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Mi extraño sentido de la moda.

Mosaico de muchas camisetas

Una camiseta blanca; muchas posibilidades

Mi sobrina pasó buena parte del verano en casa y tuve que inventar actividades para entretenerla. Por suerte, hace un tiempo compré un kit para teñir telas con la técnica de tie-dye y convertimos una camiseta blanca en varias. La hipérbole me queda muy bien, ¿verdad? En realidad, compramos varias camisetas y creamos ropa nueva para este semestre que comienza la semana próxima.

Para llevar a cabo este proyecto se necesita: guantes, delantal, liguillas o gomitas, una superficie plana, plástico para proteger la superficie, papel celofán, botellas exprimibles y tintura líquida o en polvo. Los guantes y el delantal se utilizan para protegerse porque es posible (no, es seguro) que una se manche con el tinte.

En primer lugar, hay que asegurase de que la superficie esté limpia. Para eso, lo mejor es protegerla con un plástico o una bolsa para recoger basura. Si se pintas más de una camiseta o se limpia muy bien el plástico o se cambia porque cualquier tintura que haya quedado lo absorberá la próxima pieza de ropa que coloque sobre la superficie y será difícil retirarla.

En este caso, primero lavamos las camisetas, las preparamos todavía húmedas, usando las liguillas, según la técnica que utilizamos, las teñimos, las envolvemos en papel celofán para mantenerlas húmedas, luego las enjuagamos hasta que el agua salga clara, las lavamos y las secamos. Así de fácil. La red está llena de tutoriales que muestran el paso a paso. El de wikiHow es bastante útil.

Arrugado

La primera técnica con la que experimentamos fue la del arrugado que no usa liguillas. Solo se extiende la camiseta en la superficie, se arruga todo lo que se quiera y se echa el tinte al azar.

Camisetas arrugadas

La de la izquierda es la mía; la otra, la de mi sobrina.

Círculo

También se le conoce como sol o remolino. Esta la hicimos tomando un poco de tela del centro, se amarra con una liguilla, luego se usa otra liguilla para amarrar más adelante y se tiñe con los colores que se desee. En esta ocasión, usamos uno para la tela amarrada con las liguillas y otro para el resto. Pudimos haber usado hasta tres colores.

Camiseta azul con un círculo rosado, que una vez fue una camiseta blanca.

Podría tratarse de un sol rosado en el cielo azul.

Espiral

Esta fue la técnica con la que obtuvimos el resultado más bonito. Se extiende la camiseta en la superficie, se toma el centro y se va enrollando, formando un espiral. Cuando esté toda enrollada, se le colocan tres liguillas que dividan el círculo que se ha formado en seis triángulos. Usamos un color en un triángulo y su opuesto, hasta completar tres colores.

Espirales azules, verdes y amarillos

Esta es mi camiseta favorita

Con excepción de la camiseta rosada, mi sobrina las tiñó todas y así la mantuve entretenida. Es difícil que una camiseta teñida con la técnica del tie-dye quede fea, aun cuando se cometa algún error. ¿Adivinen quién trató de teñir una camiseta y el resultado fue espantoso? Ese es tema para otra entrada.

Primer día de clases

Ya sé que el primer día de clases pasó hace algunas semanas (más bien hace más de un mes, pero se trata solo de un detalle). Ese día era importante para mí, ya que se pretendía dar una buena impresión a mis nuevos estudiantes en una nueva universidad, pero también quería dejar pautado de entrada quién soy.

El conjunto para el primer día de clases.
El conjunto


Me decidí por un conjunto en tonos marrón y verde. Verde, por eso de que es el color de la universidad. La blusa verde es, en realidad, una túnica. Debajo llevo una camisilla marrón que combina con la falda de diseño batik. Esta falda es mi favorita y la uso más de lo que es prudente.

La joyería para el primer día de clases
La joyería


El juego de collar y pantalla fue un obsequio y la sortija una baratija de las de Río Piedras. Combiné la correa y los zapatos en un tono marrón más claro.

Los zapatos para el primer día de clases.
Los zapatos


Creo que el conjunto logró lo que me propuse: dar una buena impresión, pero establecer mi lado “hippy”.

Dando volteretas
Jugando con la cámara


Por cierto, me gustaría aclarar que no tenía el propósito de imitar las fotos de Lydia Coronado de Skirt Project. Fue pura casualidad que saliera decapitada. Sin embargo, me gusta…

Por último, no pretendo convertir esta bitácora en un blog de modas, pero de vez en cuando compartiré mi extraño sentido de la moda con ustedes.

  • Blusa: Old Navy
  • Tank: Calvin Klein
  • Falda: Tryst vía Marshalls
  • Correa: Jordache de segunda.
  • Zapatos: Clark vía Marshalls

Academichic

A pesar de lo terrible que ha sido el 2010, no quiero terminarlo sin hacer algún comentario acerca de un acontecimiento bueno que me haya ocurrido durante el año. Me gustaría hablar de Atlanta donde conocí a Anna, a Andrus y a Nadia y compartí con el glorioso Tito y otro montón de gente linda. En su lugar, hablaré de otro aspecto, quizás menos divertido, pero que también ha marcado mi año.

Un buen día, me encontraba navegando por la red como si cualquier cosa y tropecé con un blog muy interesante. Se trata de Academichic, una bitácora dedicada a la moda, que no tendría nada de extraordinario de no ser porque me toca muy de cerca.

El blog es el producto de cuatro estudiantes doctorales que además son feministas y que luchan contra el predominio del poliéster entre la facultad universitaria. Día a día tratan de demostrar cómo vestir a la moda y lograr un estilo chic para dar clases y asistir a conferencias o entrevistas de trabajo. De vez en cuando, presentan retos, concursos y hasta han llevado a cabo un simposio virtual.

Yo nunca he estado muy pendiente a la moda, lo que automáticamente me convierte en poco chic y víctima del poliéster. Hasta que comencé a dar clases, mi estilo era más el producto de la estrechez económica que de la conciencia por la moda.

Cuando empecé a enseñar caí en lo que podríamos llamar el mal de los uniformes. Sin proponérmelo, desarrollé un uniforme que consiste en una blusa tipo camiseta de un color sólido, un pantalón de vestir de color oscuro y los mismos zuecos negros. Este conjunto sirve de base para un juego de collar y pantallas en un color que hiciera contraste. Rara vez uso pulseras y correas; de vez en cuando, un sombrero; y siempre, la misma cartera y el aro de matrimonio.

Vestirme era fácil. Como muestra, aquí les dejo un editor para que se entretengan vistiéndome con facsímiles de las pocas cosas que acostumbro a usar: [ENLACE RETIRADO]

El resultado, cualquiera que sea, era mi estilo en el que lo más atrevido consistía en el contraste entre la joyería y la blusa. Sin embargo, descubrí a Academichic. Me di cuenta de que mi uniforme, más que ser un estilo, se había convertido en una trampa de poliéster y, lo peor, con una cantidad casi obscena de zapatos, gracias a mi complejo de Imelda, siempre usaba el mismo par.

¿Qué hacer, entonces? Al final de cuentas me importa poco la moda y no voy a empezar a ser fashionista a estas alturas de mi vida. Pero tampoco quiero convertirme en la profesora que todos reconozcan fácilmente por su forma de vestir.

Para este semestre que, en realidad, aún no ha terminado, decidí establecerme una meta fácil de cumplir. O, por lo menos, así me lo parece. Primero, me propuse usar todos y cada unos de mis pares de zapatos. Y, segundo, variar un poco la ropa y usar más faldas, pulseras, y telas con diseños.

La primera meta no la llegué a cumplir a cabalidad porque me faltaron tres pares, pero ya tendré tiempo de usarlos. La segunda creo que sí la cumplí… en cierto modo. Varié un poco y fui más osada, aunque ya para mediados de noviembre regresaba de vez en cuando al uniforme.

En resumidas cuentas, el 2010 me dejó Academichic y un intento de ser más consciente del estilo. En términos generales, me parece positivo, ya que siento que estoy recuperando mi guardarropa y que no tengo que comprar nada nuevo porque ya lo tengo todo.

Excepto un nuevo par de zuecos…

Un zueco, al estilo Academichic
Uno de muestra. ¿No es una monada?