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Sobre novelas y novelas cortas.

Ficha All the King's Men

All the King’s Men, de Robert Penn Warren

¿Cómo comenzar la reseña de una novela como esta? La leí por primera vez para una clase de inglés durante el bachillerato hace décadas. Lo cierto es que no recordaba nada de ella y hay una buena razón: All the King’s Men, de Robert Penn Warren, es aburrida.

Leer una novela aburrida no es una proeza. Muchos nos hemos echado al cuerpo a María de Jorge Isaac, o La peregrinación de Bayoán, de Eugenio María de Hostos. Sin embargo, All the King’s Men es otro tipo de aburrimiento. Es del tipo que absorbe gracias a sus técnicas narrativas.

Robert Penn Warren

Solo lo he leído dos veces y ya se me rompió.

De por sí la historia es compleja. Jack Burden narra el ascenso y caída de Willie Stark en la política de un estado sureño carente de nombre. Parece sencillo, pero a estos dos personajes les acompaña un número considerable de personajes cuyas vidas se cruzan para bien o para mal del protagonista. Y ahí radica la primera genialidad de texto: ¿quién rayos lo protagoniza?

“Jack Burden narra la historia de Willie Stark”, así que Willie es el protagonista. Es el personaje cuyas acciones desencadenan todos los conflictos y cuya evolución de bobo del pueblo a político corrupto es más que evidente. “Jack Burden usa la historia de Willie Stark para contar la suya” también es una aseveración válida. El propio Burden dice que la historia de Willie es la suya. Ambos personajes crean una relación de codependencia fascinante para un sicólogo.

¿Quién es el protagonista? En mi opinión, Jack. Su evolución es más lenta y hasta incompleta, pero muchos de sus actos, o lo que no hace, mueven la acción.

Por otro lado, Warren utiliza una buena cantidad de técnicas narrativas como el desorden cronológico y la retrospección, pero sobresalen los flujos de conciencia. Jack acostumbra a cuestionar, a pensar, a analizar todo a su alrededor. Y aun así, los sucesos y las personas lo pueden tomar por sorpresa.

Me parece que All the King’s Men debería ser lectura obligatoria para todo aquel interesado en la escritura creativa. El uso de las técnicas narrativas de Warren compensa cualquier parte aburrida de la novela.

Destino errante: A empezar de nuevo

A revisar Destino errante¿Alguien recuerda que allá, para el 2013, pasé el año escribiendo una novela? Se titulaba Destino errante e hice lo posible por informar cómo había sido la experiencia.

¿Recuerdan? Después de terminarla escribí alguna entrada realenga para actualizar a mis lectores. La última fue a finales del 2014, cuando intenté revisarla de alguna manera.

Ahora que saben de qué hablo, diré que para el NaNoWriMo 2017 decidí reescribirla. La había releído durante el verano y quedé horrorizada.

Como declaré el 2017 The Year of Editing Dangerously, el proyecto caía perfecto. Durante el mes de agosto, rehíce el bosquejo. No me alejaba tanto de la premisa inicial, solo agarré la tijera y eliminé un montón de personajes inservibles, de episodios repetitivos, de situaciones poco verosímiles y de capítulos.

Luego pasó María.

Originalmente había pensado en aprovechar los últimos meses del año para la reescritura y utilizar el NaNoWriMo 2017 para un proyecto que tengo pendiente.

NaNoWriMo 2017 Participant BadgeMaría me dejó sin electricidad, sin internet y sin ganas de escribir. Aun así, cuando anunciaron el inició de NaNoWriMo 2017, pensé en la reescritura de “Destino errante”.

Me tomó el mes entero reescribir la nueva versión de 15 capítulos. El total de palabras está cerca de las 15 000. Muchos días me obligaba a escribir, por eso tardé tanto. Sin embargo, fue una experiencia necesaria.

Como ya conozco tan bien la trama y los personajes pude concentrarme en las acciones y los diálogos. Apenas escribí descripciones porque muchas están en versiones anteriores de la novela y las puedo reciclar. Los detalles, se los pego luego.

La sorpresa: el punto culminante está colocado en un capítulo alejado del final. Los capítulos que me dieron más trabajo fueron los que le siguen, precisamente porque sentía que eran innecesarios.

Todo esto implica que me esperan más revisiones. Escribir una novela, así sea corta, como terminará siendo “Destino errante” no es fácil. El problema no es escribirla en sí. El año pasado probé que podía hacerlo en tres semanas. Lo más difícil es la revisión, el estar dispuesta a guardarla, para luego releer, revisar, eliminar y reescribir. Hay demasiadas novelas publicadas que se hubieran beneficiado de ese proceso. No quiero que la mía sea una de ellas.

Ficha de The Hunger Games

The Hunger Games Trilogy, de Suzanne Collins

A estas alturas, habría que vivir más aislada que yo para no haber escuchado sobre The Hunger Games. Si no es por las cuatro películas, es por las novelas. Para el mes de agosto, en el reto mensual de lectura debía leer un “best seller”. Por cosas de la vida, me leí la trilogía completa de lo que corresponde precisamente a un “best seller”.

Primero, la anécdota. Una antigua alumna se vio en la obligación de vender parte de su biblioteca ☹. Vi que tenía la trilogía a la venta y se la compré. Tan pronto terminé de leer el texto de julio, The Giver, de Lois Lowry, comencé con The Hunger Games. En menos de un mes, me había leído los tres libros.

La serie se compone de las siguientes novelas: The Hunger Games, Catching Fire y Mockingjay. Cada libro consta de 27 capítulos, divididos en tres partes. Cada parte es un acto de su respectivo libro y cada libro, a su vez, un acto de la trilogía.

Katniss Everdeen, la protagonista, es también la voz narrativa, por lo que el punto de vista es el suyo en todo momento. Se trata de una novela de aprendizaje, ambientada en un futuro distópico.

En The Hunger Games, la primera novela, se describe a Panem, una sociedad jerarquizada, ubicada en lo que hoy es Estados Unidos. Debido a una revuelta, se dividió el territorio en trece distritos, gobernados por El Capitolio. No hay que exprimir mucho la imaginación para percibir reminiscencias de las trece colonias y el poder imperial británico, pero me desvío.

Cada año se celebran unos juegos mortales a los que cada distrito (excepto el trece, desaparecido por ultrarrevoltosos) envía un tributo de cada sexo, seleccionados de manera aleatoria entre los adolescentes. En los 74º juegos del hambre, los tributos del distrito 12, uno de los más pobres, son Katniss y Peeta Mellark. Ambos sobreviven unos juegos bestiales gracias, principalmente, a la astucia y las habilidades de ella.

Catching Fire comienza con la gira de la victoria que se complica cuando el presidente de Panem, Coriolanus Snow, percibe en Katniss la mecha que podría encender una nueva rebelión. Por eso, para los 75º juegos, mejor conocidos como el Vasallaje de los Veinticinco, los tributos deben escogerse entre los vencedores vivos. Otra vez, Katniss y Peeta representan al distrito 12. En esta ocasión, la arena de juego es aún más cruel, pero sobreviven más tributos debido a microactos subversivos con el propósito de rescatar a Katniss.

Por último, Mockingjay cuenta sobre la revolución de los distritos contra El Capitolio, en lo que se podría considerar los 76º juegos del hambre. Katniss, como líder visible del movimiento, es un elemento importante en el derrocamiento de Snow, tan solo para ser sustituido por su “doppelgänger”, la presidenta Alma Coin.

Para disfrutar de cada libro, se debe leer el anterior. Aun así me parece que el segundo, Catching Fire, es el mejor. Los niveles de maldad de la arena creada por Plutarch Heavensbee son tan sádicos que su participación en la revolución resulta una sorpresa.

Debo aclarar que no se trata de alta literatura. Hay errores de redacción, personajes acartonados, nombres infantiles y símbolos explicados. Sin embargo, la trama, mayormente lineal, atrapa, sobre todo porque al estar contada por Katniss muchos sucesos no parecen tener explicación.

Se supone que se trate de novelas juveniles, pero la trama se disfruta más con par de años de experiencia encima.

Libros vs películas

¿Cuál es mejor experiencia? En mi opinión, la lectura, dejando claro que las películas no están mal. Es una pena que para el rodaje se hayan eliminado personajes como Mabel, Greasy Sae y la avox; o episodios como la visita del padre de Peeta a Katniss, el castigo al equipo de estilistas de esta en el distrito 13 o el momento entre Octavia y la hermanita de Gale. Tampoco me convence la adición de Seneca Crane a quien solo se menciona en el primer libro o de Egeria que es una creación para las películas. Creo que hubo dos aciertos: Eliminar el personaje de Fulvia Cardew y cambiar la raza de Boggs; Mahershala Ali nació para interpretar ese personaje.

Como pasa con los libros, me parece que la segunda película es la mejor.

La trilogía The Hunger Games es entretenida. Crea un mundo en el que es fácil creer y una heroína no tan convencional (excepto en el asunto de un triángulo amoroso) que es de los pocos personajes redondos, o al menos semirredondos, de la serie. No es una lectura ligera, pero tampoco difícil. Una lectura, en fin, para un reto literario.

Logo del reto de lectura de 2017

Ficha de The Giver

The Giver, de Lois Lowry

The Giver, de Lois Lowry, es la primera novela de una tetralogía. La escogí porque, según el reto mensual de lectura, en julio toca leer una novela protagonizada por un niño y ese es el caso de este texto, protagonizado por Jonas, un preadolescente de 12 años.

La sociedad en la que vive, aparenta ser perfecta: no existen los sentimientos por lo que no hay ni amor ni odio, el lenguaje es claro y preciso, las relaciones familiares están determinadas por un ente externo, por lo que no hay nacimientos ni muertes y a los doce años los ancianos determinan el destino laboral de cada individuo. Toda una pesadilla distópica, basada en el olvido.

Contrario a sus compañeros, a quienes se les asignaron tareas corrientes, a Jonas se le asignó ser el receptor de la memoria de la comunidad que conserva una sola persona, el dador del título. A partir de ese momento, la vida de Jonas cambia, sobre todo, con la presencia de Gabriel, un bebé bajo el cuidado de su padre.

The Giver está dividida en 23 capítulos, en los cuales se le presta más atención a la evolución sicológica de Jonas que a la creación del mundo futurístico a lo que le dedica lo necesario para que el lector entienda esta sociedad. En este sentido, se trata de lo que se conoce como ciencia ficción “soft” (a veces traducida como blanda y otras como suave). También se clasifica como literatura juvenil.

¿Cómo se puede vivir en una sociedad que ha olvidado su pasado? Ese planteamiento es fácil de imaginar porque vivimos en una sociedad hedonista muy dada a carecer de memoria histórica. Sin embargo, el planteamiento más importante de la novela radica en el libre albedrío. En The Giver, el olvido implica la renuncia a la capacidad de elegir individualmente y ese es el conflicto principal de Jonas.

La lectura, que es entretenida, se puede disfrutar independientemente de la edad del lector. Me atrevo a asegurar que mientras más experiencia, más posibilidades surgen de la novela.

 

Ficha de la novela Frankenstein, por Mary Shelly.

Frankenstein, de Mary Shelley

Frankenstein, or the Modern Prometeus, de Mary Shelley, es una obra clásica de la literatura gótica inglesa que todo estudiante de literatura debe leer. No solo pore su calidad, sino por ser la obra maestra de una escritora que apenas salía de la adolescencia. ¿Ya ven? No hay edad fija para consagrase como escritora.

La novela está dividida en cuatro cartas y 24 capítulos, dentro de los cuales aparecen epístolas y narraciones dentro de narraciones, un buen ejemplo de la caja china.

La historia gira en torno a Víctor Frankenstein, miembro de una familia destacada, cuya infancia está llena de viajes y mudanzas. Esto lo mantienen alejado de una educación actualizada por lo que sus lecturas de adolescencia son Cornelio Agripa, Paracelso y Alberto Magno. Tampoco es que su padre lo ayudara en estos menesteres. Eventualmente, entra a la escuela de medicina donde es ridiculizado por uno de sus maestros por sus lecturas obsoletas. Pero como el joven Víctor es Víctor Frankenstein, termina obsesionándose con la creación de un ser humano, lo cual logra con pedazos de cadáveres y la nueva tecnología de la galvanización.

La criatura, a la que nunca se le da un nombre, sufre el rechazo de todos, comenzando por el de su padre/creador, el joven Frankenstein. Y a la larga terminan en un juego del gato y el ratón, uno persiguiendo al otro, por turnos.

Toda la historia está enmarcada por las cuatro cartas y el capítulo 24 en los que el capitán Walton le cuenta a su hermana la historia que le ha contado un débil Víctor Frankenstein.

Este resumen es nada, al lado de todo lo que se narra en la novela. Para la sensibilidad contemporánea, la redacción es lenta y rebuscada, típica del siglo XIX. Sin embargo, en el fondo se trata de la historia del padre que rechaza al hijo. Muchos adolescentes se podrían identificar. Y es que Víctor Frankenstein es el protagonista y la criatura su antagonista, pero cada uno presenta lo mejor y lo peor del ser humano: El padre, un hombre que ama profundamente a la familia de donde procede, pero que es un imbécil con la que crea, y el hijo que solo quiere la aprobación del padre, pero que ni siquiera recibe de él un nombre, por lo que se ha propuesto hacer todo el daño posible. Muchas relaciones paterno-filiales son así… aunque no lleguen a tales extremos hiperbólicos.

Cartel de Frankenstein, por Kenneth Branagh

No es extraño que el tema atemporal de la novela haya atraído a directores cinematográfico, por lo que hay varias versiones fílmicas de la novela. La lectura de junio del reto mensual era un libro cuya película se pueda ver posteriormente. Frankenstein resultó perfecta. En efecto, vi la versión de Kenneth Branagh, Mary Shelley’s Frankenstein. En mi opinión, debió prescindir de la inclusión del nombre de la autora en el título debido a que sigue de cerca al texto, sin embargo, hay cambios, no adaptaciones, sino cambios sustanciales como la creación de una criatura femenina. No, eso no aparece en la novela.

Frankenstein es una obra maestra cuya espectacularidad esconde el estudio de las contradicciones del ser humano. Tan solo por eso, vale la pena leerla.

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