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Porque la vida a veces tiene cada cosa…

Día de las madres sin mi madre

Mami Sol en el día de las madres sin mi madreEste no es el primer día de las madres sin mi madre, pero es el primero en el que no iré a ningún lado.

Es muy triste pasar este día sin la madre. A veces me da con pensar a dónde hubiéramos ido a comer; en cuál casa nos hubiéramos reunido o qué hubiéramos hecho. Sé que no gano nada con esto, sin embargo, no puedo ni quiero evitar, por ahora, pensar en todas las posibilidades que ya no serán.

La extraño mucho. Pensé que con el tiempo lo haría menos y es cierto, pero no del todo. Ya no siento la compulsión de llamarla para contarle algo, pero no he podido borrar su número de mis contactos. Ahora que estoy compartiendo el proceso de publicar mi primer libro, no puedo evitar pensar en que ella no lo leerá. Estoy pasando por un momento de salud intenso y solo pienso en todo lo que me hubiera apoyado.

Todavía sueño con ella. Lo más reciente es que había acabado la universidad, conseguí trabajo en Australia y a allá nos fuimos todas: mi mamá, mis hermanas adolescentes y yo. Estábamos montando la casa que alquilamos y las adolescentes se quejaban de que el inglés que habían aprendido en Puerto Rico no les servía en la escuela australiana.

Cuando sueño con ella son situaciones cotidianas, lo que no puedo compartir con ella ahora. Por eso decidí no visitar a nadie el día de hoy. Me toca pasar un día de las madres sin mi madre, acompañada solo de su recuerdo.

No tengo qué escribir

No tengo que escribir creada con el efecto “Vintage Frame” de PhotoFunia

La foto no tiene que ver con el tema, pero me gusta y no se me ocurrió utilizar otra

Hay momentos como bloguera en que ocurre lo peor: No tengo qué escribir. Vamos por partes, que no es tan grave como suena.

Exceso de creatividad

A veces, la creatividad se desborda. Tanto así que hasta dormir se hace difícil. Solo se piensa en escribir primero; escribir después y terminar escribiendo. Cuando se trabaja tanto con un blog como con creación, esos momentos son mágicos.

¿Quién se llevó mi creatividad?

Sin embargo, la moneda de la creatividad tiene su lado vacío: Esos momentos cuando la mente queda en blanco y no sale ni una triste palabra soez.

A veces se soluciona con revisar lo escrito en momentos de creatividad hasta que regresa esa etapa.

El factor Viernes Santo

El pasado Viernes Santo lo pasé, como de costumbre, viendo películas religiosas. Pero esta vez me dio con reflexionar y eso mató todos los posibles temas para la entrada de hoy.

Me dio con pensar en las cosas que tiene la vida, cuando una persona con seguridad laboral, cierto éxito profesional y su vida asegurada decide hacer lo posible por destruir el futuro profesional de otras personas a las que considera sus inferiores tan solo por eso, porque las considera sus inferiores.

Por supuesto que la megalomanía y la prepotencia rigen la vida de estas personas. Por eso ayudan a quienes los adulan o a quienes saben jugar el juego de estar bien con todo el mundo. No obstante, los que tenemos criterio propio y no lo ocultamos, los que no pedimos permiso y los que somos bocones nos convertimos en sus víctimas favoritas.

El detalle es que al tratar de destruirnos, en muchas ocasiones, terminan haciéndonos un favor. Por supuesto que en su pequeñez de pensamiento no se percatan de ello. De lo contrario, no nos dedicaban ni un pensamiento y nos dejarían en paz.

Pensé en todas las personas que me han hecho favores enormes sin darse cuenta en estos últimos años.

No tengo qué escribir

Como ven, trabajar una entrada con un tema así puede meterme en líos. Podría terminar hiriendo sensibilidades de personas que se sientan aludidas sin que se trate de ellas o, peor, me buscaría enemigos que no tengo ahora y quizá los que sí tengo ni se enteren de que hablo de ellos.

No es tan grave, en realidad. El tema no es bueno para una entrada, así que no lo trabajaré. Por eso no tengo qué escribir para hoy, pero tampoco es la primera vez que me ocurre. Supongo que con paciencia algo surgirá.

Una vez estuve dispuesta a mudarme a Jamaica

Rockhouse Hotel - Negril, Jamaica - Jon Lee Clark

Imagen idílica de Jamaica por Jon Lee Clark

Una vez estuve dispuesta a mudarme a Jamaica. Sola, ahí está el detalle. Tampoco que fuera la primera vez que, por motivos de trabajo considerara mudarme a otro sitio sin Wu Siumán. Ahora, ni pensarlo

La precariedad laboral en la que he estado sumergida hace años, me ha llevado a buscar trabajo donde sea. No solo a mí, a Wu Siumán también. Arabia Saudita, Corea del Sur y la Antártica no parecían buenas ideas, pero él sigue buscando un lugar donde podamos ir los dos.

Yo he buscado opciones en Puerto Rico o lo más cerca posible. Por eso estuve dispuesta a mudarme a Jamaica.

He tenido entrevistas de trabajo en instituciones muy lejos de la zona de Caguas. De haber obtenido alguno de esos trabajos, de seguro hubiera tenido que hospedarme. Pero por mi maldición de ser casi ganadora: era muy buena para entrevistar, muy mala para darme una oferta de empleo.

Ese no fue el caso de Jamaica. Ni siquiera me llamaron. Me hubiera gustado muchísimo haber tenido esa experiencia. Allá hubiera pasado exactamente la misma precariedad laboral que vivo acá. El sueldo era irrisorio, apenas daba para pagar un hospedaje. Sin embargo, estaba dispuesta a mudarme por un año académico. Trabajar en un sistema tan distinto con estudiantes que no son hispanohablantes hubiera sido magnífico.

Pero la vida es así.

Ahora, buscar trabajo con el internet limitado es difícil para Wu Siumán y para mí. Y después de María ninguno está dispuesto a mudarse a ningún lugar del planeta sin el otro. Ni siquiera a Jamaica.