Se solicitan musas

Quizás en ese cielo tan colorido estén las musas.

Ahí en el cielo deben estar… o eso me gustaría creer.

Según tengo entendido las musas no existen y la literatura es producto de los patrones estilísticos de cada época. Es decir, en teoría, escribo según un patrón que muy probablemente cortó… honestamente, no tengo idea.

Sin embargo, hay veces que me gustaría recibir la visita de cualquiera de ellas: Calíope, Melpómene, Talía o Erató. ¡No importa! Será más que bienvenida la que sea capaz de inspirarme tan solo un mal pareado. Es que los periodos de síndrome de la página en blanco son los peores. No solo no produzco ni una entrada decente para el blog, sino que me pongo a pensar y llego a la conclusión de que bien que me pase porque tampoco es que vaya a escribir una genialidad trascendental se cambiará el rumbo de la cultura occidental… y de plano se me quitan las ganas de escribir.

Sin embargo, también hay veces que pienso que podría escribir algo que alegre o emocione a alguien en algún momento del futuro lejano y me pregunto por qué no insistir en la quimera de ser escritora. Ese es el instante preciso cuando me vendría bien la visita de alguna musa, porque parece ser la única forma de llenar la página en blanco… pero como no existen, me quedo esperándolas.

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