Cual bandada de palomas

Cual bandada de palomas
que regresan del vergel
ya volvemos a la escuela
anhelantes de saber.

Virgilio Dávila

Ayer reanudaron las clases en la Universidad de Puerto Rico en Cayey donde trabajo. Soy profesora. Debería haber estado deseosa de regresar al salón de clases y, sin embargo, el proceso me llenaba de ansiedad.

Ninguna universidad estaba lista

Estoy en récord que desde el principio puse en duda la capacidad de cualquier institución de educación superior de recomenzar las clases. Sin agua, electricidad, señal celular, wi-fi, hospedajes habitables, con medidas improvisadas, dificultades para conseguir alimentos, problemas de transportación y una lista larga que termina con que, en ningún momento, se ha considerado las necesidades de los profesores. Es como si ninguno de nosotros hubiera pasado por la emergencia de María y viviéramos en una burbuja o en la consabida torre de marfil y no tenemos preocupación alguna.

Insisto en que aún no estamos listos, ni siquiera las instituciones que llevan casi un mes dando clases. Pero no recae en mí la toma de esa decisión. Además, ¿qué institución quisiera devolver los fondos federales si tardan en reanudar las clases? ¿Qué institución no quiere terminar este semestre para poder cobrar el próximo?

Las palomas querían regresar

Sabía que los estudiantes deseaban regresar a tomar clases. Los pronósticos catastróficos de deserciones masivas no se cumplieron. No me extrañó ver a la mayoría de mis estudiantes de vuelta. Y como me debo a ellos, aunque las condiciones no sean favorables, les daré la mejor clase que las circunstancias me permitan.

Sé que lo lograremos. No por nada enseño a los mejores estudiantes de Puerto Rico.

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