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De todo sobre los cursos que imparto.

Sobre leyes | Peggy und Marco Lachmann-Anke

Hablemos de leyes

Hay un tema importante para quienes deseen iniciar un blog: Las leyes que lo rigen.

Lo primero que debo aclarar es que no soy experta en el tema. Mi recomendación es que se consulte un perito. En Puerto Rico hay abogados demás. Habrá quién esté actualizado en el tema.

Las leyes que rigen los blogs boricuas son las federales. Hasta donde tengo entendido, no existe legislación local que los rija. Básicamente, un blog requiere de dos avisos importantes:

  1. El relevo de responsabilidad (disclaimer)
  2. La política de divulgación de información (disclosure)

La importancia de ambos avisos es dejarles saber a los lectores qué normas rigen el blog. Es tan sencillo como si se acepta responsabilidad por una receta que no salga o si se recibe dinero por algún endoso. Esto último es lo más importante.

Si de alguna manera se monetiza un blog, quien lo lea y siga tiene el derecho de saberlo. Es por eso que, por ley, hay que informarles a los lectores si se recibe alguna compensación, sea monetaria o en especies. Por ejemplo, si me entregaran un libro para reseñar con ese propósito expreso, debo indicarlo. Independientemente de que la crítica sea buena o no, hay que decir que se recibió el libro con ese propósito.

Otro buen ejemplo son los enlaces de afiliados. Si hay un enlace en el blog por el que el bloguero recibirá algún tipo de compensación si se efectúa una compra, debe indicarse.

Si, por el contrario, no se recibe compensación alguna, también debe indicarse.

Por otro lado, si se recopila información sobre los usuarios del blog, debe haber una política de privacidad establecida.

Asimismo, se espera que el bloguero respete las leyes de derecho de autor, particularmente relacionadas con las imágenes y la propia información que presenta. No debe hacer pasar como suyo el trabajo de otro. Mucho menos si se monetiza el blog.

Por último, hay una legislación de la Unión Europea que establece que los blogs deben indicar que utilizan “cookies”. El aviso es innecesario dado que toda página electrónica las usa para poder funcionar, pero no está demás acoplarse a la legislación europea y evitar así un incidente internacional.

Como ven, es poca la información acerca de las leyes que rigen los blogs que puedo ofrecer, pero es lo básico necesario para quien desee iniciarse en este mundo bloguero.

Fotografía de supervivencia para blogueros: 10 consejos

En relación con la fotografía de supervivencia, escribí lo siguiente a principios de año:

Mi “love affair” con la fotografía terminó. En el 2017 me di cuenta de que no importa cuántos cursos tome, mi fotografía es cuando mucho del montón. Lo mío es fotografía de supervivencia: la que necesito para mi blog para no tener que pagar derechos de autor.

¿Qué es la fotografía de supervivencia?

Flor de maga en Ponce, una fotografía de supervivencia

Aquí jugué con la regla de los tercios y el falso bokeh

A todo bloguero novel se le insiste que, para alcanzar mayor cantidad de lectores, las entradas deben incluir imágenes. Es más fácil decirlo que hacerlo. No se puede usar una fotografía o imagen de cualquier tipo, debido a que pueden estar protegidas por las leyes de derecho de autor y no será nada agradable recibir una notificación de cese y desista o una demanda cuyo resultado sea pagarle miles de dólares al creador de la imagen, a lo que tiene derecho.

La mejor opción es la fotografía de supervivencia, es decir, tomar la fotografía una misma, lo mejor que se pueda. Este consejo aplica aun cuando seamos negados para la fotografía o el dibujo.

¿Hay otras opciones legales?

Trío de chocolate, una foto de supervivencia

En este caso, la iluminación provenía solo de una ventana

Todo depende del tipo de blog. Si el mismo se monetiza, algunas opciones gratuitas podrían no funcionar, por eso recomiendo que estudies toda ley relacionada con el uso de imágenes en los blogs.

Hay imágenes de uso público que se pueden utilizar, siempre que no se monetice el blog. Una vez eso ocurra, el autor de la imagen puede exigir compensación. Hay otras del dominio público que no necesitan permiso para su uso y también las hay que se pueden usar con ciertas limitaciones. Hay que tener claro los términos de uso de cada fotografía porque no aplica lo de que porque está publicada se puede utilizar sin consecuencias.

Sin embargo, la manera más fácil de evitar cualquier lío legal, lo mejor es usar tus propias imágenes.

¿Cómo tomar fotografías decentes?

Atardecer en el Litoral, una fotografía de supervivencia

La original quedó algo torcida, usé un editor de fotos para enderezar la línea del horizonte

Hay quienes piensan que para lograr una buena fotografía se necesita un equipo especial y ser un profesional. Se trata de un mito. Lo importante no es la cámara, sino el ojo del creador de la imagen y para eso no hay que gastar mucho dinero en cursos de fotografía.

Aclaro que no está demás tomar un curso presencial o en línea dirigido por un profesional, pero para los blogueros, sobre todo, los neófitos saber usar la cámara del teléfono móvil es suficiente. La calidad de las fotografías que se puede tomar con el celular puede ser muy alta.

Consejos a la hora de tomar una fotografía con el celular:

  1. Conocer la cámara del celular. No solo hay que leer el manual, sino experimentar, apretar botones, tomar muchas malas fotografías, en fin, jugar con la cámara. (Virginia de Berenjena y alrededores ofrece unos consejos muy útiles).
  2. Tener en cuenta la línea del horizonte. Eso hará que la foto se vea derecha.
  3. Respetar la regla de los tercios. No solo ayuda con la anterior, sino que crea fotos más dinámicas.
  4. Evita usar el zoom. La calidad desmejora. A veces es mejor tomar la foto de todo y cortar lo que se quiere destacar con un programa de edición.
  5. Evita tomar fotos con flash o con poca luz, pero aléjate también del sol del mediodía. Coloca el objeto al lado de una ventana para aprovechar la luz solar.
  6. Usa un trípode y el temporizador para fotos de cerca.
  7. Aprende a hacer un falso bokeh. Las fotos de cerca quedarán más interesantes y el objeto a fotografiar resaltará.
  8. Prepara la escena. Todo lo que aparezca en la fotografía debe estar planificado. En un principio procura la sencillez.
  9. Aprende a usar un buen editor de fotos. No mejorará una mala fotografía, pero ayudará cuando se trate de una buena.
  10. No tomes fotos en blanco y negro. Mejor tómalas a color y cámbialas con el editor de fotos
Matcha latte, una fotografía de supervivencia

En esta foto trabajé con el falso bokeh y la línea del horizonte

Existen varias opciones para conseguir imágenes para acompañar una entrada de un blog. Un primer paso es estudiar las leyes que rigen su uso. Sin embargo, una opción económica es tomar la foto una misma, en lo que llamo fotografía de supervivencia, que ofrece varias ventajas. Entre ellas, el pago de derechos de autor y que se tiene la fotografía que se necesita.

Mi recomendación para blogueros es convertirse en fotógrafos aficionados. La fotografía de supervivencia ofrece muchas satisfacciones. Solo hay que estar dispuesta a experimentarlas.

El consejo más importante será tener paciencia. A veces es preciso tomar varias fotos en diferentes planos hasta lograr la que se desea. Recuerda que no es necesario publicarlas todas las que tomes, solo la mejor o las mejores. La fotografía de supervivencia implica también saber escoger cuál se publicará y también reconocer si se debe volver a hacer una sesión fotográfica.

Plataforma: Hay para escoger

Distintas plataformasEl segundo paso a la hora de iniciar un blog es seleccionar la plataforma que lo alojará. Hay tantas para escoger que puede ser difícil la selección. A continuación, un grupo reducido de posibles plataformas:

  1. Tumblr: Es principalmente visual, pero también la plataforma permite que las entradas sean exclusivas de contenido escrito o con el apoyo de una sola imagen.
  2. LiveJournal: Es una plataforma de alojamiento de blog que a su vez funciona como una red social.
  3. Twitter: Famoso por el número limitado de caracteres (280 caracteres), es propio para el microblogging.
  4. Medium: Plataforma más enfocada en el contenido por lo que no permite la personalización de la página.
  5. Blogger: La plataforma de Google, fácil de usar, permite cierta personalización de la página.
  6. WordPress: La versión que termina con .com es gratuita, fácil de usar, pero muy limitada.

Existe la opción de utilizar las notas de Facebook como blog, pero la cuenta debe ser pública. Si la privacidad es una preocupación, las páginas o “fan pages” son  una alternativa y no hay necesidad de entablar amistad con los usuarios.

Todas las plataformas tienen sus ventajas y desventajas, admiradores y detractores. He usado todas menos LiveJournal y recomiendo Blogger o WordPress. La mayoría ofrece opciones de pago, pero, en ese caso, aconsejo solo una.

WordPress.com y WordPress.org tienen diferencias marcadas, la primera es que la que termina en .org debe alojarse en un servidor, pero son tantas las ventajas que desaconsejo pagar por WordPress.com. Este blog está alojado en WordPress.org y créanme cuando les digo que no he aprovechado ni la mitad de las posibilidades que ofrece.

Tienen opciones para abrir un blog y no hay necesidad de casarse con ninguna plataforma. Se puede iniciar el blog en una y luego mudarlo a otra si así se desea. Eso hice cuando migré Las elucubraciones de Amaranta en Blogger a Elucubrando en WordPress.org. También se puede dejar una plataforma y comenzar otra sin transferir el contenido. Lo importante es que no haya contenido duplicado, pero de eso hablaremos más adelante.

Diez consejos para futuros autores

¿Cómo es posible que se me ocurra publicar consejos para quienes planifican publicar por primera vez cuando aún no he publicado mi primer libro? Tengo décadas de experiencia como editora/correctora y de eso quiero hablarles a los futuros autores.

Primero, aclararé la diferencia entre escritor y autor. Cualquiera puede ser escritor, no todo el mundo es autor. El escritor es la persona que escribe, haya publicado o no. El autor es quien ha publicado. Antes de publicar se espera que todo autor haya sido escritor y, con suerte, continuará siéndolo para continuar publicando. Quien solo se dedique a escribir y no haya publicado, no es autor.

Libretas para futuros autores

Primero has escrito en libretas

Segundo, diferenciaré al editor del corrector. El editor es quien se encarga del estilo, por eso su dominio es el contenido. Puede sugerir cambios de nombres de personajes, capítulos, cuentos o libros, eliminación de episodios, capítulos o personajes, alteración en el orden de los episodios, presentar sugerencias de estilo, etc. La idea no es convertir el texto en un éxito de ventas, sino ponerse colaborar con el escritor para que el resultado sea el mejor texto posible.

El corrector es la persona encargada de corregir ortográficamente el texto. El contenido no le incumbe, solo la corrección ortográfica y gramatical. En Puerto Rico es común que una misma persona se encargue de ambos procesos a la vez. Eso es lo que se conoce como ortotipografía. Por lo general, cuando se habla de editor, se trata de la persona que realiza una corrección ortotipográfica.

Tableta Surface 2 de Windows

Luego no olvides guardarlo en la computadora y, además, en tres pendrives, en dos disco duros externos y todas las nubes que puedas.

Dejemos afuera al editor como el dueño de una editorial. Esta persona no tiene por qué hacer ningún tipo de corrección, sino que subcontrata o delega esa función. En algunos casos, ni se toma la molestia. Publica tal cual y, bueno, solo hay que visitar cualquier librería para encontrarse con alguno de los resultados.

En lo que sigue, utilizaré el término editor para referirme a quien realiza tanto un una corrección de estilo, ortográfica u ortotipográfica.

Cualquier futuro autor debe tener claro que el editor es un colaborador, quien trabajará con el escritor para que el texto, sea cuento, poema, novela o disparate, salga lo mejor posible. Pero es solo eso: un colaborador.

Aunque el futuro autor vaya a autopublicar, mi recomendación es que contrate los servicios de un editor. Hay que sacar presupuesto porque nuestro trabajo no es barato. Eso sí, vale la pena.

Sin embargo, hay que estar ojo avizor para no caer víctima de un editor inescrupuloso. A continuación, varios consejos:

  1. Verifique las credenciales. Pida muestras de su trabajo. De trabajos publicados, que se puedan conseguir en una librería o biblioteca. Quien tiene un grado en Lingüística hará una corrección ortográfica de primera, quien lo tenga en Literatura se especializará en el estilo. Quien domine ambos campos es un tesoro. (¿Ya dije que tengo títulos en Lenguas Modernas, Traducción y Literatura? Soy un tesoro). Quien se especialice en otro campo como Ciencias o Administración, debe tener entre sus credenciales cursos cortos que lo capaciten para ejercer de editor.
  2. Pida cotización. Y a la hora de pagar, una factura. El trabajo del editor se remunera monetariamente. No hay otra obligación. En serio, no la hay.
  3. Si le gustó el trabajo del editor y quiere ganarse el cielo, incluya su nombre y función en la página de copyright o en los agradecimientos. Es posible que exista un contrato que lo obligue a realizar dicho acto, pero no es la norma. Usted como escritor no tiene por qué agradecer públicamente a su editor. Ya le pagó. Eso es suficiente.
  4. Si el editor realiza su trabajo de manera gratuita, asegúrese de que tiene claro cuál es su función y que no espera nada a cambio.
  5. Usted no tiene la obligación de aceptar ninguna sugerencia que haga el editor. En serio no la tiene. En 95 % de los casos sería un error de su parte, pero siempre tiene esa opción o la de aceptar solo algunas. Eso no le exime de pagar la factura al editor.
  6. Si trabaja con una editorial y le dicen que solo publicarán si acepta todas las correcciones del editor, puede optar por irse a otra editorial. A menos que haya un contrato que lo obligue, los textos son suyos y puede ir con ellos a donde quiera.
  7. Revise cualquier contrato, es más, páguele a un abogado que lo revise por usted, no vaya a ser que el editor se aproveche de sus ansias de publicar. Lo mismo va para las editoriales. Ningún texto debe estar en poder de una editorial por más de cinco años (La norma son un año para un texto en una antología o revista y dos para un libro. Concluido ese tiempo usted hace con el texto lo que le dé la gana). Revise y vuelva a revisar y no firme ningún contrato que diga que cede sus derechos a perpetuidad. (No es broma, hay editoriales que hacen eso).
  8. No incluya el nombre del editor cuando vaya a registrar su texto en el Departamento de Estado o en la Biblioteca del Congreso. No, no lo haga. La razón es muy sencilla, usted es el dueño intelectual de su obra, si incluye al editor como coautor, tiene la obligación de pagarle la mitad de lo que genere en regalías (si es que genera algo, seamos realistas). El editor es un colaborador, no un creador. El derecho de propiedad intelectual no le pertenece. Además, un editor sin escrúpulos podrían incluso impedir que se publique la obra porque él tiene poder de decisión al respecto si se le incluye como coautor.
  9. No se sienta en la obligación de siempre usar el mismo editor para todos sus libros. Supongo que no querrá ser futuro autor de un solo libro. Por eso le digo que puede usar los servicios de diferentes editores en diferentes libros. No firme nunca un contrato de exclusividad con un editor. Eso también va para las editoriales. En la realidad editorial puertorriqueña, lo normal es que un mismo autor publique con varias editoriales, incluso las segundas o terceras ediciones de un libro. Tampoco en este caso se recomienda firmar un contrato de exclusividad, máxime cuando en Puerto Rico el surgimiento y la desaparición de editoriales es bastante común.
  10. Puede usar más de un editor para un mismo texto. Procure que sea de forma consecutiva. Si después de haber realizado las correcciones propuestas, siente que su texto se beneficiaría de un par de ojos frescos, contrate otro editor. Si el primero se molesta, ya sabe que puede no volverlo a contratar. Eso sí, si va a dar crédito (véase el punto 3), que sea a los dos o tres que haya contratado.

Así que, futuros autores, sepan que los servicios de un editor son importantes, pero también que hay editores y hay editores.