Docena de tejidos

Collage de docena de tejidos

Es cierto que vivo la vida un día a la vez, lo que me lleva a una semana a la vez; un mes a la vez, y un año a la vez. Y este año me lo voy a complicar un poco por puro gusto. Este año voy a hacer una docena de tejidos.

Sí, me volví totalmente loca. Apenas puedo terminar dos cosas en un día y hasta las que hago automáticamente me cuestan, pero ¿por qué no complicarme la vida un poco más? Vamos, no estoy trabajando y me veo bien (énfasis en lo exterior). Puedo hacer algo más con mi vida, además del trabajo intelectual. Total, ese no se ve (otra vez, énfasis en lo que se percibe con la vista que puede estar erróneo).

El reto

Descubrí en Ravelry un reto y decidí unirme a él. Me puse como meta completar 12 proyectos de tejido para el 2019. Supongo que la mayoría serán en ganchillo, pero como me propuse aprender tejido a dos agujas, algunos de esos se tendrán que colar.

He pensado en el tipo de labores que podría considerar y redacté una lista:

Debería considerar tejer una manta de varios colores y otra de hilo doble. También varios tapetes de colores que no sean blanco o crema, mis favoritos para este tipo de labor. Así supero el trauma que me causó Triángulos en simetría, el primer intento fracasado de superar la barrera del color.

Qué pasará con la docena de tejidos

Por último, debo reconocer que tejer es para mí una satisfacción, pero esta vez quiero que el disfrute de la docena de tejidos les pertenezca a otras personas. Voy a regalar las labores cuando las termine (sé que es fácil decirlo. Vamos a ver si el gas pela cuando llegue el momento).

El primer proyecto, el Chal triangular con punto de fantasía japonés (creo que debí haberle dado un nombre más corto), está casi listo y ya identifiqué a la persona a la que se lo voy a regalar. No sé quiénes serán las otras once, pero si te toca un tejido, quiero que sepas que te apreció un montón.

Libros leídos en el 2018

Los libros leídos en el 2018 fueron menos de la mitad que en años anteriores. La razón es muy poderosa. Sin embargo, hay veces que el destino avisa las situaciones. Es una la que no entiende.

Cuando comenzó el 2018, decidí colocar como meta leer 24 libros en el reto de Goodreads. No tenía ninguna razón para hacerlo, el año anterior había leído 70.

Todos los libros leídos en el 2018

Todos los libros leídos en el 2018

Es cierto que estaba descorazonada con la crisis de María, con el trabajo y con mi salud. Pero, aun así, no recuerdo en qué estaba pensando. Resultó que la vida misma me estaba dando una señal. Apenas leí 29 libros.

Y me dio mucho trabajo leer los libros. Tanto así que solo logré publicar una reseña. No tuvo nada que ver el hecho de que no me gusta hacer las reseñas, como confesé hace un año. Primero estaba muy débil; luego, confundida, y, por último, con problemas de concentración.

¿Cómo completé la meta y leí cinco libros adicionales? No tengo idea. Solo sé que leí un total de 6,672 páginas, el número más bajo desde 2012.

Algunos detalles sobre los libros leídos en el 2018

  • El libro más largo fue The Sagas of Icelanders; el más corto, The Happy Prince and Other Tales, de Oscar Wilde.
  • La mayoría de los libros, 14, fueron originalmente escritos en inglés; les siguen muy cerca los 13 en español, ocho de ellos puertorriqueños. Dos adicionales, eran traducciones; una al inglés y otra al español
  • Leí 14 en formato electrónicos y 12 impresos. Leí dos de los libros los cuando eran manuscritos y ambos están publicados por lo que tengo en mi poder la versión está impresa: el primero es mi propio libro, Ojos llenos de arena, y el segundo es uno que edité.
  • El género más leído fue la novela, seguido del cuento y del teatro. No leí ni un solo poemario, salvo el que sometí a un certamen y que no se ha publicado.
  • 15 de los títulos salieron del tarro de libros. Ha sido el número más alto desde que comencé el proyecto en el 2014. Por cierto, hasta ahora he leído 42 de 192.
Libros del tarro de libros leídos en el 2018

Los libros salidos del tarro en el 2018

El libro más importante

Revisando pruebas de Ojos llenos de arena para el bloganiversario nono

Por supuesto que el libro más importante de todos fue el mío, al que espero que este año le siga otro, posiblemente académico. Sé que no se recomienda publicar todo de un cantazo, pero tengo un poco de prisa. Si no lo hago ahora, me convertiré en la autora de un solo libro y eso lo puedo permitir.

El reto para el 2019

Este año, en el que ya leí el primer libro, otra vez puse como meta leer 24 libros. Supongo que leer dos libros mensuales no será tan difícil, siempre que no me toque un mamotreto como todos los años. Espero que al menos la mitad sean títulos del tarro. Ese proyecto está lento. ¿Para qué lo voy a negar? Puede que algún día lo complete.

El jarama, el primer libro salido del tarro en el 2019

El jarama, el primer libro salido del tarro en el 2019

Las nueve del 2018

Este año decidí volver a publicar las nueve mejores fotografías publicadas en Instagram, en otras palabras, las nueve del 2018.

Como ocurrió con las fotografías del 2016, la última vez que hice este proyecto el criterio de selección fue:

me gustó el resultado.

Hace un año dije que había acabado mi “love affair” con la fotografía. Eso no ha cambiado, pero mientras tenga el blog, seguiré tomando fotos para usar en él. La mayoría se publica primero en Instagram y luego las uso en alguna entrada.

Ese fue el fin de tres de las fotos que seleccioné como las mejores nueve del 2018. Sin embargo, ese no fue el propósito inicial de las fotografías como tal. Tanto así que seis de ellas no se han usado todavía. Las tomé solo porque sí; porque, aunque sé que no son las mejores ni las más artísticas, son las que registran mi mundo, cómo veo la vida, qué me llama la atención.

No me voy a aventurar a decir si habrá nueve del 2019 o no. Ya veré qué pasa cuando llegue al décimo aniversario.

Bloganiversario nono

Querido Melchor:

¿Puedes creer que ya llevamos nueve años en este brete? Hoy celebramos el bloganiversario nono.

¿Cómo fue el 2018? Aunque no lo creas, para mí el 2018 no fue tan malo como el 2017. Tampoco fue un paseo, pero, como creo que pudo haber sido peor, me parece que no estuvo mal.

Para comenzar regresó la electricidad a la casa en el 17 de marzo, pocos días antes de que se cumplieran los seis meses sin el servicio. Es cierto que se ha vuelto a ir en varias ocasiones después, pero por no más de 24 horas.

Para finales de junio, la última semana de clases, estuve hospitalizada por una pulmonía. El resultado: cáncer en el pulmón. Luego de más de un año se sabe qué está mal en mi cuerpo, la razón por la que la tos no se me iba y por qué había perdido tanto peso de momento.

Dos meses después, comencé un tratamiento del que me advirtieron que sería lento, lo que me llevó a tomar la decisión de no trabajar. Hubiera sido poco probable que lo hubiera hecho de todos modos. Mi memoria he empeorado y se me hace difícil concentrarme. Si unimos eso a todos los efectos secundarios físicos y mentales que me han surgido, no hubiera podido dar buenas clases ni terminar el semestre tan siquiera de forma decente.

El año pasado escribí lo siguiente:

¿Qué espero para este nuevo año? Nada de retos. Ni literarios, ni de fotografía, ni de lectura. No hay retos para mí este año. En el de Goodreads puse 24 libros por poner un número y porque sé que continuaré leyendo.

Parece que se me olvidó lo escrito porque en agosto me dio con hacer un reto fotográfico de libros del que ya escribí. Sobre el de Goodreads, hablaré en su momento.

También escribí lo siguiente:

También espero publicar. Más bien, necesito publicar. La falta de publicaciones está afectando mi carrera profesional. Eso significa que además de ficción debo publicar más textos académicos. Básicamente, debo lanzar mi arsenal, aquel que tenía guardado para cuando lograra una plaza. El guardar mis investigaciones no me hace ningún favor y la plaza no va a llegar, así que mejor salgo de todo eso mientras todavía estoy en la academia.

No se dio exactamente como quería por falta de tiempo y energías. No obstante, envié par de trabajos sobre literatura a publicaciones locales de las que espero o una decisión o el texto publicado. Sin embargo, la publicación más importante fue el relatario Ojos llenos de arena.

Revisando pruebas de Ojos llenos de arena para el bloganiversario nono

Sí, Melchor, soy escritora publicada. Es cierto que el libro ha pasado desapercibido para la crítica, pero eso tiene sus ventajas.

Sé que tengo la muerte a la puerta y si quiero aprovechar el tiempo, en el 2019 voy a publicar lo que me dé la gana y cuánto quiera. Podría publicar veinte libros y nadie se dará cuenta. (Veinte es una exageración. Estamos claros, ¿verdad?).

Por último, decidí hacer resoluciones este año. Son cosas sencillas que tenía planes de hacer como quiera.

Casi nunca hago resoluciones de año nuevo, pero como mis circunstancias han cambiado este 2019 me voy a tirar con unas cuantas que me parecen realizables.

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Wednesday, January 2, 2019

Como ves, Melchor, este bloganiversario nono prueba que en el 2018 estuve bastante ocupada y lo mismo pasará en el 2019, en el cual elucubraré todos los lunes.

Bola de Navidad 2018 con el efecto "Glass Bauble" de PhotoFunia

Navidad 2018

La Navidad es mi época favorita del año. Está llena de magia y nostalgia. El asunto religioso es un trasfondo, una excusa. Lo que más me gusta es la oportunidad de reunirme con la gente que aprecio. Por eso en esta Navidad 2018 quise averiguar uno poco de mis lectores.

Ddanavi 2018

En Ponce celebran Ddanavi

Música: sí o no

Mi primera curiosidad se relaciona con la música navideña. Voy a confesarlo: me encanta la música de Navidad ni importa el idioma. Tengo hasta un cedé en mandarín con canciones típicas gringa. Mis favoritas son “Greenleaves” y “Winter Wonderland”. En español son tantas que no sabría cuál escoger.

Me alegra saber que el 78 % de los que contestaron la encuesta aman la música navideña. No me sorprende que 22 % la odie. He leído mucho sobre el tema e imagino que el bombardeo temático intenso de un mes puede ser abrumador. Además, hay algunas canciones que pueden alterar los nervios. Sin embargo, el que a la mayoría le guste significa que hay personas con las que puedo compartir mi gusto.

Comida o regalos

Otra curiosidad tiene que ver con dos aspectos típicos de la Navidad: la comida y los regalos. ¿Qué es lo mejor? La comida, por supuesto.

El 86 % de lo que contestaron la encuesta están de acuerdo conmigo. Seamos honestas, nada supera a un buen pastel sin pasas o kétchup. O un arroz con dulce. O un coquito (de lo que me tenido que abstener este año). Lo mejor es la comida porque es lo que nos permite compartir más fácilmente que los regalos.

Lista para el 2019

Prefiero la comida, pero la foto es de regalos

Al 14 % que prefiere los regalos los entiendo. A todos nos gusta recibir un obsequio que nos haga sentir apreciados. Y no voy a negar que cuando era niña me importaban más los regalos que la comida. No obstante, las prioridades han cambiado y compartir una buena comida me interesa más.

Navidad 2018

Esta Navidad fue mejor que la del año pasado. Tenía más espíritu navideño y quería decorar, aunque al final no lo hice. Pero al menos no siento que soy Scrooge y me disfruté la Navidad 2018 en la que no escuché mucha música, pero comí muy bien.

Duende de Navidad 2018