Cathy, mi perrija

Recientemente leí el artículo titulado “Perrijos: Nueva tendencia que modifica familias boricuas”, escrito por Miladys Soto y publicado en Metro, en el que se define un perrijo como un perro humanizado, cuyos amos lo tratan como a un hijo. Tengo una perra y me pregunto si es mi perrija.

Cathy es shih tzuy es mi perrija.

El artículo enumera cinco de algunas características que identifican a un perrijo. Veamos si aplican a Cathy:

  1. Tiene ropa, accesorios y muchos juguetes: Cathy tiene bastante ropa y le encanta que se la pongan; accesorios tiene pocos y casi ningún juguete porque no les hace caso.
  2. Tiene una alimentación cuidadosa y de acuerdo con sus necesidades: Si por mí fuera solo comería comida seca para perros y galletas limpia dientes, pero Wu Siumán le compra comida mojada para recompensarla por algo que aún no tengo muy claro y de vez en cuando otros miembros de la familia la alimentan con comida para humanos.
  3. Convive más con personas que con perros: Se la pasa todo el tiempo con nosotros. Creo que se puede decir que apenas socializa con otros perros.
  4. Tiene apodos como “mi hijo”, “mi niño” y “mi bebé”: No, eso no. Ella es solo la nena de mamá.
  5. Tiene acceso a todos los espacios de la casa (duerme en la cama, puede posarse en los sillones, etc.): Salvo una habitación, puede entrar a donde quiera, pero no duerme en la cama ni aunque esté enferma. Sin embargo, tiene su propia camita dentro de la habitación.

Creo que puedo afirmar con seguridad que Cathy es mi perrija.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *