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Entrada a cualquier comida.

Sopa italiana de habichuelas y pasta y espaguetis con atún, albahaca y alcaparras

A principios de marzo, retomé el proyecto de las Aventuras culinarias y lo hice con mi comida favorita: pasta.

Opté por escoger solo dos recetas del libro The Complete Pasta Cookbook (Sydney: Bay Books, 2002) para no complicarme mucho la vida.

The Complete Pasta Cookbook
The Complete Pasta Cookbook

Sopa italiana de habichuelas y pasta

El primer plato consistía en una sopa sencilla. Por supuesto, de sencilla no tenía mucho. Resulta que dos de los ingredientes me causaron cierto problema. En primer lugar, debía usar una lata de habichuelas mixtas que aparentemente es una combinación muy popular en Australia, pero totalmente desconocida en Puerto Rico. Luego de un estudio exhaustivo acerca de las mezcla de habichuelas en dichas latas, llegué a la conclusión de que si compraba dos latas pequeñas de dos tipos de habichuelas diferentes, sería suficiente. Terminé comprando una latita de habichuelas rojas pequeñas y otra de frijoles carita.

El otro ingrediente problemático era las conchigliette, en otras palabras, los caracoles de pasta. Tengo un trauma existencial con estos caracoles, del que no estoy dispuesta a hablar todavía y que me impide comerlos, a menos que no me quede de otra. Sustituí los conchigliette por campanelle y el resultado se dejó comer.

Sopa italiana de habichuelas y pasta
Sopa italiana de habichuelas y pasta

Claro, por alguna razón que no entiendo, (nada tiene que ver que la haya dejado hervir demasiado), la sopa quedó tan espesa que lo menos que parece es sopa. Pero miren la fotografía bien y verán la parte líquida.

Espaguetis con atún, albahaca y alcaparras

El segundo plato que preparé fue la pasta también sencilla, por suerte, mucho más fácil de confeccionar. En lugar de salsa, esta receta lleva una mezcla de atún, albahaca fresca, tomates picados, alcaparras y queso parmesano. Así de sencillo todo.

Espaguetis con atún, albahaca y alcaparras
Espaguetis con atún, albahaca y alcaparras


Contrario a otras ocasiones, esta vez opté por hacer la receta completa que incluye 1 libra de pasta. Demás está decir que estuvimos comiendo pasta por toda la semana. Creo que debo considerar volver a cocinar solo la mitad de la receta.

Recuento culinario

Quienes siguen mis Aventuras culinarias deben haber notado que, en ocasiones, selecciono recetas que, por alguna razón, no cocino y digo que las prepararé más adelante. Ya en una ocasión publiqué una “Actualización culinaria” en la que daba cuenta de una receta que no había confeccionado. Antes de continuar con más aventuras, decidí preparar un recuento de varias recetas que quedaron sin cocinar y que sí llegué a cocinar.

Cuando planifiqué el Dim sum, me propuse preparar nueve platos, pero solo hice seis. De los otros tres, únicamente confeccioné dos en fechas diferentes. Esas dos recetas también salieron del libro Asian Cooking, editado por Linda Doeser.

Asian Cooking
Asian Cooking

Bolitas de arroz glutinoso y pollo

Supongo que se trata de una receta tailandesa. Lo más difícil que se me hizo fue preparar el arroz glutinoso. No estoy acostumbrada a que el arroz se pegue en cualquier esquina.

Ingredientes listos para el recuento culinario.
Ingredientes listos

El relleno de pollo sabe muy bien y el que me sobró lo usé para hacer sobres de arroz. Estas bolitas se pueden freír o hacer al vapor. Este último fue el método que utilicé y, para ello, usé las cestas de bambú que compré cuando preparé el dim sum. Otra vez sustituí hojas de plátano por el papel de pergamino.

Bolitas listas para hervir
Bolitas listas para hervir

Se supone que se sirvan con la salsa de chile dulce que preparé junto al dim sum. Sin embargo, no tenía suficiente y terminé usando una comprada en la tienda china y que llamo cariñosamente “kétchup chino”. Quizás no esté tan alejada de la realidad, dado el origen asiático del condimento.

Listas para comer
Listas para comer

Crema de coco tailandesa

Esta receta es tan fácil de preparar que pude hacerla para el dim sum, pero en aquel momento pensé que no me daría tiempo. Se trata, en realidad, de un flan de coco.

Crema tailandesa recién salida del horno
Crema tailandesa recién salida del horno

Leí mal la cantidad de leche de coco requerida y al final no salió tan sabroso como debiera, pero se dejó comer. Lo que sí es que no pude sacar la crema (o el flan) de los moldes. Por esa razón, la comimos directamente de ahí, luego de echarle un poco de azúcar glas.

Crema tailandesa lista para comer
Crema lista para comer

Pienso volver a confeccionar este postre en otro momento. No descansaré hasta que salga como se debe…

Sopa de maíz

Para la cena de Acción de Gracias tenía intenciones de preparar una sopa de maíz que olvidé cocinar, a pesar de que había comprado los ingredientes. Fue mejor así.

Sabrosura
Sabrosura no tan sabrosa

El resultado quedó nauseabundo y, para colmo, la peste permaneció en la cocina por varios días. Se debió a una mezcla entre malas instrucciones y poco sentido común. El libro carece de las temperaturas correctas para cada paso y yo del sentido común.

Por suerte, en Año Nuevo me desquité y preparé una sopa de maíz que quedó muchísimo mejor y que logré gracias a unas instrucciones bastante precisas.

Pasteles de queso

Por si se lo preguntan, voy a hablar de mis famosos cheesecakes. Aunque no es una receta que se me haya quedado por realizar, sí quiero compartir este logro culinario.

Cuando trabajaba en la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, me la pasaba prometiendo que un día llevaría un cheesecake para que lo probaran. Nunca lo hice. Sin embargo, durante la fiesta de Navidad del 2010, me aparecí no con uno, sino con dos.

Pastel de queso y galletas de chocolate
Pastel de queso y galletas de chocolate

El primero que preparé es el que incluye galletas Oreo®. Para esta receta no uso ninguna otra marca. Incluso utilizo la capa para pasteles de la Nabisco para ir a la segura.

Pastel de queso y guayaba
Pastel de queso y guayaba

El segundo es más criollo. Se trata del que sabe a guayaba. De los dos, este fue el que mejor me quedó.

Ninguna de las dos fotografías les hace justicia. He llegado a la conclusión de que debo trabajar un poco más ese aspecto de mi blog. De nada sirve hablar de platos deliciosos si las fotos son de espanto.

Para las aventuras culinarias que restan, y que espero retomar a partir de febrero, me he propuesto usar mejor juicio a la hora de escoger las recetas que prepararé para que no se me quede ningún plato por cocinar, sea porque lo olvido o porque no me alcanza el tiempo para prepararlo.

El almuerzo del Día de Reyes

Como el pronóstico meteorológico decía que habría lluvias para el Día de los Reyes, decidimos quedarnos en la casa y no ir a Aibonito a visitar a mi sobrina. Hubiéramos podido ir porque no llovió nada y nos levantamos temprano. Sin embargo, no perdimos mucho de la festividad porque, mientras escuchábamos por radio las actividades que se llevaban a cabo en Juana Díaz, disfrutamos de un almuerzo.

Sauces and Salsas
Sauces and Salsas

Las recetas que confeccioné salieron del libro Sauces and Salsas: over 175 Fabulous Recipes and Cooking Ideas, de Christine France (Londres: Hermes House, 2004). Me decidí por este libro, ya que a mi mamá no le gustan las salsas y traté de hacer el experimento de preparar toda una comida con ellas a ver cuál era su reacción.

Por otro lado, por primera vez pude hacer unas recetas que estuvieran listas para la hora exacta del almuerzo, que en Puerto Rico es al mediodía. Las recetas resultaron facilísimas de confeccionar. Quizás se debió a que, en términos generales, son más apropiadas para primavera o verano. Sin embargo, resultaron perfectas para un Día de Reyes caluroso.

Espárragos con aderezo cremoso de frambuesas

Para el aperitivo preparé unos espárragos frescos con este aderezo que es sencillísimo de hacer. Se supone que hubiera utilizado espárragos verdes, pero los usé blancos porque fueron los únicos que encontré. Debo confesar que se trata de la primera vez que utilizo espárragos frescos y me temo que no hay vuelta atrás. La textura y el sabor superaron por mucho a los conservados.

Esta fue la última receta que preparé y debió haber sido la primera. Según las instrucciones, debía dejar escurrir y refrescar los espárragos por espacio de una hora. Pero como no leí las instrucciones bien, los dejé para el final y la hora la tuve que convertir en unos pocos minutos. Primero, herví los espárragos, procedimiento sencillo como ningún otro, e, inmediatamente, los sumergí en agua con hielo para agilizar el proceso de enfriamiento.

Espárragos con aderezo cremoso de frambuesas para el almurzo del Día de Reyes.
Espárragos con aderezo cremoso de frambuesas


La salsa se hace mezclando a mano varios ingredientes. El principal es el vinagre de frambuesa. También incluía mostaza Dijon, que compré para esta ocasión. Este aderezo tiene un sabor un tanto picante que cae muy bien con el sabor delicado de los espárragos.

Visualmente, no es una de mis mejores hazañas. Los espárragos verdes hubieran hecho un mejor contraste que los blancos. A veces hay que trabajar con los que se tiene. Pude haber utilizado frambuesas frescas como sugiere la receta, pero las que encontré en le supermercado eran demasiado caras y, encima, estaban empezando a dañarse.

Penne con salsa de crema y salmón ahumado

Este plato era un intento de redención luego del desastre que resultó de tratar de preparar una pasta con salmón ahumado y eneldo. En esta ocasión, todo transcurrió sin ningún contratiempo.

Penne con salsa de crema y salmón ahumado para el almuerzo del Día de Reyes.
Penne con salsa de crema y salmón ahumado


No es mucho lo que tenga que decir de este plato, salvo que no sobró absolutamente nada.

Bizcocho de ricota con salsa de bayas

¿Qué es un almuerzo del Día de Reyes sin postre? Pues, mejor hubiera sido no hacer uno porque este en específico fue casi un desastre desde el bizcocho hasta la fotografía. ¿No me creen? Mírenla:

Bizcochos de ricota con salsa de bayas para el almuerzo de Día de Reyes.
Bizcochos de ricota con salsa de bayas

La receta parecía sencilla, pero algo ocurrió que, en vez de salir un bizcochito tipo montaña y esponjoso, resultó una plasta que tenía forma gracias al molde. No sabía mal, al contrario, prometía, pero estoy segura de que no se supone que se vea así.

Por la misma razón por la que no compré las frambuesas para la receta de los espárragos, para esta, compré un paquete de bayas congeladas que contenía fresas, frambuesas, zarzamoras y arándanos. Mientras preparaba la salsa, recordaba a una amiga a la que no le gustan las bayas. Para la próxima usaré frutas tropicales en su honor.

Esta salsa es un poco ácida y hay que añadirle miel o azúcar. Sin embargo, más tarde la probé con mantecado y queda muy bien. Me parece mejor opción que comprar sirope en el supermercado.

Para este almuerzo me fui por lo cafre y compré la botella de sangría marca Lotus que ahora venden en todos los supermercados. No supera la sangría preparada en casa, pero el 12% de alcohol por volumen provocó que nos acostáramos a dormir una siesta (así de baja es nuestra resistencia al alcohol).

Creo que no hay nada mejor para celebrar cualquier ocasión que quedarse en casa y disfrutar de una buena comida en familia. Por cierto, mi mamá se comió todas las salsas, menos la del postre. Nada mal, ¿verdad?

El brunch de Año Nuevo

Me di cuenta de que el 2011 marca el inicio de una nueva década días antes de que se acabara el 2010, así que pensé preparar una buena comida que le diera buen auspicio a la década.

Aunque ese día nos levantamos temprano, había cierto letargo en el ambiente que nos hizo hacer todo con lentitud. Por eso, la comida en vez de almuerzo propiamente dicho terminó siendo un brunch. Y eso que comencé a cocinar a las 11 de la mañana.

Quick Short Recipe Cookbook
Quick Short Recipe Cookbook


Las recetas escogidas salieron del libro Quick Short Recipe Cookbook: Step-by-Step (Sydney: Bay Books, 2003). Para hacer el trabajo aún más fácil, seleccioné recetas que no requirieran horneado. En total, estuve cocinando unas tres horas, pero creo que valieron la pena.

Sopa de maíz

Inicié la comida con una sopa de maíz. Este fue el segundo plato que confeccioné, ya que tiene la ventaja de que no hay que servirlo tan pronto termina de cocinar. Lo dejé en la hornilla a fuego bajo y lo revolví de vez en cuando hasta que llegó la hora de servir.

La receta presentaba dos problemas bastante grandes para mí: se usa tocineta y requiere maíz en crema. El primer caso parece una bobería, pero el detalle es que a mí no me gusta la tocineta. No me importa lo que me digan, sabe horrible. He notado que desde hace unos años para acá, usan tocineta para todo hasta al arroz pilaf. ¿A quién se le ocurre? Escuché a un chef de televisión decir que la tocineta le añade un sabor especial a la comida. En mi opinión, la daña.

Para solucionar este problema, sustituí la tocineta por tocineta de pavo. Luego, me di cuenta de que hubiera sido mejor usar jamón ahumado de pavo. El propósito de la tocineta es darle sabor a la sopa. Lo sé porque quedó sosa. Así que la próxima vez le echo o más tocineta de pavo de la que pide o jamón ahumado.

El segundo problema, resultó más fácil de solucionar. En el supermercado no encontré maíz en crema por ningún lado. Me parece extraño, a menos que lo hayan descontinuado o que todo el mundo haya comprado latas y latas de maíz en crema a la misma vez. La solución fue fácil: compré una lata de maíz tierno y la molí en la licuadora con un poco de leche evaporada, por eso de que quedara realmente cremosa. Funcionó de maravilla.

Sopa de maíz para el brunch de Año Nuevo.
Sopa de maíz


Ya dije que quedó un poco sosa, pero por lo demás, resultó fácil de hacer y creo que el dejarla a fuego bajo por tanto tiempo (más de dos horas) hizo que buena parte de la papa se deshiciera y le diera una verdadera contextura cremosa.

Pollo con cebollines y salsa de mostaza y frituras de maíz y pimientos

El plato principal consistía de dos recetas distintas. La primera, el pollo con cebollines y salsa de mostaza se hace con cierta facilidad y para no llevar ni sal ni pimienta queda riquísima. Pensarán que tengo una obsesión con la mostaza porque no es la primera vez que cocino con ella, pero es pura casualidad.

Se supone que hubiera utilizado mostaza Dijon, pero no quería comprar otro tipo de mostaza cuando ya tengo de la regular. Cada tipo de mostaza tiene un sabor particular, sin embargo, me arriesgué y la verdad es que sabía tan bueno que no me importó. Por otro lado, se supone que hubiera usado cadera que absorbe muy bien el sabor, pero tenía pechugas y decidí usarlas. Todo quedó perfecto.

Las frituras requerían maíz en mazorca y un pimiento rojo picadito. Compré las primeras mazorcas frescas que encontré en el supermercado y estaban tan ternecitas que desgranarlas se me hizo muy fácil.

Pollo con cebollines y salsa de mostaza y frituras de maíz y pimientos para el brunch de Año Nuevo.
Pollo con cebollines y salsa de mostaza
y frituras de maíz y pimientos


No se crean que la foto muestra las porciones típicas que sirvo en mi casa. Es que de todos los platos que serví, este era el más bonito que quedó y fue el que se llevó el honor de fotografiarse. Por cierto, las frituras no quedan tostaditas y aunque se ven brillosas, realmente no son grasosas.

Crepas rellenas de guineo y china

Para concluir el brunch, preparé unas crepas de postre. No es la primera vez que las preparo crepas, sí la primera vez que las rellenaba con guineos en salsa de china. Para cocinar el relleno utilicé guineos y una china del país. Es muy fácil de hacer y la mezcla de sabores es deliciosa.

Guineos en salsa de china para el brunch de Año Nuevo.
Guineos en salsa de china


Le tomé una foto a la salsa mientras se preparaba para que la vean bien. Este relleno fue lo primero que hice de toda la comida. También lo dejé reposando en la estufa, con la hornilla apagada hasta que me tocó servirlo. Debí prenderla y dejar calentar la salsa un poco antes de servir, pero aún así sabía buena.

Crepas rellenas de guineo y china para el brunch de Año Nuevo.
Crepas rellenas de guineo y china


Todavía tengo que dominar la técnica para preparar crepas delgaditas y bonitas. Si se fijan bien, tampoco son redonditas casi perfectas. No obstante, por primera vez desde que las preparo, sabían bien. Así que hay esperanzas.

Serví toda esta comida en mi vajilla buena. No es que la transparente sea la “mala”, es que esta vajilla blanca con azul fue un regalo de bodas de unos amigos queridos y, como ya teníamos la otra, la usamos en ocasiones especiales. Ayer era una ocasión especial: la primera comida de la década. Ojalá que sea el inicio de una década de buen comer.

Dim sum

Hace tres fines de semana que tuve esta aventura, pero fue tanto el trabajo que pasé que esperé todo este tiempo para escribir sobre ella. Con estas recetas llego justo a la mitad del proyecto de las Aventuras culinarias y pensé que sería bueno hacer algunos platos que le gusten a mi esposo, el causante de que esté cocinando como demente. En términos generales, él come cualquier cosa que le pongan de frente, pero siente una debilidad especial por la comida china.

Ese gusto me causa muchos conflictos y he de aprovecharlos para salir de clóset culinario. La cocina china no es, bajo ningún concepto, mi favorita. Ya, lo dije. No es que la odie o algo por el estilo. Es que no me gusta mucho. La como en dosis moderadas y, si se me va la mano, tengo que pasar temporadas largas antes de siquiera olerla, para eso de desintoxicarme. Entonces, puedo volverla a comer. Esas temporadas de descanso han fluctuado entre unos meses hasta varios años.

Sin embargo, estar casada con alguien llamado Wu Siumán me obliga a comer más comida china de la que mi organismo resiste. He desarrollado técnicas para sobrellevar la situación y no me quejo más de lo estrictamente necesario. Por eso, pensé que sería un detalle dedicar la mitad exacta de este proyecto a la comida china.

El libro seleccionado se titula Asian Cooking: the Complete Enciclopedia of Aromatic Asian Food y fue editado por Linda Doeser (Londres: Hermes House, 2001). Se podrán imaginar que es el único de su tipo en mi biblioteca y que yo no lo compré. Tenía la idea de escoger un plato que todos en la casa pudiéramos comer y cumplir con el requisito para una aventura.

Asian Cooking
Asian Cooking


Mientras lo hojeaba reparé en una receta titulada “Dim sum” y todo cambió. Mi idea del dim sum es muy sencilla: nos levantamos muy temprano, la mañana del domingo, vamos en bonche a un restaurante en el Barrio Chino de Lima. Allí ocupamos una gigantesca mesa redonda. Mi suegro ordena una pléyade de platos y, cuando llegan, entre mis cuñados y sobrinos me indican en qué consiste cada uno. Mientras tanto bebemos té e Inca Kola y, por supuesto, yo pido azúcar para el té. Después de la comida pantagruélica, no vamos al club donde continúo comiendo picarones y todo lo contenga manjar blanco.

Se podrán imaginar que mi esposo extraña el salir a comer dim sum. Para él se trata de una comida en familia y él echa de menos la suya. Así que pensé que en vez de hacer un plato, mejor haría mi propia versión del dim sum. Era consciente de que no sería fácil, ya que se trata de muchos platos en porciones pequeñas y con diferentes grados de dificultad.

Originalmente, pretendía preparar nueve platos entre puros chinos y otros de otras partes de Asia, pero terminé preparando seis que ya fueron bastante. Los otros tres los prepararé en otro momento.

La mesa servida
La mesa servida


La confección de la comida me tomó tres días, ya que comencé el viernes, preparé buena parte el sábado y terminé el mismo domingo. Invité a mi hermana para que junto con mi mamá fuéramos cuatro los comensales y así no debía sobrar comida. Al final de cuentas, siempre sobró algo.

Sopa de wantón

Comenzamos la comida con una sopa de wantón. Me dio bastante trabajo quizás porque se trató del segundo plato que preparé y el primero de cierta dificultad.

Relleno para wantones
Relleno para los wantones de la sopa


Con este plato trabajé por primera vez con langostinos y, mientras pueda, no vuelvo a hacerlo. Eso de torcerles la cabeza para pelarlos no se hizo para mí. Sin embargo, debo reconocer que el relleno de langostinos y pollo quedó muy bueno.

Sopa de wantón
Sopa de wantón


Pepinillos agridulces curtidos

Este fue el primer plato que hice por ser el más fácil. Consiste en encurtir los pepinillos en vinagre de arroz y aceite de chile rojo. La receta decía que mientras más tiempo estuviera la mezcla, mejor quedaba. Y fue verdad.

Pepinillos agridulces curtidos
Pepinillos agridulces curtidos


No me consta que se trate de un plato plenamente chino, ya que mi esposo nunca lo había probado, pero a todos nos gustó porque es refrescante a pesar de lo picante. Es muy fácil de hacer y creo que lo incorporaré a mi recetario habitual.

Wantones de mariscos con aderezo de culantro

Fue con esta receta que decidí que, mientras pueda evitarlo, no hago wantones. En el fondo no son imposibles de confeccionar, pero, por alguna razón extraña me salieron muchos más de los que tenía planeado.

Wantones de mariscos listos para hervir
Wantones de mariscos listos para hervir


En total rellené 60 wantones entre los que usé para la sopa y estos que herví y serví con una salsa de culantro. En ambos casos, seguí las recetas al pie de la letra. Con los de la sopa, me salieron los 24 que indicaba la receta, pero con estos, salieron 36, 12 demás. No sé si se debió al relleno, pero el sábado por la noche ya no quería saber de los wantones.

Wantones de mariscos con y salsas
Wantones de mariscos con aderezo de culantro,
salsa de chile dulce y salsa soya


Para hacerle honor a la verdad, debo reconocer que quedaron buenos, pero con tanto wantón, era natural que sobrara y estuviéramos comiendo de las sobras por varios días.

Sobres de mariscos al vapor

Otro plato relleno de langostinos y otro plato cuya preparación me dio trabajo, sobre todo, a la hora de cocinarlos, ya que por más que me esforzara, siempre se rompían.

Sobres de mariscos al vapor
Sobres de mariscos al vapor


Se supone que los haya hervido en hoja de plátano, pero la sustituí por papel de pergamino. Me pregunto si ese no habrá sido el problema. De sabor estaban buenos y tuvieron la aprobación de mi esposo, sin embargo, no creo que los vuelva a preparar.

Dim sum

Esta fue la receta causante del lío en el que me metí al tratar de realizar mi versión del dim sum. Por cosas de la vida, no fue la que mejor me quedó. Pero no me voy a quejar porque fue la primera en acabarse.

Dim sum
Dim sum


Por cierto, que mi esposo tampoco reconoció este plato como chino. Pero de que se lo comió, se lo comió.

Crema de almendra cuajada

He aquí el postre y, por supuesto, el plato que menos tiempo estuvo en la mesa. Se acabó casi de inmediato. Toda tienda china que se respete, tiene sobres para hacer esta crema de forma instantánea. No obstante, jamás vuelvo a comprar uno porque me ha quedado riquísimo. Hasta mi sobrina, que no come dulces, comió.

Crema de almendra cuajada
Crema de almendra cuajada


Por un error al interpretar la receta, me quedó tipo sopa, en vez de quedarme con una consistencia más gelatinosa, pero ya sé para la próxima. Este postre se acostumbra a comer con ensalada de frutas, pero para darle un toque caribeño compré la ensalada de frutas tropicales marca Dole. Creo que fue lo mejor que se me ocurrió.

En términos generales, quedó muy bien para no ser un dim sum auténtico. Mi esposo estaba feliz y eso es lo importante. Sin embargo, no creo que vuelva a realizar, ni por asomo, una hazaña culinaria como esta. Más que nada, me dio mucho trabajo y me vi en la obligación de dejar de hacer otras tareas que tenía planeadas para ese fin de semana. Por eso, la próxima aventura culinaria será sencillita. Nada de complicarme la vida. Ya tuve suficiente complicación en esta ocasión.