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Porque la vida a veces tiene cada cosa…

No estoy lista para Beryl

Letrero para Beryl con con el efecto "LED Road Sign" de PhotoFunia

No estoy lista para Beryl ni ningún otro huracán en realidad.

Primero, estoy en negación. Aunque me parece que, en este caso, puedo estarlo porque los pronósticos dicen que pasará por Puerto Rico como onda tropical. De todos modos, no, no puede pasar ningún huracán, ni siquiera lejos, en las próximas semanas.

Segundo, Beryl no es nombre digno de un huracán que se respete.

Tercero, en serio: no estoy lista. Debería estarlo desde mayo, pero no ocurrió y ahora debo bregar con un huracán interno por lo que menos necesito es uno real.

En estos momentos, estoy enfocada en comenzar tratamiento lo antes posible y en averiguar cómo se vive sin azúcar. Así que a la Beryl y a cualquier otro que se le ocurra formarse, les digo que no, que no estoy lista, que en Puerto Rico ni lo que están listos están listos. No hemos superado a María y el gobierno no sirve, así que, por favor, no pasen por aquí.

¿Cómo dar una mala noticia?

Desde el hospital con una mala noticiaLa pregunta es seria. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se le da una mala noticia a la gente que te rodea? Esa es la disyuntiva en la que me encuentro. ¿Cómo doy una mala noticia sobre mí?

Hace unas semanas estuve hospitalizada. Si por mí hubiese sido, ni a emergencias me presentaba, pero Wu Siumán se preocupó porque no podía respirar. Yo solo quería acostarme a dormir para que llegara el lunes y comenzar la última semana de clases. Sé cómo se bate el cobre. Sé que a ninguna administración le gusta que sus empleados falten, aunque sea con justificación. Y cuando una es empleada por contrato, sabe que no habrá un despido discriminatorio, sino que no se renovará el contrato para el próximo semestre.

Yo quería ir a trabajar, pero en su lugar pasé la última semana de clases hospitalizada por culpa de una pulmonía.

Sin embargo, la pulmonía resulto ser lo de menos. La posibilidad de que no me llamen a trabajar el próximo semestre también. Todo es lo de menos.

¿Cómo se da una mala noticia? Mi internista me dijo: “De esto nadie se muere”. Mi pneumólogo doró la píldora cuanto punto. Ninguno mencionó la palabra cáncer. Tuve que hacerlo yo.

Y ahora, ¿cómo le digo a la gente que me rodea? ¿Cómo les doy una mala noticia que solo me afecta a mí, pero que no deja de ser terrible? ¿Cómo le digo a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo? ¿Cómo?

Día de las madres sin mi madre

Mami Sol en el día de las madres sin mi madreEste no es el primer día de las madres sin mi madre, pero es el primero en el que no iré a ningún lado.

Es muy triste pasar este día sin la madre. A veces me da con pensar a dónde hubiéramos ido a comer; en cuál casa nos hubiéramos reunido o qué hubiéramos hecho. Sé que no gano nada con esto, sin embargo, no puedo ni quiero evitar, por ahora, pensar en todas las posibilidades que ya no serán.

La extraño mucho. Pensé que con el tiempo lo haría menos y es cierto, pero no del todo. Ya no siento la compulsión de llamarla para contarle algo, pero no he podido borrar su número de mis contactos. Ahora que estoy compartiendo el proceso de publicar mi primer libro, no puedo evitar pensar en que ella no lo leerá. Estoy pasando por un momento de salud intenso y solo pienso en todo lo que me hubiera apoyado.

Todavía sueño con ella. Lo más reciente es que había acabado la universidad, conseguí trabajo en Australia y a allá nos fuimos todas: mi mamá, mis hermanas adolescentes y yo. Estábamos montando la casa que alquilamos y las adolescentes se quejaban de que el inglés que habían aprendido en Puerto Rico no les servía en la escuela australiana.

Cuando sueño con ella son situaciones cotidianas, lo que no puedo compartir con ella ahora. Por eso decidí no visitar a nadie el día de hoy. Me toca pasar un día de las madres sin mi madre, acompañada solo de su recuerdo.