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Proyectos de costura.

Sobre el bedlah

Me llamo Amaranta y soy adicta a confeccionar bedlahs, es decir, a construir el conjunto, atuendo o vestuario típico que usa una bailarina de danza oriental.

Bedlah egipcio con falda circular
Ejemplo 1: típico bedlah egipcio con falda circular

Por lo general, un bedlah consiste en un sostén o sujetador, un fajín o cinturón, una falda y accesorios varios para la cabeza, brazos, manos, cuello, tobillos o cualquier otra parte del cuerpo que lo amerite. Según Aleenah, en su trabajo “Bellydance Unveiled: A Brief History”, el bedlah es una creación del Hollywood de principios del siglo XX, inspirada en el vodevil europeo que más tarde se adoptó en Egipto y en otros países arabizados.

Bedlah con falda trompeta
Ejemplo 2: con falda trompeta

Como por ahí se acerca la construcción de uno (o una, honestamente desconozco el género de la palabra), quisiera establecer la terminología que usaré para referirme a sus partes principales:

  • sostén: en español también se conoce como sujetador y en inglés es brassier o bra.
  • fajín: en español también se conoce como cinturón y en inglés es belt o girdle.
  • falda: en español también se conoce como pollera y en inglés es skirt.

Por lo general, para confeccionar un bedlah solo necesito instrumentos de costura, dado que la mayor parte del trabajo lo hago a mano; buenas telas porque esos trajes con intrincados trabajos de pedrería son muy bonitos, pero difíciles de hacer y consumen mucho tiempo, por lo que tiendo a usar una buena tela que tenga su propio brillo como el terciopelo (o su versión más barata, el velour, que es mucho más fácil de trabajar), el satén (sobre todo, el elástico), los damasquinados, etc.; y, por último, tener una idea clara de lo que quiere hacer, por lo que es fundamental dibujar un diseño que, aunque no es una camisa de fuerza, sirve de guía para no improvisar a lo loco.

Bedlah con falda recta
Ejemplo 3: con falda recta

Para el diseño, me inspiro de muchas formas: los trajes que usan otras bailarinas, fotografías antiguas, el vestuario de alguna película y, principalmente, las mismas telas. Si uso fotos o vídeos de otras bailarinas, lo mismo del presente como del pasado, trato de no imitar exactamente lo que veo. Esos trajes más bien me dan una idea de adónde quiero llegar, es decir, no plagio, sino que parafraseo. Opino que los bedlahs que son copias de los de otras bailarinas carecen de encanto y son tan plagios como bailar la coreografía de otra bailarina o coreógrafo y hacerla pasar como propia.

Bedlah con pantalón
Ejemplo 4: con pantalón

La mayoría de los bedlahs que aparecerán en este blog son apropiados para estudiantes y no tienen el propósito de usarse a nivel profesional, sino en recitales o haflas (tampoco me pregunten el género de esta palabra). Es cierto que muchas bailarinas profesionales usan modelos exclusivos, pero la mayoría de las veces cuentan con una modista que interpreta sus diseños y las que confeccionan un vestuario que luce profesional, tienen años de experiencia.

P.D.: Soy consciente de que solo poseo un bedlah profesional y de que lo multiplico cambiándole la falda. No pienso comprarme otro porque prefiero construirme uno.

Para más información sobre el tema:

El pañuelo de monedas… sin monedas

Cinturón de monedas sin monedas.

El primer proyecto relacionado con la danza oriental que realicé fue un pañuelo de monedas, sash o caderín, pero sin monedas. Me parece muy irónico, ya que hace tiempo que los dejé de usar porque creo que son innecesariamente ruidosos.

Para hacerlo, utilicé las instrucciones de Dina Lydia que aparecen en su libro Easy Costume for Bellydancers. Es muy sencillo: a un triángulo de tela, se le cosen don bandas para amarrar y, luego, se adorna como se desee.

Cinturón sin monedas.

Como se trataba de mi primer proyecto y siempre lo vi como una prueba, utilicé una tela de poliéster viejísima que mi madre conservaba desde finales de los 70. Me pareció apropiada porque no es transparente, tiene cierto peso, un poquitín de brillo y un diseño bonito.

Primero, tracé el patrón según las instrucciones de Dina Lydia. Después, corté la tela. La costura fue muy sencilla, ya que escogí un diseño triangular para hacer puntadas rectas. Cosí las muescas, junté a máquina las bandas, añadí la decoración y tomé el ruedo alrededor de todo el cinturón. En la parte de arriba, añadí a mano una cinta que funciona a modo de cubrefaltas.

Cinturón sin monedas

La cinta ya venía con ese diseño, por lo que no tuve que usar monedas. Por lo general, tengo que ir por ahí recogiendo lentejuelas y canutillos porque se caen con frecuencia, debido a que la calidad del trabajo no es la mejor. Aún así, para este tipo de proyecto, no está mal. Descubrí que para un trabajo más serio, como un bedlah profesional, este tipo de cinta no es apropiada.

Para más proyectos relacionados:

Costura para la danza oriental

Cuando comencé a danza oriental, decidí volver a coser para confeccionar algo, lo que fuera. Hacía tiempo que no cosía nada y para ello, tomé cursos de costura, compré libros sobre costura en general y para la danza oriental y tomé talleres de joyería de fantasía, entre otros enredos.

La pregunta lógica que muchos se hacen es el porqué invertir tiempo y dinero cuando todo lo que coso se puede comprar. No voy a negar que ha habido momentos en que he gastado más en los proyectos que si los hubiera comprado, pero tengo la satisfacción de lucir una pieza original que nadie más tendrá y que me entalla perfectamente o, por lo menos, eso me gustaría creer. Por otro lado, las labores de la aguja son para mí muy terapéuticas.

Samia Gamal

Ya quisiera vestir como la Samia

¿Por qué hablo de esto ahora? Porque las próximas entradas girarán casi en su mayoría en el tema, así que ya saben el por qué.

Referencias:


Ruedos, ruedos y más ruedos

Uno de mis proyectos de Semana Santa era arreglar la mayor cantidad posible de ropa que lo requiriera. Lo más que hice fue coger ruedos. Por lo general, compro pantalones muy largos, no porque quiera, sino porque así vienen. Algunas veces los llevo al sastre, pero, en la mayoría de los casos, decido hacer el trabajo yo y termino tardándome una eternidad, por lo que soluciono el problema con más pantalones nuevos que, a su vez, requieren arreglo.

Pantalón a rayas
Los había llevado al sastre, pero el ruedo resultó muy alto. Logré bajarlo de milagro
Pantalón negro
Solo me los puse dos veces y solo tenía que cogerle una pulgada de ruedo
Pantalón vino
De ruedo estaban bien, solo tenía que cogerle a los lados para que no se me cayeran. Aproveché para cerrarle los bolsillos
Bermudas
Este era mi mahón favorito. Se rasgó sobre la rodilla y lo convertí en bermudas
Pantalón de hombre
Hasta mi esposo se benefició de los arreglos. Esté pantalón también se rasgó y también lo convertí en bermudas

En esta ocasión, recuperé cinco pantalones. No está mal, ¿verdad? Especialmente porque quedaron muy bien a pesar de que en las fotos una pata parece más larga que la otra (la culpa es del gancho). Aún me queda algo más que arreglar, pero ya lo haré en otra ocasión.

Tabla de cortar

A falta de una buena mesa de costura, me he visto en la necesidad de comprar una tabla de cortar de cartón corrugado. Sirve mis necesidades, pero me preocupaba que se me estropee con el uso. Por suerte, leí una entrada en el blog Sewing with Trudy en la que aconsejaba cubrir los bordes de la tabla con cinta adhesiva de pintor. La ventaja no solo es que la protege, sino que los colores combinan.

Tabla de cortar de Trudy Callan
Foto de Trudy Callan

Hice lo propio y cubrí mi tabla de cortar con dicha cinta. De esta manera, espero conservar la tabla por muchos años.

Mi tabla de cortar
Mi tabla de cortar