Archivo de la categoría: Fotografía

Experiencia con la fotografía.

San Francisco 2015: #TBT

¡La nena se casa! No exactamente. La sobrina de Wu Siumán se casó y, aunque no fuimos a la ceremonia, fuimos a la segunda recepción en San Francisco. Más bien en la zona de la bahía.

24 de julio de 2015

Partimos de Puerto Rico el 23, pero llegamos tan tarde que, en realidad, el primer día que estuvimos allí fue el viernes, 24. Paseamos por Cupertino, fuimos a Vallco Shopping Mall, o lo que queda de ese centro comercial, y compramos frutos del bosque en un mercado agrícola. Fue un buen día, aunque mi pie lo resintió un poco.

25 de julio de 2015

Paseamos la mayor parte del día. Fuimos a Mountain View. Luego a las centrales de varias compañías de Silicon Valley, incluyendo Facebook y Google, donde la pasé bastante bien.

Por la noche fue la segunda recepción, que se distinguió por una cena de diez platos y porque a mi familia política le gusta la pachanga. Wu Siumán se reencontró con familiares y amigos de Perú y China.

26 de julio de 2015

El domingo las dos familias fueron a comer dim sum y después a comer helado vietnamita, una especia de gelato raspado y delicioso. Luego fuimos a pasear por San Francisco.

27 de julio de 2015

Comenzamos el día en el jardín japonés, luego fuimos a la academia de ciencias de California en cuyo planetario sufrí de vértigo. Lo que más me gustó fue el acuario.

28 de julio de 2015

La luna del atardecer sobre South San Francisco

Este fue el día en que nos fuimos de compras y descansamos bastante en South San Francisco, bastante cerca del aeropuerto. Pasé un rato mirando los aviones despegar y aterrizar a lo lejos.

29 de julio de 2015

Me tocó el sacrificio de ir a la librería de The Shops at Tanforan. Por la tarde, nos fuimos a un restaurante de comida china donde compartimos con la familia que había venido de China continental, quienes nos obsequiaron con un bizcocho de luna, traído de Hong Kong.

30 de julio de 2015

Otra vez nos fuimos de paseo. Pasamos unas horas en la universidad de Stanford y luego almorzamos comida mediterránea en Palo Alto y pasamos la parte en el museo de arte de San José.

30 de julio de 2015

Balancing Act por James Moore

Otra vez nos fuimos de paseo por la zona de la bahía. Pasamos tiempo en lugares como San Mateo y San Carlos.

1º de agosto de 2015

Hoy nos tocó visitar San Francisco, los mercados callejeros, las tiendas y el mercado agrícola del Ferry Building de Embarcadero y Ghirardelli, por supuesto.

2 de agosto de 2015

Fuimos al Contemporary Jewish Museum para ver la exhibición “Amy Winehouse: A Family Portrait” (no me iba a perder esta oportunidad. La tocaya se lo merecía) y, de paso, las demás exhibiciones en el museo. El resto del día lo pasé mirando aviones desde South San Francisco.

3 de agosto de 2015

Antes de regresar paseamos por la Grand Avenue de South San Francisco, donde almorzamos en un restaurante italiano. Allí nos encontramos con varios edificios que me encantaron como los antiguos Metropolitan Hotel y Bank of South San Francisco.

Wu Siumán disfrutó reencontrarse con familiares a los que no veía hacía tiempo y yo tomé muchas fotos. Este año no pudimos ir, pero en algún momento volveremos a visitar la familia.

Manhattan 2015: #TBT

Este verano de 2016, la crisis nos alcanzó y no pudimos viajar. Así que solo resta recordar. Por eso, he sacado del baúl de los recuerdos mi viaje a NYC el verano del año anterior, al que he llamado Manhattan 2015.

7 de junio de 2015

La partida hacia Newark, fue una aventura. Debo recordar que realicé este viaje con el pie izquierdo recién operado. Se supone que para esa semana ya estuviera curado, pero parece que mi proceso de sanación es lento y pasé todo el verano en esas.

Durante el viaje, el cielo se mantuvo hermoso y pensé que todo saldría bien… Sin embargo, siempre ocurre algo. Por un error de mi parte, le di la dirección incorrecta al taxista y me bajé lejos de la residencia. Miré el mapa de mi móvil que indicó que la residencia de estudiantes de NYU en la que me hospedaría quedaba a veinte minutos a pie. Llegué una hora después, con dolor en el pie, pero al menos el paseo estuvo interesante.

8 de junio de 2015

La razón del viaje, fue asistir a un seminario. Ya había ido en el 2014, cuando no tenía el pie operado. Lo que en aquella ocasión era un paseo, este sería una procesión larga, muy larga. También me di cuenta de que no podría pasear por la ciudad como el año anterior. Lo peor es que, contrario al verano pasado, en esta ocasión el clima estaba precioso. Me consolaba con que la vista desde mi habitación era bonita.

Con todo, por la tarde, con la excusa de ir a cenar, decidí darme un paseíto y llegar a Union Square. Regresé a la residencia con el pie hecho trizas.

9 de junio de 2015

El martes llovió un poco, pero lo mejor de la mañana fue que descubrí Argo Tea®, una tetería glorificada. Es cierto que se trata de una cadena, pero le da esperanzas a quienes bebemos té y no café.

Debido a mi pie, desarrollé la costumbre de ir al Washington Square Park después del almuerzo, a ver a la gente pasar. No es mucho lo que puede hacer quien tiene un pie inmovilizado.

Contario al día anterior, después de cenar en un restaurante italiano, no paseé y me fui temprano a la habitación. Al menos, disfruté del atardecer desde la ventana.

10 de junio de 2015

El miércoles tendríamos visita guiada al Spanish Harlem, mejor conocido como El Barrio. Amaneció hermoso, así que estaba llena de energía para lo que me deparara el día. Por supuesto, hubo un detalle: el recorrido sería a pie.

Bajo ninguna razón, me perdería la oportunidad de aprender algo nuevo, lo que me encantaba (por alguna razón me matriculé en el taller, ¿no?). Me arriesgué y decidí no quejarme, sino disfrutar el día y la temperatura perfecta para la caminata. Por supuesto que, en mi caso, fue a paso de tortuga. Aun así, llegaba a los sitios ‒a la vanguardia del grupo, pero llegaba‒ y hasta me daba tiempo de tomar algunas fotografías.

Lo primero que aprendí fue que uno de los problemas del Barrio es que está pasando por un proceso de gentrificación, por lo que las viviendas con un costo razonable se sustituyen por otras costosas y tiendas y restaurantes tradicionales por cadenas multinacionales. A lo largo del recorrido, vimos pruebas de ese proceso.

También vimos muchos de los murales característicos del Spanish Harlem, como “Pedro Pietri” de James de la Vega, “Remembering Julia” de Manny Vega, “Espíritu” de Manny Vega, “The Spirit of East Harlem” de Hank Prussing, “Diaspora” de David Sepúlveda (Don Rimix), “Soldaderas” de Yasmín Hernández y “The Helio-Chronometer” de Marina Gutierrez y muchos más.

Almorzamos en La Fonda Boricua y visitamos lugares como el Taller Latino y la galería del Hunter College East Harlem, donde tuvimos una visita de la exhibición Anchor de las fotografías de Hiram Maristany, guiada por el artista Miguel Luciano. El tema principal fueron los Young Lords, de los que apenas conocía algo. Luego regresé en taxi a la residencia, donde hubo un simulacro de incendio y tuve que bajar veinte pisos por las escaleras. Oh well!

11 de junio de 2015

El jueves regresamos al salón. Como sabía que se me estaba acabando el tiempo, decidí tomar una fotografía de la vista desde el edificio en el que tomábamos el seminario. Manhattan desde lo alto se ve distinto que desde la calle.

Con el pie adolorido y luego de todo el maltrato al que lo sometí el día anterior, decidí abusar un poco más de él y en la tarde di un paseo por el Greenwich Village que no había visitado el verano anterior y tomé algunas fotografías. Sobre todo, de los edificios. ¿Qué puedo decir? Me gusta la fotografía arquitectónica.

12 de junio de 2015

Era viernes y el fin del seminario se acercaba. Se apoderaba de mí la sensación de que debía aprovechar el tiempo que me quedaba en Manhattan. Sabía que ese día disfrutaría, por última vez en esta visita, del Washington Square y de la vista matutina de la biblioteca universitaria Elmer Holmes Bobst.

Después de terminar el seminario fuimos al MoMA a ver la instalación Latin America in Construction: Architecture 1955–1980, cuyo tema se relacionaba con el del seminario. A la salida, fuimos a comer sopa de cebolla en La Bonne Soupe.

13 de junio de 2015

El único día libre, fuimos a la terminal Grand Central, para tomar un tren hacia el Bronx. ¿A dónde fuimos? ¡Al jardín botánico de la ciudad! Era mi primera visita y estaba emocionada. Para poder hacer el recorrido, utilicé una silla de ruedas. Fue una sugerencia acertada de una de las compañeras del seminario. Mi pie no hubiera resistido toda la visita, que duró el día completo.

Aprovechamos para visitar las distintas exhibiciones, en especial, Frida Kahlo: Art, Garden, Life y de pasó tomé muchas fotografías.

14 de junio de 2015

El domingo me tocaba regresar a Puerto Rico. Por eso me levanté temprano para así poder caminar un poco por las manzanas cerca de la residencia. De ese modo, me despedí, de una de mis vistas favoritas del Empire State Building. Antes de ir al aeropuerto, me despedí de Founders Hall, la residencia de estudiantes en la que me hospedé dos veranos corridos.

Desgraciadamente no regresé en el 2016, pero estoy segura de habrá otros veranos en el futuro en los que pueda matricularme en un taller en NYU que me permita visitar Manhattan otra vez.

Multemedios cuando la vida se interpone

De vez en cuando, la vida se interpone

Matcha latte

Cuenta la leyenda que llevo años tomando cafeína disfrazada de verde

Pido disculpas por lo mal que he llevado el blog las últimas semanas. Quizás esta no es la mejor forma de comenzar la entrada. Comencemos de nuevo. A veces la vida se interpone.

Hay un refrán que dice: “El hombre propone y dios dispone”. Echando a un lado lo sexista del mismo -y mi relación conflictiva con la divinidad-, debo admitir que tenía planificadas las entradas hasta diciembre, pero es más fácil el proceso de planificación que el de llevar a cabo el trabajo, por lo que me he atrasado.

No voy a prometer que regresaré al redil juevesino, es decir, a publicar todos los jueves, porque, de seguro, no podré cumplirlo. Sin embargo, haré mi mejor esfuerzo.

De vez en cuando…

Si no estoy ocupada, escribo. Contrario a otros años, no sigo un plan organizado. Lo hago cuando se me ocurre y por eso las entradas del blog, todas ellas muy organizadas, no salen con la velocidad necesaria.

Flor de maga

Se rumora por ahí que todos en mi familia tienen buena mano para las plantas; yo las mato

Me estoy disfrutando las nuevas experiencias de este semestre, los adelantos en el proyecto de Palés, a Cathy y a Lucy y los productos del huerto (que no se deben a mis cuidados).

Es cierto que esta aparente calma esconde un torbellino, que incluye entre sus causas el alboroto político y social de Puerto Rico, que no he podido evitar por más que intente. Es imposible escapar en año de elecciones, momento perfecto para que la vida se interponga.

Aun así, trato de mantenerme tranquila y si puedo publicar en el blog el jueves, lo hago. Si no, la semana tiene seis días adicionales. Por eso, no debí comenzar la entrada con una disculpa y tampoco pienso terminarla de ese modo.

Cathy de paseo en Semana Santa

Semana Santa 2016: Vacaciones necesarias

Marcadores y bolígrafo para corregir

Mis útiles de trabajo a la hora de corregir

Todos los años espero impaciente las vacaciones de Semana Santa. No lo hago porque me interese pasármela metida en la iglesia o porque quiera ayunar o conmemorar ningún acontecimiento religioso. No, solo quiero descansar. Y como ocurre todos los años, no puedo. Es tanto el trabajo pendiente que apenas lo logro.

Lo peor es que este año me toca corregir y lo odio. Odio corregir. Lo odio, lo odio y lo odio.

No he podido escribir, no he podido bordar, no he podido tejer. Nada. He permanecido rodeada de papeles y resaltadores de colores.

Como estoy mentalmente agotada, he aprovechado cada oportunidad para salir de paseo. El Domingo de Ramos montamos a Cathy en el auto y nos fuimos a explorar el Este. Visitamos Yabucoa, Naguabo y Fajardo. El lunes hicimos una parada en el Paseo de las Artes de Caguas; el martes, intenté buscar un lugar donde trabajar. No tuve éxito. No importaba dónde me metiera, estaba lleno a capacidad. Había olvidado que era feriado por el Día de la Abolición de la Esclavitud. ¡Qué ironía! Yo trabajé como de costumbre. El miércoles fui a Cayey a resolver un asunto pendiente de mi faceta de escritora.

Hoy me preparo para encerrarme en casa con el único propósito de corregir, previo al acostumbrado maratón del Viernes Santo. Como el trabajo no se detiene aunque haya decidido rendirle culto por un día al sedentarismo, supongo que pasaré un sábado entre papeles y resaltadores gloriosos y un domingo en el que de seguro múltiples exámenes y trabajos escenificarán el milagro de la resurrección.

Así que, como todos los años, espero con ansias las vacaciones de Semana Santa para no descansar como anhelo.

Nueve fotos: Lo mejor de Instagram en el 2015

Hay momentos en los que una desea algo con tanta fuerza que lucha contra todo con tal de alcanzar esa meta. El día que se logra es de los más felices que se haya vivido. Casi de inmediato, la realidad se hace evidente y no queda más remedio que aceptar que se podía vivir sin ese objeto, persona, lugar o lo que sea. De eso tengo que hablar antes de tan siquiera mencionar las nueve fotos.

La EOS Rebel T5i de Canon

EOS Rebel T5i de CanonHace dos años, me compré una cámara réflex, la EOS Rebel T5i de Canon. Estaba feliz. Había tomado cursos de fotografía y notaba las limitaciones de mi compacta y de las cámaras de los celulares. Veía las fotos de mis compañeros de clase y mis profesores y notaba cómo lograban captar detalles o definiciones que yo no conseguía con el equipo con el que contaba.

Sí, sufría de un caso severo de envidia fotográfica.

Así que cuando logré ahorrar lo suficiente para comprarme la réflex y por fin la tuve en mis manos, fui increíblemente feliz.

La felicidad me duró poco.

La cámara era muy pesada para llevarla a todos lados como solía hacer con la compacta. Las fotos resultaban espectaculares, pero la gran mayoría las seguía tomando con el celular. Lo pensaba dos veces antes de llevármela a un viaje. En fin, me arrepentí de haberla comprado, pero por cabecidura nunca dije nada.

PowerShot ELPH 310 HSMe di cuenta del error que cometí al comprarla casi de inmediato, pero no la devolví. La compacta que le precedió, una PowerShot ELPH 310 HS que todavía lloro, decidió averiarse una semana después de haber adquirido la réflex. Supongo que murió de tristeza al verse remplazada.

Dos días después de que se agotara la garantía extendida que le había comprado a la réflex, se cayó. No es simplemente que se me haya caído es que el gutapanazo que se dio la dejó inútil y yo sin posibilidades de arreglarla. Oquei, reconozco que no he hecho mucho por que la reparen. De todos modos, lo que quiero decir es que a final de cuentas para mis necesidades no necesitaba una cámara tan grande.

Las mejores nueve fotos del 2015

Tableta Surface 2 de WindowsNo es de extrañar, entonces, que la mayoría de mis mejores fotografías del 2015 se haya tomado con la cámara de mi teléfono celular, un Galaxy S5 de Samsumg. No es que ninguna saliera de la réflex, es que mi celular y mi tableta Surface 2 de Windows son más livianas y fáciles de manejar.

Un resumen por estación lo prueba:

Durante los primeros días del 2016, descubrí que se puso de moda en Instagram publicar un collage con la mejores nueve fotos del 2015. Existe hasta una aplicación para ello (por cierto, no la recomiendo). Seguí la corriente e identifiqué las que, en mi vanidosa opinión, son las mejores fotos que produje el año pasado. ¿Y saben qué descubrí? Todas se tomaron con el celular.

Aún sigo debatiendo en lo más superficial de mi ser si debo llegar hasta la última instancia para reparar la réflex. Quizás deba volver a una compacta. Mientras tanto, las cámaras del celular y la tableta no tomarán las mejores fotos, pero satisfacen mis necesidades.