© Fotografía de Gladys Guerra Arcelay

Entre vampiros te veas

Los vampiros están de moda, no hay duda. Sin embargo, antes de obsesionarnos con vampiros adolescentes que brillan en la claridad no estaría demás echarles una hojeada a tres obras imprescindibles de la literatura vampírica.

Drácula

Drácula, de Bram Stoker, es el clásico de los clásicos. No se trata del primer texto que trabaja el tema, pero sí el que ofrece el mejor vampiro de su época. El conde Drácula es un personaje bastante escurridizo que muda en anciano, joven, murciélago, niebla, brillo… Así de escurridizo es el propio texto, producto del punto de vista de varios personajes, lo que provoca la ausencia de un protagonista pleno, pero la presencia de un antagonista evidente. Y no hablemos de la figura de la mujer que no terminamos.

Interview with the Vampire

El siglo XX trajo Interview with the Vampire, de Anne Rice, cuyo protagonista, Louis, está demasiado apegado a su antigua naturaleza humana. Contrario a la represión sexual presente en el texto de Stoker, el de Rice explora más a fondo el tema al punto de casi llegar a la pedofilia con el personaje de la niña vampiresa Claudia.

Vlad

A ese extremo se acerca Vlad, de Carlos Fuentes, novela corta que debe muchísimo a Drácula. No se trata del mejor texto de Fuentes, pero presenta la innovación de traer la figura de Vlad el Empalador al mundo hispanoamericano. Vamos, que el Sur también existe.

Cualquiera de estas novelas vampíricas es lectura recomendable e imprescindible para una noche de insomnio.

Publicado originalmente en hayArte.

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