Portada para la aventura del pan de guineo y quinua

Pan de guineo y quinua

Poco a poco, me estoy instalando en la nueva casa. El estar de vacaciones me facilita el proceso bastante. No obstante, sigo sin estufa y nevera lo que dificulta el asunto de cocinar. Aun así me las estoy apañando.

Tenemos una nevera pequeña que resuelve un poco, pero que no nos permite tener una compra completa. Para cocinar, cuento con dos hornillas de gas que uso en la marquesina, una estufa eléctrica de dos hornillas que apenas calientan, un horno tostador, un sartén eléctrico, una parrilla eléctrica, dos ollas de cocción lenta de 3 y 7 cuartos (dos tamaños terribles) y una olla arrocera.

Dadas las dificultades, hasta que aparezcan la estufa y la nevera a finales del mes, he tenido que improvisar y ver cómo poco a poco me deshago de los víveres en excedente, traídos de la otra casa, porque ahora contamos con mucho menos espacio para almacenar.

Buscando y buscando, encontré una receta en A Modern Girl para un pan de guineo que se prepara en la olla arrocera. Me pareció ingeniosa la idea, así que decidí intentarla. Tenía todos los ingredientes, excepto la leche, que sustituí por leche de almendra y coco, y la azúcar blanca, que sustituí por azúcar negra clara. Además añadí media cucharadita de vainilla, porque con vainilla todo sabe mejor, y decidí darle un toque especial con quinua.

Aparentemente, la quinua es una maravilla de la naturaleza. No sé si es cierto, pero la añado a la ensalada y a la avena y de vez en cuando trato de encontrarle algún otro uso. El problema es que una taza de quinua rinde para alimentar a un ejército y nosotros somos solo dos. Como la preparo en la olla arrocera, no hago menos de media taza, pero aun así termino congelando la mitad. Por suerte, congela fácil.

Masa para pan de guineo y quinua.

Masa para el pan de guineo y quinua lista para “hornear”.

Me aseguré de leer todas las críticas y los comentarios de las dificultades antes de preparar la receta. De nada me valió. El comentario más común era el de que la arrocera se apagaba muy seguido y aparentemente se trata de un problema de las más modernas. Creía que la mía caía dentro de la categoría de las viejitas porque se compró unos quince años atrás. Nada que ver.

Olla arrocera apagada.

Se la pasó la mayor parte del tiempo así… apagada.

Se la pasó más tiempo apagada que prendida. Eso no significara que no estuviera cociéndose el pan allá adentro. Es solo que había que esperar a que la temperatura interna bajara antes de volverla a encender para permanecer encendida de veinte a cuarenta segundos únicamente. Opté por sentarme al lado de la arrocera y leer para no tener que levantarme cada vez que se apagara.

Pan de guineo y quinua recién salido del horno.

El pan acabadito de salir del…, perdón, de la olla

Se supone que a la hora y media, el pan estuviera listo. No me lo pareció, así que le di media hora más, por eso de ir a la segura. Realmente, no le hacía falta. La parte de arriba no tiene el color doradito que se supone que tenga, la parte de abajo me quedó demasiado tostada. Sin embargo, el resultado final sabe muy bueno.

¿Volvería a utilizar la olla arrocera para hornear pan? No estoy muy segura, pero tampoco lo voy a descartar porque en el mismo blog de donde saqué la receta aparece un pan de romero bastante interesante. Mientras tanto, puede que intente preparar el de guineo con la olla de cocción lenta.

Pan de guineo y quinua servido.

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