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Desenfoque de fondo.

Historia de un tijeretazo

Tronco con bokeh y sin tijeretazo.

Otra foto que no tiene nada que ver con el tema, pero que combina dos de mis obsesiones fotográficas: los troncos de árboles y el bokeh

Estaba dispuesta a humillarme públicamente y admitir que en los cuatro meses que comprenden de septiembre a diciembre no había hecho nada con “Destino errante”. Ese cuatrimestre fue de espanto: me la pasé resolviendo a última hora más que haciendo y me vi en la obligación de echar a un lado proyectos a los que les quería dedicar tiempo.

Tampoco me ayudó el hecho de que volví a leer la novela y, pues, la verdad es que no la encontré ni siquiera mala, sino malísima. Ya sé que soy ambivalente con respecto a ella: hoy me gusta, mañana no, pero ¿qué le voy a hacer? Ese parecer ser mi sino. Había concluido que era una porquería en cuya redacción había perdido el tiempo. La había archivado con toda la intención de no saber nada más de ella.

Por supuesto que cuando ya había empezado a olvidarme de “Destino errante”, ¡bum!, regresó con fuerza. En estos últimos meses he reescrito el primer acto. Cuando digo reescribir me refiero a todo el tijeretazo al que lo he sometido que me ha obligado a eliminar y a reescribir algunos episodios. Con todo, sigo preguntándome si pierdo el tiempo.

De cinco capítulos y 84 páginas, el primer acto ha disminuido a cuatro capítulos y 38 páginas. Reduje de 8.5 páginas a 5 la primera escena, una de las más importantes, introduje el conflicto mucho antes y me aseguré de que todos los personajes importantes aparecieran o se mencionaran en algún momento durante este acto. Este logro se debe al machetazo que debe describirse como despiadado. Eliminé descripciones, narraciones y detalles superfluos.

El que no haya descripciones de personajes podría ser problemático, pero no me preocupa, escribo como si el lector supiera quiénes son los personajes, cuál es el conflicto y hasta dónde se desarrolla la trama. No es de extrañar si se trata de tres detalles que conozco al dedillo. Puedo anticipar cómo reaccionaría cada personaje si decido añadir una situación nueva. Esto tiene la ventaja de que reduzco muchísima información porque ya la sé, pero puede que un lector se pierda. Qué más da si esta novela la estoy escribiendo para mí,

Otro asunto que he considerado es el trasfondo de los personajes principales, lo que en inglés se conoce como “backstory”. Eliminé episodios completos dedicados a eso y he esparcido la información aquí y allá. He convertido la biografía de los personajes en rompecabezas cuyas piezas un lector deberá descubrir y juntar. Algunas han resultado más grandes que otras y estas últimas están escondidas en parlamentos o acciones, que muy bien podrían escapársele a cualquiera.

También he tenido cuidado con el punto de vista. Noté que caía en tantos personajes que nada quedaba oculto. No soy una escritora realista, no me interesa que mis voces narrativas lo sepan todo y me gustaría lograr cierto grado de ambigüedad, por lo que he sacrificado aquello que entiendo que está demás.

Al parecer lo que necesitaba para encaminarme era dejar de pensar en “Destino errante”, dejar de preocuparme y tomarlo con calma. Justo ahora que a decir verdad ya no me interesa trabajar en la novela. Sé que no importa cuánto tiempo le dedique no será buena, no ganará un certamen ni una editorial la querrá publicar. Literalmente, estoy en medio de un ejercicio en futilidad. Así que veré cuánto me dura esta racha y si pasa rápido, más pronto podré archivarla y olvidarme si quiera que un día intenté escribir una novela.

Los tesoros del 2014

El año pasado pasé por una vergüenza de la que por fin he logrado recuperarme: no completé el reto de la búsqueda del tesoro del grupo La vuelta al mundo. Participo desde el 2011, pero lo del 2013 fue imperdonable: me quedé corta por una fotografía. Por eso me propuse que, fuera como fuera, lo completaría este año… y lo logré.

Estaba dispuesta a mentir, sobornar, engañar… todo menos asesinar, aunque si se hubiera dado el caso, quizás lo hubiese considerado. No es posible que doce fotografías, doce trapos de fotografías, pudieran más que yo.

La cosa no comenzó muy bien. Estaba desesperada, a punto de dar por perdido el reto porque hubo una demora de varios días antes de que se publicara la lista con los doce tesoros. ¿Cómo podría comenzar a fotografiar sin saber qué? Fue una espera angustiosa. Por fin llegó la lista y por poco infarto. ¿Una tienda bonita? Con tantas tiendas feas que hay por ahí. ¿Hora del café? Pero si no bebo café. ¡Calma! También puede ser la hora del té. Con este calor, ¿a quién se le ocurre beber té? ¿Un estanque? ¿En serio? ¿Ahora que vivo en Caguas y no sé dónde hay uno? ¿Un perro? ¿No pueden ser dos o tres o una manada? ¿Tomados de la mano? Eso implica un robado. ¡Noooo!, ¿por qué? Y ese asunto de que deben ser encuentros urbanos…

Pero no cejé en mi empeño, iría a completar esa búsqueda a como diera lugar. De los primeros dos tesoros surgieron dos versiones. En el sexto nunca se especificó si las flores a la venta debían ser naturales o artificiales, así que me agarré de ese tecnicismo. El octavo fue pura casualidad porque la naturaleza se ensañó contra mí y permitía mucha luz a mediodía cuando las sombras ni se ven y el resto del tiempo dejaba que la bruma se apoderara del cielo. Por poco pierdo la oportunidad para el undécimo porque el calor provoca que esté tomando el té, particularmente el chai, frío y a veces hasta casi congelado, como el verde. Pero reconozco que el décimo tesoro fue trampa, producto de la maldad más pura y todo porque no me gustan los robados.

A la larga, completé el reto casi bajo las mismas condiciones que el año pasado, principalmente porque usé mi celular y no la cámara, que en esta ocasión es una réflex. Sin embargo, le añadí el toque de que todas las fotografías tendrían su versión cuadrada en Instagram. Lo completé. Las doce fotos no pudieron conmigo y no tuve que mentir, sobornar o engañar ni mucho menos asesinar. Solo hice trampa una vez, pero casi ni se nota. Al menos todo tuvo un propósito muy noble: evitar pasar por la vergüenza de que otra vez no pudiera completar el reto.

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Tenderete de Floral Park

Quien me ha leído sabe que soy hatorreña por elección y que he hecho de Parque Florido mi comunidad. Por eso no lo pensé mucho cuando solicitaron participaciones para el Primer Tenderete Fotográfico Vecinal de Floral Park. Envié unas cuantas fotografías que se exhibieron del 11 al 13 de abril de 2014.

La actividad estuvo muy buena. Me permitió mostrar parte de la colección de fotografías que he tomado dentro de la urbanización; compartir con vecinos a los que no conocía y que descubrieron que la esposa de Wu Siumán es real (así como mi vida es pública en el ciberespacio, en la vida real soy una desconocida y mi esposo una celebridad), y aprendí más acerca del lugar donde vivo.

En momentos en que estamos contemplando la posibilidad de mudarnos y en que nos damos cuenta de que comprar casa en este lugar que queremos tanto está fuera de nuestras posibilidades, me llena de satisfacción devolverle algo a Parque Florido.

Rosita pink

¿Qué mejor día que este para una confesión? El rosado no es mi color favorito. Me gusta el rojo, también el fucsia ochentoso, pero el rosado… Y, sin embargo, parece que vivo rodeada de ese color.

A cuanta niña nace por ahí, le enganchan ropa rosada como si fuera el único color en el universo; la primavera nos inunda con flores rosadas y la industria del cosmético adora ese color.

He hecho lo posible por reconciliarme con el rosado: es el color que predomina en la ropa del gimnasio, me encanta tomar fotografías de flores y no discrimino con las rosadas, escucho a Pink, he asumido que lo que escribo es literatura rosa y he bautizado a la forma más extrema del género como rosita pink.

Sin embargo, aún no es mi color favorito. Quizás algún día.

Escaleras

Por ellas se sube y por ellas se baja. Las hay al cielo y las hay al infierno. Pueden ser estáticas o pueden ser eléctricas. Quienes las aman perversamente sufren de climacofilia y quienes les temen, de climacofobia. Son simplemente escaleras.