Final de las aventuras culinarias

¡Las terminé! Me tomó más de un año y la última la completé dos días después de la tercera fecha final, pero las concluí. Cuando me di cuenta de que no terminaría las aventuras culinarias en la fecha propuesta originalmente, determiné que el último libro sería Cocine conmigo, de Dora Romano y Jaime Romano (32ª ed. San Juan: Publicaciones Puertorriqueñas, 2009) y que prepararía mi cena de cumpleaños de ahí, pero no ocurrió así.

Cocine conmigo
Cocine conmigo


De todos modos, saqué recetas del libro, pero no para una cena espectacular, sino una merienda mucho más sencilla.

Bacalaítos

Más bien “pollockitos”, porque en los supermercados locales lo que se vende es pollock. Por cierto, lo prefiero al bacalao debido a que sabe exactamente igual, pero su filete carece de espinas…

Aunque no me lo crean, nunca había preparado bacalaítos. De hecho, nunca he hecho ninguna fritura boricua con ingredientes frescos. No se debe a que no me gusten. Deben ver los atracones que me doy en Piñones para saber cómo me gustan. Es que alguien más las hace, se compran en cualquier fonda o ya vienen preparadas listas para cocinar en el supermercado. Nunca me he visto en la necesidad de hacerlas.

Bacalaítos para celebrar el final de la aventuras culinarias
Bacalaítos


Todo eso cambió ayer al almuerzo. Preparé mis primeros bacalaítos y quedaron exquisitos. ¡Nada como la comida hecha en casa! Los freí en porciones pequeñas, pero gorditas, así que quedaron crujientes por fuera y suavecitos por dentro.

Tembleque

Decidí también hacer un postre. Preparé el primer tembleque que he hecho en mi vida. Debo reconocer que, en vez de sacar la leche de coco de cocos frescos, utilicé la enlatada.

Tembleque para celebrar el final de las aventuras culinarias
Tembleque


Quedó delicioso, aunque más cremoso que gelatinoso. Creo que para la próxima fiesta de Navidad familiar llevaré un pastel de queso y un tembleque.

Refresco de avena

Para beber, preparé un refresco de avena. Hace algún tiempo probé la versión colombiana –la que llaman “avena helada”– de la que me dieron la receta, pero la perdí.

Refresco de avena para celebrar el final de las aventuras culinarias
Refresco de avena
(en realidad, no es así de rosado)


Esta receta no conlleva cocción ni lleva leche, así que es perfecta para quien sea intolerante a la lactosa. Por lo demás es muy buena, pero no dejo de tener esa sensación de que me llena. Quizás se deba a que asocio la avena con el desayuno.

Aún estoy que no lo creo. En tres días completé dos retos fotográficos y las aventuras culinarias. Me tomó dieciséis meses preparar una receta de dieciocho libros, a casi un libro por mes.

He aprendido que no importa la receta, los ingredientes frescos hacen toda la diferencia; cocinar tiene la ventaja de que casi siempre conlleva sobras que son muy ricas también; que un buen libro de cocina puede hacer la diferencia; que por más que se sigan las instrucciones, una receta se puede dañar; y, por último, que mi esposo sí es capaz de elogiar mi comida.

¡Hasta la próxima!

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