Archivo de la etiqueta: Cosas de la vida

Porque la vida a veces tiene cada cosa…

Presentación de Ojos llenos de arena

Ojos llenos de arena se presenta en sociedad

Este próximo jueves 6 de septiembre de 2018 se llevará a cabo la presentación en sociedad de mi libro de cuentos Ojos llenos de arena.

Si el párrafo anterior parece frío y desapasionado se debe a un extenuante ejercicio de autocontrol: ¡Estoy feliz!

Con mi bebé Ojos llenos de arena

Feliz, feliz, feliz

No he aprovechado el blog para hablar de mi experiencia con la publicación del libro. Mea culpa. Pero una visita a las notas de mi página oficial en Facebook cuenta otra historia.

No puedo contener la emoción. Es mi primer libro. Supongo que no será igual con los próximos, porque habrá otros, que nadie lo dude.

Por lo pronto, la presentación en sociedad de Ojos llenos de arena se llevará a cabo el 6 de septiembre a las 7:00 p. m. en Casa Norberto, Plaza Las Américas. La misma estará a cargo de la Dra. Marta I. Jiménez. Allá les espero.

P. D.: Me pareció divertido crea una encuesta para decidir qué vestido usaré para la ocasión.

El próximo jueves 6 de septiembre presento mi libro en Casa Norberto • Libros & Cafébar a las 7:00 p. m. Ayúdame a escoger lo que vestiré ese día.

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Wednesday, August 29, 2018

Hogar lejos del hogar

Luces de San Lorenzo, vistas desde el hogar lejos del hogar.

Luces de San Lorenzo al amanecer

Durante las pasadas dos semanas y media he vivido lejos de mi hogar. Una antigua alumna me abrió las puertas de su casa y me prestó su familia para tener dónde quedarme mientras Wu Siumán viajaba a Lima a arreglar unos asuntos.

Tengo un esposo preocupado por mí

Un diagnóstico de cáncer puede poner a prueba cualquier matrimonio. En nuestro caso, lo estamos sobrellevando juntos. Por eso, cuando se vio en la necesidad de viajar, Wu Siumán se preocupó por mí. Le costaba irse y dejarme sola. Él sabe que soy autosuficiente, pero también terca. Si algo me ocurriera, relacionado con la salud, de seguro no iría a buscar ayuda.

Partió tranquilo porque me ofrecieron un hogar dónde quedarme y acepté. Pasé dos semanas y media en lo alto de una montaña, con la desventaja de que ahora que estoy de regreso a mi casa en una urbanización en el pueblo me parece demasiado calurosa.

Atardecer en la altura

Atardecer en la altura

Fue una buena experiencia. Me consintieron y hubo un momento en que me llevaron a la clínica, que no a emergencias, para tratarme la tos. Wu Siumán tenía razón: por mí no hubiera ido y resultó que debía.

¿Qué pasó con las perrijas?

Extrañé mucho a Cathy y a Lucy quienes se hospedaron con Perry, un amigo chiguagua, en San Lorenzo. Allá la pasaron bien, las añoñaron y puede que en el fondo hubieran preferido quedarse. Acá no tienen el roznido de un burro como sonido de fondo.

De vuelta al hogar

Flores monocromáticas en el hogar lejos del hogar

Arreglo en mi habitación en el hogar lejos del hogar

Ahora la familia está completa luego de unas vacaciones de dos semanas y media. Lo que nos espera es el regreso a la normalidad. En mi caso, será nueva porque por fin comenzaré el tratamiento que hemos tenido que posponer por razones variopintas.

De todos modos, ya sé que cualquier cosa, cuento con un hogar lejos del hogar.

Modo viejita: No está en mí

Estaba conversando con una compañera de trabajo, cuando me di cuenta de que no estoy en modo viejita.

Detalle de la manta Picos y valles

Quiero tejer

Es común que personas después de cierta edad comenten insistentemente que ya hicieron todo lo que tenían que hacer y ya están listos para irse. Pasé eso con mi abuelo. Si ese fuera mi caso, estaría en modo viejita.

Encuentro estudiantil 5 en la UPR en Cayey

Quiero ver a mis estudiantes progresar

Sin embargo, me he dado cuenta de que todavía hay cosas que quiero hacer. No me refiero a darle la vuelta al mundo o a escribir la gran novel puertorriqueña. Todavía hay cosas pequeñas que quiero hacer: ver una película, publicar un artículo de crítica literaria, tejer un poco y bordar algo más y, por supuesto, crear literatura, buena o mala, ya no me importa.

Pareja de pantallas más propia del modo viejita

Quiero volver a establecer modas sin proponérmelo

Yo no estoy lista para irme; no estoy en modo viejita. Así que si el cáncer anda buscando pelea, se la voy a dar y en grande.

Camp NaNoWriMo, julio 2018

Fotografía de Ginny

Fotografía de Ginny

Solo a mí se me ocurre participar en el Camp NaNoWriMo, edición de julio de 2018. La idea parecía buena cuando comencé: Aprovechar el mes para revisar varios proyectos, no solo uno como hice con el NaNoWriMo del 2017.

El año pasado reescribí Destino errante, la novela que escribí como proyecto del blog hace varios años. Pensé que aprovechar Camp NaNoWriMo para eliminarle varios capítulos y darle punto final. Sin embargo, no me nace trabajar en ella. Decidí trabajar en varios otros proyectos y no he tenido mayores problemas. Se trata de novelas que escribí después y que no me tomo tan en serio. Ese es el caso de Nada que perder, la novela que escribí la primera vez que participé en NaNoWriMo.

Portada y contraportada de Ojos llenos de arena que no trabajaré en Camp NaNoWriMo

Portada y contraportada de Ojos llenos de arena, trabajo de José Orlando Sued

Es cierto que me he puesto la presión innecesaria y casi imposible de tener los proyectos terminados cuando terminé el mes. No sé cómo me sentiré una vez comience el tratamiento. Además quiero sentir que tengo algo listo además de Ojos llenos de arena. No quiero ser autora de un solo libro.

El 31 de julio tendré terminada una novela. Son varios los proyectos en los que trabajaré, a alguno podré darle punto final.

¿Qué pasará después? Supongo que publicaré el libro. Solo me sospecho que no será Destino errante.

Por lo pronto, no sé si me metí en un lío demasiado grande cuando decidí participar en el Camp NaNoWriMo. Ahora que estoy a mitad de camino, pienso que la meta es muy ambiciosa. Revisar varios proyectos, incluyendo Destino errante, que no me nace trabajar en él, es más de lo que puedo hacer este mes.

El cangrejo

Gastos médicos por culpa del cangrejo

Fotografía de Thomas Breher

Siempre fui una persona relativamente saludable. Por eso no estaba lista cuando el cangrejo me picó. No es fácil el paso de tener una salud normal a padecer cáncer.

Cuando perdí el plan médico no parecía absurda la decisión de vivir un tiempo sin él. Por supuesto que “un tiempo” se prolongó a varios años. Por el trabajo, no cualifico para el plan de salud del gobierno (en Puerto Rico la salud no es socializada, sin embargo, hay opciones para personas de bajos recursos y, aunque mis ingresos rozan los límites de la pobreza, son demasiado altos para cualificar). Pagar un plan privado resultaba oneroso, así que fui posponiendo la decisión hasta que no se tomó.

La picadura

Mi salud fue desmejorando, fui a médicos que pagaba de mi peculio, pero no parecía nada de gravedad. Al menos, no para mí. Hasta que un día se me dificultó tanto respirar que terminé en sala de emergencias y en una hospitalización de una semana, durante la cual se me practicó una biopsia. El resultado: cáncer, en un estado bastante avanzado.

Por lo pronto, estoy bien salvo la tos que no se me quita y la delgadez extrema. Tuve anemia, pero la hemoglobina subió por lo que ya no me siento tan débil.

Me esperan muchos estudios médicos y tratamientos y continúo sin plan médico.

Mi salud

Así se llama el plan del gobierno. Hice las gestiones para solicitarlo. Al final de cuentas no estoy trabajando en estos momentos. Tuve que ir varias veces porque siempre me faltaba un documento. Lo mismo ocurrió cuando logré traspasar el umbral de la recepción, tan solo para que cuando lograra conseguir todo, mis ingresos resultaran muy altos y mis gastos médicos bajos. Ya lo dije, hasta la picadura, era más o menos saludable por lo que no gasto una millonada en medicinas.

El círculo vicioso

Tengo un diagnóstico de cáncer confirmado, pero como no he iniciado tratamiento, para efectos del gobierno, no cumplo con los requisitos mínimos para Mi Salud. Debo comenzar tratamiento, para entonces volver a solicitar. Sin embargo, necesito dinero o un plan para comenzar tratamiento. Es un círculo vicioso.

Por suerte, hay varios ángeles que velan por mí. Se hizo una colecta en mi trabajo y una campaña en Go Fund Me (no voy a poner el enlace aquí), por lo que he podido pagar los gastos hasta ahora. También he descubierto algunas ayudas. Por otra parte, he ido acompañada a todas las citas médicas. Emocionalmente esa compañía ha sido importante para mí. Tan pronto comience el tratamiento pienso solicitar el plan del gobierno otra vez.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar en el círculo vicioso. No debo ser la única persona sin plan médico o la única con una enfermedad catastrófica o la única que ha intentado solicitar Mi Salud y se lo hayan negado. Y es tan fácil, tan fácil, decir qué se joda. Lo sé porque yo lo dije. Total, moriré en algún momento, ¿no? ¿Cuántos otros no lo habrán dicho? ¿Cuántos habrán sucumbido porque carecían del dinero suficiente para pagar un PET Scan o una resonancia magnética antes de comenzar tratamiento? Existen ayudas, pero son reembolsos de una parte del costo. ¿Cuántos se habrán dado por vencido?

El cangrejo

Mientras tanto mi salud relativamente normal sucumbió a la picadura del cangrejo. Ya no soy saludable. Ahora tengo que aprender a vivir con cáncer.