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Sobre la experiencia en la escritura creativa.

Diez consejos para futuros autores

¿Cómo es posible que se me ocurra publicar consejos para quienes planifican publicar por primera vez cuando aún no he publicado mi primer libro? Tengo décadas de experiencia como editora/correctora y de eso quiero hablarles a los futuros autores.

Primero, aclararé la diferencia entre escritor y autor. Cualquiera puede ser escritor, no todo el mundo es autor. El escritor es la persona que escribe, haya publicado o no. El autor es quien ha publicado. Antes de publicar se espera que todo autor haya sido escritor y, con suerte, continuará siéndolo para continuar publicando. Quien solo se dedique a escribir y no haya publicado, no es autor.

Libretas para futuros autores

Primero has escrito en libretas

Segundo, diferenciaré al editor del corrector. El editor es quien se encarga del estilo, por eso su dominio es el contenido. Puede sugerir cambios de nombres de personajes, capítulos, cuentos o libros, eliminación de episodios, capítulos o personajes, alteración en el orden de los episodios, presentar sugerencias de estilo, etc. La idea no es convertir el texto en un éxito de ventas, sino ponerse colaborar con el escritor para que el resultado sea el mejor texto posible.

El corrector es la persona encargada de corregir ortográficamente el texto. El contenido no le incumbe, solo la corrección ortográfica y gramatical. En Puerto Rico es común que una misma persona se encargue de ambos procesos a la vez. Eso es lo que se conoce como ortotipografía. Por lo general, cuando se habla de editor, se trata de la persona que realiza una corrección ortotipográfica.

Tableta Surface 2 de Windows

Luego no olvides guardarlo en la computadora y, además, en tres pendrives, en dos disco duros externos y todas las nubes que puedas.

Dejemos afuera al editor como el dueño de una editorial. Esta persona no tiene por qué hacer ningún tipo de corrección, sino que subcontrata o delega esa función. En algunos casos, ni se toma la molestia. Publica tal cual y, bueno, solo hay que visitar cualquier librería para encontrarse con alguno de los resultados.

En lo que sigue, utilizaré el término editor para referirme a quien realiza tanto un una corrección de estilo, ortográfica u ortotipográfica.

Cualquier futuro autor debe tener claro que el editor es un colaborador, quien trabajará con el escritor para que el texto, sea cuento, poema, novela o disparate, salga lo mejor posible. Pero es solo eso: un colaborador.

Aunque el futuro autor vaya a autopublicar, mi recomendación es que contrate los servicios de un editor. Hay que sacar presupuesto porque nuestro trabajo no es barato. Eso sí, vale la pena.

Sin embargo, hay que estar ojo avizor para no caer víctima de un editor inescrupuloso. A continuación, varios consejos:

  1. Verifique las credenciales. Pida muestras de su trabajo. De trabajos publicados, que se puedan conseguir en una librería o biblioteca. Quien tiene un grado en Lingüística hará una corrección ortográfica de primera, quien lo tenga en Literatura se especializará en el estilo. Quien domine ambos campos es un tesoro. (¿Ya dije que tengo títulos en Lenguas Modernas, Traducción y Literatura? Soy un tesoro). Quien se especialice en otro campo como Ciencias o Administración, debe tener entre sus credenciales cursos cortos que lo capaciten para ejercer de editor.
  2. Pida cotización. Y a la hora de pagar, una factura. El trabajo del editor se remunera monetariamente. No hay otra obligación. En serio, no la hay.
  3. Si le gustó el trabajo del editor y quiere ganarse el cielo, incluya su nombre y función en la página de copyright o en los agradecimientos. Es posible que exista un contrato que lo obligue a realizar dicho acto, pero no es la norma. Usted como escritor no tiene por qué agradecer públicamente a su editor. Ya le pagó. Eso es suficiente.
  4. Si el editor realiza su trabajo de manera gratuita, asegúrese de que tiene claro cuál es su función y que no espera nada a cambio.
  5. Usted no tiene la obligación de aceptar ninguna sugerencia que haga el editor. En serio no la tiene. En 95 % de los casos sería un error de su parte, pero siempre tiene esa opción o la de aceptar solo algunas. Eso no le exime de pagar la factura al editor.
  6. Si trabaja con una editorial y le dicen que solo publicarán si acepta todas las correcciones del editor, puede optar por irse a otra editorial. A menos que haya un contrato que lo obligue, los textos son suyos y puede ir con ellos a donde quiera.
  7. Revise cualquier contrato, es más, páguele a un abogado que lo revise por usted, no vaya a ser que el editor se aproveche de sus ansias de publicar. Lo mismo va para las editoriales. Ningún texto debe estar en poder de una editorial por más de cinco años (La norma son un año para un texto en una antología o revista y dos para un libro. Concluido ese tiempo usted hace con el texto lo que le dé la gana). Revise y vuelva a revisar y no firme ningún contrato que diga que cede sus derechos a perpetuidad. (No es broma, hay editoriales que hacen eso).
  8. No incluya el nombre del editor cuando vaya a registrar su texto en el Departamento de Estado o en la Biblioteca del Congreso. No, no lo haga. La razón es muy sencilla, usted es el dueño intelectual de su obra, si incluye al editor como coautor, tiene la obligación de pagarle la mitad de lo que genere en regalías (si es que genera algo, seamos realistas). El editor es un colaborador, no un creador. El derecho de propiedad intelectual no le pertenece. Además, un editor sin escrúpulos podrían incluso impedir que se publique la obra porque él tiene poder de decisión al respecto si se le incluye como coautor.
  9. No se sienta en la obligación de siempre usar el mismo editor para todos sus libros. Supongo que no querrá ser futuro autor de un solo libro. Por eso le digo que puede usar los servicios de diferentes editores en diferentes libros. No firme nunca un contrato de exclusividad con un editor. Eso también va para las editoriales. En la realidad editorial puertorriqueña, lo normal es que un mismo autor publique con varias editoriales, incluso las segundas o terceras ediciones de un libro. Tampoco en este caso se recomienda firmar un contrato de exclusividad, máxime cuando en Puerto Rico el surgimiento y la desaparición de editoriales es bastante común.
  10. Puede usar más de un editor para un mismo texto. Procure que sea de forma consecutiva. Si después de haber realizado las correcciones propuestas, siente que su texto se beneficiaría de un par de ojos frescos, contrate otro editor. Si el primero se molesta, ya sabe que puede no volverlo a contratar. Eso sí, si va a dar crédito (véase el punto 3), que sea a los dos o tres que haya contratado.

Así que, futuros autores, sepan que los servicios de un editor son importantes, pero también que hay editores y hay editores.

Cartel de Di lo que quieres decir 2016 donde se publicó Luto

Luto

Límite absurdo
de las fuerzas vitales
que el dolor toca.

Un estallido
violento destruye alma
y corazón.

Tiempo sombrío
triste y lúgubre es este
el del sino arduo.

Opaca angustia
Congoja que acarrea
la soledad.

Siglema publicado en Di lo que quieres decir 2016: Antología de siglemas 575. Edición de Patricia Schaefer Röder. Ediciones Scriba NYC, 2016. El libro está disponible para la venta en este enlace.

Los géneros literarios: Una guía para escritores

En bastante común embarcarse en proyectos que no despegan. Esa es la historia de la entrada de hoy, esa es la razón por la voy a escribir sobre los géneros literarios para escritores.

Antologías de cuentos, uno de los géeros lterarios

Colección de antologías de cuentos

Hace un tiempo, me habían propuesto participar en una revista electrónica. Mi participación consistiría en una columna cuyo tema sería el blog y la literatura. Publicaría alternativamente consejos para publicar un blog y para crear literatura. El proyecto no se concretó.

Hace poco, revisando el revolú de documentos que tengo en la nube (que levante la mano quien no sepa de qué hablo) y me encontré con que tenía escritas las dos primeras entradas de cada tema. Tengo un blog, ¿no? Pues a publicar se ha dicho.

Playa en las rocas en Ocean Park

Cualquier lugar es bueno para escribir.

Quería empezar a hablar sobre creación literaria por lo básico: los géneros literarios. Partía de la premisa de que el lector tenía claro lo que es la literatura (arte que expresa la belleza por medio de la palabra, en la definición más reduccionista que utilizo) y que está empezando en el oficio de escribir.

 

Por experiencia sé que cuando se empieza no necesariamente se tiene claro qué se quiere escribir. No me refiero al contenido, sino a la forma. Hay quien prefiera contar una historia o jugar con los sonidos o quizás ver representado lo escrito o incluso expresar sin restricciones mayores lo que quiera. Para eso, había preparado una guía para identificar los principales géneros literarios del mundo moderno.

Narrativa: Este es el género dedicado a contar o narrar sucesos. En el mismo, la acción, que puede estar regida por la relación de causa y efecto, es lo importante. Para ello, se desarrollan personajes que llevan a cabo la acción y entran en conflicto entre ellos, la naturaleza o la sociedad, entre otros, hasta la resolución de dicho conflicto. Este género se subdivide en dos grandes grupos que se distinguen, principalmente, por su extensión:

  • El cuento: Es breve, por lo que hay menos desarrollo de la acción. En este género la precisión y concisión es lo principal.
  • La novela: Se trata de un texto extenso, con más detalles, mayor desarrollo de la acción y más complejidad.
Atardecer en Condado

También cualquier hora del día

Poesía: Se caracteriza por el uso del verso, aunque también existe la poesía en prosa. En este caso, lo importante es el sonido, dónde se acomodan los versos y el ritmo. El uso de la rima también se asocia con la poesía, pero no es obligatoria.

Teatro: Este género tiene el propósito de que lo que se escriba se represente sobre un escenario. Por eso el diálogo es su base.

Ensayo: Contrario a los otros géneros, este no es ficticio. El ensayista trata el tema que prefiera de forma generalmente breve y el arte cosiste en el dominio de la palabra.

Frozen sangriarita

No me voy a meter con las decisiones de bebidas de cada quien.

La definición sencilla de los géneros se debe al tipo de revista en donde se publicaría y a que esperaba trabajar cada uno extensamente más adelante. Por supuesto que terminaba con una sugerencia motivacional:

Lo importante para cualquier persona que aspire a ser escritor es leer mucho, escribir, experimentar, aceptar críticas y descubrir qué le apasiona más.

Me desconozco. Una pena que el proyecto no despegara. Creo que me hubiera gustado escribir más sobre los géneros literarios.

Destino errante: A empezar de nuevo

A revisar Destino errante¿Alguien recuerda que allá, para el 2013, pasé el año escribiendo una novela? Se titulaba Destino errante e hice lo posible por informar cómo había sido la experiencia.

¿Recuerdan? Después de terminarla escribí alguna entrada realenga para actualizar a mis lectores. La última fue a finales del 2014, cuando intenté revisarla de alguna manera.

Ahora que saben de qué hablo, diré que para el NaNoWriMo 2017 decidí reescribirla. La había releído durante el verano y quedé horrorizada.

Como declaré el 2017 The Year of Editing Dangerously, el proyecto caía perfecto. Durante el mes de agosto, rehíce el bosquejo. No me alejaba tanto de la premisa inicial, solo agarré la tijera y eliminé un montón de personajes inservibles, de episodios repetitivos, de situaciones poco verosímiles y de capítulos.

Luego pasó María.

Originalmente había pensado en aprovechar los últimos meses del año para la reescritura y utilizar el NaNoWriMo 2017 para un proyecto que tengo pendiente.

NaNoWriMo 2017 Participant BadgeMaría me dejó sin electricidad, sin internet y sin ganas de escribir. Aun así, cuando anunciaron el inició de NaNoWriMo 2017, pensé en la reescritura de “Destino errante”.

Me tomó el mes entero reescribir la nueva versión de 15 capítulos. El total de palabras está cerca de las 15 000. Muchos días me obligaba a escribir, por eso tardé tanto. Sin embargo, fue una experiencia necesaria.

Como ya conozco tan bien la trama y los personajes pude concentrarme en las acciones y los diálogos. Apenas escribí descripciones porque muchas están en versiones anteriores de la novela y las puedo reciclar. Los detalles, se los pego luego.

La sorpresa: el punto culminante está colocado en un capítulo alejado del final. Los capítulos que me dieron más trabajo fueron los que le siguen, precisamente porque sentía que eran innecesarios.

Todo esto implica que me esperan más revisiones. Escribir una novela, así sea corta, como terminará siendo “Destino errante” no es fácil. El problema no es escribirla en sí. El año pasado probé que podía hacerlo en tres semanas. Lo más difícil es la revisión, el estar dispuesta a guardarla, para luego releer, revisar, eliminar y reescribir. Hay demasiadas novelas publicadas que se hubieran beneficiado de ese proceso. No quiero que la mía sea una de ellas.

Bolígrafo naranja para corregir ortografía.

Más ortografía para escritores

¿Alguna vez comenté que ya terminé de leer la Ortografía de la lengua española (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2010)? Leí la última página allá para el 26 de septiembre de 2014. De hecho, ya había terminado el mamotreto cuando publiqué la entrada relacionada con los nombres de los personajes.

Hubo algunas otras recomendaciones que quedaron en el tintero y que olvidé debido al año sabático. Hace poco las reencontré y me parece buena idea compartirlas:

  • Dedicatorias: La dedicatoria no termina con un punto final, aun cuando se encuentra en una página sola porque pertenece a un libro (poemario, relatario, novela) o entre el título y el cuerpo por tratarse un texto poco extenso (poema, cuento, ensayo). Se puede considerar el uso del punto si la dedicatoria es extensa, pero si consta de varios párrafos, cada uno debe llevar su punto.
  • Género epistolar: Si el texto es epistolar, ya sea porque consiste en una sola carta, como podría ser el caso de un cuento, o porque consta de varias cartas, como ocurre en algunas novelas, se colocan dos puntos en el saludo y en la próxima línea comienza el cuerpo de la carta con mayúscula inicial. En un mundo ideal, ese sería el formato de los correos electrónicos.
  • Versos: Cuando un verso de un poema es tan extenso que ocupa más de lo que permite el papel en el que está escrito, se coloca lo que falta en la línea siguiente, al margen derecho y antecedido por un corchete de apertura.
  • Raya: La raya se utiliza para señalar los diálogos, preferiblemente en texto narrativos o ensayísticos, sin embargo, para los dramáticos, cuya base es precisamente el diálogo, se puede señalar cada parlamento antecedido por el nombre del personaje, sea en letra redonda o la versalita y un punto o un punto, seguido inmediatamente por la raya.
  • Citas: Cualquier cita que aparezca dentro de un texto literario debe marcarse por medio de las comillas. Recuerden que el orden en español debe ser comillas angulares, inglesas, simples.
  • Título de colección: Si el libro forma parte de una colección, saga o serie, el título de la misma solo se marca mediante la mayúscula en las palabras que lo componen, salvo artículos y preposiciones.
  • Tipografía: Para efectos tipográficos no se recomienda que una línea final de párrafo contenga menos de cinco caracteres sin contar el punto final o el signo de interrogación o exclamación si ese fuera el caso. Sin embargo, hay que tener claro que el mundo no se acaba si contienes menos de cinco caracteres.
  • Guion al final de línea: Se recomienda no separar con guion una palabra al final de una línea. Los programas de procesamiento de palabras, como Word, evitan que esto ocurra. No obstante, si el escritor decide hacerlo por una cuestión estilística, se espera que no ocurra en más de tres líneas consecutivas. (Aclaración: La plataforma WordPress, que alberga este blog, coloca el guion automáticamente para adaptar la entrada al tamaño del aparato donde se lea. Escribo mis posts sin guion).
  • Guion al final de título: Tampoco se aconseja dividir una palabra al final de la línea si se trata del título, es decir, los únicos guiones que deben aparecer en un título son los de las palabras compuestas.
  • Títulos en versalita: El tipo de letra versalita, se puede usar tanto en títulos como en subtítulos, teniendo en cuenta que debe iniciar con mayúscula cualquier palabra que así lo exijan las reglas de ortografía. De paso, en cualquier título o subtítulo se puede escribir todo en mayúscula, no así el cuerpo del texto.
  • Tilde en letra mayúscula: Si, de acuerdo con las reglas de acentuación, a una letra en mayúscula le corresponde la tilde, hay que ponérsela. No importa si está en mayúscula o en versalita, el acento ortográfico no se elimina. Repito: Las letras mayúsculas y versalitas se acentúan si así corresponde. No hay excusa debido a que las letras básicas (Arial, Times New Roman, Book Antiqua, etc.) y muchas de las artísticas colocan la tilde en la mayúscula o la versalita sin ningún problema.

Con esta entrada terminan mis recomendaciones ortográficas para escritores de textos creativos a base de o presentado la nueva Ortografía de la RAE. Las logré presentar antes de que volvieran a cambiar las reglas. (Oquei, mal chiste).