De por qué no vuelvo a comprar un bedlah profesional

Mi primer bedlah fue modelo egipcio profesional que le compré a mi maestra. Seleccioné este estilo por su brillo y porque me gustaron sus tonos rojos. Ese es el color que mejor me sienta, tanto así que de ese color fue mi traje de bodas.

Pattern, que no vuelvo a encontrar.
Detalle del diseño de mi traje de bodas

Originalmente, todo el conjunto consistía en el sostén y el fajín bordados en piedras; el velo y la falda circular en georgette vino; y mangas y tocado tipo turbante en velour vino más oscuro. Los problemas con los que me encontré cuando lo tuve todo en mi casa fueron que el sostén y el fajín eran demasiado grandes, que el velo está adornado con mostacillas y lentejuelas, por lo que pesa mucho, y que las mangas y el tocado estaban adornados con monedas y piedras que no combinaban con el reto del conjunto. ¿Cómo resolví cada problema?

Bedlah egipcio con falda circular
Solo falta el velo

Le pagué a una modista para que arreglara el sostén y el fajín, ya que lo intenté por mí misma y fue un desastre. Al momento, no era consciente de los retos que implicaban arreglar un bedlah egipcio. Pero fue mejor porque la modista hizo lo que me pareció un buen trabajo. En el sostén eliminó buena parte de los flecos que colgaban del mismo, lo que ayuda a alargar el torso y reducir visualmente la cintura. El único problema es que arregló el fajín sin darle opción a qué hacer si subo de peso. Y he subido desde entonces.

El velo sigue ahí sin haberse usado nunca. En cuanto a las mangas y el tocado, pagué adicional para que la modista les añadiera piedras del sostén y del fajín y así combinar todo el conjunto de alguna manera. A la larga, terminé por eliminar absolutamente todas las piedras y monedas.

Detalle del trabajo en pedrería
No hay dinero en el mundo que me convenza
de hacer un trabajo así

Este conjunto siempre me ha traído elogios, entonces, ¿por qué no vuelvo a comprar un bedlah profesional? Primero, porque para empezar no debí haberlo comprado dado que apenas lo uso. Ni fui, ni soy, ni seré profesional y para mis necesidades pude haberme confeccionado un vestuario más modesto. Segundo, aunque no era costoso como otros que venden por ahí, terminé pagando a una modista para que hiciera ajustes con los que no estuve completamente satisfecha a pesar de que hizo un buen trabajo. Tercero, si me decido a revenderlo no podré sacarle mucho dinero porque quien lo compre deberá invertir tiempo y dinero en arreglarlo. Y, por último, pude haberlo hecho yo misma. En aquel momento, carecía de la confianza en mis habilidades de costurera, por lo que me privé de la experiencia de confeccionar mi propio bedlah, error que no he vuelto a cometer.

Traje saidi azul
Nadie me creería lo que pagué por él…
y nunca lo he usado

Por cierto, años más tarde adquirí un vestido estilo saidi muy hermoso, pero que nunca he usado. No habrá forma de poder revenderlo y recuperar la inversión. Este traje es otro de los motivos por los que he decidido no volver a comprar un bedlah profesional. No me parece prudente invertir dinero en un vestuario que no se usará lo suficiente como para justificar el gasto por lindo que sea. 

Así que no dejo de preguntarme si compro los trajes y no los uso, ¿no será mejor simplemente hacerlos?

Para más información sobre los temas de esta entrada:

  • Dahlal, “Fitting a Belly Dance Costume ‘Off the Rack’”, Oriental Dancer.net [enlace eliminado].
  • Dawn “Davina” Devine, “Every (American) Dancer Needs a Red Dress”, Davina’s Costumer’s Notes [enlace eliminado].
  • Michelle, “Tailoring an Off-the-Shelf-Costume”, Farfesha Belly Dance.

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