El perro negro, de Mikel Santiago

He aquí los peligros de la publicación de autor. La Internet ha revolucionado el mundo de la publicación, aunque las casas editoriales prefieran no darse por enteradas. Ahora se le hace más fácil publicar a quien así lo desee o a quien las editoriales han pasado por alto. Sin embargo, esta facilidad tiene sus desventajas, la principal de las cuales es la ausencia de filtro que impida que textos de dudosa calidad salgan a la luz o que el texto no se beneficie del trabajo y comentarios de correctores de prueba y editores.

Este es el problema de El perro negro. La historia es bastante buena. El uso efectivo del suspenso la hace muy interesante. Sin embargo, el texto adolece de la falta del trabajo de un corrector de pruebas profesional. Este cuento largo consta de 28 páginas y también consta de aproximadamente dos a tres errores de ortografía, de gramática o de anglicismos crudos, entre otros, por página. Todo esto es una pena porque, como dije, la historia es buena y podría absorber al lector si no tuviera tantos errores que interrumpen la lectura.

Como publicar por cuenta propia podría resultar en un gasto oneroso para cualquier autor, recurrir a los servicios de correctores y editores que aumenten el costo por lo general se descarta desde el primer momento. No obstante, el pagar para que alguien corrija y edite el texto debería ser prioridad para todo el quiera o prefiera la autopublicación.

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