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Una vez estuve dispuesta a mudarme a Jamaica

Rockhouse Hotel - Negril, Jamaica - Jon Lee Clark

Imagen idílica de Jamaica por Jon Lee Clark

Una vez estuve dispuesta a mudarme a Jamaica. Sola, ahí está el detalle. Tampoco que fuera la primera vez que, por motivos de trabajo considerara mudarme a otro sitio sin Wu Siumán. Ahora, ni pensarlo

La precariedad laboral en la que he estado sumergida hace años, me ha llevado a buscar trabajo donde sea. No solo a mí, a Wu Siumán también. Arabia Saudita, Corea del Sur y la Antártica no parecían buenas ideas, pero él sigue buscando un lugar donde podamos ir los dos.

Yo he buscado opciones en Puerto Rico o lo más cerca posible. Por eso estuve dispuesta a mudarme a Jamaica.

He tenido entrevistas de trabajo en instituciones muy lejos de la zona de Caguas. De haber obtenido alguno de esos trabajos, de seguro hubiera tenido que hospedarme. Pero por mi maldición de ser casi ganadora: era muy buena para entrevistar, muy mala para darme una oferta de empleo.

Ese no fue el caso de Jamaica. Ni siquiera me llamaron. Me hubiera gustado muchísimo haber tenido esa experiencia. Allá hubiera pasado exactamente la misma precariedad laboral que vivo acá. El sueldo era irrisorio, apenas daba para pagar un hospedaje. Sin embargo, estaba dispuesta a mudarme por un año académico. Trabajar en un sistema tan distinto con estudiantes que no son hispanohablantes hubiera sido magnífico.

Pero la vida es así.

Ahora, buscar trabajo con el internet limitado es difícil para Wu Siumán y para mí. Y después de María ninguno está dispuesto a mudarse a ningún lugar del planeta sin el otro. Ni siquiera a Jamaica.

Puerto Rico BloggerCon

Puerto Rico BloggerCon 9Ayer estuve en la novena edición del Puerto Rico BloggerCon. Se supone que es la del 2017, pero gracias a María, se llevó a cabo en el 2018.

Como todos los años desde el 2011, cuando salgo me pregunto por qué insisto en bloguear si hago todo lo que no se debe hacer. Como casi todo en mi vida, con el blogueo hago lo que me da la gana.

Supongo que tengo dos opciones si quiero bloguear correctamente:

  1. Hacerlo yo, con el tiempo que no tengo.
  2. Pagarle a un experto, con el dinero que no tengo.

Decisiones, decisiones

Por lo pronto, solo se me ocurre eliminar Snapchat. Eso lleva años allí, cogiendo polvo. Con el tiempo aplicaré algunas de las lecciones aprendas… si estoy de humor.

Netwoking

Algo que me gusta mucho de actividades como el Puerto Rico BloggerCon es la posibilidad de conocer a otras personas y saber qué está pasando en la blogosfera boricua.

Multemedios cuando la vida se interpone

Mándamelo por email

Hay tres palabras que me causan terror: Mándamelo por email.

Se supone que nuestra sociedad está conectada cibernéticamente y palabras como esas no deberían provocar ninguna sensación especial. Sin embargo, más de un puertorriqueño debe sentir lo mismo que yo.

La culpa es de María

Las telecomunicaciones colapsaron en Puerto Rico tras el paso del huracán María. Los expertos lo anticiparon y le informaron al país de antemano. Pero también se informó que la reparación no tomaría mucho. Cuatro meses después todavía estamos con un sistema de telecomunicación débil.

Dependiendo de la compañía qua brinda servicio celular o de internet por cable o de wi-fi y del lugar de la Isla donde una se encuentre puede que logre conectarse.

En mi caso, no tengo electricidad en mi casa, así que el wi-fi no existe. La señal de celular es decente, a excepción del hotspot, que con suerte logro usar en la madrugada (si es que me levanto). En el trabajo, la señal del teléfono es mediocre y el acceso a la internet limitado.

¿Qué no ves que no te puedo enviar nada?

Cada vez que alguien me dice Mándamelo por email, solo pienso en las vicisitudes que paso para lograr el objetivo. Todo en el teléfono celular es pequeño y mi vista no es la mejor y que el teléfono y la tableta sincronicen es casi un milagro. Así que ese Mándamelo por email se puede convertir en días y horas de intentos frustrados hasta que logro enviar algún documento.

Como no he dejado de padecer de TDA, al contrario se ha exacerbado, puede que el mensaje se envíe sin el documento adjunto. Y muchas veces me entero días después. ¡Cómo odio las fechas límites!

Así, pues, tres simples palabras me causan terror porque estoy desconectada en una sociedad cibernética.

Llanto por las ideas perdidas

Lista para elucubrar ideas perdidas

Tengo todo el equipo y té suficiente para escribir cualquier idea antes de que se pierda…

Antes de comenzar a publicar las entradas del 2018, creo necesario un alto. Me gustaría hablar de las ideas perdidas, antes de que se convierta en una idea perdida.

¿A qué me refiero? A las veces cuando se me ocurre un tema para escribir y lo dejo para después y para después y, bueno, así hasta que se me escapa.

Crear contenido para un blog no es fácil, máxime si se trabaja sola. Por eso ocurren esas largas ausencias que a veces llamo vacaciones, pero que son producto de la vida, cosas que pasan. No siempre tengo tiempo de trabajar una entrada: primero hay que escribirla, luego buscar una imagen adecuada para después editarla, luego revisarla, después subir imagen y entrada a WordPress y, por último, publicarla.

El que se hayan escapado varias ideas redunda en que ni siquiera haya tenido entradas de repuesto para publicar durante las mencionadas vacaciones. (Secreto del oficio: Siempre hay que tener par de entradas preparadas porque no se sabe cuándo nos resuelvan en un escollo).

El “hit parade” de las ideas perdidas

Mosaico de #teamPalés

Me hubiera gustado escribir algo cada vez que #teamPalés va a alguna actividad, pero se me olvida.

En estos ocho años he perdido muchas ideas. Pero hay algunas que todavía lloro. ¿Por qué, oh, por qué no las trabajé a tiempo? A continuación, la lista:

Cinco: “El café y yo”

Como en más de una ocasión he recibido el comentario que va por la línea de “¿Cómo puedes llamarte puertorriqueña si no bebes café?”, se me ocurrió hablar un poco del asunto. Resulta que tengo par de anécdotas de mis intentos por beberlo que me parecen graciosas. Sin embargo, a mí no me gusta el café, así que no me sale escribir sobre él.

Cuatro: “Lasaña en la olla de cocción lenta”

Ahora mismo sería ridículo intentar hacer una lasaña en la olla de cocción lenta porque continúo sin electricidad. No obstante, es una de las recetas más fáciles de hacer y queda rica. ¿Cuál es el problema? Siempre se me quema. Podríamos matizarlo, diciendo que los bordes quedan antifotogénicamente oscuros. A mí me encanta, pero a la cámara no.

Tres: “Reseñas”

Lector de libros electrónicos de Sony

Una vez quise quejarme de que la Sony® hubiera suspendido la producción de sus lectores de libros electrónicos. Nunca lo hice y todavía no he encontrado uno mejor.

¿Cuántos libros he leído de los que pude haber escrito una reseña? Debo confesar que me aburre escribir reseñas. Todas son lo mismo: el libro es así, el libro es asá y encima no me callo las fallas. Y estamos hablando de reseñas breves sin ninguna profundidad. No lo niego y lo he establecido desde el principio. Y aun así son aburridas. Hay libros que merecen reseñas, pero mejor me quedo con el disfrute de la lectura.

 

Dos: “Turismo interno”

Como ocurre con el caso anterior, no se trata de una entrada, sino de muchas. “Turismo interno” iría a ser una subcategoría o etiqueta bajo la que publicaría entradas relacionadas con los viajes que hacemos por ahí Wu Siumán y yo. No se trataba de decir que visitamos tal pueblo y publicar varia fotografías como había hecho hasta ahora. Era hablar de algo más: la experiencia, el trato en lo lugares, los descubrimientos… El huracán María acabó con los planes. Lo peor es que ya tenía las fotografías listas; era cuestión de escribir las primeras entradas. La idea es absurda ahora cuando no sé cómo quedaron los sitios visitados.

Uno: “La música”

Esta hubiera sido una sola entrada, en la que hablaría de lo mágica que me resulta la música y cómo envidio a los músicos que la crean y a los que la leen. Hubiera sido la celebración a los músicos y a la música, magos y magia. Nunca la escribí. ¿Quieren saber cuándo se me ocurrió? Hace ocho años, es decir, desde el mismo inicio del blog. Había considerado escribirla durante el año sabático y no lo hice. Cada vez que me acuerdo, lloro.

Flan de turrón

Una vez quise hacer un paso a paso de la receta de flan de turrón. En su lugar me lo comí.

¿Qué me impide escribir sobre alguna de estas u otras ideas perdidas? El momentum. Cuando trabajo con escritura creativa no existe un momento específico para sacarme la idea del cuerpo. Para mí, la literatura no es para publicación inmediata, sino para escribir con calma, madurar la idea, revisar, volver a escribir, volver a pensar, añadir, quitar. Una idea no se pierde; eventualmente se acomodará en algún texto.

Por otro lado, la creación de contenido para una plataforma digital como este blog implica trabajar contra el reloj, las entradas apenas se revisan y por eso siempre salen con algún error. Además hay mucho trabajo tras bastidores. No es solo la imagen que trae sus propias complicaciones, sino trabajar con el SEO, asignar categorías y etiquetas, programar la publicación en redes sociales y un montón de asuntos que quitan tiempo.

Por tal razón, el momemtum es importante. Tengo que trabajar la idea tan pronto surge. De lo contrario, se me escapa y por eso lloro las ideas perdidas.