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Fotografías de paisajes.

Los tesoros del 2014

El año pasado pasé por una vergüenza de la que por fin he logrado recuperarme: no completé el reto de la búsqueda del tesoro del grupo La vuelta al mundo. Participo desde el 2011, pero lo del 2013 fue imperdonable: me quedé corta por una fotografía. Por eso me propuse que, fuera como fuera, lo completaría este año… y lo logré.

Estaba dispuesta a mentir, sobornar, engañar… todo menos asesinar, aunque si se hubiera dado el caso, quizás lo hubiese considerado. No es posible que doce fotografías, doce trapos de fotografías, pudieran más que yo.

La cosa no comenzó muy bien. Estaba desesperada, a punto de dar por perdido el reto porque hubo una demora de varios días antes de que se publicara la lista con los doce tesoros. ¿Cómo podría comenzar a fotografiar sin saber qué? Fue una espera angustiosa. Por fin llegó la lista y por poco infarto. ¿Una tienda bonita? Con tantas tiendas feas que hay por ahí. ¿Hora del café? Pero si no bebo café. ¡Calma! También puede ser la hora del té. Con este calor, ¿a quién se le ocurre beber té? ¿Un estanque? ¿En serio? ¿Ahora que vivo en Caguas y no sé dónde hay uno? ¿Un perro? ¿No pueden ser dos o tres o una manada? ¿Tomados de la mano? Eso implica un robado. ¡Noooo!, ¿por qué? Y ese asunto de que deben ser encuentros urbanos…

Pero no cejé en mi empeño, iría a completar esa búsqueda a como diera lugar. De los primeros dos tesoros surgieron dos versiones. En el sexto nunca se especificó si las flores a la venta debían ser naturales o artificiales, así que me agarré de ese tecnicismo. El octavo fue pura casualidad porque la naturaleza se ensañó contra mí y permitía mucha luz a mediodía cuando las sombras ni se ven y el resto del tiempo dejaba que la bruma se apoderara del cielo. Por poco pierdo la oportunidad para el undécimo porque el calor provoca que esté tomando el té, particularmente el chai, frío y a veces hasta casi congelado, como el verde. Pero reconozco que el décimo tesoro fue trampa, producto de la maldad más pura y todo porque no me gustan los robados.

A la larga, completé el reto casi bajo las mismas condiciones que el año pasado, principalmente porque usé mi celular y no la cámara, que en esta ocasión es una réflex. Sin embargo, le añadí el toque de que todas las fotografías tendrían su versión cuadrada en Instagram. Lo completé. Las doce fotos no pudieron conmigo y no tuve que mentir, sobornar o engañar ni mucho menos asesinar. Solo hice trampa una vez, pero casi ni se nota. Al menos todo tuvo un propósito muy noble: evitar pasar por la vergüenza de que otra vez no pudiera completar el reto.

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Galería fotográfica

De vez en cuando es bueno echar un vistazo a lo que hemos hecho recientemente. He tomado muchas fotografías de la naturaleza y quiero compartirlas. ¡Qué las disfruten!

Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera

Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera…

Atardecer en el Litoral, parte demla galería fotográfica.

Atardecer en el Parque del Litoral de Mayagüez

Atardecer en el Paseo Tablado de La Guancha de Ponce.

Atardecer en el Paseo Tablado de La Guancha de Ponce

El cielo de Cayey, parte de la galería fotográfica.

El cielo de Cayey sobre la Universidad de Puerto Rico en Cayey

El cielo de Santurce, parte de la galería fotográfica.

El cielo sobre La Ciudadela en Santurce

Arcoíris en Guaynabo, parte de la galería fotográfica.

Arcoíris en Guaynabo

Casa de Histriones, parte de la galería fotográfica.

Casa de Histriones de la Universidad de Puerto Rico en Cayey

Una tarde normal en Cayey, parte de la galería fotográfica.

Una tarde cualquiera en Cayey

Trinitarias del Colegio Montessori de San Juan

Las trinitarias del Colegio Montessori de San Juan

Primavera en Cayey, parte de la galería fotográfica.

La niebla de una mañana primaveral en Cayey

De paseo por Cayey, parte de la galería fotográfica.

De paseo por Cayey

Amanecer en Hato Rey, parte de la galería fotográfica.

El cielo del amanecer sobre Parque Florido en Hato Rey

Más fotografías en mi página de Instagram.

Nictofobia

La nictofobia es el miedo irracional a la noche. Funciona de la siguiente manera:

Durante el día, la vida transcurre con total normalidad. Una trabaja, come, comparte con personas, pasa buenos y malos ratos, en fin, una vive. Pero a medida que se acerca la noche, va surgiendo una sensación inefable que poco a poco se apodera de una. Puede ser simplemente el darme cuenta de que la hora azul ha pasado y lo que le sigue en un gris cada vez más profundo, o quizás ver la primera farola encendida, o tal vez ese silencio opresor que, con suerte, un coquí llenará. La oscuridad se torna ominosa. Las luces de los autos no son consuelo. Se convierten en ojos de monstruos dispuestos a atacar en cualquier momento. Las personas se transforman en espectros amorfos de ojos vacíos y sin rostros discernible. El peligro acecha a cada paso. Miles de ojos me observan, pero no los distingo y los sentidos se atrofian y los pulmones colapsan y me sudan las manos y quiero gritar y la voz enmudece y el aire me asfixia y la oscuridad me agobia y la noche me aplasta y…

pero a la larga es solo nictofobia y como todo miedo es irracional.

Tu Navidad 2013

Para mí, ya terminó la Navidad y lo que resta es recordar lo vivido.

Como todos los años, en La vuelta al mundo el tema era “Tu Navidad” y decidí darle la oportunidad.

Tu Navidad 2013

Navidad 2013
1. Pascua, 2. San José, 3. Estrella, 4. Mariposa, 5. Lentejuelas, 6. Navidad en La Guancha, 7. Nacimiento, 8. 2014, 9. Coquito

Con estas fotografías, traté de captar el espíritu navideño que me rodeaba. Detrás de todas hay una historia. Sin embargo, las dos que prefiero son “Navidad en La Guancha” y “2014”.

Navidad en La Guancha.

“Navidad en La Guancha” fue una fotografía para la que no estaba preparada. Como es costumbre, fuimos a Ponce a pasar la Nochebuena. Llegamos el 23, pero antes decidimos darnos la vuelta por La Guancha. Ese día estaba espectacular. Luego de haber visto tanta fotografía tomada en climas un tanto más fríos, ver el cielo azul y pasar calor me pareció lo verdaderamente navideño según mi experiencia: días soleados y calurosos. Cosas del Trópico. Por supuesto, que más tarde comenzó a llover, pero eso también ocurre en el Trópico. No llevaba la cámara conmigo, por lo que tomé la foto con el celular y la compartí por Instagram. Es la única del set con esa característica.

2014

“2014” no será la mejor fotografía del conjunto, pero no me importa porque fue con lo que me encontré cuando a eso de las tres de la madrugada del 1º de enero me levanté y fui a servirme un vaso de agua. En la emoción de recibir el nuevo año, olvidamos recoger la cocina y la evidencia terminó por desvelarme.

Estas Navidades también son especiales porque por fin me decidí: ya tengo una cámara réflex. Por esa razón, este año será de aprendizaje fotográfico.

Turismo interno

Este verano no pudimos irnos de viaje, así que optamos por hacer turismo interno. Así es la vida del proletariado.

Entre una cosa y otra, visitamos algunos pueblos de la costa norte de la Isla, los parques Muñoz Rivera y del Nuevo Milenio en el Viejo San Juan, Ponce y el Estuario de la Bahía de San Juan.

Así que el verano no fue nada extraordinario: di clases, limpié, preparé cursos, escribí una novela… lo normal. Y, por supuesto, regresé a la fotografía. Ahora el reto es hacer fotografías decentes con la cámara de mi Androide porque es lo que tengo siempre a la mano.