Mapa militar de Puerto Rico, 1898

El 1898 en la literatura puertorriqueña

Como parte del seminario “Tres visiones literarias de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico y los telegramas de la Guerra” que impartió el doctor Luis González Vales y que tomé el semestre pasado en la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, leí tres textos narrativos puertorriqueños que tratan sobre el tema de la invasión estadounidense a Puerto Rico en 1898.

La muerte anduvo por el Guasioc

El primer libro en publicarse en orden cronológico es la novela corta La muerte anduvo por el Guasio, de Luis Hernández Aquino (1960). Posiblemente fui la única en el seminario a la que no le gustó. Hernández Aquino es poeta, no narrador. Sus descripciones serán muy poéticas, pero la narración es pesada y demuestra que no corresponde a un narrador maduro. Para muestra, baste la siguiente oración: “Don Lopito Lago se yergue diabólico en su potro Mañoso, negro como la noche retinta”. Este texto tiene la virtud de ser el primero en trabajar el hecho histórico de la invasión, pero definitivamente no es el mejor en hacerlo.

La llegada, novela sobre el 1898.

Por suerte, en 1980 José Luis González publicó su también novela corta La llegada: crónica con “ficción”. Es curioso cómo usando prácticamente las mismas técnicas, varias historias esparcidas que se reúnen en una escena final cuando ocurre la confrontación entre lugareños e invasores, se logren efectos tan disímiles. González, narrador consagrado, logra capturar el interés del lector con una trama muy bien trabajada, en la que no faltan simbolismos ni ironías. En mi opinión, hasta el momento, este es el mejor texto que trata el tema de la invasión.

Seva, novela sobre el 1898.

En la sección “En Rojo” del periódico Claridad, para diciembre de 1983, se publicó el cuento “Seva: historia de la primera invasión norteamericana de la Isla de Puerto Rico ocurrida en mayo de 1898”, de Luis López Nieves, sin que se les informara a los lectores que se trataba de una obra de ficción. Recuerdo perfectamente el revuelo que causó. Por medio de cartas que involucran personas reales con entes ficticios; documentos tanto verídicos como falsos; y la mención de instituciones existentes a donde van personajes de ficción, López Nieves logra crear un ambiente de verosimilitud que podría engañar al lector menos aguzado en cuanto a pensar que los hechos que se narran son ciertos. El texto se inserta en la tradición literaria de la historia secreta que invariablemente es ficticia y que como recurso narrativo es perfectamente válido. A pesar de lo cautivante de la trama de Seva, pienso que La llegada sigue siendo mejor texto.

La experiencia del seminario me sirvió para ver la estrecha relación existente entre historia y literatura y para releer libros que había leído hacía tiempo. Como materiales de estudios, los tres textos tienen su valor; para efectos de entretenimiento, ninguno supera a La llegada.

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