Peste

Sobre el efecto de la harina de quinua tostándose en el horno

No fue hasta que me comenzó a dar la peste que se me ocurrió escribir. Hay quinua tostándose en el horno y el olor es desagradable.

Se supone que la quinua es la maravilla de los granos (si es o no es grano, se lo dejo a los expertos), por eso compré una libra de harina de quinua. Sin embargo, el sabor de lo que sea que se haya horneado sin haber preparado la harina primero es nauseabundo. ¿Por qué lo sé? Porque lo estoy oliendo ahora mismo. Por supuesto, que una investigación rápida en la Internet también lo confirma.

La harina de quinua hay que tostarla antes de usarla.


Padecer de celiaquía está de moda. También no ofender a nadie. Hace poco me enteré de que las enfermedades no se padecen, sino que se tienen porque las enfermedades no definen a las personas. Es cierto que una enfermedad no tiene por qué definir a nadie, pero eso no significa que no se padezcan. Lo digo por experiencia. Además, si no creo en y no acostumbro a usar el lenguaje inclusivo, ¿alguien realmente espera que esto me importe?

Como decía, padecer de celiaquía está de moda, lo que significa que el gluten en un pecado mortal. No dudo que haya quienes sí padecen la enfermedad, pero tampoco que muchos de los que llevan una dieta sin gluten nunca han tenido un síntoma.

Me he convertido en una cínica en cuanto a este asunto de las enfermedades y la comida. No me creo la mitad de los artículos que se generan instantáneamente en la red acerca del peligro o el beneficio de comer tal o cual cosa, o que comer algo provoca o cura alguna enfermedad. A medida que pasan los años, menos me los creo. Así que no tengo harina de quinua en mi casa porque padezca de la enfermedad celiaca. Lo digo abiertamente: Yo tolero el gluten. No me quemen en la hoguera por la blasfemia que acabo de confesar.


¿Y el porqué de la harina de quinua? Porque un día la vi en el supermercado a buen precio y me dije “¿por qué no?” y la compré.


Ahora está tostándose en el horno. La peste es nauseabunda. Huele a pasto, pero no el que se fuma, sino a césped, a grama. Horrible. El tueste es el procedimiento requerido para que desaparezca el mal olor y se pueda usar la harina en cualquier receta. Y como la vida no es sencilla, no es posible sustituir la harina de trigo por la de quinua. ¿Alguien puede adivinar por qué? ¿Alguien mencionó el gluten? Irónico no. Gracias al gluten el pan tiene su consistencia esponjosa. No mencionaré algunos de los sustitutos porque son francamente absurdos. Entre los más inofensivos están otras harinas altas en almidón (de arroz, de yuca, de arrurruz, de amaranto, de mijo, de maíz). Es decir, mezclar la harina de quinua con alguna o varias de esas.

Sin embargo, lo que es aún más irónico es que la mejor forma de usar la harina de quinua es sustituir la harina de trigo en cualquier receta por partes de harina de quinua y de trigo. No sé cuál es el avance.

De todos modos, esa es la ruta que seguiré si logro reponerme de esta peste.


Posdata:

© 2015 Maite Ramos Ortiz | http://elucubrando.com

Estrené la harina de quinua en este “pan mediterráneo”, según el libro de recetas. No fue una buena idea…

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