Llanto por las ideas perdidas

Lista para elucubrar ideas perdidas

Tengo todo el equipo y té suficiente para escribir cualquier idea antes de que se pierda…

Antes de comenzar a publicar las entradas del 2018, creo necesario un alto. Me gustaría hablar de las ideas perdidas, antes de que se convierta en una idea perdida.

¿A qué me refiero? A las veces cuando se me ocurre un tema para escribir y lo dejo para después y para después y, bueno, así hasta que se me escapa.

Crear contenido para un blog no es fácil, máxime si se trabaja sola. Por eso ocurren esas largas ausencias que a veces llamo vacaciones, pero que son producto de la vida, cosas que pasan. No siempre tengo tiempo de trabajar una entrada: primero hay que escribirla, luego buscar una imagen adecuada para después editarla, luego revisarla, después subir imagen y entrada a WordPress y, por último, publicarla.

El que se hayan escapado varias ideas redunda en que ni siquiera haya tenido entradas de repuesto para publicar durante las mencionadas vacaciones. (Secreto del oficio: Siempre hay que tener par de entradas preparadas porque no se sabe cuándo nos resuelvan en un escollo).

El “hit parade” de las ideas perdidas

Mosaico de #teamPalés

Me hubiera gustado escribir algo cada vez que #teamPalés va a alguna actividad, pero se me olvida.

En estos ocho años he perdido muchas ideas. Pero hay algunas que todavía lloro. ¿Por qué, oh, por qué no las trabajé a tiempo? A continuación, la lista:

Cinco: “El café y yo”

Como en más de una ocasión he recibido el comentario que va por la línea de “¿Cómo puedes llamarte puertorriqueña si no bebes café?”, se me ocurrió hablar un poco del asunto. Resulta que tengo par de anécdotas de mis intentos por beberlo que me parecen graciosas. Sin embargo, a mí no me gusta el café, así que no me sale escribir sobre él.

Cuatro: “Lasaña en la olla de cocción lenta”

Ahora mismo sería ridículo intentar hacer una lasaña en la olla de cocción lenta porque continúo sin electricidad. No obstante, es una de las recetas más fáciles de hacer y queda rica. ¿Cuál es el problema? Siempre se me quema. Podríamos matizarlo, diciendo que los bordes quedan antifotogénicamente oscuros. A mí me encanta, pero a la cámara no.

Tres: “Reseñas”

Lector de libros electrónicos de Sony

Una vez quise quejarme de que la Sony® hubiera suspendido la producción de sus lectores de libros electrónicos. Nunca lo hice y todavía no he encontrado uno mejor.

¿Cuántos libros he leído de los que pude haber escrito una reseña? Debo confesar que me aburre escribir reseñas. Todas son lo mismo: el libro es así, el libro es asá y encima no me callo las fallas. Y estamos hablando de reseñas breves sin ninguna profundidad. No lo niego y lo he establecido desde el principio. Y aun así son aburridas. Hay libros que merecen reseñas, pero mejor me quedo con el disfrute de la lectura.

 

Dos: “Turismo interno”

Como ocurre con el caso anterior, no se trata de una entrada, sino de muchas. “Turismo interno” iría a ser una subcategoría o etiqueta bajo la que publicaría entradas relacionadas con los viajes que hacemos por ahí Wu Siumán y yo. No se trataba de decir que visitamos tal pueblo y publicar varia fotografías como había hecho hasta ahora. Era hablar de algo más: la experiencia, el trato en lo lugares, los descubrimientos… El huracán María acabó con los planes. Lo peor es que ya tenía las fotografías listas; era cuestión de escribir las primeras entradas. La idea es absurda ahora cuando no sé cómo quedaron los sitios visitados.

Uno: “La música”

Esta hubiera sido una sola entrada, en la que hablaría de lo mágica que me resulta la música y cómo envidio a los músicos que la crean y a los que la leen. Hubiera sido la celebración a los músicos y a la música, magos y magia. Nunca la escribí. ¿Quieren saber cuándo se me ocurrió? Hace ocho años, es decir, desde el mismo inicio del blog. Había considerado escribirla durante el año sabático y no lo hice. Cada vez que me acuerdo, lloro.

Flan de turrón

Una vez quise hacer un paso a paso de la receta de flan de turrón. En su lugar me lo comí.

¿Qué me impide escribir sobre alguna de estas u otras ideas perdidas? El momentum. Cuando trabajo con escritura creativa no existe un momento específico para sacarme la idea del cuerpo. Para mí, la literatura no es para publicación inmediata, sino para escribir con calma, madurar la idea, revisar, volver a escribir, volver a pensar, añadir, quitar. Una idea no se pierde; eventualmente se acomodará en algún texto.

Por otro lado, la creación de contenido para una plataforma digital como este blog implica trabajar contra el reloj, las entradas apenas se revisan y por eso siempre salen con algún error. Además hay mucho trabajo tras bastidores. No es solo la imagen que trae sus propias complicaciones, sino trabajar con el SEO, asignar categorías y etiquetas, programar la publicación en redes sociales y un montón de asuntos que quitan tiempo.

Por tal razón, el momemtum es importante. Tengo que trabajar la idea tan pronto surge. De lo contrario, se me escapa y por eso lloro las ideas perdidas.

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