Ficha bibliográfica del libro Cien de treinta y tantos..., de Adria Cruz Cruz

Cien de treinta y tantos…, de Adria Cruz Cruz

Por una vez, permítaseme echar a un lado mi renuencia a publicar reseñas de autores puertorriqueños vivos. Este caso lo amerita y, por favor, no me apedreen.

Quienes llevamos años leyendo a Adria Cruz sabemos de su estilo directo, irónico y lúdico. Leer una de sus columnas ayuda a sobrellevar los temas difíciles que los sucesos del país la obligan a tratar.

Cien de treinta y tanto… recoge cien (mi conteo fue de 98) de las columnas publicadas en la desaparecida sección “Treinta y tantos” del periódico Primera Hora. El hecho de que el libro se haya publicado en una editorial creada por el periódico del que Cruz es subdirectora debería levantar una bandera roja. Está demasiado cerca de la autopublicación, lo cual podría ser problemático.

El libro, prologado por Luis Rafael Sánchez, está dividido en diez secciones con títulos de telenovelas y de desigual proporción (la más corta contiene tres columnas; la más larga, quince). Estas divisiones permiten que las textos no se agrupen por temas y no por orden cronológico de publicación. La última sección, “Los parientes pobres”, consiste en la agrupación bajo nueve títulos de fragmentos de columnas que no se publicaron en el libroen su totalidad.

Las columnas seleccionadas para publicación permiten a los que las habíamos leído antes volver a disfrutar el estilo de Cruz quien trata de reproducir un registro coloquial para que el que utiliza, por ejemplo, palabras del inglés escritas en español (jelou en lugar de hello; félou en lugar de fellow; ímeil en lugar de e-mail). Los primerizos descubrirán una mirada lúdica, pero incisiva del mundo de principios del siglo.

Problemas con Cien de treinta y tantos...

Esto es solo una muestra

La diagramación del libro es inconsistente. Por ejemplo, en una misma página pueden aparecer párrafos separados entre sí por medio de espacio y párrafos sin esa separación. La edición tampoco es la mejor. Prácticamente, no hay una columna en la que no haya algún error ortográfico o de puntuación. Podría entender que sucediera así en la columna semanal (lo cual no era común, por cierto) debido a la naturaleza misma de su publicación que implica tratar un tema justo cuando se desarrollan los hechos. Pero no se justifica en un libro que ha debido revisarse una y otra vez.

Uno o dos errores son tolerables, pero el exceso sugiere que Cien de treinta y tantos… se publicó a prisa, lo que le resta calidad a un libro cuyo contenido bien vale la pena leer. Si en algún momento Adria Cruz decide lanzar una segunda edición de este libro o reunir las columnas de “Pregunto yo” en otro, puede considerar hacerlo a través de una editorial de prestigio que cuide todos los aspectos de la publicación.

Ahora regreso a negarme a reseñar a autores puertorriqueños vivos.

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