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Fotos de cerca, muy de cerca y macro.

Séptimo bloganiversario

el día en que tú naciste
nacieron todas las flores
y en la pila del bautismo
cantaron los ruiseñores
Las mañanitas (canción popular)

Melchor, ya cumplimos siete años, aunque si contamos el sabático… Mejor no lo tomamos en cuenta. Hoy es día de bloganiversario y hay que celebrarlo.

Lo apropiado sería retomar la tradición del bizcocho de ron, pero la economía me ha obligado a ser comedida, lo que se ha traducido en que mi cocina ahora es creativa. Puedo enseñar par de trucos a los chefs.

2016: Año casi maldito

Meaíto en el bloganiversario

Verano en el paseo Honor a Río

El 2016 fue un año agridulce. En enero murió mi madre. El golpe fue tan duro que tardé meses en poder llorarla. Ni la muerte de cada uno de mis suegros ni la de mi papá me prepararon para esta.

Ella murió un sábado por la madruga, el martes comencé el semestre académico. No me detuve en ningún momento de ese semestre. Ni siquiera en las vacaciones de verano. Lloré cuando ya no tenía excusa para ocuparme.

Durante la primera mitad del año estuve ocupada dedicada a la ampliación del horizonte cultural de mis estudiantes; durante la segunda, vacío total. También trabajé en tres universidades. Como siempre, me gusta darles clases a los estudiantes de la UPR en Cayey. No obstante, durante los primeros meses del año, impartí un curso graduado en la Universidad del Sagrado Corazón y en el semestre de agosto a diciembre, trabajé en la UPR en Humacao. Siempre tuve la intención de escribir sobre mi experiencia en la USC. Nunca lo hice, lo que es una pena porque fue fantástica.

Frappé de Nutella®

El búho entró a mi vida este año

Tuve el honor de fungir como jurado en dos certámenes literarios y de presentar un libro, que pienso asignar a mis estudiantes, y del que ha salido un trabajo académico, que espero leer muy pronto.

Por mi cumpleaños me obsequiaron a Lucy, una perra rescatada. Identificó a Wu Siumán como el alfa de la jauría y no se comporta como si me la hubieran regalado a mí. Desde entonces, Cathy sufre de celos. Por suerte, no se han convertido en violencia, sino en la ley del silencio.

Asimismo, hubo situaciones difíciles, más allá de todas las muertes de figuras públicas y de los resultados desastrosos de las elecciones en Puerto Rico y EEUU o de la Junta Fiscal. No he compartido casi ninguna o porque no importan o porque ya las esperaba o porque todavía las estoy procesando.

Huerto aromático

Huerto aromático: albahacas blanca y morada y mejorana

Sí puedo compartir el hecho de que me di cuenta de que solo me quedan quince años de vida laboral, en quince años entro a la edad del retiro. Eso me ha abierto los ojos a nuevas perspectivas sobre mi futuro laboral. No tengo por qué retirarme en quince años, pero tampoco debo pensar en los sueños que abandoné en mi juventud ni en lo que no fue o en el tiempo que he perdido. Ahora es momento de investigar, escribir y publicar, aunque me vea sin apoyo o presupuesto o me surja cualquier otro impedimento. La realidad es que pasó cualquier oportunidad de lograr un trabajo estable. ¿Quién se va a arriesgar a contratar a una persona que puede que se retire en quince años? Dado que el futuro me pasó por el lado, han cambiado algunas de mis prioridades.

Bloganiversario número siete

Pero hoy es día de celebración, Melchor, ¡siete años! En tu día cumplimos siete años de bloguear sobre lo que me da la gana, en un ejercicio onanístico. ¡Siete años, Melchor! Y a partir de hoy, y por 52 sábados, vamos por el octavo.

Manhattan 2015: #TBT

Este verano de 2016, la crisis nos alcanzó y no pudimos viajar. Así que solo resta recordar. Por eso, he sacado del baúl de los recuerdos mi viaje a NYC el verano del año anterior, al que he llamado Manhattan 2015.

7 de junio de 2015

La partida hacia Newark, fue una aventura. Debo recordar que realicé este viaje con el pie izquierdo recién operado. Se supone que para esa semana ya estuviera curado, pero parece que mi proceso de sanación es lento y pasé todo el verano en esas.

Durante el viaje, el cielo se mantuvo hermoso y pensé que todo saldría bien… Sin embargo, siempre ocurre algo. Por un error de mi parte, le di la dirección incorrecta al taxista y me bajé lejos de la residencia. Miré el mapa de mi móvil que indicó que la residencia de estudiantes de NYU en la que me hospedaría quedaba a veinte minutos a pie. Llegué una hora después, con dolor en el pie, pero al menos el paseo estuvo interesante.

8 de junio de 2015

La razón del viaje, fue asistir a un seminario. Ya había ido en el 2014, cuando no tenía el pie operado. Lo que en aquella ocasión era un paseo, este sería una procesión larga, muy larga. También me di cuenta de que no podría pasear por la ciudad como el año anterior. Lo peor es que, contrario al verano pasado, en esta ocasión el clima estaba precioso. Me consolaba con que la vista desde mi habitación era bonita.

Con todo, por la tarde, con la excusa de ir a cenar, decidí darme un paseíto y llegar a Union Square. Regresé a la residencia con el pie hecho trizas.

9 de junio de 2015

El martes llovió un poco, pero lo mejor de la mañana fue que descubrí Argo Tea®, una tetería glorificada. Es cierto que se trata de una cadena, pero le da esperanzas a quienes bebemos té y no café.

Debido a mi pie, desarrollé la costumbre de ir al Washington Square Park después del almuerzo, a ver a la gente pasar. No es mucho lo que puede hacer quien tiene un pie inmovilizado.

Contario al día anterior, después de cenar en un restaurante italiano, no paseé y me fui temprano a la habitación. Al menos, disfruté del atardecer desde la ventana.

10 de junio de 2015

El miércoles tendríamos visita guiada al Spanish Harlem, mejor conocido como El Barrio. Amaneció hermoso, así que estaba llena de energía para lo que me deparara el día. Por supuesto, hubo un detalle: el recorrido sería a pie.

Bajo ninguna razón, me perdería la oportunidad de aprender algo nuevo, lo que me encantaba (por alguna razón me matriculé en el taller, ¿no?). Me arriesgué y decidí no quejarme, sino disfrutar el día y la temperatura perfecta para la caminata. Por supuesto que, en mi caso, fue a paso de tortuga. Aun así, llegaba a los sitios ‒a la vanguardia del grupo, pero llegaba‒ y hasta me daba tiempo de tomar algunas fotografías.

Lo primero que aprendí fue que uno de los problemas del Barrio es que está pasando por un proceso de gentrificación, por lo que las viviendas con un costo razonable se sustituyen por otras costosas y tiendas y restaurantes tradicionales por cadenas multinacionales. A lo largo del recorrido, vimos pruebas de ese proceso.

También vimos muchos de los murales característicos del Spanish Harlem, como “Pedro Pietri” de James de la Vega, “Remembering Julia” de Manny Vega, “Espíritu” de Manny Vega, “The Spirit of East Harlem” de Hank Prussing, “Diaspora” de David Sepúlveda (Don Rimix), “Soldaderas” de Yasmín Hernández y “The Helio-Chronometer” de Marina Gutierrez y muchos más.

Almorzamos en La Fonda Boricua y visitamos lugares como el Taller Latino y la galería del Hunter College East Harlem, donde tuvimos una visita de la exhibición Anchor de las fotografías de Hiram Maristany, guiada por el artista Miguel Luciano. El tema principal fueron los Young Lords, de los que apenas conocía algo. Luego regresé en taxi a la residencia, donde hubo un simulacro de incendio y tuve que bajar veinte pisos por las escaleras. Oh well!

11 de junio de 2015

El jueves regresamos al salón. Como sabía que se me estaba acabando el tiempo, decidí tomar una fotografía de la vista desde el edificio en el que tomábamos el seminario. Manhattan desde lo alto se ve distinto que desde la calle.

Con el pie adolorido y luego de todo el maltrato al que lo sometí el día anterior, decidí abusar un poco más de él y en la tarde di un paseo por el Greenwich Village que no había visitado el verano anterior y tomé algunas fotografías. Sobre todo, de los edificios. ¿Qué puedo decir? Me gusta la fotografía arquitectónica.

12 de junio de 2015

Era viernes y el fin del seminario se acercaba. Se apoderaba de mí la sensación de que debía aprovechar el tiempo que me quedaba en Manhattan. Sabía que ese día disfrutaría, por última vez en esta visita, del Washington Square y de la vista matutina de la biblioteca universitaria Elmer Holmes Bobst.

Después de terminar el seminario fuimos al MoMA a ver la instalación Latin America in Construction: Architecture 1955–1980, cuyo tema se relacionaba con el del seminario. A la salida, fuimos a comer sopa de cebolla en La Bonne Soupe.

13 de junio de 2015

El único día libre, fuimos a la terminal Grand Central, para tomar un tren hacia el Bronx. ¿A dónde fuimos? ¡Al jardín botánico de la ciudad! Era mi primera visita y estaba emocionada. Para poder hacer el recorrido, utilicé una silla de ruedas. Fue una sugerencia acertada de una de las compañeras del seminario. Mi pie no hubiera resistido toda la visita, que duró el día completo.

Aprovechamos para visitar las distintas exhibiciones, en especial, Frida Kahlo: Art, Garden, Life y de pasó tomé muchas fotografías.

14 de junio de 2015

El domingo me tocaba regresar a Puerto Rico. Por eso me levanté temprano para así poder caminar un poco por las manzanas cerca de la residencia. De ese modo, me despedí, de una de mis vistas favoritas del Empire State Building. Antes de ir al aeropuerto, me despedí de Founders Hall, la residencia de estudiantes en la que me hospedé dos veranos corridos.

Desgraciadamente no regresé en el 2016, pero estoy segura de habrá otros veranos en el futuro en los que pueda matricularme en un taller en NYU que me permita visitar Manhattan otra vez.

Multemedios cuando la vida se interpone

De vez en cuando, la vida se interpone

Matcha latte

Cuenta la leyenda que llevo años tomando cafeína disfrazada de verde

Pido disculpas por lo mal que he llevado el blog las últimas semanas. Quizás esta no es la mejor forma de comenzar la entrada. Comencemos de nuevo. A veces la vida se interpone.

Hay un refrán que dice: “El hombre propone y dios dispone”. Echando a un lado lo sexista del mismo -y mi relación conflictiva con la divinidad-, debo admitir que tenía planificadas las entradas hasta diciembre, pero es más fácil el proceso de planificación que el de llevar a cabo el trabajo, por lo que me he atrasado.

No voy a prometer que regresaré al redil juevesino, es decir, a publicar todos los jueves, porque, de seguro, no podré cumplirlo. Sin embargo, haré mi mejor esfuerzo.

De vez en cuando…

Si no estoy ocupada, escribo. Contrario a otros años, no sigo un plan organizado. Lo hago cuando se me ocurre y por eso las entradas del blog, todas ellas muy organizadas, no salen con la velocidad necesaria.

Flor de maga

Se rumora por ahí que todos en mi familia tienen buena mano para las plantas; yo las mato

Me estoy disfrutando las nuevas experiencias de este semestre, los adelantos en el proyecto de Palés, a Cathy y a Lucy y los productos del huerto (que no se deben a mis cuidados).

Es cierto que esta aparente calma esconde un torbellino, que incluye entre sus causas el alboroto político y social de Puerto Rico, que no he podido evitar por más que intente. Es imposible escapar en año de elecciones, momento perfecto para que la vida se interponga.

Aun así, trato de mantenerme tranquila y si puedo publicar en el blog el jueves, lo hago. Si no, la semana tiene seis días adicionales. Por eso, no debí comenzar la entrada con una disculpa y tampoco pienso terminarla de ese modo.

Nueve fotos: Lo mejor de Instagram en el 2015

Hay momentos en los que una desea algo con tanta fuerza que lucha contra todo con tal de alcanzar esa meta. El día que se logra es de los más felices que se haya vivido. Casi de inmediato, la realidad se hace evidente y no queda más remedio que aceptar que se podía vivir sin ese objeto, persona, lugar o lo que sea. De eso tengo que hablar antes de tan siquiera mencionar las nueve fotos.

La EOS Rebel T5i de Canon

EOS Rebel T5i de CanonHace dos años, me compré una cámara réflex, la EOS Rebel T5i de Canon. Estaba feliz. Había tomado cursos de fotografía y notaba las limitaciones de mi compacta y de las cámaras de los celulares. Veía las fotos de mis compañeros de clase y mis profesores y notaba cómo lograban captar detalles o definiciones que yo no conseguía con el equipo con el que contaba.

Sí, sufría de un caso severo de envidia fotográfica.

Así que cuando logré ahorrar lo suficiente para comprarme la réflex y por fin la tuve en mis manos, fui increíblemente feliz.

La felicidad me duró poco.

La cámara era muy pesada para llevarla a todos lados como solía hacer con la compacta. Las fotos resultaban espectaculares, pero la gran mayoría las seguía tomando con el celular. Lo pensaba dos veces antes de llevármela a un viaje. En fin, me arrepentí de haberla comprado, pero por cabecidura nunca dije nada.

PowerShot ELPH 310 HSMe di cuenta del error que cometí al comprarla casi de inmediato, pero no la devolví. La compacta que le precedió, una PowerShot ELPH 310 HS que todavía lloro, decidió averiarse una semana después de haber adquirido la réflex. Supongo que murió de tristeza al verse remplazada.

Dos días después de que se agotara la garantía extendida que le había comprado a la réflex, se cayó. No es simplemente que se me haya caído es que el gutapanazo que se dio la dejó inútil y yo sin posibilidades de arreglarla. Oquei, reconozco que no he hecho mucho por que la reparen. De todos modos, lo que quiero decir es que a final de cuentas para mis necesidades no necesitaba una cámara tan grande.

Las mejores nueve fotos del 2015

Tableta Surface 2 de WindowsNo es de extrañar, entonces, que la mayoría de mis mejores fotografías del 2015 se haya tomado con la cámara de mi teléfono celular, un Galaxy S5 de Samsumg. No es que ninguna saliera de la réflex, es que mi celular y mi tableta Surface 2 de Windows son más livianas y fáciles de manejar.

Un resumen por estación lo prueba:

Durante los primeros días del 2016, descubrí que se puso de moda en Instagram publicar un collage con la mejores nueve fotos del 2015. Existe hasta una aplicación para ello (por cierto, no la recomiendo). Seguí la corriente e identifiqué las que, en mi vanidosa opinión, son las mejores fotos que produje el año pasado. ¿Y saben qué descubrí? Todas se tomaron con el celular.

Aún sigo debatiendo en lo más superficial de mi ser si debo llegar hasta la última instancia para reparar la réflex. Quizás deba volver a una compacta. Mientras tanto, las cámaras del celular y la tableta no tomarán las mejores fotos, pero satisfacen mis necesidades.

Un año que viene y otro que se va y más vale que se vaya

El bienio de 1994-96 fue terrible, el 2010 fue peor, el 2012 estuvo a punto, sin embargo, nada me preparó para el 2014, el peor año que haya vivido hasta ahora.

El 1994 comenzó normal, sin embargo, a mediados pierdo uno de los mejores empleos que jamás haya tenido (todavía lo lloro), me mudo de país en un momento en el que tenía demasiados conflictos sin resolver y un día simplemente no me levanté de la cama. La situación no mejoró mucho el año siguiente cuando apenas me alcanzaba para comer. No fue hasta finales del 96 que empezó el proceso de recuperación.

El 2010 tuvo la delicadeza de convertirse en un asco muy pronto. Todavía lo recuerdo: marzo. De ahí en adelante, todo fue en picada con una decepción tras otra tras otra tras otra. No voy a decir más porque es demasiado reciente.

El 2012 decidió hacer lo del 1994 y esperó a mitad de año para fastidiarme la vida. Tampoco hablaré mucho del asunto, pero diré que con la mayor discreción pasé un periodo en un tratamiento de emergencia cuando no lo soporté más (sí, cómo los famosos que se recluyen en la clínica de Betty Ford, pero sin el asunto de la adicción). Y para terminar el año, pierdo a mi padre.

Entra en escena el 2014 que, por supuesto, esperó a la segunda mitad. Este año fue tan malo que los que he mencionado anteriormente se quedan chiquitos. No voy a decir que fue decepcionante porque la palabra no logra aunar todo lo que pasé. Nada salió bien y lo que sí no compensa. Estuve a punto de claudicar.

El 2014 en fotos (veremos a ver qué nos trae el que viene).

Un año en fotos: 2014
1. enero, 2. febrero, 3. marzo, 4. abril, 5. mayo, 6. junio, 7. julio, 8. agosto, 9. septiembre, 10. octubre, 11. noviembre, 12. diciembre

Este año llegué a varias conclusiones que sospechaba, pero no me las quería admitir. Primero, estoy cansada. Nadie se imagina cuánto. Y no es un cansancio físico, sino espiritual, emocional, intelectual y quién sabe qué más.

Mantén la calma y hazles creer que todo está bienSegundo, una de las causas de ese cansancio es porque vivo de apariencias. No se trata de aparentar una riqueza, clase o cultura que reconozco que no poseo. No, es otro tipo de apariencia: aparento estar bien cuando no lo estoy. Por ejemplo, ¿cuántos saben que llevo décadas padeciendo de una condición potencialmente mortal y que eventualmente requerirá algún tipo de acomodo razonable? En mi trabajo no se pueden enterar y mi familia política tampoco. Mientras tanto aparento que no pasa nada y mi salud se está yendo por la borda.

Tercero, tengo una visión cínica de la vida. Véase el final del párrafo anterior como prueba. No es que sea simplemente pesimista, es mucho más. Hasta hace poco todavía tenía fe en la humanidad, ya no. No espero nada bueno de nada ni de nadie. Solo espero por el día cuando pueda encerrarme en la casa y no volver a tener contacto con otro ser humano, salvo algunas excepciones.

Hoy comienza el 2015. Supuestamente será mejor que el 2014. No soy tan estúpida como para tener esa esperanza. Sé que este año que viene no será mejor, solo espero que no sea peor que el que se va.