Palo si bogo, palo si no bogo con cuatro ejemplos

Gallina de palo

No tengo duda de lo que quiere esta gallina de palo

Juro que lo intento. De verás. Intento entender la sociedad. De vez en cuando me digo: “Mira cuánto disfrutas el salón de clases y está lleno de personas”. O “Fíjate cómo puedes trabajar en una biblioteca y hasta conocer a los bibliotecarios”. Incluso: “Si hasta te conocen en…” (ni lo digo que terminaría hablando de otro problema que no es el que atañe hoy). Pero no importa lo que haga o deje de hacer me caen a palo limpio. ¿Cuál es la fórmula para entender a la gente?

 

Ejemplo 1

Me asignan una tarea, la empiezo como mejor me parece y alguien comenta insistentemente que debo realizarla de tal otra manera. Tiempo después me asignan otro trabajo parecido y decido, con el propósito de evitar cierto taladreo en los oídos, completarlo como me habían sugerido, a pesar de que mi forma funcionó. Le comento a la persona y me regaña por usar el método que me recomendó anteriormente. O sea, si tengo iniciativa es malo y si no, también.

Ejemplo 2

Me recomendaron ciertas lecturas para mi crecimiento como escritora. Las adquiero porque, de todos modos, me parecieron interesantes. Tiempo después me encuentro con la persona y le agradezco la recomendación. ¿La reacción?: “¿Para qué estás leyendo tanto? Ponte a escribir es lo que tienes que hacer”.

Ejemplo 3

Me hablan muy bien de un lugar. No importa si es una librería, un restaurante, un museo, un país… la especificidad es lo de menos. Un día decido aventurarme y si tengo una buena experiencia intento agradecerle a la persona para recibir como respuesta un “¡A mí no se me ha perdido nada allí!”.

Ejemplo 4

Me presentan una persona y luego de algunas conversaciones amables, un día decido saludar primero y me vira la cara. Si supieran el trabajo emocional que me da iniciar un saludo. En el próximo encuentro decido imitar la actitud previa y me acusan de antipática.

Mis perrijas

Entiendo mejor a Cathy y a Lucy que a la gente

Sinceramente, no sé cómo manejar situaciones como estas. ¿Qué se supone que haga? Por lo general, me quedo callada, no porque me vea más bonita, sino porque no sé qué hacer. Por eso prefiero ser una antipática; prescindir de los amigos. En serio, ¿cómo se puede vivir en una sociedad tan caótica? ¿Cómo los seres humanos hemos llegado tan lejos? Mientras tanto, la incapaz social que parió mi madre recibe un palo si hace algo y otro si no.

Los ejemplos anteriores son de las tantas interacciones sociales que me eluden. Y juro que lo intento. De verdad intento desenmarañar las normas que rigen la sociedad porque estoy cansada de recibir palos. ¿El resultado? Más palos.

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