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Porque la vida a veces tiene cada cosa…

Esta semana no habrá entrada

Losetas azules para una semana que no habrá entrada

La fotografía no tiene que ver con la entrada, pero me gustaron las losetas

Esta semana no habrá entrada, por dos razones: una mala y otra buena

La mala

Llevo casi un mes en el que no me siento muy bien, debido a la tos crónica que ha regresado por culpa de un catarro. No me han ayudado ni las medicinas ni los cambios de dieta porque tiene varias causas contradictorias.

Es debilitante.

Siento la garganta en carne viva. Además, cada ataque de tos viene acompañado de fiebres altas.

Eso me quita par de horas al día para hacer otras cosas.

La buena

Estoy trabajando en varios proyectos profesionales. Como tengo problemas de concentración leo, analizo y escribo con lentitud. Juro que me alcanza el tiempo para todo, pero no.

Estoy atrasada.

Así que, entre lo establecido y el montón de citas médicas, por lo pronto, el blog sufrirá de la ausencia de par de entradas.

Reflexiones ante la muerte

La rosa que creció el día de la muerte de mi madre.

Esta rosa floreció el día que mi madre murió

Desde el diagnóstico no he dejado de pensar en la muerte. No es que esté obsesionada o que crea que no me va a llegar. Es que desde el momento cuando me sugirieron que mi problema de salud podría ser cáncer me ha dado con reflexionar.

Pienso, por ejemplo, en la recién nacida cuyos pulmones no estaban desarrollados. Pienso en esa niña escuálida de mal genio. Pienso en la adolescente incapaz de navegar en las aguas de una sociedad cuyas normas nunca descifró. Pienso en la joven adulta malgeniada y solitaria dispuesta a hacerse de un lugar en el mundo. Por último, pienso en la adulta malgeniada, solitaria, que apenas logró una octava parte de lo que se propuso y cuyos pulmones la traicionan.

Toda mi vida ha pasado frente a mis ojos. He recordado eventos que tenía enterrados en el cementerio del olvido. He visto claramente las recurrencias que se adhieren a mí y que no puedo dejar atrás por más que intente. Y me he dado cuenta de que lo único que me queda es el presente.

La muerte ocupa mi futuro. Quizás por eso he reflexionado tanto en estos meses. Puede que comparta algunas de esas reflexiones.

Bloganiversario nono

Querido Melchor:

¿Puedes creer que ya llevamos nueve años en este brete? Hoy celebramos el bloganiversario nono.

¿Cómo fue el 2018? Aunque no lo creas, para mí el 2018 no fue tan malo como el 2017. Tampoco fue un paseo, pero, como creo que pudo haber sido peor, me parece que no estuvo mal.

Para comenzar regresó la electricidad a la casa en el 17 de marzo, pocos días antes de que se cumplieran los seis meses sin el servicio. Es cierto que se ha vuelto a ir en varias ocasiones después, pero por no más de 24 horas.

Para finales de junio, la última semana de clases, estuve hospitalizada por una pulmonía. El resultado: cáncer en el pulmón. Luego de más de un año se sabe qué está mal en mi cuerpo, la razón por la que la tos no se me iba y por qué había perdido tanto peso de momento.

Dos meses después, comencé un tratamiento del que me advirtieron que sería lento, lo que me llevó a tomar la decisión de no trabajar. Hubiera sido poco probable que lo hubiera hecho de todos modos. Mi memoria he empeorado y se me hace difícil concentrarme. Si unimos eso a todos los efectos secundarios físicos y mentales que me han surgido, no hubiera podido dar buenas clases ni terminar el semestre tan siquiera de forma decente.

El año pasado escribí lo siguiente:

¿Qué espero para este nuevo año? Nada de retos. Ni literarios, ni de fotografía, ni de lectura. No hay retos para mí este año. En el de Goodreads puse 24 libros por poner un número y porque sé que continuaré leyendo.

Parece que se me olvidó lo escrito porque en agosto me dio con hacer un reto fotográfico de libros del que ya escribí. Sobre el de Goodreads, hablaré en su momento.

También escribí lo siguiente:

También espero publicar. Más bien, necesito publicar. La falta de publicaciones está afectando mi carrera profesional. Eso significa que además de ficción debo publicar más textos académicos. Básicamente, debo lanzar mi arsenal, aquel que tenía guardado para cuando lograra una plaza. El guardar mis investigaciones no me hace ningún favor y la plaza no va a llegar, así que mejor salgo de todo eso mientras todavía estoy en la academia.

No se dio exactamente como quería por falta de tiempo y energías. No obstante, envié par de trabajos sobre literatura a publicaciones locales de las que espero o una decisión o el texto publicado. Sin embargo, la publicación más importante fue el relatario Ojos llenos de arena.

Revisando pruebas de Ojos llenos de arena para el bloganiversario nono

Sí, Melchor, soy escritora publicada. Es cierto que el libro ha pasado desapercibido para la crítica, pero eso tiene sus ventajas.

Sé que tengo la muerte a la puerta y si quiero aprovechar el tiempo, en el 2019 voy a publicar lo que me dé la gana y cuánto quiera. Podría publicar veinte libros y nadie se dará cuenta. (Veinte es una exageración. Estamos claros, ¿verdad?).

Por último, decidí hacer resoluciones este año. Son cosas sencillas que tenía planes de hacer como quiera.

Casi nunca hago resoluciones de año nuevo, pero como mis circunstancias han cambiado este 2019 me voy a tirar con unas cuantas que me parecen realizables.

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Wednesday, January 2, 2019

Como ves, Melchor, este bloganiversario nono prueba que en el 2018 estuve bastante ocupada y lo mismo pasará en el 2019, en el cual elucubraré todos los lunes.

Bola de Navidad 2018 con el efecto "Glass Bauble" de PhotoFunia

Navidad 2018

La Navidad es mi época favorita del año. Está llena de magia y nostalgia. El asunto religioso es un trasfondo, una excusa. Lo que más me gusta es la oportunidad de reunirme con la gente que aprecio. Por eso en esta Navidad 2018 quise averiguar uno poco de mis lectores.

Ddanavi 2018

En Ponce celebran Ddanavi

Música: sí o no

Mi primera curiosidad se relaciona con la música navideña. Voy a confesarlo: me encanta la música de Navidad ni importa el idioma. Tengo hasta un cedé en mandarín con canciones típicas gringa. Mis favoritas son “Greenleaves” y “Winter Wonderland”. En español son tantas que no sabría cuál escoger.

Me alegra saber que el 78 % de los que contestaron la encuesta aman la música navideña. No me sorprende que 22 % la odie. He leído mucho sobre el tema e imagino que el bombardeo temático intenso de un mes puede ser abrumador. Además, hay algunas canciones que pueden alterar los nervios. Sin embargo, el que a la mayoría le guste significa que hay personas con las que puedo compartir mi gusto.

Comida o regalos

Otra curiosidad tiene que ver con dos aspectos típicos de la Navidad: la comida y los regalos. ¿Qué es lo mejor? La comida, por supuesto.

El 86 % de lo que contestaron la encuesta están de acuerdo conmigo. Seamos honestas, nada supera a un buen pastel sin pasas o kétchup. O un arroz con dulce. O un coquito (de lo que me tenido que abstener este año). Lo mejor es la comida porque es lo que nos permite compartir más fácilmente que los regalos.

Lista para el 2019

Prefiero la comida, pero la foto es de regalos

Al 14 % que prefiere los regalos los entiendo. A todos nos gusta recibir un obsequio que nos haga sentir apreciados. Y no voy a negar que cuando era niña me importaban más los regalos que la comida. No obstante, las prioridades han cambiado y compartir una buena comida me interesa más.

Navidad 2018

Esta Navidad fue mejor que la del año pasado. Tenía más espíritu navideño y quería decorar, aunque al final no lo hice. Pero al menos no siento que soy Scrooge y me disfruté la Navidad 2018 en la que no escuché mucha música, pero comí muy bien.

Duende de Navidad 2018

Entre la libreta y la computadora

De todas las encuestas que he realizado en mi página de Facebook, la que me interesa más es la que preguntaba cuál es la forma preferida para escribir y la respuesta se escogía entre la libreta y la computadora.

¿Cuál es la forma preferida para escribir?

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Wednesday, November 7, 2018

La razón de mi curiosidad es sencilla. Uso ambos métodos. Cuando escribo creación o para el blog, el principal es la computadora. Word se abre solo y lo que le falta es escribir mis pensamientos. Sin embargo, uso la libreta con bastante frecuencia.

Pantalla de computadora

Inmediatamente después del paso del huracán María, escribí en libreta una buena cantidad de entradas, entre ellas, todas las publicadas en octubre del 2017, casi todas las de noviembre y alguna que otra de diciembre del 2017 a febrero del 2018. A falta de electricidad, quería conservar lo más posible la batería de mi tableta, así que la encendía para pasar lo ya escrito y editado. Una vez regresó la electricidad a mi lugar de trabajo, aprovechaba para cargar la tableta, pero la usaba principalmente para el trabajo o para revisar los textos de creación que ya estaban en Word.

Libreta de direcciones

Desde María, también, he notado una tendencia a escribir la primera versión de los textos creativos en la libreta. No pasa lo mismo con el blog. Casi todas las entradas que he publicado de julio para acá, han sido escritas originalmente en la computadora.

Quería saber cómo escriben los demás

El 63 % de los que contestaron la encuesta todavía usan la libreta para escribir. No me sorprende, aunque esperaba un número más bajo. Creo que los escritores tenemos algo de nostálgicos. Quizás por eso la preferencia por la libreta de la mayoría. Quizás por eso, si tengo que escoger entre la computadora y la libreta, la segunda opción sigue siendo tan válida como la primera.