Dim sum

Hace tres fines de semana que tuve esta aventura, pero fue tanto el trabajo que pasé que esperé todo este tiempo para escribir sobre ella. Con estas recetas llego justo a la mitad del proyecto de las Aventuras culinarias y pensé que sería bueno hacer algunos platos que le gusten a mi esposo, el causante de que esté cocinando como demente. En términos generales, él come cualquier cosa que le pongan de frente, pero siente una debilidad especial por la comida china.

Ese gusto me causa muchos conflictos y he de aprovecharlos para salir de clóset culinario. La cocina china no es, bajo ningún concepto, mi favorita. Ya, lo dije. No es que la odie o algo por el estilo. Es que no me gusta mucho. La como en dosis moderadas y, si se me va la mano, tengo que pasar temporadas largas antes de siquiera olerla, para eso de desintoxicarme. Entonces, puedo volverla a comer. Esas temporadas de descanso han fluctuado entre unos meses hasta varios años.

Sin embargo, estar casada con alguien llamado Wu Siumán me obliga a comer más comida china de la que mi organismo resiste. He desarrollado técnicas para sobrellevar la situación y no me quejo más de lo estrictamente necesario. Por eso, pensé que sería un detalle dedicar la mitad exacta de este proyecto a la comida china.

El libro seleccionado se titula Asian Cooking: the Complete Enciclopedia of Aromatic Asian Food y fue editado por Linda Doeser (Londres: Hermes House, 2001). Se podrán imaginar que es el único de su tipo en mi biblioteca y que yo no lo compré. Tenía la idea de escoger un plato que todos en la casa pudiéramos comer y cumplir con el requisito para una aventura.

Asian Cooking
Asian Cooking


Mientras lo hojeaba reparé en una receta titulada “Dim sum” y todo cambió. Mi idea del dim sum es muy sencilla: nos levantamos muy temprano, la mañana del domingo, vamos en bonche a un restaurante en el Barrio Chino de Lima. Allí ocupamos una gigantesca mesa redonda. Mi suegro ordena una pléyade de platos y, cuando llegan, entre mis cuñados y sobrinos me indican en qué consiste cada uno. Mientras tanto bebemos té e Inca Kola y, por supuesto, yo pido azúcar para el té. Después de la comida pantagruélica, no vamos al club donde continúo comiendo picarones y todo lo contenga manjar blanco.

Se podrán imaginar que mi esposo extraña el salir a comer dim sum. Para él se trata de una comida en familia y él echa de menos la suya. Así que pensé que en vez de hacer un plato, mejor haría mi propia versión del dim sum. Era consciente de que no sería fácil, ya que se trata de muchos platos en porciones pequeñas y con diferentes grados de dificultad.

Originalmente, pretendía preparar nueve platos entre puros chinos y otros de otras partes de Asia, pero terminé preparando seis que ya fueron bastante. Los otros tres los prepararé en otro momento.

La mesa servida
La mesa servida


La confección de la comida me tomó tres días, ya que comencé el viernes, preparé buena parte el sábado y terminé el mismo domingo. Invité a mi hermana para que junto con mi mamá fuéramos cuatro los comensales y así no debía sobrar comida. Al final de cuentas, siempre sobró algo.

Sopa de wantón

Comenzamos la comida con una sopa de wantón. Me dio bastante trabajo quizás porque se trató del segundo plato que preparé y el primero de cierta dificultad.

Relleno para wantones
Relleno para los wantones de la sopa


Con este plato trabajé por primera vez con langostinos y, mientras pueda, no vuelvo a hacerlo. Eso de torcerles la cabeza para pelarlos no se hizo para mí. Sin embargo, debo reconocer que el relleno de langostinos y pollo quedó muy bueno.

Sopa de wantón
Sopa de wantón


Pepinillos agridulces curtidos

Este fue el primer plato que hice por ser el más fácil. Consiste en encurtir los pepinillos en vinagre de arroz y aceite de chile rojo. La receta decía que mientras más tiempo estuviera la mezcla, mejor quedaba. Y fue verdad.

Pepinillos agridulces curtidos
Pepinillos agridulces curtidos


No me consta que se trate de un plato plenamente chino, ya que mi esposo nunca lo había probado, pero a todos nos gustó porque es refrescante a pesar de lo picante. Es muy fácil de hacer y creo que lo incorporaré a mi recetario habitual.

Wantones de mariscos con aderezo de culantro

Fue con esta receta que decidí que, mientras pueda evitarlo, no hago wantones. En el fondo no son imposibles de confeccionar, pero, por alguna razón extraña me salieron muchos más de los que tenía planeado.

Wantones de mariscos listos para hervir
Wantones de mariscos listos para hervir


En total rellené 60 wantones entre los que usé para la sopa y estos que herví y serví con una salsa de culantro. En ambos casos, seguí las recetas al pie de la letra. Con los de la sopa, me salieron los 24 que indicaba la receta, pero con estos, salieron 36, 12 demás. No sé si se debió al relleno, pero el sábado por la noche ya no quería saber de los wantones.

Wantones de mariscos con y salsas
Wantones de mariscos con aderezo de culantro,
salsa de chile dulce y salsa soya


Para hacerle honor a la verdad, debo reconocer que quedaron buenos, pero con tanto wantón, era natural que sobrara y estuviéramos comiendo de las sobras por varios días.

Sobres de mariscos al vapor

Otro plato relleno de langostinos y otro plato cuya preparación me dio trabajo, sobre todo, a la hora de cocinarlos, ya que por más que me esforzara, siempre se rompían.

Sobres de mariscos al vapor
Sobres de mariscos al vapor


Se supone que los haya hervido en hoja de plátano, pero la sustituí por papel de pergamino. Me pregunto si ese no habrá sido el problema. De sabor estaban buenos y tuvieron la aprobación de mi esposo, sin embargo, no creo que los vuelva a preparar.

Dim sum

Esta fue la receta causante del lío en el que me metí al tratar de realizar mi versión del dim sum. Por cosas de la vida, no fue la que mejor me quedó. Pero no me voy a quejar porque fue la primera en acabarse.

Dim sum
Dim sum


Por cierto, que mi esposo tampoco reconoció este plato como chino. Pero de que se lo comió, se lo comió.

Crema de almendra cuajada

He aquí el postre y, por supuesto, el plato que menos tiempo estuvo en la mesa. Se acabó casi de inmediato. Toda tienda china que se respete, tiene sobres para hacer esta crema de forma instantánea. No obstante, jamás vuelvo a comprar uno porque me ha quedado riquísimo. Hasta mi sobrina, que no come dulces, comió.

Crema de almendra cuajada
Crema de almendra cuajada


Por un error al interpretar la receta, me quedó tipo sopa, en vez de quedarme con una consistencia más gelatinosa, pero ya sé para la próxima. Este postre se acostumbra a comer con ensalada de frutas, pero para darle un toque caribeño compré la ensalada de frutas tropicales marca Dole. Creo que fue lo mejor que se me ocurrió.

En términos generales, quedó muy bien para no ser un dim sum auténtico. Mi esposo estaba feliz y eso es lo importante. Sin embargo, no creo que vuelva a realizar, ni por asomo, una hazaña culinaria como esta. Más que nada, me dio mucho trabajo y me vi en la obligación de dejar de hacer otras tareas que tenía planeadas para ese fin de semana. Por eso, la próxima aventura culinaria será sencillita. Nada de complicarme la vida. Ya tuve suficiente complicación en esta ocasión.

4 pensamientos en “Dim sum

  1. Anonymous

    Impresionante, en serio, simple y llanamente impresionante. Vas a tener que hacerlo nuevamente porque no puedes dejar perder esa canastilla de bambú y ni hablar de la vajilla.

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  2. Anonymous

    Amaranta dice: “Mi esposo estaba feliz y eso es lo importante”.Interesante y que casualidad que por ahí viene la Nochebuena y sé que en la Nochebuena Amaranta quiere hacer feliz a su esposo… y los wontones no tienen que ser de langostinos.

    abrazos,
    M.

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