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Libros leídos en el 2018

Los libros leídos en el 2018 fueron menos de la mitad que en años anteriores. La razón es muy poderosa. Sin embargo, hay veces que el destino avisa las situaciones. Es una la que no entiende.

Cuando comenzó el 2018, decidí colocar como meta leer 24 libros en el reto de Goodreads. No tenía ninguna razón para hacerlo, el año anterior había leído 70.

Todos los libros leídos en el 2018

Todos los libros leídos en el 2018

Es cierto que estaba descorazonada con la crisis de María, con el trabajo y con mi salud. Pero, aun así, no recuerdo en qué estaba pensando. Resultó que la vida misma me estaba dando una señal. Apenas leí 29 libros.

Y me dio mucho trabajo leer los libros. Tanto así que solo logré publicar una reseña. No tuvo nada que ver el hecho de que no me gusta hacer las reseñas, como confesé hace un año. Primero estaba muy débil; luego, confundida, y, por último, con problemas de concentración.

¿Cómo completé la meta y leí cinco libros adicionales? No tengo idea. Solo sé que leí un total de 6,672 páginas, el número más bajo desde 2012.

Algunos detalles sobre los libros leídos en el 2018

  • El libro más largo fue The Sagas of Icelanders; el más corto, The Happy Prince and Other Tales, de Oscar Wilde.
  • La mayoría de los libros, 14, fueron originalmente escritos en inglés; les siguen muy cerca los 13 en español, ocho de ellos puertorriqueños. Dos adicionales, eran traducciones; una al inglés y otra al español
  • Leí 14 en formato electrónicos y 12 impresos. Leí dos de los libros los cuando eran manuscritos y ambos están publicados por lo que tengo en mi poder la versión está impresa: el primero es mi propio libro, Ojos llenos de arena, y el segundo es uno que edité.
  • El género más leído fue la novela, seguido del cuento y del teatro. No leí ni un solo poemario, salvo el que sometí a un certamen y que no se ha publicado.
  • 15 de los títulos salieron del tarro de libros. Ha sido el número más alto desde que comencé el proyecto en el 2014. Por cierto, hasta ahora he leído 42 de 192.
Libros del tarro de libros leídos en el 2018

Los libros salidos del tarro en el 2018

El libro más importante

Revisando pruebas de Ojos llenos de arena para el bloganiversario nono

Por supuesto que el libro más importante de todos fue el mío, al que espero que este año le siga otro, posiblemente académico. Sé que no se recomienda publicar todo de un cantazo, pero tengo un poco de prisa. Si no lo hago ahora, me convertiré en la autora de un solo libro y eso lo puedo permitir.

El reto para el 2019

Este año, en el que ya leí el primer libro, otra vez puse como meta leer 24 libros. Supongo que leer dos libros mensuales no será tan difícil, siempre que no me toque un mamotreto como todos los años. Espero que al menos la mitad sean títulos del tarro. Ese proyecto está lento. ¿Para qué lo voy a negar? Puede que algún día lo complete.

El jarama, el primer libro salido del tarro en el 2019

El jarama, el primer libro salido del tarro en el 2019

Entre la libreta y la computadora

De todas las encuestas que he realizado en mi página de Facebook, la que me interesa más es la que preguntaba cuál es la forma preferida para escribir y la respuesta se escogía entre la libreta y la computadora.

¿Cuál es la forma preferida para escribir?

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Wednesday, November 7, 2018

La razón de mi curiosidad es sencilla. Uso ambos métodos. Cuando escribo creación o para el blog, el principal es la computadora. Word se abre solo y lo que le falta es escribir mis pensamientos. Sin embargo, uso la libreta con bastante frecuencia.

Pantalla de computadora

Inmediatamente después del paso del huracán María, escribí en libreta una buena cantidad de entradas, entre ellas, todas las publicadas en octubre del 2017, casi todas las de noviembre y alguna que otra de diciembre del 2017 a febrero del 2018. A falta de electricidad, quería conservar lo más posible la batería de mi tableta, así que la encendía para pasar lo ya escrito y editado. Una vez regresó la electricidad a mi lugar de trabajo, aprovechaba para cargar la tableta, pero la usaba principalmente para el trabajo o para revisar los textos de creación que ya estaban en Word.

Libreta de direcciones

Desde María, también, he notado una tendencia a escribir la primera versión de los textos creativos en la libreta. No pasa lo mismo con el blog. Casi todas las entradas que he publicado de julio para acá, han sido escritas originalmente en la computadora.

Quería saber cómo escriben los demás

El 63 % de los que contestaron la encuesta todavía usan la libreta para escribir. No me sorprende, aunque esperaba un número más bajo. Creo que los escritores tenemos algo de nostálgicos. Quizás por eso la preferencia por la libreta de la mayoría. Quizás por eso, si tengo que escoger entre la computadora y la libreta, la segunda opción sigue siendo tan válida como la primera.

Descarga posmariana

Descarga  posmariana, publicada en esta antología

INICIO DE DESCARGA: Llevo 80 días sin electricidad y tengo derecho a quejarme de este gobierno de mierda que no sabe hacer su trabajo y se pasa velando güira para sacar ventaja política. Mi salud mental está controlada de puro milagro, aun cuando en este proceso perdí a mis dos psicólogas, pero la falta de luz y la amenaza del SAD siguen ahí. Sin embargo, mi salud respiratoria es un asco gracias a las plantas eléctricas y el hongo. No puedo usar un purificador de aire para respirar mejor. Encima un vecino cabrón prende un show de luces de Navidad todas las noches. Me alegra que tenga electricidad, pero es un golpe en la cara para los que llevamos 80 días sin podernos dar una ducha caliente, o conservar los productos en la nevera, o usar la aspiradora, o la Internet, o ver una película sin que se apague a mitad porque se agotó la batería… Estoy harta de vivir sin electricidad. FIN DE LA DESCARGA.

Descarga posmariana, publicada originalmente en Facebook el 9 de diciembre de 2017 y reproducida en la antología Crónicas de María: Voces para la historia. Edición de María D. Zamparelli, Rosa Margarita Hernández y Luz Ivette Rivera. Trabalis Editores, 2016. El libro está disponible para la venta en el siguiente enlace de afiliado.

Sobre María y otros temas

Los días previos al aniversario del paso del huracán María fueron difíciles. Son muchas las razones: los efectos secundarios del tratamiento, el huracán Florence y el que todavía Puerto Rico no se ha recuperado de María. Hoy hablaré sobre María.

Los efectos secundarios

Lista para elucubrar ideas perdidas

Traté de adelantar trabajo, pero no pude

En la entrada anterior comenté que los efectos secundarios del tratamiento anticáncer me dificultan realizar cualquier actividad. Solo mencioné dos: la sensación de cansancio y la visión borrosa. Sin embargo, son muchos más. La mayoría son tontos y, como pasa con el dolor de cabeza, se pueden manejar. El problema es que todos se juntan.

Durante el mes de agosto traté de adelantar lo más posible en todos los proyectos que tengo pendientes, en adelanto a esta situación. No obstante, adelantar no significa completar y, en estos momentos, hacer algo tan simple como leer veinte páginas me puede tomar el día entero. Por esta razón, todo está atrasado.

Me informaron que algunos efectos, como un mal humor insoportable, producto de un esteroide que me quitaron, desaparecerán muy pronto; otros, como la piel delicada, es cuestión de trabajar con ellos.

Mientras tanto, llevo una agenda en la que apunto cada día solo aquello que puedo completar y aun así se me queda mucho por hacer. Fácilmente, me toma una semana hacer lo que antes me llevaba un día.

El huracán Florence

Winston-Salem 1995

Por suerte. ya no vivo ahí

Florence pasó lejos de Puerto Rico, pero activó todos mis temores huracanados, mucho más de lo que hicieron Beryl e Isaac que tenían más posibilidades de pasarnos demasiado cerca.

Florence fue directo a las Carolinas y en lo único que podía pensar era en que si todavía viviera allá agarraría al esposo, las perras y mis tarjetas bancarias y me iría bien lejos. Por esta razón, llegué a la conclusión de que si hay posibilidades reales de que un fenómeno atmosférico pase por Puerto Rico, puede que termine comprando pasajes.

Puerto Rico no se ha recuperado de María

Casa de madera para hablar sobre María

A un año del evento, esta casa sigue exactamente igual

Y yo no supero a María. En días previos al primer aniversario me iba sintiendo cada vez más deprimida. Fueron tantos los recuerdos que no sé cómo el día del aniversario me levanté de la cama.

A un año después del paso de María los puertorriqueños, tanto a nivel individual como colectivo, no estamos listos para enfrentar otro huracán, aunque sea categoría 1. Todavía no nos recuperamos de María. Hay demasiados semáforos por arreglar, carreteras con cráteres, casas por construir… Encima con un gobierno que prefiere ver a sus ciudadanos muertos que ayudarlos como necesitan.

No me queda más remedio que hablar sobre María hasta superarla.

Multemedios cuando la vida se interpone

Mándamelo por email

Hay tres palabras que me causan terror: Mándamelo por email.

Se supone que nuestra sociedad está conectada cibernéticamente y palabras como esas no deberían provocar ninguna sensación especial. Sin embargo, más de un puertorriqueño debe sentir lo mismo que yo.

La culpa es de María

Las telecomunicaciones colapsaron en Puerto Rico tras el paso del huracán María. Los expertos lo anticiparon y le informaron al país de antemano. Pero también se informó que la reparación no tomaría mucho. Cuatro meses después todavía estamos con un sistema de telecomunicación débil.

Dependiendo de la compañía qua brinda servicio celular o de internet por cable o de wi-fi y del lugar de la Isla donde una se encuentre puede que logre conectarse.

En mi caso, no tengo electricidad en mi casa, así que el wi-fi no existe. La señal de celular es decente, a excepción del hotspot, que con suerte logro usar en la madrugada (si es que me levanto). En el trabajo, la señal del teléfono es mediocre y el acceso a la internet limitado.

¿Qué no ves que no te puedo enviar nada?

Cada vez que alguien me dice Mándamelo por email, solo pienso en las vicisitudes que paso para lograr el objetivo. Todo en el teléfono celular es pequeño y mi vista no es la mejor y que el teléfono y la tableta sincronicen es casi un milagro. Así que ese Mándamelo por email se puede convertir en días y horas de intentos frustrados hasta que logro enviar algún documento.

Como no he dejado de padecer de TDA, al contrario se ha exacerbado, puede que el mensaje se envíe sin el documento adjunto. Y muchas veces me entero días después. ¡Cómo odio las fechas límites!

Así, pues, tres simples palabras me causan terror porque estoy desconectada en una sociedad cibernética.