Archivo de la etiqueta: Diario de una profesora disidente

De todo sobre los cursos que imparto.

Saliendo de Puerto Rico hacia Queens

Queens 2015: #TBT

Fui a presentar un trabajo en el XVII congreso de la Aitenso “El teatro clásico en su(s) cultura(s): De los Siglos de Oro al siglo XXI”, que se celebró en el Queens College de Nueva York. Contrario a mis viajes anteriores, que me hospedé en Brooklyn o en Manhattan, esta vez, lo hice en el mismo Queens. Era hora de un cambio, ¿no?

Debo adelantar que las fotos en este viaje dejan mucho que desear. El sol otoñal puede ser inmisericorde y muchas actividades resultaron nocturnas porque anochece temprano. Aun así, hay algunas rescatables.

20 de octubre de 2015

Partimos de SJU a JFK relativamente temprano. Nos esperaba una buena porción del día para pasear alrededor del hotel y asistir a la primera actividad del congreso: la primera plenaria en la American Society, un lugar hermoso.

21 de octubre de 2015

El primer día de las sesiones concurrentes nos levantamos temprano porque la distancia entre el hotel y el Queens Hall, donde se llevarían a cabo las actividades, era bastante larga en autobús. El día estaba hermoso, aunque muy frío para mi gusto. A la hora de almuerzo, fuimos a la biblioteca Benjamin S. Rosenthal para una bienvenida oficial de parte de Félix Matos Rodríguez, presidente del Queens College que resultó ser boricua.

Esa noche fuimos al Repertorio Español a ver su presentación de la obre El Quijote. Fue una experiencia interesante. Después, durante la cena, me senté al lado de Margaret Greer. Tuve un episodio de “intelectual fangirling”.

22 de octubre de 2015

Este día, correspondió a la presentación de mi ponencia por la mañana. Hablé sobre el teatro de Ana Caro y sor Juana Inés de la Cruz. ¿Dije que la moderadora era mexicana? Resulta que el panel estaba dedicado a sor Juana y las tres panelistas nos enteramos de la posición sacra que goza o padece, dependiendo cómo se vea, la figura de la jerónima luego de la publicación de Sor Juana Inés de la Cruz y las trampas de la fe, por parte de Carlos Fuentes, en el hispanismo mexicano. Por la noche, fuimos a la Hispanic Society of America para la segunda plenaria.

23 de octubre de 2015

El último día del congreso asistimos a las sesiones de la mañana, pero luego nos fuimos a Manhattan. Era la única oportunidad para hacerlo. Visitamos el monumento nacional del 11 de septiembre, no así el museo, aunque sí el museo del indio americano, caminamos por el Greenwich, almorzamos en Saigon Market, paseamos, compramos y regresamos a Queens s disfrutar de su vida nocturna, lo cual es irónico. Ya verán por qué.

24 de octubre de 2015

Una vez comenté que la comida china no es mi favorita. Pero, al estar casada con Wu Siumán, es parte de mi dieta. Por lo general, cuando viajo, los barrios chinos llegan hasta mí, como pasó en esta ocasión. El hotel quedaba ubicado en pleno barro chino de Flushing en Queens, el más grande de Nueva York (doy fe de ello). No me voy a quejar porque tenían una extensa variedad de restaurantes de muchos lugares de Asia, así que pude comer diferente durante mi estadía. De todos modos, nos pareció justo que paseáramos por la zona de día y eso hicimos antes de regresar a Puerto Rico.

Hacía tiempo que no participaba de un congreso fuera de Puerto Rico y fue una pena que no se presentara la oportunidad durante el 2016. Disfruté mucho este viaje y me alegro de haber visto una parte de Nueva York que desconocía. Espero que haya más viajes de estos en el futuro.

Un semestre que viene y otro que se va

Matcha y marcadores

Recuerdos de un semestre como este, navideño

Otra vez estoy en ese momento del semestre en que me enclaustro para dedicarme exclusivamente a corregir, corregir y corregir para terminar el semestre que se va.

En esta ocasión, los mosquitos me atacan y me falta el sueño. Continúo odiando corregir, pero me sacrifico por mis estudiantes. Es solo cuestión de semana y media más y habré terminado oficialmente el semestre.

Marcadores para un semestre que se va

Instrumentos para corregir

Mientras tanto, pásenme los resaltadores.

Multemedios cuando la vida se interpone

De vez en cuando, la vida se interpone

Matcha latte

Cuenta la leyenda que llevo años tomando cafeína disfrazada de verde

Pido disculpas por lo mal que he llevado el blog las últimas semanas. Quizás esta no es la mejor forma de comenzar la entrada. Comencemos de nuevo. A veces la vida se interpone.

Hay un refrán que dice: “El hombre propone y dios dispone”. Echando a un lado lo sexista del mismo -y mi relación conflictiva con la divinidad-, debo admitir que tenía planificadas las entradas hasta diciembre, pero es más fácil el proceso de planificación que el de llevar a cabo el trabajo, por lo que me he atrasado.

No voy a prometer que regresaré al redil juevesino, es decir, a publicar todos los jueves, porque, de seguro, no podré cumplirlo. Sin embargo, haré mi mejor esfuerzo.

De vez en cuando…

Si no estoy ocupada, escribo. Contrario a otros años, no sigo un plan organizado. Lo hago cuando se me ocurre y por eso las entradas del blog, todas ellas muy organizadas, no salen con la velocidad necesaria.

Flor de maga

Se rumora por ahí que todos en mi familia tienen buena mano para las plantas; yo las mato

Me estoy disfrutando las nuevas experiencias de este semestre, los adelantos en el proyecto de Palés, a Cathy y a Lucy y los productos del huerto (que no se deben a mis cuidados).

Es cierto que esta aparente calma esconde un torbellino, que incluye entre sus causas el alboroto político y social de Puerto Rico, que no he podido evitar por más que intente. Es imposible escapar en año de elecciones, momento perfecto para que la vida se interponga.

Aun así, trato de mantenerme tranquila y si puedo publicar en el blog el jueves, lo hago. Si no, la semana tiene seis días adicionales. Por eso, no debí comenzar la entrada con una disculpa y tampoco pienso terminarla de ese modo.

Otra transición

Por alguna razón, la entrada de ayer no se publicó. Quizás fue lo mejor porque ayer inicié otra transición y quiero hablar de eso.

La ventaja de trabajar en distintas unidades del sistema de la Universidad de Puerto Rico es que se tiene la oportunidad de conocer lugares de la Isla que van más allá de la experiencia de vivir en el Área Metropolitana. Crecí en Río Piedras y viví una década en Hato Rey, es decir, soy de la loza, de San Juan y el resto es la Isla… hasta que llegué a Cayey.

He pasado temporadas en Aibonito y Ponce, pero una cosa es estar lejos de casa bajo en amparo de familiares y otra muy distinta es bandeárselas sola y eso fue lo que me ocurrió cuando comencé a trabajar en Cayey. Descubrí que hay un Puerto Rico más allá de la zona metropolitana, lo que eventualmente me llevó a vivir a Caguas.

No voy a decir que la transición entre Hato Rey y Caguas fue fácil. Me ha tomado tiempo y todavía, dos años después, hay aspectos que me atan a San Juan. Mi primer intento en un salón de belleza fue un fracaso, por ejemplo, así que mi próximo corte de pelo será en el lugar de siempre en Río Piedras.

La otra transición

Otra transición: Humacao

El cielo humacaeño

Ayer comencé a trabajar en la UPR en Humacao. Continúo en Cayey, así que mis estudiantes allí pueden estar tranquilos, pero así como hay un Puerto Rico más allá de San Juan, hay universidad más allá de Cayey. El preámbulo ocurrió el semestre pasado.

Tuve la oportunidad de dictar una clase graduada en la Universidad del Sagrado Corazón y, como ha pasado tiempo, puedo decir públicamente que la experiencia fue maravillosa. Me di cuenta de que tengo mucho más que aprender, leer, investigar y escribir, lo que significa que tengo mucho más que enseñar.

El salón de clases me encanta y por eso me alegra tener la oportunidad de trabajar en Humacao, lo que a su vez me dará la oportunidad de conocer el Este de Puerto Rico.

Hay un universos por descubrir allá afuera y ayer comencé otra transición para conocerlo.

Tempus fugit: Graduación 2016

Hace dos días fue la ceremonia de graduación de la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Para mí, que no asistí, fue muy especial. Vi la transmisión y me di cuenta de que el tiempo no se detiene.

Vi caras conocidas. Cada vez que mencionaban algún nombre de un antiguo estudiante podía recordar algo relacionado en el mismo. Muchas veces recordaba exactamente dónde se sentaba o cómo contestaba los exámenes o alguna conversación que hayamos tenido o si era atleta o músico y la clase que tomó conmigo.

Foto tomada durante la graduación 2016 de la UPR en Cayey.

Cuando una amiga se va… | Fotografía de Juan C. Luna

Fue así cómo me percaté de que el tiempo vuela. Muchos fueron estudiantes de la clase de Español Básico, es decir, estuvieron en mi salón de clases justo cuando comenzaron la universidad. Cuatro años después los vi graduarse.

Cuando enseñaba en Río Piedras, nunca tuve esa experiencia. Dictaba la clase de Español de segundo año, así que casi todos mis estudiantes era “viejos”, por decirlo de algún modo. Sin embargo, ese no es el caso en Cayey. Ahí he podido ver la evolución de muchos de ellos; cómo llegaron tímidos o tratando de comerse el mundo. Fui testigo que cómo cambiaron su forma de vestir, de andar y hasta de pensar. Los vi convertirse en los adultos que acaban de graduarse.

Esa es una de las ventajas de trabajar en un recinto pequeño: no es fácil perder el contacto y es satisfactorio ver cuando buenos estudiantes cumplen su sueño de completar una carrera universitaria. Habrá quien continué haciendo estudios graduados o quienes entren al mundo del trabajo o quienes decidan emigrar. Pero están listos.


Saudade.El tiempo no perdona. Me ha arrancado a Paloma, una de las estudiantes que forman parte de #teamPalés, el proyecto de investigación que dirijo. Y por eso sé qué significa saudade que solo se entiende cuando se siente. Y no es solo ella, son los otros a quienes vi crecer, sin ser consciente de ello.

Había asistido a alguna que otra graduación antes, pero esta sí que fue especial.