Escribir como acto masturbatorio

no quiero hablar mal de la masturbación,
tiene sus ventajas, pero el amor es mejor
porque se conoce gente, como decía el viejo chiste
 
Eduardo Galeano


La nueva interfaz de Blogger me permite, entre otras cosas, ver estadísticas relacionadas con mi blog. Por ejemplo, puedo saber cuántas personas la han visitado desde sus comienzos; cuánto es el tráfico del día, la semana o el mes; cómo llegan los lectores; de qué países provienen y hasta el sistema operativo o los buscadores que utilizan.

Con esa información he podido llegar a la conclusión de que el promedio de veces que se ve una entrada es de 45. Sin embargo, este número no refleja la realidad. La entrada titulada “Pollo empanado de almendras” es la más popular con unas 395 visitas hasta la fecha y hay unas cinco entradas que nunca nadie ha visitado. Por mucho tiempo, las entradas aparecían en mi muro de Facebook y quizás eso explique el que nadie jamás las haya leído en el blog, pero aún así, ningún lector me parece excesivo.

Después de hacer los cálculos correspondientes, he llegado a la conclusión de que el promedio real de lectores por entrada es de 15. Este número se acerca más a mi número estimado de lectores asiduos que es de unos 4.

Toda esta monserga viene a propósito de que antes de regresar de mis vacaciones virtuales había pensado mucho en la utilidad del regreso. Creo que tengo todavía algo que decir, pero muy poca gente dispuesta a escucharlo –o a leerlo, en este caso–. Eso me lleva a comparar el escribir con la masturbación: se hace para autosatisfacerse. Sin embargo, como dice Eduardo Galeano en “Sobre el arte de un escritor”, la literatura, es decir, el escribir, tiene una función social. Se hace para interactuar con otros individuos y siento que no lo hago. He aquí mis problemas de comunicación de manifiesto.

¿Qué pasa con mis lectores asiduos? Como los de pasada, tal parece que son voyeristas. Heme aquí involucrada en la industria del entretenimiento para adultos con toda la ropa puesta. Pero quizás ellos, a la larga, conozcan aspectos de mí que nadie más imagina. Si poca gente me lee, ¿qué daño puede hacer que haga público mis textos narrativos? Sí, aquello para los que una vez dije que no tenía capacidad.

Por lo pronto, para mí, escribir es un acto masturbatorio y no social. Es una pena porque Galeano tenía razón: la masturbación tendrá sus ventajas, pero en el amor se conoce gente.

Lector asiduo en algún acto masturbatorio
Uno de mis lectores asiduos,
leyendo mi libro de cuentos aún sin publicar

2 pensamientos en “Escribir como acto masturbatorio

  1. Maricarmen

    Y masturbándote te conoces mejor a ti misma. Sigue escribiendo y qué importa si nadie lo lee, en la vida muchas veces hay que hacer las cosas simple y llanamente porque sí. Porque a una le sale de donde le salga y punto.

    Responder

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