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Fotografías de productos.

Primero de mayo: Paro nacional

Cartel del paro nacional del primero de mayoEl primero de mayo siempre ha sido un día importante para mí. Este año lo será aún más. Mañana se llevará a cabo un paro nacional.

Lo vengo diciendo desde que comenzó la huelga de la UPR: Hay que tirarse a la calle. Espero que el paro sea la antesala a una huelga general. ¿Por qué? Como ya dije, el país se nos cae encima. Debido a una deuda que el gobierno rehúsa auditar, se ha llevado a cabo una reforma laboral tan absurda que poco le falta para considerarse un régimen de esclavitud, se están implementando medidas de austeridad que atentan contra la salud y la educación, se han implantado tantos impuestos nuevo que ni Lady Godiva podrá hacer nada por nosotros y las posibilidades de que se privatice el país son bastante altas.

Escudo de Puerto Rico

¡Sean los progenitores del cordero del escudo!

Creo que estoy simplificando el problema. Solo sé que la cosa se pondrá peor más adelante. Por eso deberá ocurrir una huelga nacional. No es posible que el pueblo continúe siendo el cordero manso del escudo mientras nos pisotean. En algún momento tendrá que despertar porque las medidas de austeridad nos afectarán a todos.

 

Mi tendencia natural es a enclaustrarme en la torre de marfil y escapar del mundo, pero esta vez no puedo. No es posible. Aunque la ansiedad está acabando conmigo, este primero de mayo me tiro a la calle.

Otras nueve: Lo mejor de Instagram en el 2016

En el 2016 me dije: “Ya no más”. He gastado mucho dinero en equipo, clases y seminarios de fotografía. ¿El resultado? Sigo produciendo fotografías con problemas técnicos. Si no logro la foto que me propongo, ¿para qué pasar tanto esfuerzo? En el 2016 decidí que haría lo mejor posible, pero no me mataría por lograr la foto perfecta. Al final de cuentas, no voy a vivir de la fotografía.

La rosa que creció el día de la muerte de mi madre.

Esta rosa floreció el día que mi madre murió, por eso me gusta la foto

Por esa razón, las fotos del 2016 se tomaron con la cámara del celular o de la tableta. Muerto el pollo.

Las otras nueve del 2016

Escogí las mejores fotografías que tomé durante el 2016. El criterio de selección fue simple: me gustó el resultado. No necesariamente son las más perfectas en términos técnicos, pero las que prefiero. En algunas experimenté con la edición, en otras con el objeto, una es el resultado de un golpe de suerte y creé mis versiones de fotos clichosas.

Otras nueve en el 2016

Las nueve del 2016: 1. Abeja, 3. Chocolate caliente, 4. Monocromática, 5. Mejorana seca, 6. Colores, 7. Viñedo, 8. Lucy, 9. Parecemos nubes

Como me conformo con lo que tengo, decidí aumentar con Snapchat mis oportunidades de tomar más fotografías con el celular. Aún estoy tratando de entender la aplicación, pero le he dado un uso para la educación que no imaginé posible.

Mi primer Snapchat

Creo que esa es Desecheo

No tengo idea de cómo será el 2017 en términos fotográficos. Con los tiempos tan lúgubres que se avecinan, tengo dos opciones: rendirme ante las tinieblas o aprovechar lo bello de la vida para fotografiarlo. Una de las dos se ajusta tan bien a mi personalidad, que me pregunto para qué considero la otra. Ya veremos en enero de 2018.

Séptimo bloganiversario

el día en que tú naciste
nacieron todas las flores
y en la pila del bautismo
cantaron los ruiseñores
Las mañanitas (canción popular)

Melchor, ya cumplimos siete años, aunque si contamos el sabático… Mejor no lo tomamos en cuenta. Hoy es día de bloganiversario y hay que celebrarlo.

Lo apropiado sería retomar la tradición del bizcocho de ron, pero la economía me ha obligado a ser comedida, lo que se ha traducido en que mi cocina ahora es creativa. Puedo enseñar par de trucos a los chefs.

2016: Año casi maldito

Meaíto en el bloganiversario

Verano en el paseo Honor a Río

El 2016 fue un año agridulce. En enero murió mi madre. El golpe fue tan duro que tardé meses en poder llorarla. Ni la muerte de cada uno de mis suegros ni la de mi papá me prepararon para esta.

Ella murió un sábado por la madruga, el martes comencé el semestre académico. No me detuve en ningún momento de ese semestre. Ni siquiera en las vacaciones de verano. Lloré cuando ya no tenía excusa para ocuparme.

Durante la primera mitad del año estuve ocupada dedicada a la ampliación del horizonte cultural de mis estudiantes; durante la segunda, vacío total. También trabajé en tres universidades. Como siempre, me gusta darles clases a los estudiantes de la UPR en Cayey. No obstante, durante los primeros meses del año, impartí un curso graduado en la Universidad del Sagrado Corazón y en el semestre de agosto a diciembre, trabajé en la UPR en Humacao. Siempre tuve la intención de escribir sobre mi experiencia en la USC. Nunca lo hice, lo que es una pena porque fue fantástica.

Frappé de Nutella®

El búho entró a mi vida este año

Tuve el honor de fungir como jurado en dos certámenes literarios y de presentar un libro, que pienso asignar a mis estudiantes, y del que ha salido un trabajo académico, que espero leer muy pronto.

Por mi cumpleaños me obsequiaron a Lucy, una perra rescatada. Identificó a Wu Siumán como el alfa de la jauría y no se comporta como si me la hubieran regalado a mí. Desde entonces, Cathy sufre de celos. Por suerte, no se han convertido en violencia, sino en la ley del silencio.

Asimismo, hubo situaciones difíciles, más allá de todas las muertes de figuras públicas y de los resultados desastrosos de las elecciones en Puerto Rico y EEUU o de la Junta Fiscal. No he compartido casi ninguna o porque no importan o porque ya las esperaba o porque todavía las estoy procesando.

Huerto aromático

Huerto aromático: albahacas blanca y morada y mejorana

Sí puedo compartir el hecho de que me di cuenta de que solo me quedan quince años de vida laboral, en quince años entro a la edad del retiro. Eso me ha abierto los ojos a nuevas perspectivas sobre mi futuro laboral. No tengo por qué retirarme en quince años, pero tampoco debo pensar en los sueños que abandoné en mi juventud ni en lo que no fue o en el tiempo que he perdido. Ahora es momento de investigar, escribir y publicar, aunque me vea sin apoyo o presupuesto o me surja cualquier otro impedimento. La realidad es que pasó cualquier oportunidad de lograr un trabajo estable. ¿Quién se va a arriesgar a contratar a una persona que puede que se retire en quince años? Dado que el futuro me pasó por el lado, han cambiado algunas de mis prioridades.

Bloganiversario número siete

Pero hoy es día de celebración, Melchor, ¡siete años! En tu día cumplimos siete años de bloguear sobre lo que me da la gana, en un ejercicio onanístico. ¡Siete años, Melchor! Y a partir de hoy, y por 52 sábados, vamos por el octavo.

Un año que viene y otro que se va y más vale que se vaya

El bienio de 1994-96 fue terrible, el 2010 fue peor, el 2012 estuvo a punto, sin embargo, nada me preparó para el 2014, el peor año que haya vivido hasta ahora.

El 1994 comenzó normal, sin embargo, a mediados pierdo uno de los mejores empleos que jamás haya tenido (todavía lo lloro), me mudo de país en un momento en el que tenía demasiados conflictos sin resolver y un día simplemente no me levanté de la cama. La situación no mejoró mucho el año siguiente cuando apenas me alcanzaba para comer. No fue hasta finales del 96 que empezó el proceso de recuperación.

El 2010 tuvo la delicadeza de convertirse en un asco muy pronto. Todavía lo recuerdo: marzo. De ahí en adelante, todo fue en picada con una decepción tras otra tras otra tras otra. No voy a decir más porque es demasiado reciente.

El 2012 decidió hacer lo del 1994 y esperó a mitad de año para fastidiarme la vida. Tampoco hablaré mucho del asunto, pero diré que con la mayor discreción pasé un periodo en un tratamiento de emergencia cuando no lo soporté más (sí, cómo los famosos que se recluyen en la clínica de Betty Ford, pero sin el asunto de la adicción). Y para terminar el año, pierdo a mi padre.

Entra en escena el 2014 que, por supuesto, esperó a la segunda mitad. Este año fue tan malo que los que he mencionado anteriormente se quedan chiquitos. No voy a decir que fue decepcionante porque la palabra no logra aunar todo lo que pasé. Nada salió bien y lo que sí no compensa. Estuve a punto de claudicar.

El 2014 en fotos (veremos a ver qué nos trae el que viene).

Un año en fotos: 2014
1. enero, 2. febrero, 3. marzo, 4. abril, 5. mayo, 6. junio, 7. julio, 8. agosto, 9. septiembre, 10. octubre, 11. noviembre, 12. diciembre

Este año llegué a varias conclusiones que sospechaba, pero no me las quería admitir. Primero, estoy cansada. Nadie se imagina cuánto. Y no es un cansancio físico, sino espiritual, emocional, intelectual y quién sabe qué más.

Mantén la calma y hazles creer que todo está bienSegundo, una de las causas de ese cansancio es porque vivo de apariencias. No se trata de aparentar una riqueza, clase o cultura que reconozco que no poseo. No, es otro tipo de apariencia: aparento estar bien cuando no lo estoy. Por ejemplo, ¿cuántos saben que llevo décadas padeciendo de una condición potencialmente mortal y que eventualmente requerirá algún tipo de acomodo razonable? En mi trabajo no se pueden enterar y mi familia política tampoco. Mientras tanto aparento que no pasa nada y mi salud se está yendo por la borda.

Tercero, tengo una visión cínica de la vida. Véase el final del párrafo anterior como prueba. No es que sea simplemente pesimista, es mucho más. Hasta hace poco todavía tenía fe en la humanidad, ya no. No espero nada bueno de nada ni de nadie. Solo espero por el día cuando pueda encerrarme en la casa y no volver a tener contacto con otro ser humano, salvo algunas excepciones.

Hoy comienza el 2015. Supuestamente será mejor que el 2014. No soy tan estúpida como para tener esa esperanza. Sé que este año que viene no será mejor, solo espero que no sea peor que el que se va.

Los tesoros del 2014

El año pasado pasé por una vergüenza de la que por fin he logrado recuperarme: no completé el reto de la búsqueda del tesoro del grupo La vuelta al mundo. Participo desde el 2011, pero lo del 2013 fue imperdonable: me quedé corta por una fotografía. Por eso me propuse que, fuera como fuera, lo completaría este año… y lo logré.

Estaba dispuesta a mentir, sobornar, engañar… todo menos asesinar, aunque si se hubiera dado el caso, quizás lo hubiese considerado. No es posible que doce fotografías, doce trapos de fotografías, pudieran más que yo.

La cosa no comenzó muy bien. Estaba desesperada, a punto de dar por perdido el reto porque hubo una demora de varios días antes de que se publicara la lista con los doce tesoros. ¿Cómo podría comenzar a fotografiar sin saber qué? Fue una espera angustiosa. Por fin llegó la lista y por poco infarto. ¿Una tienda bonita? Con tantas tiendas feas que hay por ahí. ¿Hora del café? Pero si no bebo café. ¡Calma! También puede ser la hora del té. Con este calor, ¿a quién se le ocurre beber té? ¿Un estanque? ¿En serio? ¿Ahora que vivo en Caguas y no sé dónde hay uno? ¿Un perro? ¿No pueden ser dos o tres o una manada? ¿Tomados de la mano? Eso implica un robado. ¡Noooo!, ¿por qué? Y ese asunto de que deben ser encuentros urbanos…

Pero no cejé en mi empeño, iría a completar esa búsqueda a como diera lugar. De los primeros dos tesoros surgieron dos versiones. En el sexto nunca se especificó si las flores a la venta debían ser naturales o artificiales, así que me agarré de ese tecnicismo. El octavo fue pura casualidad porque la naturaleza se ensañó contra mí y permitía mucha luz a mediodía cuando las sombras ni se ven y el resto del tiempo dejaba que la bruma se apoderara del cielo. Por poco pierdo la oportunidad para el undécimo porque el calor provoca que esté tomando el té, particularmente el chai, frío y a veces hasta casi congelado, como el verde. Pero reconozco que el décimo tesoro fue trampa, producto de la maldad más pura y todo porque no me gustan los robados.

A la larga, completé el reto casi bajo las mismas condiciones que el año pasado, principalmente porque usé mi celular y no la cámara, que en esta ocasión es una réflex. Sin embargo, le añadí el toque de que todas las fotografías tendrían su versión cuadrada en Instagram. Lo completé. Las doce fotos no pudieron conmigo y no tuve que mentir, sobornar o engañar ni mucho menos asesinar. Solo hice trampa una vez, pero casi ni se nota. Al menos todo tuvo un propósito muy noble: evitar pasar por la vergüenza de que otra vez no pudiera completar el reto.

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