Collage de docena de tejidos

Orient Star, un tapete malogrado

Contrario a las labores anteriores para el proyecto Docena de tejidos, el chal triangular con punto de fantasía japonés y el tapete Sunny Morning, del tapete Orient Star apenas tengo algo que decir.

Razón para tejer Orient Star

La razón para emprender la labor de tejer el tapete Orient Star es muy prosaica: No sabía qué tejer después de Sunny Morning. Tenía varias opciones, pero no me decidía, así que revisé el folleto South Maid Special Doilies for Special Times de Coats & Clark, encontré el patrón para Orient Star y decidí tejerlo. Eso es todo.

South Maid Special Doilies for Special Times e instrumentos de tejido
Aquí estás otra vez

A la espera de malas noticias

Comencé a tejer sin mayores complicaciones, pero pronto empecé a notar problemas con la tensión de los puntos. Hay una mezcla absurda de tensiones a lo largo y ancho del tapete. El resultado es una onda rara que carece de lógica y, al final, un tapete horroroso.

Comienzos de Orient Star
Todo parecía comenzar bien

No se debe solo a que la labor resultó más larga de lo esperado. Hay algo más. El proceso coincidió con nuevos resultados de estudios médicos que arrojaron malas noticias. Básicamente, estoy como al principio y debo que comenzar un tratamiento más fuerte.

Ese periodo de espera entre recibir las malas noticias y comenzar el nuevo tratamiento fue muy difícil. La ansiedad fue tanta que la somaticé y dormir se convirtió en una pesadilla despierta por culpa del insomnio.

Detalle de Orient Star
Pronto fue evidente que no

No todo es malo

El asunto con mi salud emocional mejoró, una vez comencé el nuevo tratamiento. Sin embargo, el pobre tapete Orient Star recibió la peor parte porque es prueba de los días terribles que pasé mientras lo tejía. Ni siquiera se salva con una planchada (por cierto, continúo sin plancha).

Orient Star terminado
Orient Star terminado y sin planchar

No tengo intenciones de regalar este tapete. Estoy pensando en reciclar el hilo para transformarlo en otro tapete que espero que quede mejor. Aún no me he decidido qué haré.

Mientras tanto, ya estoy en el nuevo tratamiento y tejiendo la próxima labor.

La historia de Chavela

Esta podría ser Chavela
Esta podría ser Chavela. Foto de Karolina Grabowska

Chavela era una chica exitosa. Era inteligente, simpática, atractiva, un dechado de las mejores cualidades. Fue la primera recluta en llegar a una compañía que acababa de contratar a cuatro personas.

Pronto Chavela se hizo amiga de todos, particularmente de Ana, la supervisora. Dos de los otros tres reclutas no trabajaban en su división por lo que no eran objetos de las mismas alabanzas que ella. No obstante, por si acaso, de vez en cuando dejaba caer algún comentario que los desacreditara.

Liza, la cuarta recluta y última en llegar, sí trabajaba en su división, pero de esa se encargó enseguida. En menos de una semana descubrió que padecía de una enfermedad mental y con eso la neutralizó.

Como era muy amiga de Ana, Chavela era la primera en la oficina de esta cuando llegaba con tareas nuevas. ¿Qué culpa tenía si al salir llevaba bajo el brazo las mejores tareas? El resto se repartían entre los empleados más viejos. Liza debía conformarse con lo que nadie iría a trabajar porque a juicio de la persona que la adiestró, no estaba lista para una tarea retante. Chavela la entrenó. Liza nunca entregó una tarea hecha correctamente.

En varias ocasiones, Liza le comentó a Chavela que no entendía por qué iba a la oficina de Ana cada vez que bajaba con tareas nuevas. La respuesta era sencilla: por casualidad. Entonces ¿por qué tenía mejores tareas que empleados más antiguos? Porque Ana confiaba en sus habilidades. ¿Por qué esto aquello y lo otro? “Liza, querida –decía Chavela–, todo está en tu mente”.

El día que Liza renunció, fue el mejor para Chavela. Las pequeñas cosas que había soltado por ahí sobre ella provocaron que los compañeros se alegraran porque, total, nunca fue tan buena, inteligente o simpática como Chavela.

Nadie imaginó cuán importante resultó dicha renuncia para Chavela. Tenía que mantener ese trabajo o se vería en la obligación de abandonar el país. Si para evitarlo debía hacerle creer a una ciudadana que imaginaba cosas, lo haría y obtuvo mejores resultados de los esperados.

Sin embargo, ese episodio marcó el principio de un periodo difícil para Chavela. Sus compañeros de división comenzaron a frecuentar a los otros dos reclutas que no resultaron ser cómo ella les había contado. Pronto se ganó la antipatía de algunos miembros de su división y de otras también. Sin embargo, nada de eso importaba. A ella no la echarían del país.

¿Qué pasó con Liza? En menos de seis meses se había dado cuenta de que su mente no inventaba nada. Su enfermedad mental, su inocencia y su baja autoestima le jugaron una mala pasada.

¿Chavela? Logró su permanencia en el país por medio del matrimonio. Ya podía trabajar dónde quisiera porque era buena en lo que hacía. Sería una pésima compañera, pero eso los reclutadores no lo preguntaban y en las entrevistas siempre se mostró simpática.

En resumen, Chavela tuvo mucho éxito en la vida gracias a su inteligencia, simpatía, y por ser un dechado de las mejores cualidades. Por supuesto, no se debe olvidar que también sabía cómo manipular a las personas. Sí, Chavela era exitosa.

Collage de docena de tejidos

Sunny Morning, un proyecto de tejido

El primer tapete que tejo para el proyecto Docena de tejidos se llama Sunny Morning y las instrucciones aparecen en el folleto South Maid Special Doilies for Special Times de Coats & Clark.

South Maid Special Doilies for Special Times e instrumentos de tejido

Podría decir que tejerlo fue una experiencia placentera, sin mayores complicaciones. Sin embargo, sería aburrido y falso. Confesarle al mundo las vicisitudes mientras lo tejía podría resultar humillantes, pero la historia está buena.

La aguja

Oficialmente comencé a tejer el 22 de febrero, pero en realidad fue el día anterior.

Había tejido las primeras cinco vueltas cuando me di cuenta de que la forma era extraña. Se me ocurrió verificar el número de la aguja y no era la que suponía. ¿Qué puedo decir? Mis ojos vieron un número que se cambió solito.

Anverso y reverso

Por fin comienzo con la aguja correcta y todo fue muy bien. Detuve la labor una noche y la reinicié al día siguiente. Noté un error y, ya saben, me molesté. Pero antes de destejer me quedé mirando la labor.

Y la seguí mirando.

Y la vuelvo a mirar.

Y tuvimos un momento maniático:

Antes de continuar con la historia debo hacer una aclaración. Proyectos en ganchillo como los tapetes tienen un anverso y un reverso.

Ahora continuemos.

Después de tanta miraera, me di cuenta de que estaba tejiendo el anverso de las vueltas 7-10 cuando las filas 1-6 estaban en reverso.

Filas 7 a 10 destejidas
Las filas 7 a 10 después de ser destejidas

Me tuve que echar a reír.

Se trata de un error de principiantes que vengo a cometer a estas alturas. Supongo que alguna vez tenía que pasar.

El error en la vuelta 12

Ya había avanzado algo en la vuelta 13 cuando me percato de que hay un error en la anterior. Por supuesto que tuve que destejer todo lo que tenía de la 13 y buena parte de las 12 hasta llagar al error y corregirlo.

El detalle es que la 12 es complicada y toma su tiempo en tejerse y tuve que hacerlos dos veces. Ese día no hice nada más.

La falta de plancha

Al final, tejí las 15 vueltas y el tapete quedó muy bonito, solo que a falta de plancha no se notan los detalles.

Sunny Morning cumpliendo su función

Más adelante tuve la oportunidad de plancharlo y lo dejé en esa casa porque parecía haber sido tejido para ese mantel.

Sunny Morning es el primer tapete que tejo en bastante tiempo y me encantó. Así que el próximo proyecto también será un tapete.

Collage de docena de tejidos

Chal triangular con punto de fantasía japonés

El chal triangular con punto de fantasía japonés, el primero de la docena de tejidos, y yo tuvimos una relación tormentosa, pero el resultado final quedó tan lindo que no importa.

Inicio de la labor del chal triangular con punto de fantasía japonés
Así comenzó el proyecto

El esquema me lo pasó la compañera tejedora RVS. Me recomendó que usara dos ovillos de hilo Mandala® de Lion Brand® . Cuando fui a comprarlos, encontré varias combinaciones de colores que me llamaron la atención, pero me decidí por “Wood Nymph”, una combinación que incluye crema, rosado, lavanda y púrpura. Una de las ventajas de este hilo es que crea las franjas de colores a medida que se teje sin necesidad de cambiar el hilo para un total de diez colores.

Al principio todo fue bien. El diseño es fácil. El problema comenzó cuando estaba a punto de terminar. Empecé a cometer errores obvios que se ven a la distancia. Por esta razón, me veía obligada a destejer y eso debilita el hilo.

Camino de abanicos del chal triangular con punto de fantasía japonés
A mitad de proyecto

Mientras más avanzaba más majadero se ponía el chal hasta que tuvimos una discusión, iniciada por él, por supuesto, y terminó en el zafacón. Supongo que estuvo allí unos 30 segundos. Cuando me calmé, descubrí que lo habían rescatado, limpiado y me pidieron que lo terminara. Confieso que perdí el control. Me frustró el que quedara poco para acabar de tejer y que siguiera cometiendo errores tontos que se notaban.

Al final, hicimos las paces y logré terminar.

Como uno de los propósitos del proyecto Docena de tejidos es regalar lo que teja, me comuniqué con la persona que tenía pensado para regalarle el chal, le conté lo que había pasado y le ofrecí tejerle otro. Ella lo aceptó y el día que se lo di lo usó de inmediato.

Chal triangular con punto de fantasía japonés terminado
El chal ya terminado

El chal es grande, pero no se me ocurrió tomarle las medidas. Para que tengan una idea, cada lado del triángulo consta de quince abanicos. Pude haber dejado de tejer con doce abanicos, pero quería que el color del borde fuera lavanda y lo logré.

El chal triangular con punto de fantasía japonés quedó precioso. No obstante, creo que no lo volveré a tejer en un futuro cercano porque quiero experimentar con otros diseños. Pero antes de tejer otro chal, quiero tejer un tapete.