Archivo de la categoría: Creación

Sobre la experiencia en la escritura creativa.

Onanismo literario

Elucubración sobre a quién va dirigida lo que escribo e intento pasar como literatura

Escribir como si nadie leyera, otra forma para practicar el onanismo literario

¡Como si lo hiciera de otra forma!

Si la masturbación se realiza para autocomplacerse y yo escribo ficción para autocomplacerme, luego escribir, para mí, es un acto masturbatorio. Ya lo había dicho antes.

Contrario a la cantaleta que se repite en talleres de escritura creativa de que se escribe para el público, hace tiempo me di cuenta de que no lo hago así. No soy de las que toman en cuenta al lector cuando me siento a escribir ficción. Escribo para mí, lo que me gustaría leer, lo que me complace. Parto de la premisa de que los lectores no existen.

Es muy curiosa esta actitud mía, porque cuando escribo textos académicos o corrijo los escritos de mis estudiantes o funjo de editora o traduzco, insisto en quien lee. A la hora de llevar a cabo cualquiera de las actividades antes mencionadas, me pongo en la posición de la posible lectora o el lector probable. No así cuando estoy inmersa en la creación.

Eduardo Galeano dijo que:

La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros.

Se me hace difícil pensar como él. Para mí, la ficción es un asunto íntimo. Ni escribo ni publico para otros, ni espero que me lean. Es posible que pertenezca a una minoría de enclaustrados en su propia creación. Es posible que sea una actitud egoísta de mi parte. Es posible que mi proceso creativo esté contaminado por mi inherente misantropía.

De lo que tengo certeza es de que, para mí, escribir ficción es una cuestión de autocomplacencia, un acto masturbatorio, un asunto onanístico.

Nada que perder: La novela que escribí para NaNoWriMo

Terminé Nada que perder, la novela con la que participé en NaNoWriMo 2016.

Para ganar en este evento, es preciso escribir 50 000 palabras, aunque no se complete la novela. Yo escribí 38 752. Lo importante es que completé mi novela en tres semanas. ¡Tres semanas! Para mí fue suficientes. No habré ganado para efectos de NaNoWriMo, pero sí a un nivel personal.Conteo de palabras al terminar NaNoWriMo 2016

Otro aspecto que me ayudó fue que el grupo de Puerto Rico hacía carreras de redacción. No pude participar en todas, pero reconozco que resultaron de inspiración. Además, la conversación entre nosotros sirvió de estímulo para continuar escribiendo. Incluso ganaron cuatro de las 17 personas registradas, lo cual no está nada mal.

Portada de Nada que perder

Diseño a base de una fotografía de Subhendu Barman

Para motivarme a revisar y no dejarla en la gaveta, como parece que le ha ocurrido a Destino errante, he decidido crearle una portada nueva. La primera dejó de convencerme cuando, a punto de terminar la novela, me di cuenta de que no reflejaba lo que había escrito. La nueva, más monocromática y clásica, funciona mejor y me obliga a hacer algo con la novela, así sea publicarla en Wattpad, a ver si uso esa plataforma alguna vez.

Mojito de piña para celebrar

Celebré las bendiciones que trajo noviembre con un mojito de piña

Recuerdo que, al empezar este proyecto, lo hice bajo malos augurios. Los primeros días de noviembre habían sido terribles. De hecho, ni siquiera pensé en que terminaría la novela y a mitad no parecía ver el final. No obstante, el mes concluyó de la mejor manera posible. Tenía razón cuando dije que no tenía nada que perder.

Escribí una novela en menos de un mes

Banner de NaNoWriMo 2016

NaNoWriMo 2016: A siete días de finalizar el evento

A punto de terminar el mes en el que se supone que escriba una novela corta, no sé si tendré éxito. La razón: NaNoWriMo ha resultado impredecible.

Actualizacion del NaNoWriMo 2016Se supone que escriba 1667 palabras diarias para un total de 50 000 al final del mes. El primer día no escribí nada y a partir de ahí, no he sido consistente a la hora de producir la cantidad de palabras. Un día logro 120 palabras y el próximo llego a cerca de las 4 000. Aun así, cuando el 15 de noviembre arribó, no estaba cerca de las 25 000 palabras que debía tener escritas para ese día.

Contrario a la experiencia con “Destino errante” que se extendió a lo largo de un año, por lo que tuve varios episodios del síndrome de la página en blanco, hasta ahora el cansancio del día es lo que más me ha afectado a la hora de escribir. Prefiero aprovechar la mañana y cuando logro escribir desde temprano produzco mucho. Por motivos diversos, no siempre lo consigo, así que me valgo de las carreras de escritura que lleva a cabo todas las noches el grupo de Puerto Rico. No obstante, hay veces que estoy tan cansada que se me hace imposible pasar de 10 palabras.

Tampoco ayudaron mucho las elecciones. Recuerdo que cuando las elecciones presidenciales en Perú, estuve a punto de publicar que en Puerto Rico las superaríamos por mucho. En efecto, fue así. También, un mes antes había predicho el resultado de las de Estados Unidos. Me cuestionaron hasta último minuto, pero al final, tuve la razón. La noticia no me provocó una depresión como a muchas personas, pero perdí tiempo por estar pendiente a los medios.

Ahora me conviene aprovechar este fin de semana de cuatro días, para tratar de adelantar los más posible. De todos modos, ya me siento ganadora, que en el mundo del NaNoWriMo es llegar a las 50 000 palabras. Lo escrito hasta ahora, ha seguido el bosquejo original con cambios menores, me parece un trabajo con más posibilidades de publicación que “Destino errante” y, aunque habrá que sacar la tijera cuando comience el proceso de revisión en enero, no me preocupa porque, en esta ocasión, no ha sido traumático la redacción de la historia.

Participante en el NaNoWriMo 2016

Voy a escribir una novela corta en un mes

Tengo en muy alta estima a los valientes que deciden escribir una novela completa durante noviembre y he afirmado que yo no soy una de esas. Insisto que no lo soy, pero estoy tan cansada de la política, la situación general y lo mal que me fue en octubre que decidí, como método de escapismo, escribir una novela corta en un mes.

Los primeros días de noviembre no han sido un paseo en un jardín de rosas, todo lo contrario, prometen que el mes será tan malo como el anterior. Aun así, he decidido continuar con el proyecto. Se trata de una novela de no más de 80 000 palabras que apenas está concebida. Sin embargo, prefiero dedicarle 30 minutos diarios a un texto sin orden ni lógica, es decir, escaparme por media hora, a seguir enfrentando el mundo real de frente.

Meme sobre escribir una novela cortaMi novela corta

El proyecto se titula “Nada que perder”, porque refleja cómo me siento con él. No he logrado mucho en los primeros días, pero nadie dirá que no lo intenté.

Conteo de palabra en NaNoWriMo

Así que, al lío del día de la elección, el fin del semestre y la lucha diaria por sobrevivir, le añado que escribiré una novela corta en un mes. No sé si tendré la babilla para llevar a cabo este proyecto, pero pa’lante.

No me llamen poeta, por favor

Mención en el 10º Certamen Nacional de Poesía

La prueba de que gané mención en un certamen de poesía

Hasta ahora, el 2016 ha resultado extraño. He superado la barrera de las menciones en los certámenes literarios. Esta racha comenzó en diciembre de 2015. Gané una mención en un certamen de poesía y ahora resulta que me llaman poeta cuando no lo soy.

Creo que debo una explicación. Nunca he sido fanática de la poesía. La enseño porque no me queda más remedio. Para mí, una clase perfecta de Literatura consiste en pura narrativa: cuento, novela y todo entre medio. No es extraño, entonces, que como escritora me haya decantado por el género narrativo.

En mi juventud, pensaba, como todo el mundo parece creer, que un llamarse escritor era preciso consagrarse como poeta. Así que me puse a escribir poesía. Menos mal que pronto de mi cuenta de mi equivocación y ahora que intento tomarme en serio este asunto de la escritura creativa, me he lanzado de cabeza en las aguas de la narración.

Pero…

Siempre hay un pero. Un día recibí la convocatoria para el 10mo Certamen Nacional de Poesía José Gautier Benítez “Nombre al pensamiento grato” (sí, todo eso es el título del concurso) y me dije: “¿por qué no?”.

Premiación del 10º Certamen Nacional de Poesía en La Semana.

Noticia en el períodico regional La Semana

Tenía unos poemas vomitivos de mi fiebre de aspirante a poeta que pegué con Uhu o Crazy Glue, aún no estoy segura, a unas ideas que me rondaban la cabeza. Bajo el tema de la pérdida, preparé un poemario con las piernas o las patas, si lo prefieren. Literalmente.

Me encontraba en la fila para encuadernar el manuscrito antes de enviarlo cuando se me ocurre que quizás, como tengo esta suerte absurda, era capaz de ganar algún premio con esos poemas mal compuestos. Nada más que para que el destino se ría de mí. ¿Qué ocurrió? Me gané una mención.

Desde entonces, me han llamado poeta en varias ocasiones. Sin embargo, hoy quiero dejar las cuentas claras.

En primer lugar, quiero agradecer al dueño del establecimiento dispensador de sustancias etílicas que les vendió a los miembros del jurado la bebida que ingirieron antes de leer mi poemario. Gracias a usted, siento que me he ganado el premio Nóbel.

En segundo lugar, y lo más importante, no me llamen poeta. En serio, no lo soy. Lo que ocurrió aquí fue suerte de principiante. Dudo mucho que vuelva a repetirse. (Ya lo intenté, tenía que salir de la duda, y como era de esperarse, no pasó nada. Fue un alivio).

Con esto aclarado, regreso a nadar plácidamente en el mar de la narrativa, donde tampoco me ha ido tan mal en lo que va de año. ¿Intentaría volver a participar en un certamen de poesía? Quién sabe. Ahora mejor no lo descarto. De todos modos, soy consciente de que no soy poeta.