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Fotografía arquitectónica.

Un año que viene y otro que se va y más vale que se vaya

El bienio de 1994-96 fue terrible, el 2010 fue peor, el 2012 estuvo a punto, sin embargo, nada me preparó para el 2014, el peor año que haya vivido hasta ahora.

El 1994 comenzó normal, sin embargo, a mediados pierdo uno de los mejores empleos que jamás haya tenido (todavía lo lloro), me mudo de país en un momento en el que tenía demasiados conflictos sin resolver y un día simplemente no me levanté de la cama. La situación no mejoró mucho el año siguiente cuando apenas me alcanzaba para comer. No fue hasta finales del 96 que empezó el proceso de recuperación.

El 2010 tuvo la delicadeza de convertirse en un asco muy pronto. Todavía lo recuerdo: marzo. De ahí en adelante, todo fue en picada con una decepción tras otra tras otra tras otra. No voy a decir más porque es demasiado reciente.

El 2012 decidió hacer lo del 1994 y esperó a mitad de año para fastidiarme la vida. Tampoco hablaré mucho del asunto, pero diré que con la mayor discreción pasé un periodo en un tratamiento de emergencia cuando no lo soporté más (sí, cómo los famosos que se recluyen en la clínica de Betty Ford, pero sin el asunto de la adicción). Y para terminar el año, pierdo a mi padre.

Entra en escena el 2014 que, por supuesto, esperó a la segunda mitad. Este año fue tan malo que los que he mencionado anteriormente se quedan chiquitos. No voy a decir que fue decepcionante porque la palabra no logra aunar todo lo que pasé. Nada salió bien y lo que sí no compensa. Estuve a punto de claudicar.

El 2014 en fotos (veremos a ver qué nos trae el que viene).

Un año en fotos: 2014
1. enero, 2. febrero, 3. marzo, 4. abril, 5. mayo, 6. junio, 7. julio, 8. agosto, 9. septiembre, 10. octubre, 11. noviembre, 12. diciembre

Este año llegué a varias conclusiones que sospechaba, pero no me las quería admitir. Primero, estoy cansada. Nadie se imagina cuánto. Y no es un cansancio físico, sino espiritual, emocional, intelectual y quién sabe qué más.

Mantén la calma y hazles creer que todo está bienSegundo, una de las causas de ese cansancio es porque vivo de apariencias. No se trata de aparentar una riqueza, clase o cultura que reconozco que no poseo. No, es otro tipo de apariencia: aparento estar bien cuando no lo estoy. Por ejemplo, ¿cuántos saben que llevo décadas padeciendo de una condición potencialmente mortal y que eventualmente requerirá algún tipo de acomodo razonable? En mi trabajo no se pueden enterar y mi familia política tampoco. Mientras tanto aparento que no pasa nada y mi salud se está yendo por la borda.

Tercero, tengo una visión cínica de la vida. Véase el final del párrafo anterior como prueba. No es que sea simplemente pesimista, es mucho más. Hasta hace poco todavía tenía fe en la humanidad, ya no. No espero nada bueno de nada ni de nadie. Solo espero por el día cuando pueda encerrarme en la casa y no volver a tener contacto con otro ser humano, salvo algunas excepciones.

Hoy comienza el 2015. Supuestamente será mejor que el 2014. No soy tan estúpida como para tener esa esperanza. Sé que este año que viene no será mejor, solo espero que no sea peor que el que se va.

Diario de viaje: NYC 2014

En junio estuve en Nueva York y ha sido el viaje del que más he hablado: al comienzo, al medio, al final y una vez más solo porque sí. ¿Y por qué no hacerlo otra vez?

¿Qué más puedo hacer si la pasé genial? Aunque debo reconocer que en lo que respecta la fotografía, no ha sido el mejor viaje que he tenido. Por razones prácticas, dejé la réflex en casa y viajé solo con un celular, cuya batería se negaba a cargar apropiadamente, y con una tableta, que apenas conoció la ciudad. Se trataba de un viaje de estudios, no una excursión fotográfica.

Ya estoy planificando el próximo viaje y si todo sale bien, será al Viejo Mundo. ¿Cómo me las arreglaré con la fotografía? Ya resolveré. Mientras tanto la calidad no me importa si las fotos me traen tantos buenos recuerdos.

Puertas

Puertas de Washington Mews

Las puertas son espacios fronterizos fascinantes. Sencillas o suntuosas, esconden aquello a lo que solo unos elegidos tienen acceso. La pregunta lógica sería: “¿qué hay detrás?”. Pero yo no soy lógica y en la mayoría de los casos no me interesa saber. Solo quiero admirarlas, ver sus formas, disfrutar de sus colores, descubrir qué tienen alrededor. Prefiero mantenerme afuera o, mejor aún, quedarme detrás de mi propia puerta, escondiendo mis propios secretos.

Rapsodia de Nueva Ámsterdam

No estoy aquí. No estoy no estuve nunca.
No veo esta ciudad que se abarrota
de rostros sin historia. Me es ignota.
Noel Luna

I

Hormigueo en el Guggenheim que queda en Nueva Ámsterdam.Antes de ser Nueva York, Manhattan se llamaba Nueva Ámsterdam y estaba localizada en lo que hoy se conoce como El Village.

Es un espacio en el que se está y no se está, y donde gente anónima se aglomera y arrastra a los otros en una corriente que puede ahogar al que pretenda aportar al crisol de razas.

Es el caos…

Es la anarquía…

Es el desorden…

Es una máquina perfecta…

II

Menú semanal en Nueva Ámsterdam:

  • Domingo: vegetariano
  • Lunes: mexicano
  • Martes: japonés
  • Miércoles: árabe
  • Jueves: vietnamita
  • Viernes: griego
  • Sábado: español

 

Matcha Frappuccino® en un Starbucks de Nueva Ámsterdam.

Y alguno que otro Matcha Frappuccino® por el lado.

III

La luna sobre Nueva Ámsterdam.Dicen que la luna no se ve en Nueva Ámsterdam, pero yo la vi dos veces. Es elusiva, pero allí está y se deja ver cuando menos una se lo espera. Salió a despedirme, así que me siento afortunada.

Tenderete de Floral Park

Quien me ha leído sabe que soy hatorreña por elección y que he hecho de Parque Florido mi comunidad. Por eso no lo pensé mucho cuando solicitaron participaciones para el Primer Tenderete Fotográfico Vecinal de Floral Park. Envié unas cuantas fotografías que se exhibieron del 11 al 13 de abril de 2014.

La actividad estuvo muy buena. Me permitió mostrar parte de la colección de fotografías que he tomado dentro de la urbanización; compartir con vecinos a los que no conocía y que descubrieron que la esposa de Wu Siumán es real (así como mi vida es pública en el ciberespacio, en la vida real soy una desconocida y mi esposo una celebridad), y aprendí más acerca del lugar donde vivo.

En momentos en que estamos contemplando la posibilidad de mudarnos y en que nos damos cuenta de que comprar casa en este lugar que queremos tanto está fuera de nuestras posibilidades, me llena de satisfacción devolverle algo a Parque Florido.