Ficha bibliográfica de la novela El símbolo perdido, de Dan Brown

El símbolo perdido, de Dan Brown

Por suerte para mí, este libro fue un préstamo, así que no tiene un lugar permanente en mi biblioteca. Se trata de otra entrega más de las aventuras Robert Langdon, experto en simbología.

Al igual los otros dos libros de Brown que he leído (El código Da Vinci y Ángeles y demonios, en ese orden), comienza con una nota en la que da fe de la autenticidad de las instituciones y rituales que aparecen en el libro. De este modo, un lector poco aguzado (pasivo, en terminología de Cortázar) pensaría que lo que está a punto de leer es verídico, no ficticio como en realidad es. La técnica fue innovadora la primera vez, pero ya a estas alturas cansa.

Luego, procede un relato tipo policial que narra las aventuras ocurridas en un período de menos de 24 horas a Langdon y a sus amigos Katherine y Peter Solomon, Warren Bellamy, Inue Sato, el déan Galloway, entre otros, quienes se enfrentan a la maldad personalizada en Mal’akh, el único antagonista, en esta ocasión.

El libro podría ser interesante, pero adolece de una prosa pesada que, por explicar cada minucia, se convierte a veces en una conferencia aburrida. Es casi como si la voz narrativa quisiera ser el desdoblamiento de Langdon, cuya clase en Yale debe ser un somnífero. Por otro lado, presenta situaciones inverosímiles como cuando Katherine filma un suicidio asistido (en una institución hospitalaria en EEUU, nada más ni nada menos) para probar la existencia del alma. ¿No era más fácil y verosímil pesar al moribundo antes y después de la muerte? ¿O simplemente tomar como buenos los hallazgos de Duncan McDougall? Además, ella trata de probar el poder del pensamiento humano sin sujetos humanos para experimentar…

Por otro lado, la versión española que tengo contiene una cantidad elevada de errores ortográficos y de traducción. Por ejemplo, repetición de palabras, abuso del gerundio y de la voz pasiva o traducciones literales. Desgraciadamente, no las apunté y no voy a releer la novela para buscarlos. Pero sí recuerdo perfectamente la utilización del sustantivo “rosacruciano”, traducción directa de “rosacrucian” que en español es “rosacruz”. Solo hay que verificar el DRAE para saberlo. Tal parece que el texto hubiese pasado por los traductores, pero no por el crisol de un editor que corrigiera los errores que se les escaparon a los primeros.

Otra característica del libro es cuán predecible es. Para no dar mayor información a quien interese leerlo diré que desde las primeras páginas ya sabía la función que tendría en la novela el obelisco del monumento a Washington. Nada de sorpresas.

Esta no ha sido de las mejores lecturas que he hecho y supongo que será el último libro de Brown que lea. Me gusta ser lectora activa, pero no por ello agradezco estar un paso adelante del autor. Como entretenimiento liviano podría funcionar, pero ya tuve toda la liviandad que Brown podría ofrecerme.

Por cierto, si quieren saber de qué trata la próxima novela de Brown, solo visiten Create Your Own Dan Brown Novel.

2 pensamientos en “El símbolo perdido, de Dan Brown

  1. Anonymous

    “El código Da Vinci” adornó mi mesa de noche demasiado tiempo, con esa dio y sobró. Así las cosas, el único comentario que puedo hacer es que no padezco el Síndrome Amaranta, si no me agarra, pa’ fuera es que va.

    abrazos,
    Maricarmen

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  2. Amaranta

    Ojalá pudiera decir lo mismo, pero si empecé, así tenga que recomenzar varia veces, termino de leer el libro. Así ocurrió con un clásico de la literatura puertorriqueña que todos adoran y que yo tragué a la tercera vez que lo empecé.

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