La historia de Chavela

Esta podría ser Chavela
Esta podría ser Chavela. Foto de Karolina Grabowska

Chavela era una chica exitosa. Era inteligente, simpática, atractiva, un dechado de las mejores cualidades. Fue la primera recluta en llegar a una compañía que acababa de contratar a cuatro personas.

Pronto Chavela se hizo amiga de todos, particularmente de Ana, la supervisora. Dos de los otros tres reclutas no trabajaban en su división por lo que no eran objetos de las mismas alabanzas que ella. No obstante, por si acaso, de vez en cuando dejaba caer algún comentario que los desacreditara.

Liza, la cuarta recluta y última en llegar, sí trabajaba en su división, pero de esa se encargó enseguida. En menos de una semana descubrió que padecía de una enfermedad mental y con eso la neutralizó.

Como era muy amiga de Ana, Chavela era la primera en la oficina de esta cuando llegaba con tareas nuevas. ¿Qué culpa tenía si al salir llevaba bajo el brazo las mejores tareas? El resto se repartían entre los empleados más viejos. Liza debía conformarse con lo que nadie iría a trabajar porque a juicio de la persona que la adiestró, no estaba lista para una tarea retante. Chavela la entrenó. Liza nunca entregó una tarea hecha correctamente.

En varias ocasiones, Liza le comentó a Chavela que no entendía por qué iba a la oficina de Ana cada vez que bajaba con tareas nuevas. La respuesta era sencilla: por casualidad. Entonces ¿por qué tenía mejores tareas que empleados más antiguos? Porque Ana confiaba en sus habilidades. ¿Por qué esto aquello y lo otro? “Liza, querida –decía Chavela–, todo está en tu mente”.

El día que Liza renunció, fue el mejor para Chavela. Las pequeñas cosas que había soltado por ahí sobre ella provocaron que los compañeros se alegraran porque, total, nunca fue tan buena, inteligente o simpática como Chavela.

Nadie imaginó cuán importante resultó dicha renuncia para Chavela. Tenía que mantener ese trabajo o se vería en la obligación de abandonar el país. Si para evitarlo debía hacerle creer a una ciudadana que imaginaba cosas, lo haría y obtuvo mejores resultados de los esperados.

Sin embargo, ese episodio marcó el principio de un periodo difícil para Chavela. Sus compañeros de división comenzaron a frecuentar a los otros dos reclutas que no resultaron ser cómo ella les había contado. Pronto se ganó la antipatía de algunos miembros de su división y de otras también. Sin embargo, nada de eso importaba. A ella no la echarían del país.

¿Qué pasó con Liza? En menos de seis meses se había dado cuenta de que su mente no inventaba nada. Su enfermedad mental, su inocencia y su baja autoestima le jugaron una mala pasada.

¿Chavela? Logró su permanencia en el país por medio del matrimonio. Ya podía trabajar dónde quisiera porque era buena en lo que hacía. Sería una pésima compañera, pero eso los reclutadores no lo preguntaban y en las entrevistas siempre se mostró simpática.

En resumen, Chavela tuvo mucho éxito en la vida gracias a su inteligencia, simpatía, y por ser un dechado de las mejores cualidades. Por supuesto, no se debe olvidar que también sabía cómo manipular a las personas. Sí, Chavela era exitosa.

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