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Entrada a cualquier comida.

Membrete de la receta de espárragos con miel y vinagre de jerez

Espárragos con miel y vinagre de jerez

Vi un manojo de espárragos y los compré. Encontré una receta en el libro Best of the Best, volumen 9 (Nueva York: Food & Wine, 2006) y la preparé. Y el resultado es simplemente delicioso.

Espárragos crudos para la receta de espárragos con miel y vinagre de jerez.Se pelan los espárragos, se cubren con aceite de oliva y se asan a la parrilla o en el horno. Luego se les vierte una salsa de miel, vinagre de jerez, aceite de oliva, sal de mar y pimienta. Y listo.

Los espárragos con miel y vinagre de jerez.

Aperitivo: Ensalada de sandías

Ya he dicho que no dejo de conmemorar el Día de Acción de Gracias a pesar de mis convicciones políticas o de ser consciente la verdadera razón de la celebración. Este año tenía motivos suficientes para dedicarme el día a cocinar.

El semestre académico ha sido bastante pesado y le he dedicado muy poco tiempo a la cocina. Admito que un día como este en realidad es una excusa para cocinar tan solo por el placer de hacerlo. Por eso planifiqué con tiempo el menú que aparece a continuación.

Menú de Acción de Gracias.
El aperitivo consistió en una ensalada de sandías con tomates amarillos y espinacas con una vinagreta de frambuesa. Me la inventé en una ocasión en que me sobraron los tres ingredientes principales y descubrí una botella de vinagre de frambuesa en la alacena. Aún no está perfeccionada, así que seguiré experimentando. De todos modos, aquí va la receta básica.

Ingredientes básicos para la ensalada de de sandías, tomates amarillos y espinacas con vinagreta de frambuesa.

La receta para la vinagreta proviene de EatingWell. El procedimiento para la ensalada es mezclar los ingredientes después de preparar el aderezo. Así de fácil.

Ensalada de sandías, tomates amarillos y espinacas con vinagreta de frambuesa

Creo que la ensalada necesita un poco más de experimentación, pero por lo pronto se deja comer.

Papa a la huancaína, arroz con leche y pisco sour

He aprovechado los primeros días del año para ponerme lo más al día posible con mis Aventuras culinarias: edición peruana. De seis recetas que me proponía hacer, solo había completado dos, por lo que las tres que he preparado hasta la fecha adelantan bastante el proyecto.

En días diferentes preparé las recetas del título. Debo reconocer que no necesariamente tuve éxito. Véamos.

Papa a la huancaína

A raíz de haber preparado ají de gallina, mi esposo sugirió que preparada unas papas a la huancaína. Al final de cuentas es una receta mucho más fácil, ¿verdad? No, definitivamente, no es más fácil.

Primer intento: volví a recurrir a La Peruana Vegana e intenté hacer una versión saludable. Craso error. El resultado fue bastante desabrido.

(c) La Peruana Vegana
Papa a la huancaína según La Peruana Vegana


Segundo intento: busqué en la red una versión más carnívora y utilicé leche de vaca y requesón (juro que lo vi escrito “de cabaña”). Mejor, pero olvidé el huevo, por lo que aún no me sabía a lo que debía saber.

Tercer intento: por fin incluí el huevo y logré lo más parecido a una papa a la huancaína a la peruana. Al menos ya voy por buen camino y para la próxima saldrá como debe ser.

Papa a la huancaína
Mi versión de la papa a la huancaína


Arroz con leche

Con el fracaso anterior, estaba muy renuente de preparar un postre, pero me lancé a la aventura. Decidí hacer un arroz con leche que es muy parecido a nuestro arroz con dulce, pero en vez de jengibre y coco lleva ralladura de limón y alcohol.

(c) Hecho en el Perú
Versión de Hecho en el Perú


La receta que seleccioné no tenía unas cantidades muy específicas, pero aún así debo decir que me quedó bueno. Utilicé arroz grano largo que creció de manera casi alarmante y una medida de un riesling dado que el presupuesto no está como para oporto y eso de añadirle pisco no me parecía lo adecuado, más cuando debe usarse para otras recetas como se verá más adelante.

Arroz con leche
Mi versión del arroz con leche


Pisco sour

Para celebrar el Día de Reyes opté por esta receta peruana y no de ningún otro país.

Pisco sour peruano
Versión de Mis Recetas


Como ha ocurrido con otras recetas, no hay vuelta atrás. De ahora en adelante, hago el pisco sour en mi casa y así controlo cuán alcohólico quedará. En este caso, en vez de jarabe, utilicé azúcar y el limón era dominicano. Una delicia. Por cierto, en una de las recetas que consulté decía que la clara de huevo debía dividirse en tercios para usar solo uno. Nunca especificó cómo se logra dividir la clara de huevo cruda.

Pisco sour
Mi versión del pisco sour


Tan solo me resta una receta y culmino esta edición de la “Aventuras culinarias”. La que falta la dejo para el mes que viene porque lo que me han pedido que prepare requiere todo un mes de planificación…

Final de las aventuras culinarias

¡Las terminé! Me tomó más de un año y la última la completé dos días después de la tercera fecha final, pero las concluí. Cuando me di cuenta de que no terminaría las aventuras culinarias en la fecha propuesta originalmente, determiné que el último libro sería Cocine conmigo, de Dora Romano y Jaime Romano (32ª ed. San Juan: Publicaciones Puertorriqueñas, 2009) y que prepararía mi cena de cumpleaños de ahí, pero no ocurrió así.

Cocine conmigo
Cocine conmigo


De todos modos, saqué recetas del libro, pero no para una cena espectacular, sino una merienda mucho más sencilla.

Bacalaítos

Más bien “pollockitos”, porque en los supermercados locales lo que se vende es pollock. Por cierto, lo prefiero al bacalao debido a que sabe exactamente igual, pero su filete carece de espinas…

Aunque no me lo crean, nunca había preparado bacalaítos. De hecho, nunca he hecho ninguna fritura boricua con ingredientes frescos. No se debe a que no me gusten. Deben ver los atracones que me doy en Piñones para saber cómo me gustan. Es que alguien más las hace, se compran en cualquier fonda o ya vienen preparadas listas para cocinar en el supermercado. Nunca me he visto en la necesidad de hacerlas.

Bacalaítos para celebrar el final de la aventuras culinarias
Bacalaítos


Todo eso cambió ayer al almuerzo. Preparé mis primeros bacalaítos y quedaron exquisitos. ¡Nada como la comida hecha en casa! Los freí en porciones pequeñas, pero gorditas, así que quedaron crujientes por fuera y suavecitos por dentro.

Tembleque

Decidí también hacer un postre. Preparé el primer tembleque que he hecho en mi vida. Debo reconocer que, en vez de sacar la leche de coco de cocos frescos, utilicé la enlatada.

Tembleque para celebrar el final de las aventuras culinarias
Tembleque


Quedó delicioso, aunque más cremoso que gelatinoso. Creo que para la próxima fiesta de Navidad familiar llevaré un pastel de queso y un tembleque.

Refresco de avena

Para beber, preparé un refresco de avena. Hace algún tiempo probé la versión colombiana –la que llaman “avena helada”– de la que me dieron la receta, pero la perdí.

Refresco de avena para celebrar el final de las aventuras culinarias
Refresco de avena
(en realidad, no es así de rosado)


Esta receta no conlleva cocción ni lleva leche, así que es perfecta para quien sea intolerante a la lactosa. Por lo demás es muy buena, pero no dejo de tener esa sensación de que me llena. Quizás se deba a que asocio la avena con el desayuno.

Aún estoy que no lo creo. En tres días completé dos retos fotográficos y las aventuras culinarias. Me tomó dieciséis meses preparar una receta de dieciocho libros, a casi un libro por mes.

He aprendido que no importa la receta, los ingredientes frescos hacen toda la diferencia; cocinar tiene la ventaja de que casi siempre conlleva sobras que son muy ricas también; que un buen libro de cocina puede hacer la diferencia; que por más que se sigan las instrucciones, una receta se puede dañar; y, por último, que mi esposo sí es capaz de elogiar mi comida.

¡Hasta la próxima!

Cena de fin de curso

El pasado miércoles me di cuenta de que aún no he completado mis aventuras culinarias. Debido a mi mal manejo de los números hubiera jurado que al comenzar este proyecto poseía quince libros de cocina a los que les sumé dos durante el proceso. El total debía ser diecisiete. Entonces, ¿por qué no termino las aventuras con esta que es la decimoséptima? Mejor continúo…

Mediterranean
Mediterranean

Como para ese día se acababan las clases del curso de verano que impartí (el primer verano que trabajo en varios años), decidí preparar una opípara cena. Saqué las recetas del libro Cookshelf: Mediterranean, de Anne White (Bath: Parragon, 2001) y debo decir que este libro nunca me ha defraudado. Por eso, lo dejé como uno de los últimos.

Ensalada griega

El aperitivo consistió en una ensalada griega. Es muy fácil de hacer y tan rica que estoy segura de que repetiré la confección en algún momento.

Para la cena de fin de curso: Ensalada griega
Ensalada griega

En esta ocasión, sustituí las aceitunas Kalamata por botijas. No porque las peruanas sepan mejores, sino porque eran las que tenía disponible y para esta cena traté de economizar en todo lo que pudiera.

De todos modos, la ensalada estaba riquísima y me recordó mucho la tabuli de los restaurantes árabes. Por lo tanto, me alegré de haber hecho la receta completa, así sobró suficiente para varios días.

Cebollitas glaseadas

Solo preparé la mitad de la receta con cebollas perla. Nunca había probado nada igual y como aperitivo o mestura no tienen precio.

Para la cena de fin de curso: Cebollitas glaseadas
Cebollitas glaseadas

Se trata de otra receta muy fácil de hacer, solo que me pareció que con la ensalada hubiera sido suficiente.

Cuscús con pollo a lo marroquí y sangría

Esta receta, de la que también hice solo la mitad, fue el motivo alrededor del cuál confeccioné toda la cena. Cuando leí la receta, recordé comidas similares que he probado en Túnez. No me quedó exactamente igual, pero bastante cerca en cuanto a sabor, aunque de todos modos rica.

Cometí el error de comprar presas de pollo deshuesadas y sin piel porque olvidé incluir la especificación de lo contrario cuando redacté la lista de compra. No obstante, no creo que haya afectado el sabor de la receta. Sí me parece que padeció porque en vez de jengibre fresco, lo utilicé en polvo. Pero ya saben, estoy en las de ahorrar.

Para la cena de fin de curso: Cuscús con pollo a lo marroquí y sangría
Cuscús con pollo a lo marroquí y sangría

Olvidé tomar una foto de la sangría sola. Era la primera vez que preparaba una y debo confesar que no quedó muy buena. Era bebible, pero no espectacular como el resto de la cena.

Crema catalana de china

Como postre preparé una receta de crema catalana con china que no sabía a crema catalana ni era precisamente cremosa, pero se dejaba comer.

Para la cena de fin de curso: Crema catalana de china
Crema catalana de china

Interpreté mal la receta y no pudimos comerla el día que la preparé. Tuvimos que esperar al jueves, pero como sobró tanta comida no hubo ningún problema con eso. Estaba muy buena, pero era casi líquida. Se debió a que tuve problemas con la maicena y me di cuenta tarde de que no había echado la suficiente. Aún debo trabajar con el caramelizado, pero casi, casi lo logro.

Cocinar toda esta comida me tomó varias horas y un corte en un dedo. Comerla, sin embargo, duró unos minutos, pero qué minutos gloriosos. Y lo mejor fue que pudimos repetir al día siguiente. Así me gustan las celebraciones, extendidas. Celebremos todos juntos que estoy llegando al fin de la aventuras culinarias.