Ficha bibliográfica de la novela Maite, de Riggín Dapena Vidal

Maite, de Riggín Dapena Vidal

Me hubiera gustado comenzar con un texto magnífico. Con un título tan espectacular, las expectativas al comenzar a leer fueron altas. Solo diré que el libro permanecerá en mi biblioteca porque me fue obsequiado por una persona a la que adoro y que me lo dedicó de su puño y letra.

Según se lee en la contraportada, este texto participó en el Certamen de Novela 2000 de la editorial Alfaguara. Es fácil saber por qué no ganó. Maite narra una historia bastante insulsa. A más de la mitad del texto no aparece un verdadero conflicto y se desperdicia toda posibilidad de uno. Prácticamente todos los personajes son adyuvantes y los antagónicos se despachan de un plumazo.

Por otro lado, la novela comienza con una extensa descripción estática que anticipa lo acartonado de los personajes. Luego, tiene demasiados errores ortográficos. Por ejemplo, falta de acentos y comas –consistentemente la del vocativo se omite–, párrafos que inician con gerundio y el “sinembargo” que se escribe así en todo momento. Y, por último, no hay división en capítulo, lo que habría ayudado a hacer la lectura menos pesada. En definitiva, el texto se hubiera beneficiado de los servicios de un corrector de pruebas.

La novela también cuenta con una prosa cursi que hace que la trama parezca más la de una telenovela. Se trata de la vida de Maite, una huérfana abandonada en un convento, criada por las monjas, que se embaraza a los 13 años y “pierde” a su bebé, del que luego nos enteramos que fue dado en adopción y el consejo profesional de un abogado, que se sugiere en el texto que es anticlerical, es que deje las cosas así. “¿Cómo?”, pensé. He ahí un episodio conflictivo que se desperdició totalmente. Luego, trabaja como cuidadora de la esposa, que padece de Alzheimer, de un prominente empresario con quien termina casándose, luego de involucrarse con él una vez queda viudo (otro hilo argumental que se desperdicia). Esta parte me recuerda tanto al trío Lorencita-Luis Ferré-Tiody que si fuera mal pensada diría que Dapena Vidal le dio un toallazo literario a Ferré.

Por supuesto, queda viuda y rica y conoce a un joven abogado gracias a una demanda por herencia que presentan unos sobrinos del difunto (otro conflicto que queda como telón de fondo). Cuando, por fin, se embaraza, luego de casarse con el abogado, no antes, surge la posibilidad de que el nuevo esposo sea su hijo perdido. Todo su conflicto se reduce a si aborta la criatura que está en camino o no. La trama se pone interesante aquí, pero poco dura porque, resulta que el hombre no es su hijo y que todo en su vida está bien. Fin (así aparece escrito, por si acaso).

Dapena Vidal debió consultar el “Decálogo para el perfecto cuentista”, de Horacio Quiroga y aplicar algunos de los mandamientos. En especial el no adjetivar sin necesidad. Buena parte de la redacción consiste en la regla de tres: tres sustantivos, tres verbos o tres adjetivos agrupados aunque con uno hubiera sido más que suficiente. Ocurre la mayor parte de las veces con los últimos.

En definitiva, no había forma de que una novela con una redacción tan cursi ganara el concurso. Lo cual no deja de apenarme porque el título es espectacular.

2 pensamientos en “Maite, de Riggín Dapena Vidal

  1. Anonymous

    A ese señor Riggín Dapena Vidal llegué a conocerlo, no que comiéramos del mismo plato, pero lo conocí porque la persona que te regaló ese libro y su esposo eran amigos de él. Don Riggín era un caballero, un buen ser humano. El problema con Riggín Dapena Vidal es que como escritor era un caballero y un buen ser humano. Eso es todo… “do I need to say more?”

    Respecto a la similitud entre Maite y el trío Lorencita-Luis Ferré-Tiody, tienes toda la razón. Parte de “Maite” cuenta de forma disfrazada la historia de ese trío y la historia de otra de las familias de mucho poder en el área sur de la Isla, los Vassallo para ser exactos.

    El problema con Amaranta como lectora es simple y llanamente que es masoca y punto. Amaranta acostumbra leer de principio a fin lo que sea,al punto de torturarse aunque sea una basura lo que está leyendo. Supongo que eso tiene mucho que ver con las profesiones que eligió ejercer. Pero creo que le viene de herencia porque su madre hace lo mismo, contrario a la que le regaló el libro que igual que yo, si no sirve pues pa’ afuera.

    Para terminar, me encanta este nuevo Blog. ¡Éxito en este nuevo proyecto!

    abrazos,
    M.

    Responder
  2. Amaranta

    ¿Masoca yo? Deja que veas mis lecturas de otros libros que estoy leyendo. Creo que lo comprobarás.

    Hago exactamente lo mismo con las películas: las veo hasta el final aunque sea la peor del mundo.

    Y en cuanto a Dapena Vidal, mi impresión fue que se autocensuró tanto que no permitió que se desarrollará la trama. Eso sí, caballero y todo de vez en cuando salía con cada cafrería en episodios que incluyen sexo y que, en mi opinión, eran innecesariamente largos.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *