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Sobre novelas y novelas cortas.

Ficha de The Hunger Games

The Hunger Games Trilogy, de Suzanne Collins

A estas alturas, habría que vivir más aislada que yo para no haber escuchado sobre The Hunger Games. Si no es por las cuatro películas, es por las novelas. Para el mes de agosto, en el reto mensual de lectura debía leer un “best seller”. Por cosas de la vida, me leí la trilogía completa de lo que corresponde precisamente a un “best seller”.

Primero, la anécdota. Una antigua alumna se vio en la obligación de vender parte de su biblioteca ☹. Vi que tenía la trilogía a la venta y se la compré. Tan pronto terminé de leer el texto de julio, The Giver, de Lois Lowry, comencé con The Hunger Games. En menos de un mes, me había leído los tres libros.

La serie se compone de las siguientes novelas: The Hunger Games, Catching Fire y Mockingjay. Cada libro consta de 27 capítulos, divididos en tres partes. Cada parte es un acto de su respectivo libro y cada libro, a su vez, un acto de la trilogía.

Katniss Everdeen, la protagonista, es también la voz narrativa, por lo que el punto de vista es el suyo en todo momento. Se trata de una novela de aprendizaje, ambientada en un futuro distópico.

En The Hunger Games, la primera novela, se describe a Panem, una sociedad jerarquizada, ubicada en lo que hoy es Estados Unidos. Debido a una revuelta, se dividió el territorio en trece distritos, gobernados por El Capitolio. No hay que exprimir mucho la imaginación para percibir reminiscencias de las trece colonias y el poder imperial británico, pero me desvío.

Cada año se celebran unos juegos mortales a los que cada distrito (excepto el trece, desaparecido por ultrarrevoltosos) envía un tributo de cada sexo, seleccionados de manera aleatoria entre los adolescentes. En los 74º juegos del hambre, los tributos del distrito 12, uno de los más pobres, son Katniss y Peeta Mellark. Ambos sobreviven unos juegos bestiales gracias, principalmente, a la astucia y las habilidades de ella.

Catching Fire comienza con la gira de la victoria que se complica cuando el presidente de Panem, Coriolanus Snow, percibe en Katniss la mecha que podría encender una nueva rebelión. Por eso, para los 75º juegos, mejor conocidos como el Vasallaje de los Veinticinco, los tributos deben escogerse entre los vencedores vivos. Otra vez, Katniss y Peeta representan al distrito 12. En esta ocasión, la arena de juego es aún más cruel, pero sobreviven más tributos debido a microactos subversivos con el propósito de rescatar a Katniss.

Por último, Mockingjay cuenta sobre la revolución de los distritos contra El Capitolio, en lo que se podría considerar los 76º juegos del hambre. Katniss, como líder visible del movimiento, es un elemento importante en el derrocamiento de Snow, tan solo para ser sustituido por su “doppelgänger”, la presidenta Alma Coin.

Para disfrutar de cada libro, se debe leer el anterior. Aun así me parece que el segundo, Catching Fire, es el mejor. Los niveles de maldad de la arena creada por Plutarch Heavensbee son tan sádicos que su participación en la revolución resulta una sorpresa.

Debo aclarar que no se trata de alta literatura. Hay errores de redacción, personajes acartonados, nombres infantiles y símbolos explicados. Sin embargo, la trama, mayormente lineal, atrapa, sobre todo porque al estar contada por Katniss muchos sucesos no parecen tener explicación.

Se supone que se trate de novelas juveniles, pero la trama se disfruta más con par de años de experiencia encima.

Libros vs películas

¿Cuál es mejor experiencia? En mi opinión, la lectura, dejando claro que las películas no están mal. Es una pena que para el rodaje se hayan eliminado personajes como Mabel, Greasy Sae y la avox; o episodios como la visita del padre de Peeta a Katniss, el castigo al equipo de estilistas de esta en el distrito 13 o el momento entre Octavia y la hermanita de Gale. Tampoco me convence la adición de Seneca Crane a quien solo se menciona en el primer libro o de Egeria que es una creación para las películas. Creo que hubo dos aciertos: Eliminar el personaje de Fulvia Cardew y cambiar la raza de Boggs; Mahershala Ali nació para interpretar ese personaje.

Como pasa con los libros, me parece que la segunda película es la mejor.

La trilogía The Hunger Games es entretenida. Crea un mundo en el que es fácil creer y una heroína no tan convencional (excepto en el asunto de un triángulo amoroso) que es de los pocos personajes redondos, o al menos semirredondos, de la serie. No es una lectura ligera, pero tampoco difícil. Una lectura, en fin, para un reto literario.

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Ficha de The Giver

The Giver, de Lois Lowry

The Giver, de Lois Lowry, es la primera novela de una tetralogía. La escogí porque, según el reto mensual de lectura, en julio toca leer una novela protagonizada por un niño y ese es el caso de este texto, protagonizado por Jonas, un preadolescente de 12 años.

La sociedad en la que vive, aparenta ser perfecta: no existen los sentimientos por lo que no hay ni amor ni odio, el lenguaje es claro y preciso, las relaciones familiares están determinadas por un ente externo, por lo que no hay nacimientos ni muertes y a los doce años los ancianos determinan el destino laboral de cada individuo. Toda una pesadilla distópica, basada en el olvido.

Contrario a sus compañeros, a quienes se les asignaron tareas corrientes, a Jonas se le asignó ser el receptor de la memoria de la comunidad que conserva una sola persona, el dador del título. A partir de ese momento, la vida de Jonas cambia, sobre todo, con la presencia de Gabriel, un bebé bajo el cuidado de su padre.

The Giver está dividida en 23 capítulos, en los cuales se le presta más atención a la evolución sicológica de Jonas que a la creación del mundo futurístico a lo que le dedica lo necesario para que el lector entienda esta sociedad. En este sentido, se trata de lo que se conoce como ciencia ficción “soft” (a veces traducida como blanda y otras como suave). También se clasifica como literatura juvenil.

¿Cómo se puede vivir en una sociedad que ha olvidado su pasado? Ese planteamiento es fácil de imaginar porque vivimos en una sociedad hedonista muy dada a carecer de memoria histórica. Sin embargo, el planteamiento más importante de la novela radica en el libre albedrío. En The Giver, el olvido implica la renuncia a la capacidad de elegir individualmente y ese es el conflicto principal de Jonas.

La lectura, que es entretenida, se puede disfrutar independientemente de la edad del lector. Me atrevo a asegurar que mientras más experiencia, más posibilidades surgen de la novela.

 

Ficha de la novela Frankenstein, por Mary Shelly.

Frankenstein, de Mary Shelley

Frankenstein, or the Modern Prometeus, de Mary Shelley, es una obra clásica de la literatura gótica inglesa que todo estudiante de literatura debe leer. No solo pore su calidad, sino por ser la obra maestra de una escritora que apenas salía de la adolescencia. ¿Ya ven? No hay edad fija para consagrase como escritora.

La novela está dividida en cuatro cartas y 24 capítulos, dentro de los cuales aparecen epístolas y narraciones dentro de narraciones, un buen ejemplo de la caja china.

La historia gira en torno a Víctor Frankenstein, miembro de una familia destacada, cuya infancia está llena de viajes y mudanzas. Esto lo mantienen alejado de una educación actualizada por lo que sus lecturas de adolescencia son Cornelio Agripa, Paracelso y Alberto Magno. Tampoco es que su padre lo ayudara en estos menesteres. Eventualmente, entra a la escuela de medicina donde es ridiculizado por uno de sus maestros por sus lecturas obsoletas. Pero como el joven Víctor es Víctor Frankenstein, termina obsesionándose con la creación de un ser humano, lo cual logra con pedazos de cadáveres y la nueva tecnología de la galvanización.

La criatura, a la que nunca se le da un nombre, sufre el rechazo de todos, comenzando por el de su padre/creador, el joven Frankenstein. Y a la larga terminan en un juego del gato y el ratón, uno persiguiendo al otro, por turnos.

Toda la historia está enmarcada por las cuatro cartas y el capítulo 24 en los que el capitán Walton le cuenta a su hermana la historia que le ha contado un débil Víctor Frankenstein.

Este resumen es nada, al lado de todo lo que se narra en la novela. Para la sensibilidad contemporánea, la redacción es lenta y rebuscada, típica del siglo XIX. Sin embargo, en el fondo se trata de la historia del padre que rechaza al hijo. Muchos adolescentes se podrían identificar. Y es que Víctor Frankenstein es el protagonista y la criatura su antagonista, pero cada uno presenta lo mejor y lo peor del ser humano: El padre, un hombre que ama profundamente a la familia de donde procede, pero que es un imbécil con la que crea, y el hijo que solo quiere la aprobación del padre, pero que ni siquiera recibe de él un nombre, por lo que se ha propuesto hacer todo el daño posible. Muchas relaciones paterno-filiales son así… aunque no lleguen a tales extremos hiperbólicos.

Cartel de Frankenstein, por Kenneth Branagh

No es extraño que el tema atemporal de la novela haya atraído a directores cinematográfico, por lo que hay varias versiones fílmicas de la novela. La lectura de junio del reto mensual era un libro cuya película se pueda ver posteriormente. Frankenstein resultó perfecta. En efecto, vi la versión de Kenneth Branagh, Mary Shelley’s Frankenstein. En mi opinión, debió prescindir de la inclusión del nombre de la autora en el título debido a que sigue de cerca al texto, sin embargo, hay cambios, no adaptaciones, sino cambios sustanciales como la creación de una criatura femenina. No, eso no aparece en la novela.

Frankenstein es una obra maestra cuya espectacularidad esconde el estudio de las contradicciones del ser humano. Tan solo por eso, vale la pena leerla.

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Ficha de la novela The Forgotten Girls

The Forgotten Girls, de Sara Blaedel

Si tengo la oportunidad de leer un libro de una literatura nacional de la que no he leído mucho o nada, me lanzo a la aventura. Esa es la razón por la que leí la novela The Forgotten Girls, de Sara Blaedel.

Al terminar la lectura, quedé con la impresión de que la sociedad danesa es extremadamente sexista. Y tengo varios ejemplos para probar mi punto

  • Lo primero que me llamó la atención fue el tratamiento a la mujer por su nombre. Me refiero a que a la detective Louise Rick, la protagonista, la tratan siempre de Louise. Ese no es el caso de los personajes varones como Eik Nordstrøm o Ragner Rønholt a quienes los demás personajes tienden a tratar por sus apellidos. En español, eso es bastante común: llamar por nombre a mujeres, incluso si están en posiciones de poder, y por los apellidos a los varones. En otras palabras, el tratamiento de respeto se reserva al varón.

    Mujer policía en Dinamarca

    Fotografía de Gil Megidish, a través Wikimedia Commons

  • Otro elemento que nunca entendí es la insistencia de que una mujer no puede vivir sin un hombre. Louise Rick es detective y se presenta, en un principio, como una mujer independiente. No dura mucho esa pose. De buenas a primeras, todas sus preocupaciones giran en torno a su novio muerto, a su ex y a su subordinado con quien mantiene una relación sexual, aun cuando se trata de un personaje desagradable. Por la descripción, me imaginé a una persona que huele mal, viste peor y cuya personalidad es insufrible. De otra parte, eran demasiadas las veces en que su rol era el de doncella en apuros, rescatada por un caballero en caballo blanco.
  • Por otro lado, se me quitaron las ganas de vivir en Dinamarca. Según lo leído, la policía allí no está apropiadamente entrenada en nada; ni en técnicas básicas de investigación ni en defensa personal. Puedo entender que a una mujer policía la tome por sorpresa si la agarran por la espalda para atacarla sexualmente, pero que no tenga ninguna reacción, nada de “voy a utilizar la técnica tal que me enseñaron en la academia para someter a sujeto más grande que yo. No se la voy a hacer fácil” ni el “menos mal que me ejercito tres veces a la semana y tomo clases de artes marciales otras tres. Esto es pan comido para mí”. No. Ella se deja y si no es por Eik Nordstrøm se hubiera consumado el acto. Otro ejemplo del caballero que recata a la doncella en apuros porque ella es incapaz de hacerlo sola.
  • Por último, la forma en que se presentan las enfermedades mentales es horrible. No me refiero tan solo a la olvidadas del título, olvidadas precisamente por eso, sino cómo el criminal resultó padecer de una enfermedad mental –pésimamente tratada por su hermana, una especialista en el campo de la siquiatría–, sino que al final de la novela, Louise Rick es referida a tratamiento sicológico y ella, en su regreso al estado de mujer independiente, destruye el referido. Si hay alguien en esta novela que necesita tratamiento siquiátrico es ella, pero ni siquiera piensa en el bienestar de su hijo de crianza.

Debo señalar que la lectura se complica debido a que la novela forma parte de dos series distintas: es el número 7 de la serie “Louise Rick” y el primero de “Missing Persons”. Esto significa que hay subtramas que surgen de momento o que quedan inconclusas. Como no se trata siquiera de una buena novela policial, no me interesa leer ninguna de las otras entregas de las series, así que nunca sabré qué pasó o qué pasará.

The Forgotten Girls, de Sara Blaedel, mató irremediablemente cualquier disposición que tuviera de emigrar a Dinamarca. Me dejó una mala impresión de su cuerpo policiaco.

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Los jefes Los cachorros

Los jefes. Los cachorros, de Mario Vargas Llosa

Todo lo que ocurre a mi alrededor no ha impedido que continúe con el reto mensual de lecturas. Sí ha impedido que publique las reseñas cuando corresponde. Antes de que termine el mes de mayo, creo conveniente publicar la de abril. Como correspondía a un libro de un autor ganador del Premio Nobel, seleccioné Los jefes. Los cachorros, de Mario Vargas Llosa.

Este pequeño libro está compuesto de dos: Los jefes, una colección de seis relatos, y Los cachorros, una novela corta.

Los jefes se publicó primero en 1959. La calidad de sus textos es variable, aunque no se puede decir que son malos. En ellos se vislumbra al futuro autor de La ciudad y los perros. Hay temas y preocupaciones que luego se explorarán más detenidamente en la novela como los ritos de paso, la búsqueda de la masculinidad a través de la violencia y la mujer como objeto, entre otros.

La novela corta Los cachorros es de 1967 y, en ella, Vargas Llosa continúa explorando ciertos temas que aparecen en La ciudad y los perros, pero de manera más madura a como se tratan en Los jefes. Esto nos permite ser testigos de la evolución como escritor del Nobel peruano. No quiere decir esto que Los cachorros supere la novela, sino que durante la década del 60 Vargas Llosa practicó su oficio de escritor con esmero.

De esta forma, Los jefes. Los cachorros es una manera de tener un encuentro con la buena literatura.

Para el mes de mayo, corresponde leer una biografía o un libro epistolar. Por suerte, hace años, IM me regaló una biografía y esa es la que estoy leyendo.