Ficha bibliográfica de la novela Northanger Abbey, de Jane Austen

Northanger Abbey, de Jane Austen

¿Qué ocurre cuando se juntan una de las protagonistas más tontas de la literatura con una escritora que se burla de su propio quehacer? Northanger Abbey, por supuesto.

Según cuenta la leyenda, esta es la primera novela seria que escribió Jane Austen –de las seis canónicas–, sin embargo, se publicó póstumamente junto con Persuasion, la última en la lista. No hay duda de que Northanger Abbey es una novela transicional: es mucho más compleja que las historias que componen lo que se ha venido a conocer como las Juvenilia, es decir, las obras de juventud de Austen; pero, a su vez, aún conserva la ironía a flor de piel típica de textos como Love and Freindship o Lady Susan.

Catherine Morland es una digna antecesora de Emma Bovary, con la diferencia de que no aspira a convertirse en una heroína gótica necesariamente, sino que cree estar en una situación muy parecida. Y es que la pobre es tan inocente que hasta da pena. Hay que reconocer, sin embargo, que resulta ser un personaje redondo que aprende de sus errores, aunque lentamente. De esta forma, se puede considerar a Northanger Abbey como una bildungsroman.

La novela cuenta con varios aciertos. En primer lugar, la voz narrativa –el típico narrador en tercera persona omnisciente que emite juicios de valor– no deja de recordarnos la parodia y la burla a la que somete a la protagonista que está muy bien caracterizada –otro acierto–. No obstante, el lenguaje utilizado y la forma de presentarnos la información no es la acostumbrada en nuestra era cuando se prefiere el texto sin ripios.

Lo que me intriga de la novela es el personaje de Henry Tilney. Como galán, está a la altura de un Darcy o un Wentworth y muy por encima de un Edmund Bertram, por lo que no entiendo qué le vio a la Catherine Morland. La diferenica entre ambos personajes es abismal. Supongo que la respuesta radica en una de las principales premisas que surge como leit motif de toda la obra de Austen: el amor. Cuando la gente se enamora, así sean personajes literarios, y ese amor es el verdadero, no importan las diferencias.

Quien desee leer Northanger Abbey debe saber que es imprescindible no tomárselo muy en serio y dejarse llevar por la hilaridad de las situaciones por las que pasa “nuestra heroína”, como la llama la voz narrativa. Se trata de una novela que se burla de sí misma y del propio género al que pertenece. Si esos aspectos se echan a un lado al momento de realizar la lectura, se habrá perdido la mitad del disfrute de la misma.

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