Informe de enero

Novelista de fin de semana: primer informe

Escribir una novela no es tarea fácil, pero hasta ahora estoy apañándome al asunto.

Para comenzar, según las recomendaciones del libro de Ray, debía encontrar un lugar específico para escribir. Esto no ha resultado tan fácil como esperaba y hasta ahora escribo donde primero me siente. Tampoco he podido establecer un horario fijo lo que sí me preocupa. Pero, ¿qué he hecho hasta el momento?

Fin de semana 1: se supone que trabajara con la caracterización de los personajes y ese primer fin de semana ya estaba peleando con el libro. En primer lugar, me llamó la atención que el primer personaje a trabajarse sea la protagonista femenina. Me pareció un poco sexista eso de que la novela girara en torno a un personaje cuyo arquetipo fuera la Cenicienta. Decidí no irritarme, porque al final de cuentas debía aparecer un hombre en algún momento, ¿no? Por tal razón, escogí trabajar con una mujer a la que por lo pronto identificaré simplemente como A.

Luego, resultó que debía establecer cosas como las metas de A, es decir, qué es lo que motiva a ese personaje. Me pregunté si eso es necesario. ¿Realmente un personaje necesita una motivación? ¿No podría simplemente dejarse llevar por la vida? ¿Y si no tiene meta alguna y es la sociedad, por ejemplo, quien mueve toda la acción? Después de muchísimas otras disquisiciones opté por seguir las instrucciones. A tiene una motivación; bastante débil, pero la tiene.

También trabajé con su antagonista a la que conoceremos con L y con el adyuvante F. Para los tres personajes debía preparar un bosquejo, una especie de esquema que me diera una idea desde cómo son físicamente hasta en dónde viven. Algunas de las categorías que Ray sugiere me parecieron redundantes, así que trabajé con las que creí pertinentes. Por otro lado, el acercamiento es prácticamente prosopográfico, dejando la etopeya fuera. Me pregunté qué hubiera sido de El túnel, si Ernesto Sábato le hubiera hecho caso a Ray. De todos modos, el de A resultó de cinco páginas.

No voy a negar que fue muy divertido preparar cada bosquejo, pero esperaba que no hubiera ninguna instrucción para hacer lo mismo con los demás personajes. Sin embargo, como dicen por allá: “wishful thinking”, pero me adelanto.

Fin de semana 2: me tocaba crear una biografía para cada uno de los tres personajes que trabajé el fin de semana anterior. Las instrucciones decían que debían ser detalladas con fechas y todo, pero obvié esa parte porque me interesa hacer algo más intemporal, así que cada biografía habla de eventos que ocurrieron a los cinco, doce o veinte años o lo que fuera. A cada personaje debía crearle un evento traumático que marcara sus vidas. Creo que no soy muy buena para eso dado que el saldo ha sido un divorcio, una madre castrante y dos muertes.

Después de este ejercicio debía compilar una lista de los deseos de cada personaje y analizar cómo estos chocan y mueven la trama. Lo más curioso es que la biografía más larga resultó la de F, pero su lista de deseos fue la más corta. A y L, protagonista y antagonista, tienen una lista de deseos del mismo largo y uno de ellos es exactamente el mismo. Ya se puede vislumbrar un conflicto ahí, ¿verdad?

Para concluir, este fin de semana también me decidí por el tema. Será una novela rosa, que espero que salga violeta o fucsia. Es que el amor siempre vende.

Fin de semana 3: No estaba esperando este fin de semana, pero llegó. Debía escribir un sueño para cada personaje. De ahí debía sacar las palabras que se repitieran y algunos símbolos para cada uno. En vez de escribir tomándome el tiempo como sugiere Ray, decidí simplemente llenar una cara de una hoja de papel con escritura libre, aunque tirando a lo surrealista. Saqué algunos elementos que podrían ser símbolos y par de verbos interesantes.

La experiencia no fue tan traumática como esperaba, así que durante esta semana me la he pasado buscando el significado tradicional de cada elemento encontrado, a ver si me interesa conservarlo de esa forma o me vuelvo creativa y le doy mi propia interpretación a los que considere que vale la pena conservar. Estoy segura de que haré lo último. También aproveché para adelantar un poco el trabajo del próximo fin de semana.

Fin de semana 4: Para este fin de semana debía preparar el guardarropa de cada personaje. Ray sugiere el asunto de incluir marcas, estilos, colores y demás. Se me ocurrió, para tener una referencia futura, crear el guardarropa de A y el de L con Polyvore. Me encanta este portal, pero apenas lo uso. Esta tarea me dio la excusa perfecta para utilizarlo.

El primer ajuar que organicé fue el de A. Sin fijarme en precios ni marcas, escogí piezas conservadoras y holgadas. Sin percatarme al momento, me di cuenta de predomina el gris y los colores neutros, quizás porque la visualizo como el tipo de persona que trata de pasar desapercibida.

Guardarropa de A para el trabajo de enero.


Luego, trabajé en el de L. Por el contrario, en este caso me fijé en marcas, precios y colores. Pensé que si invertía tiempo en este ejercicio, mejor lo aprovechaba para establecer el antagonismo y si el color de A es gris, a L la representarían todos los colore brillantes posible. También sus prendas de vestir están muy a la moda. Creo que a la hora de vestir, con L la pasaré genial.

Guardarropa de L para el trabajo de enero.


A F no le he creado el guardarropa todavía debido a la carencia de ropa masculina y como aún no acaba el fin de semana, mañana domingo procuraré crearle un tablón en Pinterest.

Con este fin de semana termino la primera unidad del libro de Ray. Por supuesto, que la concluye diciendo que hay que hacer lo mismo –esquema, biografía, sueño y guardarropa– para cada uno de los personajes que se crearán. Supongo que si el Gabo le hubiera hecho caso a Ray, Crónica de una muerte anunciada tendría la mitad de los personajes o quizás menos. Para facilitarme el trabajo, diseñé una especie de cuestionario con aquellos detalles que creo necesarios para conocer a los personajes secundarios.

Mañana, además de trabajar con el guardarropa de F, pienso dedicar un tiempo a establecer características etopéyicas para los tres personajes y, si alcanza tiempo, crear algún personaje secundario de los que se me están ocurriendo. Por suerte, Ray dice los personajes son mutables por lo tanto trabajar con los secundarios no estaría demás dado que podrían volverse más importantes de lo que espero.

Así concluye el informe de mi primer mes como novelista. Lo próximo que viene es la creación de escenas.

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