No tengo qué escribir

No tengo que escribir creada con el efecto “Vintage Frame” de PhotoFunia

La foto no tiene que ver con el tema, pero me gusta y no se me ocurrió utilizar otra

Hay momentos como bloguera en que ocurre lo peor: No tengo qué escribir. Vamos por partes, que no es tan grave como suena.

Exceso de creatividad

A veces, la creatividad se desborda. Tanto así que hasta dormir se hace difícil. Solo se piensa en escribir primero; escribir después y terminar escribiendo. Cuando se trabaja tanto con un blog como con creación, esos momentos son mágicos.

¿Quién se llevó mi creatividad?

Sin embargo, la moneda de la creatividad tiene su lado vacío: Esos momentos cuando la mente queda en blanco y no sale ni una triste palabra soez.

A veces se soluciona con revisar lo escrito en momentos de creatividad hasta que regresa esa etapa.

El factor Viernes Santo

El pasado Viernes Santo lo pasé, como de costumbre, viendo películas religiosas. Pero esta vez me dio con reflexionar y eso mató todos los posibles temas para la entrada de hoy.

Me dio con pensar en las cosas que tiene la vida, cuando una persona con seguridad laboral, cierto éxito profesional y su vida asegurada decide hacer lo posible por destruir el futuro profesional de otras personas a las que considera sus inferiores tan solo por eso, porque las considera sus inferiores.

Por supuesto que la megalomanía y la prepotencia rigen la vida de estas personas. Por eso ayudan a quienes los adulan o a quienes saben jugar el juego de estar bien con todo el mundo. No obstante, los que tenemos criterio propio y no lo ocultamos, los que no pedimos permiso y los que somos bocones nos convertimos en sus víctimas favoritas.

El detalle es que al tratar de destruirnos, en muchas ocasiones, terminan haciéndonos un favor. Por supuesto que en su pequeñez de pensamiento no se percatan de ello. De lo contrario, no nos dedicaban ni un pensamiento y nos dejarían en paz.

Pensé en todas las personas que me han hecho favores enormes sin darse cuenta en estos últimos años.

No tengo qué escribir

Como ven, trabajar una entrada con un tema así puede meterme en líos. Podría terminar hiriendo sensibilidades de personas que se sientan aludidas sin que se trate de ellas o, peor, me buscaría enemigos que no tengo ahora y quizá los que sí tengo ni se enteren de que hablo de ellos.

No es tan grave, en realidad. El tema no es bueno para una entrada, así que no lo trabajaré. Por eso no tengo qué escribir para hoy, pero tampoco es la primera vez que me ocurre. Supongo que con paciencia algo surgirá.

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