla más auténtica. Solo mi esposo no me supo decir si sabía a “peruana” porque él no era de comer tacu tacu mientras vivía por allá. ¿Qué se le va a hacer? Para la próxima tengo que preparar un plato de sus favoritos para ver si paso la prueba y puedo afirmar que puedo cocinar a la peruana.

Cena de fin de curso

El pasado miércoles me di cuenta de que aún no he completado mis aventuras culinarias. Debido a mi mal manejo de los números hubiera jurado que al comenzar este proyecto poseía quince libros de cocina a los que les sumé dos durante el proceso. El total debía ser diecisiete. Entonces, ¿por qué no termino las aventuras con esta que es la decimoséptima? Mejor continúo…

Mediterranean
Mediterranean

Como para ese día se acababan las clases del curso de verano que impartí (el primer verano que trabajo en varios años), decidí preparar una opípara cena. Saqué las recetas del libro Cookshelf: Mediterranean, de Anne White (Bath: Parragon, 2001) y debo decir que este libro nunca me ha defraudado. Por eso, lo dejé como uno de los últimos.

Ensalada griega

El aperitivo consistió en una ensalada griega. Es muy fácil de hacer y tan rica que estoy segura de que repetiré la confección en algún momento.

Para la cena de fin de curso: Ensalada griega
Ensalada griega

En esta ocasión, sustituí las aceitunas Kalamata por botijas. No porque las peruanas sepan mejores, sino porque eran las que tenía disponible y para esta cena traté de economizar en todo lo que pudiera.

De todos modos, la ensalada estaba riquísima y me recordó mucho la tabuli de los restaurantes árabes. Por lo tanto, me alegré de haber hecho la receta completa, así sobró suficiente para varios días.

Cebollitas glaseadas

Solo preparé la mitad de la receta con cebollas perla. Nunca había probado nada igual y como aperitivo o mestura no tienen precio.

Para la cena de fin de curso: Cebollitas glaseadas
Cebollitas glaseadas

Se trata de otra receta muy fácil de hacer, solo que me pareció que con la ensalada hubiera sido suficiente.

Cuscús con pollo a lo marroquí y sangría

Esta receta, de la que también hice solo la mitad, fue el motivo alrededor del cuál confeccioné toda la cena. Cuando leí la receta, recordé comidas similares que he probado en Túnez. No me quedó exactamente igual, pero bastante cerca en cuanto a sabor, aunque de todos modos rica.

Cometí el error de comprar presas de pollo deshuesadas y sin piel porque olvidé incluir la especificación de lo contrario cuando redacté la lista de compra. No obstante, no creo que haya afectado el sabor de la receta. Sí me parece que padeció porque en vez de jengibre fresco, lo utilicé en polvo. Pero ya saben, estoy en las de ahorrar.

Para la cena de fin de curso: Cuscús con pollo a lo marroquí y sangría
Cuscús con pollo a lo marroquí y sangría

Olvidé tomar una foto de la sangría sola. Era la primera vez que preparaba una y debo confesar que no quedó muy buena. Era bebible, pero no espectacular como el resto de la cena.

Crema catalana de china

Como postre preparé una receta de crema catalana con china que no sabía a crema catalana ni era precisamente cremosa, pero se dejaba comer.

Para la cena de fin de curso: Crema catalana de china
Crema catalana de china

Interpreté mal la receta y no pudimos comerla el día que la preparé. Tuvimos que esperar al jueves, pero como sobró tanta comida no hubo ningún problema con eso. Estaba muy buena, pero era casi líquida. Se debió a que tuve problemas con la maicena y me di cuenta tarde de que no había echado la suficiente. Aún debo trabajar con el caramelizado, pero casi, casi lo logro.

Cocinar toda esta comida me tomó varias horas y un corte en un dedo. Comerla, sin embargo, duró unos minutos, pero qué minutos gloriosos. Y lo mejor fue que pudimos repetir al día siguiente. Así me gustan las celebraciones, extendidas. Celebremos todos juntos que estoy llegando al fin de la aventuras culinarias.